Adelina Vázquez - AIN.- Desmanes, represión, violaciones de derechos y fraudes en favor de los intereses económicos y políticos de los grupos más reaccionarios o poderosos, caracterizan las elecciones en muchos países del Mundo.

Incluso sucedió así en la nación que se autoproclama paradigma de la democracia cuando los comicios presidenciales del año 2000, en que salió electo fraudulentamente George W. Bush.

Esa situación hace recordar lo que sucedía en Cuba antes de 1959, pero las profundas transformaciones de la sociedad cubana, como resultado del triunfo revolucionario, sentaron las bases para crear un sistema verdaderamente democrático, donde el pueblo desempeña un papel protagónico.


 


La población participa y ejerce sus derechos en los hechos trascendentes del país y en la aprobación de leyes y medidas importantes que la Revolución adopta, e igualmente ocurre en las elecciones, caracterizadas por su amplio carácter democrático.

Lo primero es el registro automático universal y público de los electores cuando arriban a la edad de votar, listado situado en lugares donde todos los ciudadanos pueden verlo y reclamar cualquier dato incorrecto o ausencia, por lo cual no hay que pagar ni hacer ningún trámite engorroso como ocurre en los Estados Unidos y otros países, donde, además, los registros no se hacen públicos, y propician cualquier tipo de manipulación.

En este proceso destaca la nominación directa de los candidatos en cada área, los cuales el pueblo propone de manera abierta en asambleas de vecinos, teniendo en cuenta los méritos de las personas.

Todos los ciudadanos mayores de 16 años tienen derecho a apoyar u objetar al candidato, a votar y a ser nominados y elegidos, según la Ley Electoral.

Igualmente, el conteo de los votos es abierto, el que quiera puede presenciarlo, y se publican los resultados con inmediatez, lo cual no da lugar a alteraciones ni a fraudes y avala la transparencia del proceso comicial porque, además, las mesas electorales también las aprueba e integra la población.

A estas características se suma que no existen campañas por ningún candidato, solo se coloca la biografía y una foto de cada nominado en lugares visibles y los electores votan por quien considere con más méritos y condiciones para representarlo.

En la denominada democracia representativa la competencia se inclina por quien más dinero gaste en campañas electorales, o sea, ser propuesto o elegido lo define la fortuna de los aspirantes, o su posición e influencia en el seno de su partido.

Sumamente importante es la participación de las organizaciones populares en la postulación de los candidatos a delegados provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Decenas de miles de nombres se procesan a través de estas entidades representativas de los intereses sociales y las comisiones electorales confeccionan las candidaturas para ser aprobadas en las asambleas municipales, integradas por los delegados de base que el pueblo nominó y eligió.

Entre esos delegados, y en los diputados que conforman la Asamblea Nacional, electos por el pueblo en concurridos comicios, hay científicos, intelectuales, trabajadores, agricultores, negros, blancos, mestizos...

Sencillamente ciudadanos con derecho a elegir y ser elegidos, y muchos méritos. Así son las elecciones en Cuba: transparentes y democráticas.


Papel del Partido Comunista en los comicios en Cuba

 

Ángel Rodríguez Álvarez - AIN.- Una de las incomprensiones más frecuentes sobre las elecciones en Cuba, publicadas en medios de prensa de otros países, están relacionadas con el papel que desempeña en estas el Partido Comunista.

En unos casos se trata de tergiversaciones deliberadas de los enemigos de la Revolución, interesados en negarles el carácter democrático a dichos comicios, en otros, la confusión se produce por falta de información.

Invariablemente unos y otros comparan el procedimiento cubano con la práctica generalizada en la que participan varios partidos con largas listas de candidatos, sometidos a una feroz competencia para obtener la votación popular.

El aspecto que marca la diferencia en el sistema de la Isla es sencillo, cuando se conoce que el Partido Comunista de Cuba (PCC), único en el país, no es una agrupación con fines electorales, no está diseñado para esa función y no designa candidatos. La función constitucional del PCC, como órgano rector de la sociedad, consiste en garantizar que las instituciones oficiales y las organizaciones populares implicadas en el proceso electoral cumplan estrictamente con lo establecido en la Constitución de 1976, la Ley electoral y su reglamento.

En la ínsula, los candidatos a los órganos municipales de gobierno, militantes o no del PCC, son nominados por el pueblo de manera directa en reuniones de vecinos especialmente convocadas para ello.

Los candidatos a delegados a las asambleas provinciales y a diputados resultan asimismo postulados por Comisiones integradas en todos los casos por representantes de las organizaciones de masas, que encabezadas por la Central de Trabajadores, reciben decenas de miles de propuestas mediante consultas directas con grandes colectivos laborales.

Alrededor del 50 por ciento de los candidatos son escogidos entre los delegados municipales ya elegidos y el resto devienen ciudadanos de reconocido prestigio, ganado
por el destacado desempeño de sus actividades políticas, estatales y profesionales. La
propuesta de estas Comisiones son finalmente aprobadas por las Asambleas Municipales.

Este procedimiento permite seleccionar de forma colegiada a ciudadanos capaces, honestos y representativos de las más amplias y variadas esferas sociales.

Ello posibilita que en las Asambleas Provinciales y en el Parlamento ocupen escaños especialistas altamente calificados en las más diversas esferas del conocimiento, también artistas, escritores, periodistas, estudiantes, deportistas, científicos, militares, dirigentes del Partido y altos funcionarios de la administración pública.

La cantera de donde proceden quienes serán sometidos a consulta popular es tan amplia y diversa que posibilita a las Comisiones conformar   candidaturas balanceadas y muy representativas de los diferentes grupos etareos, en correspondencia con la presencia de estos en el seno de la sociedad cubana.

Está prohibida la propaganda a favor de ningún candidato. Todo se limita a colocar en lugares públicos, en igualdad de condiciones y con varios días de antelación a los comicios, las fotos y una síntesis biográfica de cada candidato. Lo decisivo es el mérito personal y la capacidad y  no el dinero o las influencias en el seno de partido alguno.

La profesión de político no existe y ningún cargo electivo recibe remuneración por sus funciones.

Los colegios electorales son integrados por vecinos de cada circunscripción, quienes tampoco reciben remuneración por ello. Los escrutinios son públicos y las urnas las custodian niños pertenecientes a la Organización de Pioneros.

Es apreciable que las elecciones en la mayor de las Antillas no son ni pluripartidistas ni unipartidistas, sencillamente forman parte de la democracia participativa, pues es el pueblo quien está presente, como protagonista, en cada eslabón o momento de elección de sus dirigentes.

 

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