Párraga 1959 PDF Imprimir E-mail
Historia
Viernes, 19 de Diciembre de 2008
Virgilio Ponce - Cubainformación.- Aun no amanecía en Párraga el 1 de enero de 1959 cuando tocaron a la puerta del cuarto reiteradamente, mi padre contestó algo asustado: - ¿qué pasa?  La respuesta no se hizo esperar: ¡qué Batista se fue! gritaron.

A medio poner el pantalón y en camiseta, abrió la puerta, era Felo, el vecino, quien traía la noticia. Mi madre ya estaba encendiendo el radio, buscaba Radio Reloj.


Mi hermano, que solo tenia 3 años, se había despertado asustado antes el ruido. Yo con 6 años, solo sabia que Batista era el Presidente y que algo no iba bien, porque siempre hablaban mal de él y mi casa había sido registrada dos veces por sus policías.
Mi padre dijo que había que esperar a que la noticia estuviera bien confirmada, mi madre no esperó nada, salió para la casa grande, la de mis bisabuelos (Mama y Pipa), que estaba delante.

Dejó el fogón encendido, viró a los 5 minutos, gritando: - ¡Batista huyó!. Como siempre, un jarro de leche con un poco de café y un trozo de pan fue el desayuno, aunque hoy era más apurado. Había mucho nerviosismo.

En la calle comenzaban a sonar los fotutos de los carros y se oían gritos de: ¡VIVA CUBA LIBRE! ¡VIVA EL 26 DE JULIO! ¡VIVA FIDEL!

Mi padre ya vestido, se despidió, diciendo que iba para Luyanó, a casa de su madre que vivía en la esquina de Toyo; mi madre le pedía que no saliera, que podía pasarle algo, pero como siempre, no le oyó.

Fuimos para la casa grande, la radio estaba puesta y se repetía la misma noticia, "Batista huyó"; llegaron mis tíos, Manolo, Guillermo, no recuerdo si estaba también Lalo; buscaban otra emisora en la vieja radio, la que llamaban Radio Rebelde. Le pidieron a mi madre tela roja, ella corrió al cuarto y trajo una saya. Ya mi tía Noemí, tenia una tela negra.

No nos dejaban salir al portal como hacíamos normalmente, aunque ese día nos habíamos despertado más temprano de lo habitual.

Todos hablaban alto, mi madre y mi tía cortaban la tela y en la vieja Singer cosían algo que al terminar parecía una bandera. Luego hicieron otras pequeñas, que llamaban brazaletes y que se ponían en los brazos.

Mis primos Barbarita, Caridad, Jorge, Miriam y Manolito estaban muy alegres, parecía una fiesta, aunque pienso que tampoco entendían mucho de lo que pasaba. No nos habíamos lavado la cara, ni los dientes, nadie se preocupaba de como vestíamos.

Al fin abrieron la puerta de la casa, llegaba gente que no conocía, hablaban con mis tíos. Mi bisabuela daba café a todos, ayudada por mis tías. Mis bisabuelos estaban algo asustados, Mama decía que se cuidaran, que recuerden lo que pasó al caer Machado, alguien dijo: - "ahora no será igual".

Al fin pudimos salir al portal, aunque siempre detrás de los bisabuelos.

En la parte delantera de un carro amarraron la bandera roja y negra, se montaron muchos en el carro, algunos llevaban escopetas y pistolas, que no escondían y partieron gritando: ¡VIVA CUBA! ¡VIVA FIDEL! otros carros los seguían, nosotros también gritamos ¡VIVA CUBA LIBRE!

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