Javier Rodríguez - Prensa Latina.- Los cubanos se disponen a iniciar un nuevo proceso electoral para la renovación de sus asambleas municipales y provinciales y de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

La convocatoria a elecciones generales que hizo el Consejo de Estado coloca otra vez en manos de la población de la Isla la posibilidad de escoger a quienes, desde la base, la representarán en las distintas instancias de gobierno.

Se trata de un sistema electoral en el cual, a diferencia de lo que ocurre en otras países, desde el nivel de circunscripción o de vecinos de una barriada, se inicia la propuesta directa y la posterior elección de quienes, si no cumplen con las expectativas populares, pueden ser removidos de los cargos por sus propios electores.


El 21 de octubre se llevará a cabo la primera votación para seleccionar a unos 15 mil delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular o concejales.

Sin embargo, previamente, los vecinos de cada municipio se reunirán para proponer no menos de dos candidatos escogidos entre ellos mismos, por cada circunscripción electoral.

Esta acto inicial dista mucho del tipo de postulación realizada en aquellas naciones, especialmente capitalistas, donde la posibilidad de aparecer en una boleta electoral es precedida por una campaña de autopromoción de los interesados o de los sectores económicos que los respaldan aportando grandes sumas de dinero para ello.

En Cuba no hay propaganda electoral personal y los propuestos, según los establecido, nacen de los criterios de la colectividad sobre sus merecimientos por ser ella la que mejor los conoce y sabe de sus méritos.

Es por eso que, tras esa primera jornada, apenas la sintética biografía de cada uno de los aspirantes inicialmente seleccionados aparece en los lugares de votación o en principales sitios de cada área electoral.

Del seno de esas asambleas municipales, santificadas por el voto popular, es que salen los posteriores integrantes de las Asambleas Provinciales y los candidatos al Parlamento unicameral cubano.

Otra vez es la población la que con su voto directo y secreto designa a los nuevos parlamentarios sobre quienes recae la alta responsabilidad de determinar los integrantes del Consejo de Estado incluyendo a su presidente.

A la convocatoria a elecciones generales siguió la designación y toma de posesión de la Comisión Electoral Nacional encabezada por la ministra de Justicia, María Esther Reus, e integrada por representantes de diferentes esferas sociales del país.

El presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, definió las características del proceso electoral que se abre y la masiva participación del pueblo en la doble condición de organizador y elector, garantizando su carácter democrático.

Son millones de cubanos los que tendrán a su cargo la postulación de los candidatos en miles de asambleas populares a lo largo y ancho de la isla antillana, pues el Partido Comunista de Cuba no propone a ninguno de ellos por tratarse de un derecho exclusivo de los pobladores.

No va a ser una maquinaria oculta dominada por el dinero la que decida los elegidos, sino el poder admirable de la verdadera democracia sin usurpar nadie la soberanía del pueblo, afirmó Alarcón.

En su definición del proceso, el jefe parlamentario subrayó que las elecciones generales en Cuba se realizarán en total libertad, sin la presión ejercida en otras partes por el dinero, la demagogia o la corrupción. (PL)

 

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