Congreso de la UPEC debate sobre la Política de Comunicación y el modelo de prensa cubana
Sociedad
Sábado, 14 de Julio de 2018

Raúl Garcés durante X Congreso de la Upec. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El X Congreso de la UPEC debatió sobre la Política de Comunicación y el modelo de prensa cubana. En una de las intervenciones centrales, Raul Garcés, Doctor en Ciencias de la Comunicación, Profesor Titular de la Universidad de La Habana y Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana afirmó que "una política es un espíritu, una oportunidad para redescubrir el socialismo".

Tenemos política… ¿y ahora qué?

(Conceptos para introducir el debate en el plenario del 13 de julio de 2018, del X Congreso de la Upec)

Hacia fines de los años 70, el Premio Nobel de la Paz Sean McBride encabezó, con el auspicio de la UNESCO, la batalla mundial por un nuevo orden de la Información. La Comisión McBride formuló una serie de recomendaciones para democratizar las prácticas comunicativas a nivel global, entre ellas la protección de las identidades locales, la propiedad pública de los medios y la generación de políticas nacionales de comunicación para proteger a nuestros países de la avalancha simbólica proveniente de los grandes centros de poder.

La verdad es que poco faltó para que, precisamente desde allí, a McBride lo convirtieran en el enemigo público de la prensa privada. Lo calificaron de hipócrita, hombre peligroso, heredero del pensamiento comunista y sepulturero de la libertad de expresión. “Nunca he sido tan agredido en mi vida”-declaró con resignación alpresentar sus resultados.

Cuatro décadas después el Informe McBride es un referente de lucha para los comunicadores, pero sus sugerencias no pasaron muchas veces de ser eso: un referente. La gran lección es que la mejor ideapuede estrellarse contra la práctica si no se crean las condiciones para hacerla viable. Hay que cambiar los medios y cambiar las mediaciones. Ningún sistema de comunicación es un oasis feliz en medio del desierto: depende de otros subsistemas, se relaciona con ellos, funciona exitosamente si se acopla al resto de la sociedad con una visión estratégica.

Este Congreso nos convoca a analizar cómo implementar la Política de Comunicación recién aprobada, y no debiera eludir dicha circunstancia. Damos por supuesto que la mayoría de nosotros conoce los puntos principales del documento y somos realistas para interpretar que un cuerpo de objetivos y principios, por perfecto que sea, no resuelve mágicamente problemas que tienen, además, un sedimento cultural y la inercia de las tradiciones. Una política es un espíritu, un paraguas regulatorio, una herramienta para mirar el futuro articuladamente. Y, en el caso de Cuba, incluso en medio de amenazas históricas y presentes, es la oportunidad de redescubrir el socialismo con un rostro simbólico moderno, participativo, innovador e irrenunciablemente democrático.

A diferencia del contexto McBride, a nosotros nos asisten varias fortalezascomo puntos de partida:

1)- Voluntad Política. Los documentos de la Conceptualización del modelo han trascendido definitivamente la visión instrumental de la Información y la Comunicación, para concebirlas como recursos transversales al desarrollo.

Bienes públicos y derechos ciudadanos, no patrimonio de nadie, por muy buenas intenciones que tenga.

Herramientas para la rendición de cuentas y el control popular, no reliquias almacenadas en los archivos de algún funcionario.

Garantías de una cultura de transparencia, no pretexto para alimentar solapadamente prácticas de secretismo.

2)- Conciencia de la necesidad de modernizar el Estado, y de que esa meta pasa por utilizar más eficientemente la Información, la Comunicación y la Tecnología.

Lanzaríamos la peor de las señales políticas si, frente a los ojos de la ciudadanía, presentamos una administración pública vieja, carente de creatividad e imaginación, incapaz de responder a las demandas de la sociedad red, lenta para generalizar sus resultados innovadores.

De ella, precisamente, deberían venir, más que de cualquier otro sector de la sociedad, las soluciones para generar un gobierno electrónico fuerte, simplificar los trámites de las personas, acortar las distancias entre ciudadanos y servidores públicos, sin deshumanizar tecnocráticamente las relaciones sociales.

La época en que el Estado ejercía su práctica comunicacional sin la competencia de otros actores quedó definitivamente atrás.

Lograr determinadas jerarquías comunicativas dentro del discurso público es una meta mucho más compleja pero, al mismo tiempo, más estimulante.

3)- Un ecosistema comunicativo radicalmente distinto al de décadas precedentes.

Tenemos, tal vez como nunca antes, la propiedad social sobre los medios. La tecnología ha permitido que las audiencias se apropien de blogs, redes sociales, comentarios en los sitios digitales, o plataformas wikis para la construcción colaborativa del conocimiento.

El modelo mediocéntrico hizo aguas y, desde todas partes, emerge ahora una lógica de comunicación reticular que desdibuja los roles de emisor y receptor, trastoca las formas de distribución y circulación habituales de los mensajes y dispara hasta el infinito las posibilidades de expresión y diálogo social. Cierto que el nuevo contexto supone retos, pero al mismo tiempo podría encarnar la condición de un socialismo más participativo, capaz de desatar sus potencialidades desalienantes y reivindicadoras del ser humano como sujeto consciente y activo.

No lo dudemos: mientras más canales, soportes y lenguajes tengamos para darle voz a la gente, más evidente se hace la necesidad de dotar a la comunicación de una visión estratégica. Para eso llega esta política, pero ¿cómo hacer para convertirla en un movimiento vivo?, ¿qué desafíos tenemos por delante?:

  • El desafío de la gestión.

Ubiquemos por un minuto en nuestras cabezas la realidad de un medio que, en breve tiempo, deba transitar de la ausencia de personalidad jurídica o un modo de gestión presupuestado, a otro “de tratamiento especial” o empresarial.

Esto, sin contadores ni equipo económico, ni departamentos de innovación entrenados en la venta de productos y servicios, ni profesionales dedicados a negociar la publicidad como fuente de financiamiento, o gestionarla en el entorno digital, será aún más difícil.

La situación es hipotética, pero cabe perfectamente dentro de las prerrogativas otorgadas por la nueva política. Por las razones y hasta sinrazones que sean, hemos aprendido más sobre producir y publicar contenidos, que sobre gerenciar los medios como organizaciones periodísticas.

Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación de la UH evidenció que las mayores lagunas en los directivos de medios radican precisamente en los procesos que más impulsarían un cambio organizacional.

Se sabe más de la gestión de procesos editoriales, pero menos de cómo funcionan las redacciones integradas, o la administración, o el manejo creativo de las redes sociales.

Otro estudio más reciente arrojó resultados igualmente inquietantes: la creatividad y la innovación son procesos escasamente valorados respecto a otros que caracterizan, a juicio de unos 100 periodistas entrevistados, el modelo de prensa ideal.

Lo anterior tiene que ver con una mirada desmovilizadora de cualquier ejercicio de planeación estratégica. Muchos de nuestros medios carecen de indicadores de desarrollo.

Todo ello es comprensible, dentro de una cultura profesional necesariamente preocupada por la portada del día, la noticia del momento, el titular más inmediato.

Pero, si queremos hacer el periodismo cubano sostenible, más nos vale construir cuanto antes una visión de futuro, traducirla a las especificidades de cada órgano de prensa, discutirla colectivamente entre todos los trabajadores y convertirla en resultados medibles, evaluables y verificables a corto, mediano y largo plazos.

  • El desafío de la institucionalidad.

Los expertos del Derecho nos recordarían que una institucionalidad fuerte depende de estructuras fuertes, de un marco regulatorio claro, de minimizar estilos discrecionales, de disponer de recursos humanos capacitados para ejercer la comunicación sin improvisaciones.

Decíamos antes que la institucionalidad de la prensa no es ni puede ser una Isla al margen de otras institucionalidades. Si así fuera, el problema de tener mejores medios se resolvería puertas adentro, y ya somos suficientemente maduros como para admitir que las transformaciones que nos conciernen trascienden, en mucho, la buena voluntad de los periodistas.

Padeceríamos menos el secretismo si las estrategias de comunicación de algunas entidades públicas no fueran documentos muertos, engavetados a la espera de revisiones “de arriba”. Si las direcciones de comunicación estuvieran debidamente jerarquizadas en los organigramas institucionales, si entendiéramos que la cultura comunicacional no es patrimonio solo de comunicadores y periodistas, sino también de los decisores, de los servidores públicos, de toda la sociedad.

  • El desafío de la apropiación: Una de las propuestas probablemente más osadas de la política es la creación de una estructura para gestionar la comunicación.

Sin antecedentes en 60 años de Revolución de un Ministerio dentro de este ámbito, el nuevo órgano que surja si como aspiramos fructifica la propuesta, deberá conquistar su autoridad a fuerza de persuasión, capacidad articuladora, paciencia, inteligencia para posicionar una visión proactiva de la realidad y buenos resultados.

Ojalá entendamos, sin embargo, que esa misión nos corresponde absolutamente a todos. Esta política es del Partido y por tanto de los ministerios, las Tiendas Recaudadoras de Divisas, la Salud, la Educación, el Deporte, la sociedad civil, los ciudadanos…

Si queremos avanzar con paso firme, deberíamos preguntarnos por qué no funcionaron siempre para la prensa determinadas normativas precedentes.

Bien sabemos, por ejemplo, que varios congresos de la Upec y las propias orientaciones del Buró Político de 1984 y 2007 designaron a los directores de medios como máximos responsables de los contenidos publicados. Bien sabemos también -y ha vuelto a demostrarse recientemente en múltiples investigaciones- que tanto o más que los directores influyen las regulaciones externas.

  • El desafío de la innovación.

Julio García Luis advierte en su libro Revolución, Socialismo, Periodismo un hecho alarmante:

“Donde más atrasados estamos, donde mayores son nuestras ineficiencias, donde menor claridad conceptual parece haberse alcanzado, es en el campo de la comunicación y la información. Pero esta, sin embargo, no es una esfera cualquiera. Es la arena principal de la confrontación de ideas a escala mundial, y en la que descansa, cada día con más fuerza, el sistema hegemónico global del imperio y el capitalismo. Es el sitio donde se decide quién vence a quién en la lucha por las conciencias y por la cultura (…) Debiera ser el punto donde más sólidas, creativas e irrebatibles fueran nuestras concepciones y proyecciones.”

Este es un ideal al que no podemos renunciar.

Sin que prácticamente nos hayamos dado cuenta, la industria de la Información y la Comunicación ha cambiado radicalmente respecto a lo que era en el pasado siglo.

Los países desarrollados sostienen como servicios vitales para el crecimiento de sus economías el procesamiento de datos, la generación de contenidos para Internet y la producción de audiovisuales. Solo un ejemplo: la industria de la información aporta unos 900 mil millones de dólares en valor agregado a la economía de los Estados Unidos y puede representar hasta una tercera parte de su Producto Interno Bruto. Constituye el 12 por ciento del PIB de los países de la Comunidad Europea.

Es un escenario que nos parece demasiado distante, pero más vale que le prestemos atención de una vez. No solo nos toca comprender el papel de las industrias creativas en el mundo contemporáneo, debemos gestionarlas y sacarles provecho con osadía.

La Política de Comunicación prevé como fuentes de financiamiento de nuestros medios la venta de productos y servicios, la cooperación internacional, la publicidad, el patrocinio, entre otras modalidades.

Es una buena oportunidad para construir alianzas, para darle músculo al sistema de medios públicos, para trascender la producción de contenidos y detenernos en el valor agregado que pudiera generar cada organización periodística. Esto, sin deslumbramientos, sin amplificar eufóricos el peso comercial en la balanza de las ganancias.

Dirigir un medio en la Cuba de hoy exige cultura, criterio propio y mucha sensibilidad política. No minimizar las amenazas, pero tampoco dejar pasar, por facilismo, inercia o cobardía profesional, las oportunidades.

  • El desafío de la credibilidad.

Algunos pensarán que llegamos a este Congreso para discutir exactamente los mismos problemas que en el anterior.  Y en todo caso merecemos y debemos hacer todo lo necesario para que no sea así.

Los más escépticos creerán que nada se ha resuelto. Propongamos, en cambio, apropiarnos de aquella frase atribuida a Máximo Gómez: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad.

Discutamos a camisa quitada, pero reconozcamos las salidas y los caminos en medio del laberinto.

Tenemos un diseño de país que se despoja de la visión instrumental con la que tradicionalmente se concibió a la prensa. Tenemos Política de Comunicación y esta sienta los fundamentos para las normativas jurídicas que vendrán.

Tenemos más internet, si bien no toda la que quisiéramos, ni a la velocidad ni al precio que necesitamos.

Tenemos un público cada vez más dispuesto a hacer periodismo ciudadano en las redes sociales.

Tenemos una masa crítica intelectual de profesionales que ya no encuadra el debate solamente en términos de política informativa, sino que quiere proponer, de una vez y por todas, un modelo de prensa funcional al socialismo cubano.

En un contexto donde a la generación histórica le siguen nuevos actores, donde los mecanismos de producción y reproducción del consenso han cambiado radicalmente, donde los modos de gestión del sector privado y cooperativo obligan al Estado a maximizar su eficiencia, resolver el problema de la comunicación no es, repito, un desafíomeramente comunicativo.

Para decirlo claramente: el futuro de la Revolución cubana se juega en los terrenos económico y político, pero también y con mucha fuerza, o incluso especialmente, en el campo simbólico.

No escatimemos tiempo para hacer lo que haya que hacer para generar símbolos fuertes, unificadores de la nación, atractivos para las generaciones más jóvenes.

No aplacemos un minuto el objetivo de fortalecer nuestros medios públicos y acompañar ese proceso con los mecanismos económicos, culturales y profesionales que le den sostenibilidad.

Y como decía Julio García Luis, esta es la hora de nosotros, porque “Nadie hablará por nosotros. Nadie hará lo que nos toca hacer a nosotros. Tendremos lo que nos ganemos, lograremos lo que nos merezcamos, dispondremos del espacio que sepamos ocupar. En el mundo del poder no se regala nada y nada viene por añadidura. Ideas, prácticas y hechos son los únicos que pueden movernos hacia delante”.

 

Cultura comunicacional…un camino, una meta

Con motivo de la celebración del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, que culmina hoy en la capital, académicos y profesionales de la Comunicación en la Isla dialogan con Granma acerca de los desafíos del país en este campo

Alejandra García - Granma

El cubano, por excelencia, es una persona muy comunicativa, de mucha capacidad expresiva, sincera, jocosa, que busca alternativas. Pero para hablar de una cultura comunicacional en la Isla, tan necesaria en los tiempos actuales de globalización, de complejidades sociales, de múltiples entradas y salidas de información, de inmensa artefactualidad, es preciso tener en cuenta un conjunto de elementos que trascienden esos rasgos de la idiosincrasia.

Para hablar de «cultura comunicacional», hay que referirse a adquirir una capacidad expresiva responsable. En ese sentido, la doctora Hilda Saladrigas Medina, presidenta de la Comisión Nacional de Carrera de Comunicación y profesora titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, explica a Granma que «no basta con expresar lo que se siente, sino ser consciente de que recibiremos una respuesta a esos sentimientos y necesidades. No es solo decir, sino decirnos».

Como toda sociedad subdesarrollada, que ha estado sujeta a una dominación cultural y hegemónica por metrópolis que han tenido una comunicación muy autoritaria –España, Estados Unidos–, «estamos acostumbrados al proceso de transmisión de información. Por tanto, si yo te digo una cosa, eso es lo que es. Incapacita la réplica, y motiva a que no se expresen las posturas diferentes en un diálogo. Esto ha ocasionado una falsa unanimidad en las discusiones», valora Hilda Saladrigas, también miembro del Comité Académico de la Maestría en Ciencias de la Comunicación y del Doctorado en Ciencias de la Comunicación.

El diálogo implica exponer. Implica también hacer demandas, recibir respuestas, el que exista la inconformidad, la capacidad de réplica, de encontrar entre todos una solución, y que no haya una sola persona que tenga la razón, o un grupo de personas que tengan una razón y la impongan, dice.

Esa es una cuestión cultural en la que tenemos que trabajar, admite, tanto en los procesos formativos más elementales, de educación formal y cívica, hasta los que trabajamos profesionalmente gestionando una comunicación pública.

«Eso tiene que irse incorporando en nuestra sociedad. Los tiempos cambian, y nos lo exigen», señala.

¿CÓMO ALCANZAR UNA CULTURA COMUNICACIONAL?

La cultura es un proceso. No es algo que nace de la noche a la mañana. No puedes decir que existe cultura comunicacional a partir del 2018, y no existía en el 2017, explica el doctor Raúl Garcés Corra, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (FCOM).

«Pero sí creo que avanzamos hacia una cultura comunicacional –añade–, porque la estamos institucionalizando, porque hay direcciones que se ocupan de ella en todas partes y hay una profesionalización mayor de los recursos humanos en este campo, aun cuando por años muchas direcciones de Comunicación estuvieron cubiertas por personas que no necesariamente estaban preparadas para ello».

Hoy el panorama es otro. «Tenemos un marco regulatorio mucho más avanzado, que no es perfecto, pero sí hay voluntad política en continuar perfeccionándolo. El país ha aprobado recientemente una Política de Comunicación», señala.

Comunicar no puede ser espontáneo, sino que debe ser un ejercicio del conocimiento, que motive a la reflexión. Foto: Jorge Luis González

Un principio fundamental de ese documento recién aprobado por el Partido Comunista de Cuba reconoce que la comunicación y la información son derechos ciudadanos y bienes públicos. Esto no es algo menor, agrega la doctora Rosa Miriam Elizalde, vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba.

«Ese derecho, que es imprescindible punto de partida para lograr una cultura comunicacional que como toda cultura necesita de un sedimento, está íntimamente ligado con otros sin los cuales una sociedad no puede llamarse socialista: el acceso universal a la cultura y al conocimiento, a la educación, a expresarse, a informar y ser informado, a dialogar y tramar tejidos ciudadanos en función de las necesidades del país», comenta Elizalde.

Sin comunicación, asegura, se disgregan las posibilidades de movilización de la sociedad y se compromete la capacidad para dar respuestas a las necesidades económicas, políticas y culturales que exige la actual coyuntura.

«Esas herramientas están en función de que haya una cultura comunicacional con más posibilidades de afianzarse», resalta Raúl Garcés.
Pero eso no se construye desde arriba, es un proceso que tiene que involucrar a toda la sociedad: «a la ciudadanía, a todas las personas que tienen la posibilidad de comunicarse a través de otros canales, como las redes sociales, los blog…», valora.

Al respecto, Hilda Saladrigas coincide en que la comunicación no es tarea solo de los profesionales que trabajan en este campo.

«Nosotros podemos ayudar, facilitar, decir, explicar, dar argumentos a quienes no los tengan, de que eso es necesario. Una sociedad no se puede permitir el lujo de estar desinformada, ni de espaldas a los diálogos», comenta.

En la medida que la sociedad sea protagonista, señala el Decano de la FCOM, participe de una manera activa en la construcción de un discurso público que sea de calidad, que tenga proyectos políticos acompañantes; un discurso público capaz de transformar cosas, creo que sí avanzamos hacia una cultura comunicacional. Es un camino, una meta.

COMUNICAR, LA MEJOR VÍA PARA DEFENDER NUESTROS LOGROS

Hoy se hace imprescindible aprender a conducir los procesos comunicativos, porque de lo contrario seguiremos reproduciendo un patrón comunicacional dominante, el que nos inculcó el imperio español, y luego el norteamericano, donde hay una falsa concepción de la democracia, donde se nos habla de una libertad de expresión que no existe.

Al decir de Hilda Saladrigas, una Revolución como esta, que nos dio la oportunidad de aprender a leer y a escribir, por tanto, nos dio el acceso a la palabra y al pensamiento, tiene que seguir avanzando en ese sentido, tiene que seguir alfabetizando informacionalmente en los tiempos actuales.

En cualquier sociedad, y particularmente en nuestro socialismo, permanentemente asediado y objeto a veces de demenciales mentiras, añade Rosa Miriam Elizalde, las fallas del sistema comunicacional pueden comprometer seriamente el ejercicio del poder político e impedir formas permanentes de control social que favorezcan la participación popular y tengan un papel activo en la defensa de la nación.

La cultura comunicacional es potente cuando nuestras decisiones como ciudadanos se convierten en actos políticos, en decisiones de cada cubano, y del Estado, señala.

Hay que aprovecharla entonces como una herramienta estratégica, «porque debe estar para proteger los valores de la identidad –agrega la MSC. Rosa María Pérez, presidenta de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales–, de la historia, de la cultura, de la soberanía de las naciones, y tiene que ser profesional».

Comunicar no puede ser espontáneo, sino que debe ser un ejercicio del conocimiento, que motive la reflexión, el cambio de actitud en la información, en el pensamiento atinado, valora.

La cultura comunicacional es un proceso que comenzó, pero que nunca termina. Tiene que seguir a tono con los tiempos para construir una sociedad mejor y enriquecer nuestra vida como cubanos.

Comentarios (0)

Escribir comentario

corto | largo

busy
 

Sociedad

Correos de Cuba informa que se han vendido más de un millón de ejemplares del Proyecto de Constitución

Correos de Cuba informa que se han vendido más de un millón de ejemplares del Proyecto de Constitución

Aynel Martínez Hernández - Cubadebate.- Hasta el día de hoy se han vendido en el país un millón cuatro mil 263 tabloides con el Proyecto de Constitución de la República, informó a la prensa Eldis Va...

Read more
Foro juvenil celebrará en Santiago de Cuba nacimiento de Fidel Castro

Foro juvenil celebrará en Santiago de Cuba nacimiento de Fidel Castro

Prensa Latina.- El Foro Idea y Sociedad será una de las expresiones de homenaje conque se celebrará el próximo lunes el 92 aniversario del natalicio de Fidel Castro, informaron hoy organizadores ...

Read more
¿Racismo en Cuba? Reflexiones en clave decolonial

¿Racismo en Cuba? Reflexiones en clave decolonial

Dra. Rosa Campaolegre Septien. Especial para SEMlac Cuba.- Como parte de los objetivos del Decenio Internacional de los pueblos afrodescendientes (2015-2024), se requieren nuevas lecturas del proble...

Read more
Cubadebate: quince años de periodismo comprometido

Cubadebate: quince años de periodismo comprometido

Aniel Santiesteban García - Mesa Redonda / Cubadebate.- Fue un grupo de periodistas cubanos y extranjeros, e intelectuales de diversas latitudes, quienes en el año 2003 iniciaron esta batalla mediá...

Read more
Cuba adelanta a Chile, Argentina y Brasil en velocidad media de banda ancha

Cuba adelanta a Chile, Argentina y Brasil en velocidad media de banda ancha

Cubadebate.- Cuba (82), luego de Barbados (39), Aruba (49), lslas Turks y Caicos (51), Islas Caimán (55), Trinidad y Tobago (56), Islas Vírgenes de EE.UU (61), Jamaica (69), Panamá (72), Puerto Ri...

Read more
Alertan especialistas sobre brechas por color de la piel

Alertan especialistas sobre brechas por color de la piel

Red Semlac - Foto SEMlac Cuba.- Las vulnerabilidades que afectan hoy a la población afrodescendiente en Cuba se expresan en ámbitos como la salud, la educación, la cultura, e incluso la representaci...

Read more
Los retos de enfrentar el cambio climático y preservar la memoria histórica

Los retos de enfrentar el cambio climático y preservar la memoria histórica

Yaima Puig Meneses - Juventud Rebelde.- Con la presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se desarrolló el pasado martes una reunión de seguimie...

Read more
La nueva Constitución cubana y el problema racial

La nueva Constitución cubana y el problema racial

Deyni Abreu Terry - Negra Cubana tenía que ser.- Estoy profundamente alarmada, porque si bien dentro de algunas franjas sociales se repiten las mismas desigualdades que pueden confluir en un solo se...

Read more
La alegría es también santiaguera (+ Fotos)

La alegría es también santiaguera (+ Fotos)

Laura V. Mor, fotos: Yaimi Ravelo Rojas / Cobertura especial Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.- En las calles de la oriental ciudad de Santiago de Cuba ya se respira aires diferentes. La ...

Read more

Lo último

16 de Agosto // 08:21
atentan-contra-casa-de-la-amistad-argentina-cuba-de-buenos-aires Alberto Mas, corresponsal de Cubainformación en Buenos Aires - Miércoles 15 de Agosto. Se llevó a cabo una conferencia de prensa en la Casa[...]
16 de Agosto // 07:40
jovenes-y-sexualidad-iun-tema-para-hablar-en-familia Sara Más - Red Semlac.- La sexualidad no es uno de los más abordados en familia por jóvenes y adolescentes. Cuando ocurre, los adultos actúan[...]
16 de Agosto // 07:40
proyecto-de-la-constitucion-llega-a-zonas-rurales Cenesex.- Con el espectáculo “Me incluyo”, realiza Ramón Silverio, destacado activista por los derechos de las personas LGBT, una gira por[...]
Banner

La columna

Urgente: ¡SOS! Nos están meando y dicen que es agua bendita

News image

Por Bartolomé Sancho Morey* - Cubainformación.- El estado [mordaza] monárquico-franquista español “disfrazado de demócrata”, tras el violento y gravísimo atentado frustrado con drones contra el presidente Nicolás Maduro, las fuerzas armadas [pueblo uniformado] y el gobierno venezolano,  la corrupta “madrastra” española, no renuncia “a ejercer de sicario-marioneta-cómplice del Pirata y la barbarie del “Tío Sam” Imperio Yanqui y sus lacayos, en el Nuevo Mundo. Maxime, cuando creen  que estamos en “vísperas del reparto”  de tan prometedor y ambicioso botín.

Bartolomé Sancho Morey | Jueves, 16 Agosto 2018

Revista
Lo + leido
Recomendamos