Cuba presidirá la CELAC
Política
Domingo, 20 de Enero de 2013

Elsa Claro - Progreso Semanal.- Dicen que el realismo político lleva en su maletín credenciales de probidad y pragmatismo.

Ambas cartas pueden estar entre las que se pongan a la mesa en la primera Cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE). El encuentro será en Chile y pronto, (27 de enero). Como a veces el número es tan importante como la sustancia, quede anotado que serán 33 los países Latinoamericanos participantes mas los 27 que conforman el pacto comunitario del Viejo Continente.

Si bien la CELAC es una organización joven (fue concertada en el 2008 duranteencuentros en México y Brasil. Se funda en el 2011, en Caracas) tiene entre sus raíces dos dinámicos procesos integracionistas: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, 2004) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR, 2008).

Una organización de mayor data, estructuración y techo, como es la europea, solo puede interesarse en sostener negociaciones con un grupo de emergentes y tercermundistas si ello implica ventajas. Y la UE tiene intereses en el Caribe, intenta fortificar su pica en Suramérica y ubicar otras nuevas. De este lado del mundo –entre diversos recursos- hay litio, petróleo y el mayor reservorio de agua dulce conocido, amén de ser el pulmón que oxigena al resto del planeta.

La CELAC materializa lo que alguna vez pareció imposible: casi todo el subcontinente, sin perder su diversidad, puede presentarse y negociar como una pieza fortificada. Complementariedad y cooperación para dar pie al desarrollo social que erradique la miseria, son algunos de los objetivos. Importante recordar que es la primera ocasión en que esos 33 países de América Latina y el Caribe, sin Estados Unidos y Canadá, se juntan en una propuesta socio-económica y política.

Por eso mismo la cita en Chile será una prueba de las capacidades desarrolladas. Se espera que el grupo cumpla con el principio de ser interlocutor único.

El presidente Raúl Castro, definió la virtud de la CELAC exponiendo que “Simbólicamente consolida el concepto de una región unida y soberana, comprometida con un destino común. En términos estratégicos, nos brinda el instrumento político requerido para aunar voluntades, respetar la diversidad, resolver diferencias, cooperar con el bien de nuestros pueblos y solidarizarnos los unos con los otros”.

Al concluir el intercambio con los europeos, los jefes de Estado y de Gobierno de la región realizarán su propio encuentro, durante el cual Cuba asumirá la presidencia temporal del mecanismo, detentado hasta entonces por el país anfitrión.

Examinar el Plan de Acción contraído en diciembre de 2011, cuando se trazaron las estrategias comunes destinadas a evitar que la crisis financiera internacional, perjudique en demasía a una zona distinguida por su crecimiento y mejoría, o los pasos dados en busca de crear escudos y nuevos métodos en desarrollo, comercio, intercambios, son parte del programa.

En medio o al margen de detalles y particularidades, tiene cierta lógica suponer que en el confluencia CELAC-UE, se avance algo en los tratos que de forma semi-confidencial se vienen haciendo para eliminar la Posición Común contra Cuba. Formulada por José María Aznar, fue su primer acto de política exterior apenas asumir la jefatura del gobierno español, sin consensuarlo con el PSOE, como es costumbre entre los dos principales partidos políticos ibéricos.

Otros desencuentros distanciaron a Europa de la Mayor de las Antillas, alejando lo avanzado para concertar un acuerdo marco como el que tienen con los demás países del área. La apertura de una oficina en La Habana, supuso ciertos avances que reverdecieron a partir de las flexibilizaciones en materia económica realizadas por la Isla.

Según dijo el embajador del pacto, Herman Portocarrero al corresponsal de la BBC: “Los Estados de la UE son inversores importantes en Cuba y quieren involucrarse más y lo van a hacer en base a la reforma económica que abre mercados y da más derechos al inversor. Este país va a necesitar proyectos importantes de infraestructura pública, energía, etc...”

Portocarrero no pasó por alto tampoco el peso geopolítico de Cuba, alcanzado con su mantenido aporte solidario, y debido al grado de involucramiento en el Grupo de Río y los restantes organismos de integración citados.

La jefatura de la CELAC por parte de Cuba también será una prueba. Son muchos los retos a desafiar en un tiemplo complejo y nada complaciente. Menos para un país de reconocida y soberana rebeldía.

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