Abogacía para el amor LGBTI o Un regalo por el 14 de febrero
Francisco Rodríguez (Paquito el de Cuba)
Miércoles, 07 de Marzo de 2018

Francisco Rodríguez - Blog "Paquito el de Cuba" / Cubainformación.- Cuando mis colegas de Inter Press Service (IPS) en Cuba me pidieron les colaborara con la nota que hoy publican sobre el reciente caso de la abuela lesbiana que recibió la custodia de sus tres nietos mediante una bella sentencia de un tribunal municipal capitalino, pensé que podría ser una arista novedosa conversar con sus abogados.

Incluso cuando hablé por teléfono con Isabel, la madrina de los niños y la pareja de Eumnice Violeta, la abuela, la hice partícipe de esa idea y le pareció bien, pues yo presiento que para ellas también debe resultar complejo estar de pronto en el foco de atención de los medios, cuando lo que seguro desean es dedicar sus mayores energías y tiempo al cuidado y educación de sus tres nietos.

Y no me arrepiento, porque me permitió conocer a dos jóvenes profesionales del derecho con una alta preparación y sensibilidad humana.

A lo que cuenta el texto que debajo también reproduzco, solo añadiría varios detalles e impresiones de la conversación que sostuve con Anahita y Rodolfo, que me parecen relevantes.

Lo primero es la ética de ambos letrados. Aunque el nombre y apellidos de Anahita es el que aparece en la sentencia —y por eso la pude localizar—, ella insistió en reconocer el mérito de Rodolfo, quien redactó la demanda e inicio el proceso, pero que luego no pudo continuarlo por una intervención quirúrgica.

En segundo lugar, me pareció interesante la valoración de ambos juristas sobre las posibilidades que ofrece la ley, incluso con su desactualización, cuando no hay prejuicios y sus operadores la interpretan con un criterio técnico y humanista más contemporáneo.

Así me enteré de que los tribunales de familia están haciendo una integración del Código de Familia con la Convención de los Derechos del Niño, que Cuba firmó y ratificó, y por lo tanto, forma parte ya del derecho interno cubano.

De acuerdo con los abogados, el Código de Familia, aunque data de 1975, fue muy progresista para su tiempo, por lo cual de sus postulados es posible inferir, sin reconocerlo expresamente, el principio del interés superior del menor que luego la Convención consagraría en 1989.

El artículo 89 del Código de Familia que sustentó el otorgamiento de la guarda y cuidado a favor de la abuela por parte del Tribunal Municipal Popular de Boyeros ofrece un resquicio legal para que otros parientes que no sean los padres puedan ostentarla, de manera excepcional, en virtud de lo que resulte mejor para un menor.

Un tercer elemento fue conocer de primera mano lo que ocurrió en la vista oral. Todavía en Anahita aflora la emoción cuando cuenta sus impresiones de aquel día en el juicio. “Fue un acto precioso”, dijo.

Me narró cómo la abuela, de forma firme pero muy emocionada, expuso la situación de los niños, cómo el padre se desentendió estando la mamá enferma, y que la hija le pidió en su lecho de muerte que cuidara a sus hijos.

También rememoró que en la vista “la jueza no pudo inhibir las lágrimas”, y destacó mucho las intervenciones de la fiscal y de la psicóloga del equipo multidisciplinario que atendió el caso.

Me alegró además saber, que según cuenta la abogada, en la práctica de la prueba testifical no hubo una sola pregunta a ningún testigo donde el tribunal dirigiera su enfoque a si era conveniente que la abuela materna, por su orientación sexual, pudiera tener con ella a los menores.

“Eso no trascendió al fallo, ni a que el tribunal se pronunciara de una forma o de otra. Lo que siempre se miró fue la atención y la evaluación del comportamiento de ambas con respecto a los niños”, apuntó.

Según su relato, los jueces solo centraron la mirada en cómo era el comportamiento de la abuela, el apoyo de la madrina, cómo se veían los niños. Para nada el tribunal dirigió su mirada a la cuestión de la orientación sexual de ambas mujeres. “Eso no fue un obstáculo”, afirmó categórica Anahita.

Rodolfo, por su parte, consideró que “si bien la orientación sexual de la pareja no era el pollo del arroz con pollo, ese era un dato trascendental, porque la ayuda de Isabel fue esencial siempre, a partir de la muerte de la madre, en la crianza, atención, educación, alimentación de los menores”.

Para el joven letrado, “el tribunal solo hizo coincidir una realidad extraprocesal, extrajudicial, con su sentencia. Hizo corresponder el derecho con lo que ocurría de hecho: que a partir del fallecimiento de la madre, los niños estaban bajo la custodia de la abuela materna, con la ayuda esencial de Isabel, su pareja”.

“Al final nosotros confiábamos en que no era su condición homosexual y la relación de pareja del mismo sexo lo que iba a determinar el éxito o no del proceso”, redondeó Anahita.

A continuación, reproduzco la nota que me publicó IPS

El caso legal que marcó la comunidad LGBTI en Cuba

Conozca sobre la victoria del amor de una abuela en la voz de los abogados Anahita Sánchez y Rodolfo Echevarría.

Género 14 febrero, 2018

La Habana, 14 feb.- Abogados vinculados al caso donde un tribunal cubano otorgó la custodia y atención de tres menores de edad a su abuela, una mujer lesbiana que vive con su pareja, observan que en la sentencia se reconoció de alguna manera la unión entre personas del mismo sexo.

Así lo expresaron en entrevista con la Redacción IPS Cuba los letrados Rodolfo Echevarría y Anahita Sánchez, quienes tuvieron a su cargo la representación legal de Eumnice Violeta Cardoso, la abuela de tres niños que quedaron huérfanos de madre.

El hecho trascendió como una victoria para la comunidad de lesbianas, gays, bi, trans en intersexuales (LGBTI), que espera por la legalización del matrimonio igualitario y el respeto a otros derechos como la adopción homoparental.

El caso

Todo comenzó en marzo de 2016, cuando Vioem Karen Díaz Cardoso, la hija de Eumnice Violeta y madre de dos niñas y un niño, de nueve, ocho y seis años de edad respectivamente, falleció luego de luchar contra un cáncer linfático.

Para determinar la guarda y cuidado de los tres pequeños, la abuela y el padre de los niños, Guillermo Gómez, acudieron a los tribunales.

En octubre de 2017, la sala de familia del Tribunal Municipal Popular de Boyeros, un municipio de la periferia sur de La Habana, medió en el conflicto familiar y dejó la guarda y cuidado en manos de la abuela.

La noticia trascendió en enero último en medios internacionales de noticias y las redes sociales de Internet.

“En el fallo, que es la parte vinculante y de obligatorio cumplimiento de la sentencia, el tribunal confiere la guarda y cuidado solo a favor de Eumnice. Eso hay que dejarlo bien esclarecido”, subrayó Echevarría, porque la legislación local vigente no reconoce las parejas del mismo sexo ni las familias homoparentales.

“Aunque la sentencia reconoce en su primer Considerando el rol activo de Isabel (la pareja de Eumnice), que además es la madrina de los niños, en la crianza de los menores”, detalló.

“Tampoco hay ningún signo de “discrimen” en la sentencia; o sea, indirectamente hay un reconocimiento a la unión de hecho entre estas dos personas, porque hace referencia a que la madrina de los niños, la pareja de ella, también desempeña un papel fundamental en la atención y cuidado de los tres menores”, continuó.

“En ello tal vez está la novedad de la sentencia”, apuntó el jurista.

Y esclareció que al padre no se le privó de la patria potestad. “Él tiene deberes y derechos también con respecto a esos menores”, destacó.

¿Decimos que son lesbianas?

Ambos juristas admitieron que tuvieron dudas sobre si debían abordar o no la homosexualidad de las abuelas al presentar la demanda.

“En autoconsulta con mi conciencia, me dije ¿pongo todos los datos relativos a esta familia?”, recordó Echevarría.

Al abogado le preocupaba que la otra parte pudiera utilizar el hecho de que fuera una pareja homosexual para alegar un presunto daño a los niños, por existir relaciones afectivas entre personas del mismo sexo.

“Y yo me dije… ¿por qué no? Hay que poner el parche antes de que salga el hueco. Ellas tienen una relación de pareja y eso no tiene en modo alguno que afectar a los menores”, rememoró.

“Para introducir ese elemento, tenía que contar obviamente con el consentimiento de Eumnice Violeta. Ella siempre estuvo de acuerdo, incluso pidió que ese dato se introdujera en la demanda”, prosiguió su relato.

Al respecto, la abogada Sánchez calificó de “impresionante” la reacción del tribunal el día de la comparecencia.

“Cuando la abuela terminó de disertar, con vivencias muy personales y estremecedoras, la madrina se puso de pie y explicó. Terminó todo el mundo llorando, y ellas dos abrazadas”, compartió.

“Fue un proceso muy bonito, porque al tribunal no le quedó la más mínima duda de que ellas tienen una relación de pareja. Pero eso no significó que se les privara, se les restaran sus derechos, al contrario”, consideró.

Sostuvo la letrada que “para nada la judicatura mostró ningún tipo de oposición, ni en el acto de la comparecencia ni tampoco en la sentencia” por la orientación sexual de las abuelas.

Un caso excepcional

El caso de Eumnice llegó en abril de 2017 a manos de Rodolfo y Anahita, dos profesionales del Bufete Especializado en Recursos de Casación, gracias a la recomendación de una colega que valoró la sensibilidad del problema.

“A ellas les habían dado pocas esperanzas, y ciertamente es inusual el otorgamiento de la guarda y cuidado a favor de abuelos”, contó Echevarría, pues la legislación indica que la custodia debería corresponder al padre luego del fallecimiento de la madre.

Sin embargo, “este no es el primer caso de desprendimiento de la guarda y cuidado a favor de la familia extendida, como los abuelos, aunque tampoco han sido abundantes”, indicó el jurista.

Por la propia naturaleza de la labor en el Bufete donde laboran, que atiende casos de todo el país, Rodolfo y Anahita afirman que habrá habido tres o cuatro casos similares en el resto de las provincias cubanas.

Tampoco creen que sea el único en La Habana, aunque “sí hay muchos jueces que todavía no han tenido ninguno en su jurisdicción. Como mismo no es el primero, no son tantos”, indicó Sánchez.

De hecho, el primer contratiempo que enfrentó la familia fue que el Tribunal Municipal Popular de La Habana Vieja, en una inusual intervención de la Fiscalía, adujo falta de competencia para abordar el caso y dispuso su traslado al municipio de Boyeros, donde residía el padre de los niños.

Nuevos derroteros en derecho familiar

Como profesionales, Echevarría y Sánchez sostienen que les reportó una gran satisfacción la solución positiva de este caso.

“El derecho tiene que ir a la par con esos nuevos derroteros familiares. Existen las familias reconstituidas, ensambladas, y ya hay un reconocimiento del papel de la familia extendida”, reflexionó Echevarría.

Para el abogado, “el derecho tiene que mirar a los nuevos cambios de paradigma, de una familia nuclear basada en los lazos derivados del matrimonio, a una familia que se sustente en el afecto”.

Las salas de familia hoy reinterpretan normas cubanas vigentes pero desactualizadas y aplican convenios internacionales firmados por el país para solucionar casos de derecho familiar, a la espera de la postergada revisión por parte del parlamente de un anteproyecto de nuevo Código de Familia que sustituya el elaborado en 1975. (2018)

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