Eloy Gutiérrez Menoyo: enemigo del Che y raro `disidente´ que rechazó el dinero de EEUU
Objetivo: Falsimedia
Martes, 30 de Octubre de 2012

Carga Policial 25S Madrid

Texto de Cubainformación TV, basado en artículo de Raúl Antonio Capote. Blog El adversario cubano (Cuba)

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Eloy Gutiérrez Menoyo: enemigo del Che y raro `disidente´ que rechazó el dinero de EEUU

Cubainformación TV.- Eloy Gutiérrez Menoyo fallecía el 26 de octubre en La Habana. Fue uno de pocos “disidentes” cubanos que, en las últimas décadas, rechazaron el dinero del Gobierno de EEUU y optaron por el diálogo con el Gobierno cubano.

Algunos medios internacionales lo han presentado, sin embargo, como alguien que, tras hacer la Revolución, discrepó de Fidel Castro y por ello pagó con la cárcel. Pero, ¿qué hay de cierto en esto?

Tras su ruptura total con el recién instaurado Gobierno revolucionario, Eloy Gutiérrez Menoyo marchó a EEUU, y en 1962 se integró en la organización paramilitar Alpha-66. Siendo su director militar, perpetró atentados a barcos y lanchas pesqueras cubanas, y en 1964 fue detenido en Cuba tras desembarcar con un grupo armado en las costas orientales de la Isla. Por estas causas –y no por sus posiciones políticas- fue condenado a 30 años de cárcel.

Ya durante la lucha guerrillera contra Batista, Eloy Gutiérrez Menoyo fue uno de los grandes oponentes del Che Guevara, a cuya jefatura militar se enfrentó. De hecho, durante toda su vida siguió culpando al Che del rumbo marxista tomado por la Revolución cubana.

Gutiérrez Menoyo fue liberado en 1986, tras cumplir 22 años de prisión, por las gestiones del entonces presidente español Felipe González. A partir de entonces encabezó, desde Miami, una línea moderada de oposición a la Revolución cubana.

Desde 2003 residía en La Habana, tolerado por el Gobierno cubano y despreciado por la extrema derecha cubano-americana de Miami, que rechazaba su postura dialogante con las autoridades de la Isla.

Figura política controvertida y contradictoria, recordaremos sin embargo a Eloy Gutiérrez Menoyo como un raro oponente a la Revolución cubana, ya que rechazó cualquier conexión, apoyo, financiamiento o dependencia del Gobierno de EEUU. Descanse en paz.

La muerte de Eloy Gutiérrez Menoyo

Raúl Antonio Capote - Blog El adversario cubano.- Transcurría la Feria Internacional del Libro de la Habana, era una tarde nublada del mes de febrero del 2004. Luego de hacer una larga cola para entrar, estaba ya a las puertas del recinto ferial, cuando me llamó la atención un hombre alto, de unos 70 años, algo cargado de hombros, delgado, que dando largas zancadas se adelantaba a la fila de los que queríamos entrar. Los jóvenes encargados de revisar credenciales, invitaciones y tiques, le detuvieron y solicitaron ver su credencial, él los miró con autoridad, acomodó sobre la espalda el saco azul que llevaba colgado del brazo y con voz fuerte dijo “soy el Comandante de la Revolución Eloy Gutiérrez Menoyo”, fue suficiente, los porteros le cedieron el paso. 

Tras él entré yo y sin pensarlo mucho, le dije “Yo soy amigo de su hija Patricia” me tendió la mano. Caminamos un rato en silencio por las callejuelas de la Cabaña, el miraba con detenimiento cada rincón, como si buscará algo en las paredes desgastadas por el aire y el salitre. Luego indagó sobre como había conocido a su hija, le expliqué que a través de un amigo común Amir Valle, “si” dijo, “Lo conozco”, le conté que Patricia se encargaba de la publicación de una novela mía “El Adversario”.

Dimos muchas vueltas por la fortaleza, otra vez el silencio se interpuso y lo respeté, de golpe detuvo la marcha frente a una de las salas destinadas a la presentación de libros y dijo emocionado, “en este lugar estuve preso, ese fue mi calabozo”. No quiso pasar al interior.

Terminamos sentados en una cafetería, pedimos un café y Eloy comenzó a narrar la historia de su padre emigrado español, de sus hermanos muertos en combate, del heroísmo de Carlos, luego contó de su inconformidad con el régimen de Batista y de cómo el sacrificio de su hermano Carlos le había empujado a una militancia revolucionaria más activa.

Habló sin detenerse, a veces,  sentía que escudriñaba dentro de mis ojos, la palabra que brotaba como un torrente. En una pausa de sus hazañas, dijo que le gustaba el jugo de naranja y los cigarros Marlboro, que los cigarrillos se los traían de España todas las semanas.

Encendió un cigarro y se puso de pie, miró a su alrededor y preguntó si no temía buscarme un problema por conversar con él, pedimos la cuenta y nos dirigimos al muro de la fortaleza, desde donde se puede contemplar la Habana en toda su belleza, “aquella es la comandancia del Ché” le mencioné provocador, señalando la casa cercana que sirvió para esos fines al Guerrillero Heroico, se quitó el saco de los hombros y lo dobló acomodándolo parsimoniosamente sobre sus rodillas, no dijo una palabra, pero la molestia era visible, se controló y retomó la conversación sobre su vida guerrillera..

Sobre al Segundo Frente argumentó que era un grupo guerrillero injustamente calumniado, que había llevado el peso principal de la lucha en la Sierra del Escambray, narró batallas, combates, escaramuz