Canal Caribe.- Cada 11 de Septiembre, Chile y América Latina recuerdan que la batalla por abrir las grandes alamedas de las que habló Salvador Allende, no es tarea de un día o de un pueblo. Se requiere unidad, conciencia y movilización de las fuerzas progresistas para que nunca más el crimen y el horror vuelvan a protagonizar capítulos oscuros de la historia latinoamericana.


Allende: «Tengo fe en Chile y su destino»

En las calles de Santiago de Chile la imagen de Salvador Allende es llevada por jóvenes manifestantes que reclaman su derecho a una vida digna

Pedro Rioseco - Granma

En las calles de Santiago de Chile la imagen de Salvador Allende es llevada por jóvenes manifestantes que reclaman su derecho a una vida digna, aunque la mayoría tenga menos de los 47 años que cumplirá de fallecido, este 11 de septiembre, el Presidente, quien prefirió la muerte a entregarse a los fascistas.

En la Plaza Italia, rebautizada por el pueblo como de La Dignidad, el rostro de Allende es un símbolo de lucha, pese a que su gobierno iniciado en 1970 en beneficio de las grandes mayorías y la soberanía de su país, fue derrocado en 1973 por el golpe militar dirigido por el general Augusto Pinochet, con el apoyo expreso del gobierno de Estados Unidos.

Salvador Guillermo Allende Gossens nació el 26 de junio de 1908 en Valparaíso, y sus años de infancia coincidieron con la incubación de profundos problemas económico–sociales.

A los diez años, su padre decidió enviarlo a Santiago, al Instituto Nacional. Años más tarde, el joven Salvador escuchó hablar de un suceso destinado a transformar el mundo: la Revolución de Octubre. Este hecho le abrió profundas interrogantes.

Tras el servicio militar ingresó a la universidad, donde pronto se transformó en líder. Asumió la presidencia del Centro de Alumnos de Medicina y la vicepresidencia de la Federación Estudiantil nacional.

Después de graduarse de la Facultad de Medicina, regresó a la ciudad de Valparaíso. Allí se inició como médico y se lanzó a la política, siendo elegido al poco tiempo como diputado de la zona por el Partido Socialista.

Cuando tenía 27 años fue detenido en medio del desborde represivo desencadenado por Arturo Alessandri. Un año más tarde, ya de vuelta a Valparaíso, contribuyó a la formación de una alianza de profundo contenido histórico para la causa popular y el desarrollo de la nación, como fue el Bloque de Izquierdas, antecedente inmediato del Frente Popular, y el cual propició su ingreso a la Cámara de Diputados en 1937.

Tuvo una destacada participación como Ministro de Salubridad, en representación del partido del cual ya era subsecretario general, y entre sus actividades se destaca la fundación de las Milicias Socialistas.

En 1943 asume la Secretaría General del Partido Socialista, para luego ser electo senador. El fundamento histórico de su estrategia política era la profundización democrática y robustecer el desarrollo con un nuevo modelo de democracia social sustentada en el Estado.

Los 52 000 votos obtenidos por Allende en las elecciones presidenciales inauguraron un periodo que, 17 años más tarde, culminó en la creación de la Unidad Popular. Era ya el líder natural de los desposeídos y un dirigente respetado cuando en 1953 fue reelegido senador por Tarapacá y Antofagasta.

En 1961 nuevamente fue elegido senador de la República. Un par de años más tarde, la Asamblea Nacional del Pueblo lo proclamó abanderado de las aspiraciones populares, asumiendo por tercera vez la responsabilidad de la candidatura presidencial, sin llegar al triunfo.

Entre 1966 y 1969, ocupó el cargo de presidente del Senado, y a principios de los años 70 crece la influencia en América Latina de la Revolución Cubana, de la que Allende fue siempre un decidido defensor y llegó a ser amigo personal del líder cubano, Comandante en Jefe Fidel Castro, a quien visitó en Cuba e invitó a Chile cuando fue presidente. Participa por su país en la Conferencia Tricontinental y, posteriormente, en la fundación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, episodios que, sumados a su apoyo a la guerrilla de Ernesto Che Guevara en Bolivia, lo pusieron en el centro de los ataques de la derecha.

En enero de 1970 fue proclamada su cuarta candidatura a la presidencia de la República, con el apoyo de amplios sectores de la izquierda.

El 4 de septiembre de 1970, se efectuaron las elecciones presidenciales más disputadas de la historia de Chile. Al otro día, el triunfo de Salvador Allende era una realidad.

Una vasta conspiración, en la cual tomaron parte activa el capital nacional y transnacional, el imperialismo, las fuerzas políticas del centro y la derecha y los gremios empresariales y profesionales, creó las condiciones a las fuerzas armadas para bombardear e irrumpir a sangre y a fuego, el 11 de septiembre de 1973, en el Palacio Presidencial y poner fin a la democracia chilena.

Resistiendo desde el Palacio con fusil y casco junto a su escolta, en su último mensaje al pueblo, Allende dijo: «Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!».

Ahora, 47 años después, el pueblo chileno lucha en las calles por abrir nuevamente las grandes alamedas para construir una sociedad mejor.

 

A 50 años de la Unidad Popular: Chile, pasado y futuro

El miércoles 16 de septiembre a las 19,30 h. através de canal https://youtu.be/6VanpJEJx70

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