¿Por qué los medios no mencionan que la ciudadanía de EEUU tiene prohibido viajar a Cuba?
Lecciones de manipulación
Lunes, 03 de Diciembre de 2012

Hasta la supresión reciente del llamado “permiso de salida” en Cuba, los medios nos han repetido que el Gobierno cubano ponía obstáculos para viajar a su ciudadanía. Pero raramente nos han mencionado que la ciudadanía de EEUU –salvo contadas excepciones- tiene prohibido viajar a Cuba, bajo multas de hasta 65.000 dólares.

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¿Por qué los medios no mencionan que la ciudadanía de EEUU tiene prohibido viajar a Cuba? 

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- Hasta la supresión reciente del llamado “permiso de salida” en Cuba, los medios nos han repetido, una y otra vez, que el Gobierno cubano ponía serios obstáculos para viajar a su ciudadanía (1).

 Sin embargo, esos mismos medios raramente nos han mencionado que la ciudadanía de Estados Unidos –salvo contadas excepciones- tiene prohibido viajar a Cuba, bajo multas de hasta 65.000 dólares (2). Esta prohibición fue prácticamente total hasta 1999, año en que el Presidente Bill Clinton aprobó los llamados viajes “people to people” (pueblo a pueblo) (3). A partir de entonces, algunos grupos de profesores, periodistas, representantes de iglesias, grupos culturales y organizaciones sociales fueron autorizados para ciertos viajes no turísticos a la Isla. 

Pero el objetivo del Gobierno no era fomentar el intercambio cultural o académico con Cuba. Los viajes “people to people” se aprobaron con una intención política explícita: la de tratar de influir en la sociedad cubana y generar cambios políticos en ella, mediante “interacciones significativas” de los viajeros con la población de la Isla (4). Es decir, el Gobierno de EEUU insertó estos viajes en su estrategia de “cambio de régimen” para Cuba. 

Curiosamente, el Gobierno cubano no solo no se opuso a estas visitas, sino que, en estos años, las ha facilitado y fomentado activamente (5). 

Pero la “contaminación ideológica” que perseguía la Administración norteamericana no se consiguió, y el Gobierno de George W. Bush, en 2003, suspendió totalmente dichos viajes. Ocho años después, a comienzos de 2011, Barack Obama los volvió a autorizar, y en el primer año cerca de 10.000 personas han podido viajar legalmente a Cuba (6). 

A mediados de 2012, los políticos de la ultraderecha cubanoamericana en el Partido Republicano se volvieron a movilizar contra estos viajes, hasta conseguir la paralización temporal de la concesión de nuevas licencias. El senador por Florida Marco Rubio denunciaba que se habían convertido en meros viajes de turismo, que solo servían para dejar dólares al estado cubano y que, incluso, se había invertido el objetivo inicial, ya que los visitantes volvían “adoctrinados” por la Revolución cubana (7). 

Aunque no consiguió que fueran eliminados definitivamente, Marco Rubio sí arrancó al Gobierno de Obama la aplicación de regulaciones más estrictas a dichos viajes.

Desde mayo de este año, por ejemplo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro, exige un plan detallado de cada viaje a Cuba, con la justificación del impacto que cada actividad o visita allí realizada generará en la sociedad cubana (8). También impone como requisito, para otorgar la licencia de viaje, la inclusión en cada grupo de una persona con funciones de vigilancia, para evitar cualquier contacto con representantes del Gobierno cubano (9).  

Varios profesores norteamericanos han denunciado otros mecanismos añadidos de control por parte de sus universidades, con la intención de evitarse éstas posibles problemas legales con el Gobierno. Por ejemplo, la obligación de ser interrogados por abogados de la universidad antes y después del viaje, y la firma de una declaración jurada (10).

Además, los viajes “people to people”, desde su creación, estáo nola univers viang>aovilizarrdor , low multas de hasta 65.000 , desdmultasación n, est0 , conseguir000 , oo que cp