Viñales: diablillos en el paraíso (+ Fotos) PDF Imprimir E-mail
Sociedad
Lunes, 05 de Febrero de 2018

Dorelys Canivell Canal - Juventud Rebelde.- Cuando Domingo Ramos Enríquez decidió plasmar en sus lienzos la magia y el encanto del Valle de Viñales, en fecha tan temprana como los inicios del siglo XX, jamás imaginó que tal paraje, para muchos fruto de su imaginación como artista de la plástica, se convertiría en uno de los destinos turísticos más llamativos del mundo.

Pero mucho menos pudo sospechar el pintor en aquel entonces, que el hecho de que Viñales, por sus dotes inigualables, llegara a erigirse como sitio predilecto para el divertimento natural, principalmente de visitantes foráneos, pudiera ser un potencial peligro para la salvaguarda de su exclusividad paisajística y su riqueza autóctona.

El territorio viñalero es un sitio emblemático de la geografía cubana y mundial; un escenario especialmente agradable a la vista de todos, en el que se imbrican en total armonía el valle y el poblado. Fue declarado Monumento Nacional en 1978, Área Protegida en 1998, Paisaje Cultural de la Humanidad en 1999, y categorizado como Parque Nacional en el año 2001.

La Guía Operacional de la Convención Mundial del Patrimonio reconoció que «el Valle de Viñales es un sobresaliente paisaje cársico, en el cual los métodos tradicionales de agricultura (principalmente la cosecha de tabaco) han sobrevivido sin cambios durante varios siglos. La región también conserva una rica tradición vernácula en su arquitectura, artesanías y música».

Si bien dicha declaratoria fue un agasajo y orgullo para el país, por ser la primera zona de América Latina en alcanzar esa condición, nunca se ignoraron los riesgos que para un sitio paradisíaco como este tendría llamar la atención a nivel internacional.

Con el paso del tiempo, la afluencia de visitantes creció. Datos cuantificados por el Ministerio del Turismo indican que en 2016 fueron más de 700 000 los visitantes, y unos 600 000 el pasado año.

El turismo de naturaleza, uno de los más demandados, encuentra en Viñales un atractivo de singular valía. El poblado se fue preparando aceleradamente para recibir cada temporada un mayor cúmulo de viajeros, al punto de llegar a tener en la actualidad unas 2 300 habitaciones de renta, más de 130 paladares y alrededor de 5 000 trabajadores por cuenta propia, según datos ofrecidos por José Antonio Valle Crespo, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

Cuando proteger es una oportunidad

Desde el mismo momento en que el sitio se inscribía por la Unesco, existían recomendaciones para proteger el lugar por las organizaciones que hicieron las evaluaciones, comentó Nilson Acosta Reyes, vicepresidente del Consejo Nacional de Patrimonio. «Se hablaba de la necesidad de tener en cuenta las posibles afectaciones que podría generar el turismo».

Acosta explicó que desde el año 2000 se propuso ampliar aquí la capacidad hotelera de las instalaciones ya existentes, pero no crecer en nuevas construcciones.

«Sin embargo, la apertura de la actividad cuentapropista por un lado, y el hecho de que en Pinar del Río no existe un polo turístico, como en Matanzas o en el norte de Holguín, provocó un interés general por Viñales. Población de fuera del territorio comenzó a crear facilidades vinculadas al turismo, como servicios gastronómicos y de alojamiento».

Al respecto, Nidia Cabrera Huerta, directora de la Oficina Técnica de Monumentos del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, enfatizó en que el crecimiento del pueblo es más en  viviendas que demográfico, pues son muchas las campañas que incitan a visitar Viñales, y eso ha excedido todas las capacidades.

«La cantidad de personas que se ven no son todos  pobladores, sino personal atraído por el comercio, ya que el destino es una fuente de empleo. Están los que trabajan en la construcción, los que contratan para servir, lavar y limpiar, por ejemplo».

Desde la visión de estos funcionarios, el turismo en sí no es tanto riesgo para Viñales como las ilegalidades asociadas a los servicios, en expansión precipitada, para dar respuesta a las demandas de tan alta cifra de visitantes.

Viñales es un paisaje cultural en el que se aprecia el poblado y el valle como un todo. Esta condición le confiere una alta fragilidad. De manera que todo lo que modifique la imagen tradicional incide en los valores por los cuales fue inscrito como Patrimonio Mundial.

Si se cambian los colores tradicionales, las cubiertas de las casas, si se crece en altura, o sobre las áreas cultivables, ello causará un problema significativo en este paraje.

«En el año 2004 enviamos una comisión, se hizo un informe al Gobierno advirtiendo los riesgos que corría el sitio a consecuencia del descontrol, tanto por dónde se estaba creciendo, como en la manera en la que se estaba haciendo. Lo mismo había viviendas de dos plantas y sobredimensionadas, que construcciones que no respetaban el ordenamiento urbano», agregó Acosta Reyes.

A esta situación se le sumó el impacto en tierras viñaleras de los huracanes de 2008, que afectaron las viviendas, sobre todo aquellas cuya estructura era más tradicional.

Como una respuesta inmediata se pusieron techos de zinc, y en la medida de lo posible se han ido restaurando las cubiertas aprobadas para el lugar, dígase el guano y la teja criolla.

A decir de Valle Crespo, presidente del Consejo de la Administración Municipal, trabajan con las cifras asignadas por el programa de la vivienda y el Ministerio de Comercio Interior, y los proyectos de los subsidios se están aprobando a partir de las regulaciones emitidas para el sitio.

«Ya tenemos concebido ubicar teja criolla en los puntos de venta de materiales, y aun cuando se apruebe una cubierta dura hay que cubrirla», subrayó el Presidente.

El sábado 27 de enero JR comprobó en el punto de venta de materiales del municipio la existencia de más de 12 900 tejas criollas dispuestas para la venta, tanto para personas a las que se les aprobaron subsidios estatales como para todos los interesados en comprarlas.

«A partir de que se electrificó el Valle en el año 2015,  fue preciso adoptar medidas, porque hubo un incremento de construcciones. En ese momento se acordó limitar las edificaciones en la zona. Ahora se pretende cambiar las cubiertas de un grupo de viviendas que, tras el paso de los huracanes, se cubrieron con zinc y fibra», acotó Valle Crespo.

Estas son acciones progresivas que requieren la implicación de los pobladores, pues estos deben ver en la conservación del patrimonio la mayor oportunidad para Viñales.

«Yo siempre he vivido aquí. Sé que hay que tener teja en el techo, eso nos lo han dicho, pero el zinc fue lo que me dieron y aún estoy pagando la casa al banco, aunque no me salió cara», confiesa Roberto Vázquez, un campesino tabacalero de 57 años al que le conocen por «Pipo», en el mismo corazón del Valle.

De acuerdo con Acosta Reyes, en la actualidad hay edificaciones construidas que son verdaderamente aberrantes. «En 2017 se volvió sobre una evaluación que se hizo de los sitios cubanos, y allí planteamos del peligro que tiene la región».

El reto está en proteger Viñales, a la vez que se sigue potenciando como atractivo turístico relevante para el país.

Parar las violaciones

En el Valle se han identificado un grupo de ilegalidades, y se han ofrecido las alternativas para restaurar y hacer que las construcciones cumplan lo establecido en el marco regulatorio, refirió Luis Mena Quiñones, especialista de Patrimonio en la importante región.

Entre las medidas se ha propuesto el rescate de los parterres, el uso de la paleta de colores aprobada para el lugar, la reforestación de las principales calles, la pintura homogénea en inmuebles apareados como parte de una misma construcción, la sustitución de patios pavimentados por jardines tradicionales, el uso de plantas propias de la zona en lugar de rejas, y el empleo de luminarias acordes con el sitio, sobre todo en horario nocturno.

Algunas violaciones que se han identificado están asociadas a las propias actividades que se realizan para satisfacer las necesidades de los turistas. De ahí que senderos destinados para las caminatas hoy estén siendo usados para cabalgatas, en un territorio en el que existen más de 126 trabajadores con licencias de alquiler de animales.

Según explicó Valle Crespo, hay senderos que se explotan descontroladamente. «Por eso tomamos la decisión de ordenar la actividad de alquiler de animales. Primero se estableció que es el titular quien puede ejercerla, y cada uno puede tener hasta cinco caballos. Es una alternativa para poder proteger los senderos. Hoy están ubicados en los puntos de salida, los caballos están certificados y exigimos que por las zonas por las cuales transitan no hayan microvertederos, al ser caminos vecinales o tierras pertenecientes al Parque Nacional».

Preservar un tesoro

Juan Carlos Rodríguez Díaz, presidente de la Comisión Provincial de Monumentos, considera que el turismo es un ente acelerador de la economía cubana, y Viñales tiene que permanecer con los valores identitarios que le han dado esa importancia a nivel universal, sobre todo, en lo referente al cuidado del paisaje.

Explicó que las construcciones han de tener un correcto derrotero legal que debe verificarse por el Instituto de Planificación Física (IPF), Vivienda, la Agricultura, y la Dirección Integral de Supervisión.

«Una de las medidas que se tomó fue la restructuración de la subcomisión de Arquitectura, subordinada a la Comisión de Monumentos, por la importancia que tiene y el cúmulo de propuestas constructivas que aparecen hoy en Viñales con segundos niveles, inversiones en patios traseros, remodelación de viviendas; algunas tienen tres o cuatro cuartos para arrendamiento y varios baños.

Cabrera Huerta lamentó que se han descubierto violaciones de lo establecido en los proyectos. Construcciones que fueron planteadas con determinadas características, se ejecutaron en realidad con otras formas y materiales. Este descontrol se debe, en alguna medida, a la falta de inspectores de IPF en el territorio. Diosdel Ortega Díaz, director de esa institución, explicó que cuenta solo con dos de esos especialistas, uno de ellos de reciente incorporación.

«La fuerza laboral fluctúa mucho, pues emigra al sector cuentapropista atraída por salarios muy por encima de lo que devengan en nuestra institución. Ello provoca que empleemos personas que vienen de otras esferas y no disponen de todos los conocimientos en cuanto a las regulaciones vigentes para Viñales», aseveró.

«No obstante, hoy contamos con un equipo técnico muy profesional en Patrimonio, que ha hecho alertas oportunas e inmediatas. La subcomisión de arquitectura tiene que llevar a la Comisión Nacional todas las construcciones que implican grados de protección I y II del sitio, y esto hace mucho más engorroso y demorados los trámites, lo que constituye una preocupación de la población, y por ello le exigen al arquitecto de la comunidad», reconoció Rodríguez Díaz.

Añadió que los casos de damnificados de los ciclones y los subsidios tienen una alta prioridad y no se deben demorar.

La directora de la Oficina Técnica de Monumentos agregó que en este mes de febrero un grupo de especialistas del IPF y del Consejo Nacional de Patrimonio hará un levantamiento metro a metro de las ilegalidades, con ayuda de homólogos del municipio y de la provincia, para adoptar las medidas pertinentes.

Hoy se recupera la siembra de tabaco en el Valle, en aquellas áreas que se habían destinado para los pastos y forrajes. Con ese fin se hacen tranques de agua y micropresas, para paliar la condición de semisecano del lugar y de esta forma facilitarle el laboreo a los campesinos. Además, se diseñan nuevas formas para fomentar el desarrollo de la artesanía tradicional.

Todos los meses se realizan reuniones, de conjunto con las autoridades del Gobierno y el Partido, para chequear la marcha del enfrentamiento a estas violaciones, pues prima el interés en la provincia de establecer la ley y el orden.

A cargo de evaluar y revisar los productos turísticos que se comercializan en la zona, está el Subgrupo Técnico Provincial de Turismo de Naturaleza, de Aventuras y Rural, presidido por la delegada del Turismo en Pinar del Río, Déborah Henríquez Lorenzo.

Déborah comentó que es tarea del subgrupo valorar, evaluar y sugerir la aprobación de los productos turísticos que hoy son avalados, comercializados y disfrutados por los visitantes. «Tenemos la responsabilidad, de conjunto con el resto de los organismos, de erradicar y enfrentar las ilegalidades que se detectan.

«Con el sector no estatal desarrollamos un sistema de trabajo para su sensibilización. Lo estamos haciendo desde el año 2015, con el evento Turnat.

La Delegación Provincial de Turismo trabaja en la actualidad por diversificar las ofertas de naturaleza, en aras de poder ofrecer nuevas y atractivas propuestas a los arribantes.

En visita reciente a la provincia, América Santos Rivera, viceministra del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, compartió la necesidad de explotar el turismo, pero hacerlo de forma sostenible.

Manejar y gestionar

José Manuel Fernández Paulín, director del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, hizo énfasis en la importancia de que Viñales disponga de una Oficina del Conservador, subordinada directamente a la dirección de la provincia, para desde allí poder regular todo lo que se haga en el territorio.

Hasta el momento solo se cuenta con un pequeño espacio dentro del Museo municipal.

Cabrera Huerta instó a que los organismos velen por incluir en sus presupuestos anuales las sumas para respaldar aquellas acciones que les corresponden por el Plan Operativo, documento aprobado por el Gobierno, en el que se traza la estrategia para gestionar el lugar cada año, y que responde a los objetivos del plan de manejo del sitio.

Se trata de un trabajo integrado por todas las instituciones y autoridades del municipio y la provincia, con el asesoramiento de Patrimonio y el acompañamiento de las direcciones de carácter nacional. Urgen estrategias diferenciadas para un lugar que merece toda la atención.

En diálogo con pobladores, muchos destacaron que no todas las personas que hoy viven y trabajan en Viñales conocen lo que significa ser Patrimonio Mundial, ni siquiera identifican adecuadamente aquellos valores por los cuales el sitio fue declarado con esa condición.

El viñalero aprecia los beneficios del turismo, aunque no participa a fondo en la conservación y protección del lugar. Solo el intercambio directo, el fomento de esa cultura y el arraigo al sitio lo harán comprender su significación real.

A ello puede contribuir un presupuesto destinado por la Unesco a la capacitación, pues el principal objetivo de la organización es que sea la comunidad la principal beneficiada de la declaración del sitio como parte del Patrimonio Mundial.

Viñales, con sus dotes de paraíso natural, es de todos. Por eso, para que siga bello, armónico y único, debemos salvarlo de cualquier torcerdura que traiga la desidia y el descontrol, y haga proliferar el desorden y el abandono, como esos diablillos que nunca cupieron, ni por asomo, en los cuadros bucólicos y románticos de Domingo Ramos.

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