Injusticia sostenida amplifica razones de inocentes Imprimir
Solidaridad - Los Cinco
Martes, 18 de Diciembre de 2007

Roberto Pérez Betancourt - Servicio Especial de la AIN.- Los Alegatos expuestos por Fernando González y Antonio (Tony) Guerrero ante quienes los juzgaron e indebidamente los sancionaron, amplifican hoy la validez de sus contenidos, por la sostenida injusticia que se comete contra ellos hace casi 10 años.

González y Guerrero, junto a Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González, son los cinco cubanos luchadores contra el terrorismo que desde septiembre de 1998 padecen encarcelamiento en Estados Unidos, por reiteradas acciones innobles del gobierno de ese país, empeñado en castigarlos arbitrariamente.

Los Cinco—como se les conoce internacionalmente—captaban información sobre planes de grupos terroristas anticubanos, que operan libremente en el sur de la Florida, con el propósito de alertar sobre sus crímenes al gobierno de la Isla.

Esa realidad fue alevosamente ignorada en su momento y lo siguió siendo en los últimos nueve años por sucesivas administraciones de EE.UU., en particular el gobierno de W. Bush, empecinado en destruir a la Revolución y materializar el añejo propósito oligárquico de anexarse a la Mayor Antilla.

Los días 18 y 27 de diciembre de 2001, Fernando y Tony, respectivamente, expusieron sus Alegatos ante los jueces. Seis años después, el contenido de las pruebas que aportaron sobre el significado real de su labor en Miami cobra mayor relevancia ante la doble moral que mantiene W. Bush en su política "antiterrorista".

Basten las siguientes verdades dichas por Fernando en la fecha indicada para comprobar la solidez de sus argumentos: "Yo pensé que la Fiscalía vendría hoy a esta Sala a solicitar para mí una sentencia de un año de probatoria. Después de todo, eso fue lo que esta misma Fiscalía le ofreció al señor Frómeta (terrorista residente en Miami) cuando este le compró a un agente encubierto del gobierno un misil "Stinger", explosivo C-4, granadas y otros armamentos.

"No importa que el señor Frómeta le hubiera confesado al propio agente encubierto sus intenciones terroristas y el uso asesino e inescrupuloso que haría de esos materiales.

"Después recapacité y me di cuenta de que esperar ese mismo tratamiento por parte de la Fiscalía hacia mí era algo ilusorio, pues yo soy cubano de allá, de la Isla, y eso implica que al acusarme entran a jugar consideraciones como la ignorancia de lo que es Cuba realmente, el odio y la irracionalidad contra mi país, estimulados por un sector extremista que controla lo que se dice aquí sobre Cuba y se encarga de silenciar cualquier otra opinión más racional".

A su vez, con la serenidad que confiere saberse en posesión de la verdad, Antonio Guerrero desenmascaró en su Alegato a los verdaderos criminales:

"Cuba, mi pequeño país, ha sido atacado, agredido y calumniado, década tras década, por una política cruel, inhumana y absurda. Una guerra verdadera, voraz y abierta de terrorismo, precursor del horror; de sabotaje, generador de ruinas; de asesinato, causante del dolor, del dolor más profundo, la muerte.

"No solo los documentos y datos del Gobierno de Cuba han puesto al descubierto esta agresión, sino los propios documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos, que él mismo ha desclasificado".

Después de recordar que las acciones hostiles han causado más de tres mil 400 muertes y más de dos mil personas han sufrido incapacidad total o parcial, así como cuantiosos daños materiales a la economía, Antonio preguntó:

"¿Por qué tanto odio hacia el pueblo de Cuba?

¿Porque Cuba escogió un camino distinto?

¿Porque su pueblo quiere el socialismo?

¿Porque eliminó el latifundio y erradicó el analfabetismo?

¿Porque le dio educación y atención médica gratuitas a su pueblo?

¿Porque le da un libre amanecer a sus niños?..."

Seis años después de formuladas esas interrogantes, todavía el

gobierno estadounidense no halla cómo responderlas.

En realidad se trata de un cuestionario que podría servir de guía a periodistas norteamericanos y de otras latitudes que estuvieran verdaderamente interesados en encontrar las razones de los inocentes.