Sputnik conversa con el eurodiputado español Manu Pineda sobre la tensión diplomática entre España y Venezuela, sobre la llamada a consulta del embajador de la UE en Cuba por pedirle al Gobierno estadounidense levantar el bloqueo contra la isla y sobre las nuevas sanciones de la UE contra Rusia.


La visita a Colombia de la canciller española, Arancha González Laya, durante el 26 y 28 de febrero, provocó una nueva tensión entre Caracas y Madrid.

El Gobierno venezolano criticó que la canciller española visitara Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela, para hablar sobre los inmigrantes venezolanos, pero que no mencionara ni las masacres ni los asesinatos a líderes sociales y excombatientes firmantes de la paz ni los más de seis mil asesinatos extrajudiciales que involucran al Gobierno colombiano.

"Ya basta de hipocresía, ya basta de abuso, ya basta de posiciones de doble cara, de doble rasero de la canciller española favoreciendo a los paramilitares colombianos, favoreciendo al Gobierno de Colombia, a los asesinatos y masacres", manifestó el presidente Nicolás Maduro cuando ordenó revisar en profundidad las relaciones con España.

"Estoy aquí para intentar junto con la comunidad internacional dar una respuesta a los ciudadanos venezolanos que han decidido abandonar su país y venir a Colombia en búsqueda de una mejor vida".

Cuatro días antes de la llegada de la canciller española a Colombia, el presidente del Parlamento venezolano denunció que entre los días 19 y 26 de febrero se reunirían en Colombia opositores venezolanos, entre ellos Leopoldo López, con funcionarios colombianos y estadounidenses para planificar "nuevas acciones conspirativas y violentas" contra Venezuela.

—¿Qué lectura hace usted sobre la visita de la canciller española a Colombia?

Mi lectura es totalmente negativa. Creo que hay motivos para visitar a Colombia pero para llamar la atención al Gobierno colombiano por el incumplimiento de los acuerdos de paz, porque no solo es que el Gobierno los está incumpliendo, sino que el Gobierno los está saboteando. Están acribillando a los líderes y lideresas sociales, 600 desde que gobierna Duque, más de 250 firmantes de los acuerdos de paz han sido asesinados, y hay masacres cada dos o tres días.

Pero en vez de llamar la atención al Gobierno colombiano, va a allí a sumarse a una campaña contra Venezuela con la excusa de los inmigrantes. Es cierto que se calcula que hay más de un millón de venezolanos que migraron a Colombia, que están por las calles desamparados sin ningún tipo de ayuda del Gobierno colombiano, pero también hay que decir que hay cinco millones de colombianos en Venezuela. Eso parece que se le olvida a la ministra.

También lo considero penoso porque es sumarse una vez más a la campaña de propaganda contra Venezuela y, desgraciadamente, la ministra de exteriores ha decidido ser una pieza más en este puzle de intoxicación contra el Gobierno de Venezuela.

Vi la agenda de la ministra y tenía previsto reunirse incluso con el que llaman embajador de Guaidó en Colombia. Eso me parece que es una injerencia absolutamente irresponsable e ilegítima. Por eso mi lectura es negativa y, si la canciller española está tan preocupada por los migrantes puede ir a Canarias, Ceuta, Melilla.

Tras esta visita de la canciller, el presidente Nicolás Maduro ordenó revisar las relaciones con España. Muchos dijeron que "Maduro se irritó" porque la canciller centró la atención en la situación de los inmigrantes venezolanos ¿Maduro se irritó o la canciller española violó el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados?

—Yo creo que la ministra provocó y Maduro respondió como tenía que responder. Es que Maduro lo que está haciendo es defender la soberanía de su país y es legítimo que tome medidas frente a provocaciones como estas.

Cuando la Unión Europea, en un alarde más de injerencia contra la soberanía de Venezuela, sanciona a 19 funcionarios del Gobierno simplemente porque "la dictadura de Maduro" convocó unas elecciones que estaban mandatadas por la Constitución venezolana para elegir a la nueva Asamblea Nacional, les parece correcto, y cuando el Gobierno de Venezuela declara a la embajadora de la Unión Europea como persona no grata, se presenta como que el que está agrediendo es Maduro, si lo que está haciendo es responder a agresiones que está recibiendo día a día.

—Sin embargo, la canciller española dijo que ella sabía que los problemas internos de Venezuela deberían resolverlos los venezolanos y que ella "solo estaba allí para intentar dar apoyo al diálogo". ¿Cómo lo ve usted?

—Confío, espero, quiero creer que España esté tomando alguna medida para favorecer el diálogo en Venezuela, pero lo desconozco. Lo que sí le puedo decir es que esta visita de la canciller española a Colombia no favorece el diálogo, lo que hace es enturbiar el ambiente y si hay alguna mesa, algún proyecto, algún embrión de poder iniciar un tipo de diálogo, este tipo de acciones lo entorpecen.

Insisto, si la ministra de Exteriores de España está tan preocupada por los inmigrantes venezolanos lo que podría hacer es ayudar a levantar las sanciones y a combatir la guerra sucia que está sufriendo Venezuela para que así el pueblo venezolano pueda aliviar su situación y no tenga que haber esta cantidad de migrantes.

Pero, es que, además, con el embajador anterior que tenían en Venezuela mantuvieron como huésped al señor Leopoldo López, que es responsable de 43 muertes, que es un prófugo de la justicia venezolana, y el embajador español facilitó su marcha.

Si no tenía un preso, como decía la canciller, le podía haber abierto la puerta y que saliera a la calle, pero es que no hizo eso, lo que hizo fue facilitarle la marcha a través de los mecanismos que tuviera la embajada y facilitar que se escapara un prófugo de la justicia, responsable de 43 muertos, que participó en el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002, que ha llevado a cabo varios intentos de golpes de estado, y resulta que mientras a cualquier persona que llega aquí se le pone todos los impedimentos del mundo, a este hombre que huye de la Justicia se le pone una alfombra roja, se reúne con dirigentes políticos, con responsables de partidos mayoritarios en el Gobierno.

Con esto, España no está haciendo gestos que inviten a pensar que apuestan por el diálogo, sino que está tomando partido por la oposición más violenta y fascista que hay en Venezuela.

—Pero ¿en dónde podría desembocar todo esto?, ¿podrían romperse las relaciones entre ambos países?

—No me quiero poner en ese escenario, quiero pensar que el Gobierno español va a apostar por el diálogo, por la vía política, por la vía diplomática para resolver los conflictos. El presidente Maduro está legitimado para tomar medidas contra cualquier organización o país que agreda al pueblo venezolano. Pero esperemos que las aguas vuelvan a su cauce y que el Gobierno español tome medidas en el sentido correcto, no en el sentido de subordinar su política exterior, así como la de la Unión Europea, a los dictámenes de Estados Unidos.

—Recientemente, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, llamó a consulta al embajador de la UE en Cuba, el español Alberto Navarro, por pedirle a EEUU levantar el bloqueo contra Cuba. Algunos eurodiputados del PP, entre ellos, el padre de Leopoldo López, pidieron la destitución de Navarro por "defender al régimen castrista". ¿Qué está pasando en el seno de la diplomacia europea?

El embajador de la UE en Cuba, el señor Navarro, se ha limitado a decir lo mismo que dice la Unión Europea. La Unión Europea se ha opuesto al bloqueo a Cuba en reiteradas ocasiones e incluso votando de forma sistemática y en bloque en la Asamblea General de las Naciones Unidas que cada año somete a debate y votación una resolución contra el bloqueo a Cuba, que es apoyada por todos los países de la Unión Europea y en la que solo EEUU e Israel votan en contra. Es decir, lo que ha hecho el embajador Navarro ha sido expresar la posición de la Unión Europea en una carta.

El señor Leopoldo López Gil y otros 15 eurodiputados del PP, Vox y Ciudadanos, las tres derechas españolas que están llevando estos temas al Parlamento Europeo, han pedido la destitución del embajador. Bueno, ellos pueden pedir lo que quieran, lo que es triste es que se hagan gestos de complicidad con estas personas que no representan las posiciones más democráticas de la política española ni de la política europea, y se tenga el gesto de llamar a consulta al embajador que simplemente ha cumplido sus obligaciones. Creemos que es un mal gesto y que esto, de algún modo, está fortaleciendo a la bestia en vez de combatirla.

Nosotros hemos presentado una carta a la que ya se han adherido 25 eurodiputados para manifestar nuestro apoyo al embajador Navarro y pedirle al señor Borrell que no entre en esa dinámica de debilidad frente a las posiciones más autoritarias porque eso no ayuda a la vía diplomática y a la resolución de conflictos.

Estos señores añoran la infame y fracasada posición común que impulsó el señor Aznar cuando presidía el Gobierno de España. Esa posición afortunadamente ya pasó a la historia y ahora mismo estamos en otra dinámica, estamos en una Unión Europea que ha firmado un acuerdo de diálogo político y cooperación con el Gobierno cubano y lo que tenemos que hacer es fortalecer ese ámbito de diálogo para el bien de ambos pueblos.

El bloqueo tiene asfixiado al pueblo cubano, pero más en unas circunstancias como estas en las que la pandemia está destruyendo todo. El pueblo cubano tiene que hacer frente a esta pandemia en unas condiciones muy difíciles debido al bloqueo criminal a los que los somete el Gobierno estadounidense, no tienen acceso a insumos que son necesarios para poder combatir la pandemia, pero, a pesar de eso, han hecho un gran esfuerzo por mantener unos números bajos de contagios y de fallecidos por el coronavirus y están elaborando su propia vacuna.

—La Unión Europea también decidió aplicar nuevas sanciones contra Rusia por el caso del bloguero Navalni, a quien la propia Amnistía Internacional ya no reconoce como "preso de conciencia". ¿Qué se busca?

—Va todo en la misma línea. Recientemente tuvimos un intercambio de opiniones con Borrell en la comisión de injerencia porque aquí se habla de la injerencia rusa, de la injerencia china y de cualquier gobierno que no sea amigo de EEUU, pero se obvian otro tipo de cosas.

¿Qué es lo que pasa? Que cuando uno actúa de forma soberbia y arrogante yendo por todo el mundo diciendo lo que hay que hacer, pues resulta que en esos sitios la gente también habla, y si nosotros vamos a Rusia a decirle que libere al señor Navalni, que ya ni Amnistía Internacional lo considera preso de conciencia, también deberíamos recordar que aquí en España tenemos a un rapero en la cárcel por ser rapero o que tenemos a unos dirigentes independentistas que, o están en la cárcel algunos o exiliados otros, por el hecho de haber convocado al pueblo catalán a votar para ver si querían ser independientes o no. Entonces, yo creo que hay que ser un poquito más humilde, más prudente y no ir dando clases de democracia por ahí porque todos tenemos cosas que nos pueden restregar por la cara.

Insisto, para esto te daría la misma receta que antes para Venezuela: vamos a favorecer el diálogo entre los pueblos, entre los gobiernos, a buscar salidas que sean de mutuo acuerdo y beneficio, entender que el mundo ya no es como hace treinta años cuando cayó el muro de Berlín, que nos decían que era el fin de la historia, que había una sola potencia que era EEUU, que era el gendarme del mundo y que los demás teníamos que bailar la música que ellos nos tocaran. El mundo ha cambiado, afortunadamente, y tenemos que apostar por un mundo multipolar y no unipolar, como parece que algunos quieren seguir manteniendo.

Si la Unión Europea no entiende eso y no apuesta por ese mundo de diálogo, de beneficio mutuo, de derecho a la soberanía de los pueblos y a los derechos humanos, pues se va a quedar en las páginas más negras de la historia.

Insisto, estamos a tiempo. Yo llamo a la reflexión a nuestros dirigentes para que entiendan que no tiene sentido que la Unión Europea se convierta en una pieza más de esta nueva versión de la Guerra Fría. La Unión Europea tiene ahora mismo la capacidad de tender puentes entre lo que supone Estados Unidos y la OTAN, y lo que ahora mismo puede representar China, Rusia y los gobiernos progresistas de América Latina que están creciendo.

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