Gracias, infinitas gracias por ser Fidel Imprimir
Cuba - Historia
MiƩrcoles, 20 de Febrero de 2008

Noel Manzanares Blanco - Para Kaos en la Red.- En este instante quiero subrayar que hasta la zancadilla que le interpuso la naturaleza al compañero Fidel a finales de julio de 2006, se convirtió en otra oportunidad para revelar su vocación de apostar al bien humano. Si no, que hablen sus magistrales reflexiones sobre temas nacionales e internacionales, incluidas las relacionadas con el candidato republicano a la Casa Blanca, Mr McCain.

A propósito de la decisión de Fidel Alejandro Castro Ruz en el sentido de no aspirar ni aceptar el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe, aprovecho la ocasión para agradecer infinitamente su existencia, sustentada por un sinfín de cosas buenas que tienen un cimiento medular: su desvelo por la edificación de la dignidad, la equidad, la felicidad y la fraternidad humanas, con la concepción de José Martí y lo mejor del pensamiento universal. Aquí van las razones que reflejan mi convicción al respecto.

El compañero Fidel, tras ingresar a la Universidad de La Habana a mediados de la pasada década de los años cuarenta, se enroló en el movimiento revolucionario, incluidas actividades como la frustrada expedición contra la dictadura que oprimía al pueblo de la República Dominicana y su presencia en Colombia en función del Congreso Latinoamericano de Estudiantes, momento en el que participó activamente en las manifestaciones populares en Bogotá.

Quizás su mayoría de edad política se aprecie en los sucesos en torno al 26 de julio de 1953: fue capaz de convertir el revés en victoria, al extremo de –pasando por la experiencia del presidio y el exilio–dirigir con maestría las acciones que condujeron al histórico Primero de Enero de 1959.

Su tacto brilló al concebir al Gobierno destinado a sustituir a la dictadura pro yanqui; al tiempo que con sabiduría proyectó la implementación de las medidas que hacían realidad las ideas plasmadas en La Historia me Absolverá. Simultáneamente, fue construyendo la unidad entre el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, el Partido Socialista Popular (Comunista) y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, lo que se convirtió en el actual Partido Comunista de Cuba. En este aspecto, su carácter creativo se evidenció al proclamar la necesidad de consultar a las masas para el ingreso de la militancia a la organización partidista.

Entretanto, el Máximo Líder de la Revolución Cubana condujo al pueblo a la victoria en Playa Girón, al honroso desenlace de la Crisis de Octubre, al éxito durante la Lucha Contra Bandidos y salir airosos en diversos y complejos escenarios internos y externos durante los treinta años que le siguieron al Triunfo de la Revolución, amén de escapar airoso de cientos de intentos de atentados contra su vida engendrados por el verdadero eje del mal sito en el “Norte revuelto y brutal”.

Por cierto, hacia mediados de los ochenta de la pasada centuria, mientras que se orquestaba la Perestroika en la Patria de Lenin –la misma que hacía señales a la izquierda y giraba a la derecha–, de su sabia brotó lo que denominamos Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, una fórmula encaminada a perfeccionar el quehacer revolucionario en Cuba, para nutrir y solidificar al Socialismo.

Cuando la contrarrevolución externa e interna apostó a que Cuba sería la próxima víctima después del derrumbe del socialismo al estilo soviético –acontecimiento que él anticipó el 26 de julio de 1989–, coherente con su carácter inclaudicable Fidel convirtió lo invencible en cotidiano desde bases realistas y optimistas. Recuérdese que entonces enarboló la consiga de “Resistir y desarrollarnos”.

Con la emergencia de este siglo, justamente en la alborada de la Batalla de Ideas, expresó que lo asombroso no era tanto lo que habíamos hecho, sino lo que nos quedaba por hacer, tal como ya se aprecia en torno a la educación, la salud, la cultura... y el paulatino bienestar del pueblo. Así, se corrobora su tesis según la cual Revolución es sentido del momento histórico, cambiar todo lo que debe ser cambiado y no mentir jamás ni violar principios éticos.

Su profunda percepción de que Un mundo mejor es posible la refleja desde la más legítima convicción martiana de que Patria es humanidad. Su batallar siempre ha estado ligado a ello. A modo de ejemplo, ahí están los primeros frutos de su contribución a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), de la mano de Hugo Chávez; ahí está su propuesta entorno a la Revolución Energética, una significativa contribución ante los desatinos enfilados a convertir alimentos en fuente de energías para automóviles. Él constantemente procura tributar a la Globalización de la Fraternidad.

En este instante quiero subrayar que hasta la zancadilla que le interpuso la naturaleza a finales de julio de 2006 se convirtió en otra oportunidad para revelar su vocación de apostar al bien humano. Si no, que hablen sus magistrales reflexiones sobre temas nacionales e internacionales, incluidas las relacionadas con el candidato republicano a la Casa Blanca, Mr McCain.

Para resumir mis infinitas Gracias por ser como es Fidel, hago mío estos versos escritos por una colega:

 

Porque ahora, Comandante,

sus hijos y discípulos

se crecerán

y pondrán todo ahínco

en hacer, y hacer bien.

Lucharán para estar a la altura del Maestro,

para honrar con creces su enseñanza,

que es grande y valiosa,

riqueza que no todos,

en el mundo,

han podido tener.

Aquí, ahora y siempre,

Digno Maestro,

esperamos sus ilustres escritos,

que para cada uno de nosotros serán

abono, empuje, fuerza,

estandarte.

Seguros, muy seguros, que se le escuchará,

y ¡cómo! se le escuchará.