Cuerpos de Paz en Colombia: Una imposici贸n del imperio PDF Imprimir E-mail
Mundo
Mi茅rcoles, 24 de Febrero de 2010

Carlos Rincón - Cubainformación.- "Asumiendo una  actitud bobalicona, la ciudadana norteamericana Carolina Barco, que funge como embajadora de Colombia en Estados Unidos, declaró que el gobierno de Uribe Vélez, está contemplando la idea de  solicitar a los EE.UU. la presencia de estos “Cuerpos de Paz”, que ya estuvieron en  el país desde 1962 hasta la década de los 80 del siglo pasado. A reglón seguido la embajadora, comentó, sin que mediara ninguna razón, ni pregunta, ni cuestionamiento que no se trata de “espías”, sino de universitarios, de profesionales, que vienen a colaborar en labores de bilingüismo( enseñanza del idioma ingles), trabajos en protección del medio ambiente y la ecología, difusión  y enseñanza de la informática, asesoría para la gestión pública en territorios apartados, en fin, unos verdaderos apósteles del desarrollo, la filantropía y las buenas intenciones. Y, que el gobierno de Colombia solicitará la presencia de nuevo de los llamados Cuerpos de Paz (CP), no es más que una mala broma de la embajadora, pues esto, como todo lo que viene de EE.UU., será siempre, mientras existan gobiernos lacayos: Imposiciones del Imperio."

"Este es un programa de cooperación, totalmente independiente de la política, entre Estados Unidos y otras naciones y hoy está presente en 73 países. Son programas que tienen que ver con salud, construcción de escuelas, de jóvenes voluntarios (estadounidenses) que van a trabajar a otros países". (Carolina Barco. Embajadora de Colombia en los Estados Unidos). Asumiendo una  actitud bobalicona, la ciudadana norteamericana Carolina Barco, que funge como embajadora de Colombia en Estados Unidos, declaró que el gobierno de Uribe Vélez, está contemplando la idea de  solicitar a los EE.UU. la presencia de estos “Cuerpos de Paz”, que ya estuvieron en  el país desde 1962 hasta la década de los 80 del siglo pasado. A reglón seguido la embajadora, comentó, sin que mediara ninguna razón, ni pregunta, ni cuestionamiento que no se trata de “espías”, sino de universitarios, de profesionales, que vienen a colaborar en labores de bilingüismo( enseñanza del idioma ingles), trabajos en protección del medio ambiente y la ecología, difusión  y enseñanza de la informática, asesoría para la gestión pública en territorios apartados, en fin, unos verdaderos apósteles del desarrollo, la filantropía y las buenas intenciones. Y, que el gobierno de Colombia solicitará la presencia de nuevo de los llamados Cuerpos de Paz (CP), no es más que una mala broma de la embajadora, pues esto, como todo lo que viene de EE.UU., será siempre, mientras existan gobiernos lacayos: Imposiciones del Imperio.

Bueno, solo la faltó afirmar, a la ciudadana norteamericana-embajadora que, los CP. vienen a intervenir en sectores estratégicos de la vida económica, política, social y cultural de nuestro país y a apoyar la estrategia intervencionista del gobierno norteamericano en defensa de sus intereses, que son  los intereses de las multinacionales y del complejo industrial-militar y narcotraficante liderado por los EE.UU. Que su labor es generar más y mayor ignorancia,  control  ideológico y político en la población de regiones neurálgicas en Colombia, donde la agresión paramilitar de este gobierno ha generado una verdadera catástrofe humanitaria y uno de los mayores genocidios de estado de que se tenga cuenta en la historia actual de la humanidad, y también, muy seguramente, se establecerán en todas las regiones donde se operaran las bases militares gringas, y de paso, filtrar información vital para los organismos de inteligencia militar  y así, salvaguardar la “seguridad nacional”  de los EE.UU.

Estas declaraciones de la embajadora Barco, coinciden con la visita a Colombia de una comisión del senado de los EE.UU encabezada por James B.  Steinberg, Subsecretario de Estado, en la Hacienda El Ubérrimo, propiedad de Uribe Vélez, en el Departamento de Córdoba,  tristemente célebre porque en sus “Puertas”, según  el informe de la investigación realizada por Iván Cepeda y otro: “En las puertas del Ubérrimo”, se cocinó la más sangrienta historia del paramilitarismo en la Costa Atlántica y en Colombia.

Steinberg es un experto en seguridad nacional y seguramente en contrainsurgencia y en  la teoría de las Guerras de Baja Intensidad. Fue  Decano y actualmente miembro sénior de la dirección  de la Escuela de Asuntos Públicos Lyndon B. Johnson y de la Universidad de Texas, ambas instituciones controladas por la CIA. Becario de alto rango del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (-IISS-, Institución internacional que asesora a los gobiernos capitalistas del mundo en asuntos de seguridad nacional y autoridad líder mundial en conflictos políticos-militares) y analista sénior de la RAND CORPORATION (Corporación para la investigación y desarrollo de asuntos de seguridad nacional y la guerra al servicio del Gobierno de la EE.UU.). Se desempeñó en el Proyecto de Reforma de la Seguridad Nacional y como investigador sénior de la Brookings Institutión (Organización de política pública  que busca en fortalecimiento de la democracia norteamericana, el bienestar de sus ciudadanos y orientar las relaciones internacionales). Con este brevísimo currículum vitae, ya sabemos los colombianos, a que viene a nuestro país el subsecretario.

Las declaraciones de la Embajadora suscitaron un gran revuelo en los diversos medios de comunicación, por lo que significa, en la historia reciente de Colombia y de América latina, la presencia de los llamados Cuerpos de Paz, y de alguna manera cumplió el papel de disimular lo verdaderamente importante: la visita del subsecretario de estado de los Estados Unidos, el referenciado James B. Steimberg, en la actual coyuntura de Colombia y Latinoamérica.

“Cuerpos de Paz” o Instrumento de  las  Estrategias de Contrainsurgencia y Seguridad Nacional.

Cuando John F. Kennedy, en enero de l961, asumió la presidencia, su primera pregunta fue:” ¿Qué estamos haciendo con relación a la Guerra de Guerrillas? Y la respuesta que recibió de sus asesores fue: Muy Poco, Sr. Presidente. Este cuestionamiento y la subsiguiente respuesta marcó el inició de la más terrible estrategia de intervención militar en los países del llamado Tercer Mundo, Indochina: Vietnam, Laos y Camboya en Asia y, en América Latina, especialmente, en el contexto del reciente triunfo de la revolución cubana.

Visto en perspectiva, después de 49 años, la afirmación de JFK, de “la insurgencia subversiva (“guerras de liberación”) constituyen la principal forma de lucha política y militar, y cuya importancia es equivalente a la de la guerra convencional”( 1) y  que en 1962, ante los graduandos de West Point, dijese” la insurgencia subversiva es otro tipo de lucha, nueva en su intensidad y antigua en sus orígenes. En tal caso, se requiere de un tipo de estrategia, de una diferente clase de fuerza y, por tanto, de una nueva y totalmente distinta especie de entrenamiento”.(2),estas afirmaciones resultaron ser la expresión de la más sanguinaria, perversa y terrible estrategia intervencionista norteamericana (contrainsurgencia y Seguridad Nacional), que con el pasar de la historia ha venido evolucionado hacia las teorías conocidas como Guerras de Baja Intensidad (década de los 80, en el gobierno de Ronald Reagan), Antiterrorismo y Guerra Preventiva( Bush y Obama), siendo, esencialmente, las mismas doctrinas, que ante la derrota y el  desprestigio, que históricamente las luchas de liberación les han infringido, cambian de ropaje, son “meramente, un término nuevo para designar un concepto antiguo: contrainsurgencia”(3).

 “GANAR LAS MENTES Y LOS  CORAZONES DEL PUEBLO”

Este axioma de los teóricos de la Doctrina de la Seguridad Nacional, es  fundamental en el triunfo de la estrategia contrainsurgente, pues, coherentes, con la afirmación  que los gobiernos anfitriones, receptores de la estrategia intervencionista, deben entender cómo el verdadero peligro insurgente se potencia cuando  los reclamos políticos del pueblo se generalizan y  transforman en  procesos de organización y de lucha en franco enfrentamientos con el establecimiento. Cuando, de la resistencia desorganizada pasan a proyectos políticos que   luchan por el poder y, que  si bien, la insurgencia armada, los movimientos políticos-militares, son un peligro, se debe evitar que fortalezcan su entroncamiento con el pueblo, donde tendrían la guerra perdida.  Vietnam es una cachetada en el rostro del imperio, que éste nunca olvidará y trata de evitar, por todos los medios,  le sea  de nuevo propinada.

Evitar la organización y movilización del pueblo, es fundamental en la estrategia contrainsurgente, y para lograr este cometido, el “Manual de Guerra Contrainsurgente” ordena recurrir a acciones de guerra sucia ejecutadas por los organismos militares del estado y a financiar, entrenar, asesorar y organizar grupos paramilitares, (las convivir y  AUC en Colombia, los Escuadrones de la Muerte en Centroamérica, la Triple AAA en Argentina) :el terrorismo de estado, en toda su expresión “dura”; pero también, orientan, al unísono, desarrollar  las acciones llamadas “blandas”: las acciones “cívico militares”, los operativos Psicológicos, dirigidos a mejorar la imagen popular del gobierno y de las fuerzas de ocupación norteamericanas, y a aislar y desprestigiar las luchas populares, y  también  a los insurgentes, “Ganar las mentes y los corazones del pueblo” : aquí encaja, perfectamente, los operativos militares “desarmados” de los Cuerpos de Paz, creados por JFK en el mes de abril de 1961, como uno de los primeros actos de gobierno, en su iniciativa de aumentar el control sobre los pueblos de América latina, cuando el fantasma de la revolución cubana empezó a pasearse por su patio trasero.

Según lo afirmara Robert Wolthuis, director de la Oficina de Ayuda Humanitaria (sic) del Pentágono,(3) la participación de agencias filantrópicas, organizaciones de ayuda o socorro, las iglesias y demás corporaciones que ejecutan las políticas “blandas” de la Guerra contrainsurgente, “forman parte de la GBI y son herramientas útiles para que la gente  no se sienta incómoda  con la presencia militar de Estados Unidos y de las fuerzas militares locales,  y promover los objetivos en materia política del gobierno estadunidense” (4)

La implantación de las bases norteamericanas en Colombia, la mayor intervención  del pentágono en el conflicto interno, requieren del acompañamiento de  C.P remozados. Cuerpos de Paz que ya habían  llegado a Colombia, en cumplimiento de las directrices aprobadas en la Carta de Punta del Este,  acompañando la llamada Alianza para el Progreso, plan político disfrazado de ayuda humanitaria  para el desarrollo, oficializado por el Gobierno de Kennedy en la reunión de la OEA en Punta del Este (Uruguay), en agosto de 1961, propuesta que fue negada únicamente por Cuba, por intermedio de  Ernesto “Che “Guevara, que en un histórico discurso, reclamó el derecho de Cuba y de los pueblos de América a dirigir sus destinos de forma autónoma e independiente y darse el modelo de desarrollo que decidan sus pueblos soberanos.

Después de décadas de presencia de los C.de P., no sólo en Colombia, sino en otros países de América y de la ayuda “desinteresada” del gobierno  y de la empresa privada norteamericana, la pobreza ha crecido al tiempo que  se incrementa la dependencia económica  y política por la vía del aumento de la deuda externa, el intercambio desigual, el saqueo de nuestros recursos, el atraso tecnológico, la destrucción de los ecosistemas, la aculturación y destrucción de los saberes populares, la represión a los movimientos sociales, y a las justas luchas de los trabajadores.  En tanto, Bolivia y Venezuela, en sólo dos o tres años de gobiernos populares y democráticos erradicaron el analfabetismo, han mejorado la salud pública y la atención médica, gracias a la solidaridad de los  pueblo hermanos  y a los propios esfuerzos de  bolivianos y venezolanos que encuentran, por sus propios medios, los caminos hacia la equidad y la justicia social. Estos ejemplos, sólo como una referencia para comparar la vía del “desarrollo” que proponen los representantes del complejo industrial- militar-narcotraficante, que de imponerse significa la continuación de la más grande tragedia  para nuestro pueblo.    

En el actual mapa geopolítico de Latinoamérica, el Departamento de Estado y el Pentágono, necesitan prevenir el rechazo que  los trabajadores, campesinos, indígenas, estudiantes  y otros sectores de la población han expresado contra las pretensiones del imperialismo. Los nuevos Cuerpos de Paz y la remozada Alianza para el Progreso,buscan salvar este escollo, pues la represión y el crimen orquestado con los gobiernos lacayos  no han logrado minar la resistencia popular.

Los objetivos del imperialismo de  derrotar las luchas legítimas del pueblo colombiano, preparar las acciones de agresión a la República Bolivariana de Venezuela, ahogar los proyectos democráticos y socialistas en toda América, y entronizar el saqueo y expoliación del trabajo y las riquezas de nuestros países, y de paso, descargar todo el peso de su crisis sobre los trabajadores y los pueblos de América latina, están en riesgo de no cumplirse, y de nuevo las “estrategias blandas” pretenden acompañar los dictaduras de   derecha que aún asolan estos territorios.

Referencias bibliográficas:
(1,2,3,4) Michael T. Klare y Peter Kornbluh. ,Contrainsurgencia, proinsurgencia y antiterrorismo en los 80.”El Arte de la Guerra de Baja Intensidad”. Editorial

Grijalbo .1990.
Ana Esther Ceceña.( Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas en la Universidad Nacional Autónoma de México )  Los paradigmas de la militarización en

América Latina. WWW.papda.com

Comentarios (0)

Escribir comentario

corto | largo

busy