Ariel Pazos Ortiz - Especial para CubaSí y Cuba Hoy.- “Lo que está pasando es casi que un crimen colectivo”, dice una mujer, no identificada, al inicio de un audio que se hizo realmente viral en las últimas horas.


Referida a la situación del coronavirus en Cuba, abre una explicación con un sentido fatalista del asunto. Se presenta como graduada de Biología, pero al tratarse de un audio sin identificación, difundido informalmente por Whatsapps, queda sesgado (en entre dicho, digamos) lo relativo a la confiabilidad de la fuente, su nivel de experticia, sus creencias ideológicas.

Cada cual confiaría o no en los elementos del audio, de acuerdo a ciertas variables:

-la capacidad de quien habla para convencer, ya sea con el aporte de argumentos racionales y/o apelando a las emociones
-el conocimiento de cada cual para evaluar críticamente, así como su predisposición psico-ideológica para asimilar o rechazar el mensaje

Quien leyó el audio admite que se pueden realizar diversas lecturas de “acuerdo al sentido común”, lo cual utiliza para intentar captar la confianza de los escuchantes.

Sin embargo, en esa misma frase pasa a establecer analogías con otros países para referir que tanto los gobiernos de derecha como los de izquierda han recomendado “el aislamiento social”, “han cerrado las fronteras, han suspendido las clases…”

De ese modo induce la conclusión de que el caso cubano es excepcional para mal, y que no tiene similar ni en la izquierda ni en la derecha política.

A continuación afirma que en Cuba se juega “a la politiquería”. Fomenta intencionalmente el criterio de que el gobierno preferirá mantener las apariencias ante sus ciudadanos y ante la opinión internacional que trabajar por la salud colectiva.

La realidad no es tal. El gobierno cubano –es perceptible gracias a la comunicación social y al periodismo nacional e internacional- trabaja permanentemente para evitar daños por este nuevo tipo de coronavirus. Puede  ejemplificarse con las reuniones del Consejo de Ministro y grupos de trabajo creados al efecto; las conferencias de prensa diarias (a partir de hoy en el Centro de Prensa Internacional); la amplia cobertura mediática y la educación sanitaria popular; la capacitación de los elementos humanos que pueden intervenir en el control del virus; el alistamiento de infraestructura necesaria; el aumento de la producción y control de la distribución de insumos necesarios como cloro y nasobucos.

La persona que habló comparó el asunto de la Isla con el de Italia, donde los casos se duplican cada tres días, según datos expuestos en el diario El País. A una semana (el doble del período) la cifra ha pasado discretamente de los tres primeros a solo cinco confirmados como positivos. De esos, ninguno se contagió ni ha contagiado en territorio nacional.

“Jugando a la ruleta rusa”, según dice, andan las autoridades de este país. De esa forma, apela a las emociones con el empleo del símil fatalista, implícito en ese juego de ruleta y, en realidad, no aporta pruebas concretas.
Pone en duda que sea Cuba un país donde los casos positivos no crecen. O sea: ¿en Cuba hay casos confirmados que se mantienen en secreto?

Si durante el seguimiento a un paciente sospechoso y hasta el final de la prueba hay una equis cantidad de personas involucradas, que a su vez interactúan con familiares, amigos, etcétera, ¿cómo se hace para mantener oculto un resultado con la intención de que los casos positivos no aumenten?

La política de trasparencia del gobierno respecto al coronavirus es un hecho irrefutable. Los primeros casos confirmados se informaron en primicia e inmediatamente a través de canales oficiales, a saber, una nota del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) transmitida a través del Sistema Informativo de la Televisión Cubana el pasado 11 de marzo.

Por otra parte, se ha estructurado un sistema de infocomunicación permanente (con una conferencia de prensa diaria) que involucra a instituciones, medios cubanos y extranjeros. La ciudadanía puede acceder a información verificada y oportuna a través de los medios y de la aplicación móvil creada al efecto, la cual puede ser descargada; también puede interactuar con el MINSAP mediante los contactos ofrecidos.

¿Cuál es la solución al problema del coronavirus aportada por la bióloga? Reenviar la información, dice. Solicita enviar la grabación a los estudiantes (universitarios), pues sabe que un estado de opinión en ese sector social puede tener connotación.

No hay que ser tan adherido al proceso para detectar la intención de crear confusión y pánico, aprovechándose de que muchas personas, preocupadas por sus seres queridos, están vulnerables a ser manipuladas emotivamente.

Llegado este punto varios se preguntarían si existen personas dedicadas a ese tipo de trabajos. La respuesta es sí. No se puede ser paranoico pero tampoco ingenuo.

En cuanto a la cuestión del aislamiento social, la plantea como solución de aplicación universal al conflicto de la pandemia, pero no particulariza en condiciones específicas de los países. Por ejemplo, el número absoluto de contagiados, que en Cuba es cinco, hasta el momento.

Otra variable que debió tenerse en cuenta antes de la toma de decisiones drásticas en Europa y otros países es el número relativo de contagiados nacionales. En la Mayor de las Antillas, de una población de unos 11 millones, solo existen dos naturales identificados como víctimas.

Asimismo, el ritmo de crecimiento de casos positivos es otro aspecto de evaluación. En Cuba, el cálculo daría a menos de uno por día.; la propagación in sito,  por otro lado, es nula hasta hoy. No se pueden obviar tampoco la robustez del sistema sanitario de cada nación y el nivel de acceso de la población a este.

El audio (casi tan viral como el nuevo patógeno) tampoco explica que las decisiones de aislamiento tomadas en cada país poseen una proporcionalidad específica según la circunstancia y varias tienen, desde el inicio, una fecha de término. ¿Por qué debe Cuba precipitarse y copiar decisiones desajustadas a su situación actual?

Por ejemplo, en Bélgica, con más de 1200 casos y diez muertes, el cierre de escuelas será efectivo solo hasta el viernes 3 de abril, y el confinamiento hasta el 5 de abril, de acuerdo con lo expresado por su gobierno.  “O el gobierno toma medidas…”, dice en el audio. ¿Qué medidas? ¿Las que ella o cualquiera proponga desde cualquier punto de vista? ¿A caso en el MINSAP no hay también biólogos, epidemiólogos y otros especialistas relacionados con el tema? ¿O es que sí los hay pero no les importa perjudicar al país?

El gobierno está tomando medidas, no ha dejado de tomarlas. Existe un Plan para la prevención y control del Covid-19 que contempla medidas proporcionales con la gravedad de cada etapa. Tales medidas están basadas en la protección a la población y, de hecho, el gobierno cuenta con la participación de la ciudadanía para el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

Quienes no lo aprecian así, están viendo solo las manchas que tiene el Sol y no la luz.

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