“Tiempo de acabar con el "Embargo" de Cuba”: Dice The New York Times
Justo Cruz
Sábado, 18 de Octubre de 2014

Justo Cruz*/Fotos Virgilio Ponce

Por Justo Cruz*/Fotos Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- The New York Times acaba de reconocer lo que a todo el mundo ya sabe: el presidente de los Estados Unidos Barack Obama debería reflexionar concienzudamente y poner fin al inhumano Bloqueo contra el pueblo de Cuba por considerarlo contraproducente, si de verdad quieren propiciar cambios “democráticos” en la isla.

Los editores de uno de los periódicos más influyentes de los Estados Unidos lamentan la angustia que debe sentir el Presidente Obama “al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su administración ha intentado reparar” y lo aconseja que reflexione seriamente sobre Cuba, porque otra política podría representar un gran triunfo para su gobierno.

Para demostrar su tesis el periódico hace alusión al cambio en la opinión pública estadounidense y a las reformas en Cuba que propician las bases para reanudar las relaciones diplomáticas y acabar con ese Bloqueo insensato después de más de 50 años de política descabellada y contraproducente. Al mismo tiempo acusa al “régimen de los Castros” de usar el Bloqueo para excusar sus fallas y así mantener “al pueblo de Cuba aislado del mundo”.

Lo que no dice el The New York Times es que el inhumano Bloqueo no es solo rechazado y condenado por la mayoría del pueblo de los Estados Unidos sino por la inmensa mayoría de la opinión pública internacional. En el pasado año 188 países votaron a favor de la Resolución 67/4 que reafirma la necesidad de poner fin al Bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos contra el pueblo de Cuba, condenando al mismo tiempo la política hostil implantada por Washington desde hace más de cinco décadas. Solo dos países votaron en contra de la Resolución, los Estados Unidos y los sionistas terroristas de Israel. Tres países se abstuvieron: Islas Marshall, Palau y Micronesia.

A Israel no le queda más remedio que apoyar todas las barbaridades que su benefactor hace, sino le “cierran la llave” de los dólares y no podrían seguir martirizando al pueblo palestino.

El periódico también habla de las negociaciones sobre un tratado de cooperación entre La Habana y la Unión Europea y alerta indirectamente a la administración de la Casa Blanca de no demorarse mucho para que el capital estadounidense no se quede afuera cuando comiencen a proliferar las inversiones en Cuba.

Como es de esperar en el artículo no debe faltar “la pizca de veneno“ y los redactores hacen alusión a la situación de los derechos humanos y de la “oposición“ en Cuba y aunque “el gobierno autoritario sigue acosando disidentes...existe un ambiente de mayor tolerancia para aquellos que critican a sus líderes en la isla”, dice el The New York Times.

Este es uno de los puntos donde también el periódico realmente no dice lo que piensa y sabe acerca de la mal llamada oposición en Cuba. Es una lástima que no hayan reconocido públicamente que el verdadero problema del fracaso en la política de los gobiernos de turno de la Casa Blanca hacía Cuba está en el carácter de esa oposición que ellos mismos han pretendido construir y que le ha costado millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses. Dinero malgastado para alimentar buitres en Miami y en La Habana.

Los redactores de periódico aunque lo saben no tienen el valor de reconocer públicamente que tanto la mal llamada oposición en Cuba como sus patrocinadores en los Estados Unidos y en el resto del mundo no son más que una turba de vividores que no han hecho otra cosa que vivir del cuento de “tumbar a los Castros“, engañando y manipulando a la opinión pública internacional.

Grupúsculo como las Damas por el Verde (Damas de Blanco), globos inflados como Yoani Sánchez, el delincuente de Placetas, Jorge Luis García (alias Antunes), el sinvergüenza de Palmarito José Daniel Ferrer García y el mitómano Guillermo el “Coco” Fariñas, son ejemplos fehacientes de que la política aberrante y prepotente de los Estados Unidos contra Cuba ha sido un fracaso total.

Barack Obama no puede seguir alimentando a esa turba de gusanos y mercenarios a cuesta del pueblo que el dice representar.

Para darle solución a este problema debe comenzar ignorando esa parte recalcitrante del exilio cubano obstinado y caduco que no representa los intereses de la mayoría del pueblo de Cuba.

La mayoría de los cubanos en el exilio se demuestra cada día más beligerantes hacia esa política, manifestándose abiertamente porque se normalicen las relaciones con su país, “una posición que comparte el electorado norteamericano en general”, como el mismo periódico reconoce.

Tiene razón el The New York Times cuando se refiere a los pasos importantes orquestado por el presidente Obama a principio de su mandato para flexibilizar el Bloqueo, “facilitando el envío de remesas a la isla y autorizando a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a viajar a la isla”, pero llama la atención que el periódico no haya reparado en el hecho de que el mismo Presidente en la práctica contradiga sus aparentes buenas intenciones iniciales cuando al mismo tiempo recrudece la persecución a los bancos y empresas que tengan relaciones de negocios con La Habana.

Ejemplos actuales sobran.

Tienen razón también The New York Times cuando considera que un acercamiento hacia la isla más poblada del Caribe ayudaría a mejorar las relaciones de Estados Unidos con América Latina, pero al mismo tiempo debe mejorar sus relaciones con Venezuela y debe dejar de inmiscuirse en los asuntos internos de los países de Nuestra América porque como dijera el antiguo y nuevo presidente de Bolivia Evo Morales “...en Bolivia antes mandaban los Gringos, ahora mandan los indios”. Lo mismo pasa con América Latina.

Una nueva política contribuiría a generar cambios en la dinámica hemisférica y en las relaciones entre los Estados Unidos y el continente latinoamericano.

Coincido con el periódico cuando afirma que una relación más saludable con Cuba “podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross” el agente de la CIA con fachada de “experto en desarrollo” detenido en la isla, pero no entiendo porque el mismo periódico no se haya referido al caso de Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo y Ramón Labañino Salazar, tres de los 5 Antiterroristas cubanos todavía prisioneros en las cárceles de los Estados Unidos por combatir el terrorismos.

¿Porque un periódico tan influyente no se llena de valor y le exige al presidente de los Estados Unidos la liberación inmediata de los prisioneros cubanos?

El periódico también tiene razón cuando dice que “la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan grupos terroristas” por ser acusaciones absurdas e infundadas, pero al mismo tiempo debería incluir a países como Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, sus aliados vitalicios, por ser países que como los Estados Unidos sí patrocinan el terrorismo.

El Estado Islámico y los desmanes que están cometiendo en el Oriente Medio es el ejemplo más actual.

Obama no puede seguir evitando el tema de Cuba, él debe sentarse a negociar con la Habana sobre la base del respeto mutuo y sin presiones ni chantajes. Su gobierno debe dejar de inmiscuirse en los asuntos internos del país y respetar el derecho de la libre determinación de los pueblos. Cuba es una nación libre y soberana y solo sus ciudadanos deben tener el derecho y la obligación de determinar cual sería el camino a seguir con o sin Bloqueo.

Es muy importante dejar claro que si The New York Times reconoce que la sociedad cubana es una de las “más educada del hemisferio”, deben saber también que sus ciudadanos están en perfectas condiciones de decidir que sistema político se ajusta a las condiciones reales del país.

Es un error aconsejar a la administración de Obama a cambiar la táctica para lograr un cambio político en la isla. Los cubanos no son tontos, 50 años de antagonismo lo han demostrado. La Casa Blanca ha tenido tiempo suficiente como para comprender de una vez y con toda esta realidad.

Por lo demás habría que reconocer que las posiciones del The New York Times, aunque abarrotadas de contradicciones es un pasito más hacia un futuro sin antagonismo y basado en el respeto mutuo donde el pueblo cubano y el estadounidense puedan coexistir pacíficamente. Ojalá que otros medios se sumaran a estas réplicas y el Presidente Barack Obama acabara de abrir los ojos.

Todavía está a tiempo de “desencadenar un logro histórico”.

*Justo Cruz, residente cubano en Alemania, Coordinador de Cuba Si.

Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

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