Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.


Abel Padrón Padilla, Lisandra Fariñas Acosta - Cubadebate - Video: Canal Caribe / TV Cubana

El ministro de Salud Pública, doctor José Angel Portal Miranda, presentó ante el Parlamento cubano la estrategia para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo en Cuba, con acciones dirigidas a disminuir la carga de morbimortalidad por esos padecimientos, que aparecen en al menos nueve de las 10 principales causas de muerte en el país.

Al intervenir en la sesión plenaria, Portal Miranda señaló que tras más de dos años de duro batallar contra el SARS-CoV-2, y en momentos en que podemos hablar de un control de la situación epidemiológica asociada a la covid-19 en todo el país, desde el sistema nacional de salud se retoman acciones previamente definidas para prevenir y tratar enfermedades que son igualmente graves amenazas para la vida de nuestro pueblo.

Tal es el caso de las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo, un asunto de suma importancia, sobre todo teniendo en cuenta su devastador impacto social, al estar ubicadas entre las principales causas de enfermedad y de muerte en Cuba, comentó.

“Noticias sumamente alarmantes han dado la vuelta al mundo desde finales del 2019, asociadas a los graves daños provocados por la covid-19 en la salud de las personas. Los disímiles retos que trajo consigo el enfrentamiento a la pandemia condujeron a los sistemas sanitarios a hacer del virus centro de casi todas sus acciones.

“Desde ese momento, quedaron en suspenso muchas estrategias que, diseñadas con anterioridad, estaban encaminadas a contrarrestar los riesgos que implican otras diversas y mortales enfermedades, una realidad de la que Cuba no ha estado exenta”, explicó Portal Miranda.

“Es por ello –insistió– que resulta impostergable reordenar las medidas encaminadas al control de esas enfermedades, que han sido aglutinadas en una estrategia que pretendíamos comenzar a implementar en el 2020, lo cual fue imposible debido a las complicaciones originadas por la epidemia”.

El propósito esencial de la estrategia, definido entonces y vigente hoy, es el de reducir la morbilidad en el territorio nacional y, con ello, fortalecer las acciones para lograr una esperanza de vida saludable, sostuvo el ministro de Salud Pública.

Cuba cambió su perfil de enfermedades y de mortalidad

Portal Miranda hizo un recorrido por algunos de los elementos que han distinguido el quehacer de la salud cubana desde los primeros años de la Revolución y que se han puesto en práctica para proteger la salud de la población. “De ese quehacer es fruto la estrategia que explicaremos en este escenario”, dijo.

“Al triunfar la Revolución, en enero de 1959, se desplegó un amplio y profundo programa de salud que, unido a la conformación del Sistema Nacional de Salud, comenzó a abordar con prioridad los grandes flagelos existentes en el panorama sanitario cubano, sobre todo las enfermedades infectocontagiosas y la mortalidad materno-infantil”, señaló.

Recordó que, desde el primer momento, Fidel se convirtió en el principal impulsor de todo aquello que posibilitara disminuir los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles. Sería esa una de las razones por las que propició el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, así como la especialidad de Medicina General Integral.

De acuerdo con el ministro, justo en las dos décadas iniciales de la Revolución empezaron las acciones encaminadas a erradicar el paludismo, enfrentar la tuberculosis, implementar el programa contra la gastroenteritis y la desnutrición infantil, y la campaña de vacunación antipoliomielítica, la cual no solo permitió avanzar en el control de esa enfermedad, sino que sentó las bases para el desarrollo del Programa Nacional de Inmunizaciones.

En esos primeros años, se puso en marcha también el programa para la reducción de la mortalidad infantil y materna, que derivó en el Programa de Atención Materno-Infantil, dijo.

“Fue ostensible entonces la disminución de las enfermedades transmisibles y perinatales, principales causas de muerte de la población en aquel momento, ganando en prevalencia en el cuadro de salud las enfermedades no transmisibles. Todo ello trajo consigo un gradual y acelerado envejecimiento poblacional, con un nuevo perfil de enfermedades y de mortalidad, cada vez más semejante al de naciones desarrolladas”, explicó Portal Miranda.

En ese contexto surgió el primer programa cubano para el manejo de la hipertensión arterial, que fue muy bien acogido por la Organización Mundial de la Salud y se extendió a 11 países.

“El trabajo realizado en ese sentido llevó a la conformación del Programa de Atención Integral al Adulto en los policlínicos comunitarios, con un enfoque preventivo. Posteriormente, en 1982, nació el primer programa cubano de promoción y educación para la salud, totalmente revolucionario para su época en lo referido al enfoque preventivo de las enfermedades no transmisibles”, continuó su intervención el ministro de Salud Pública.

Agregó que, teniendo en cuenta esa realidad y el creciente ascenso de las referidas enfermedades como principales causas de muerte en el país, en la década de los ochenta comenzaron a llevarse a cabo estudios de la mortalidad de los adultos.

Los resultados de esas investigaciones propiciaron la concreción de proyectos de promoción de salud y prevención de enfermedades, en los que se destacó el Proyecto Global de Cienfuegos, con la conducción del Gobierno provincial y la cooperación técnica del Ministerio de Salud Pública, así como de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.

Más adelante, en 1991, el Ministerio de Salud Pública puso en práctica la plataforma de gestión Objetivos, Propósitos y Directrices de la Salud Pública Cubana para el año 2000, orientada a las problemáticas de la morbilidad y la mortalidad provocadas por las enfermedades no transmisibles.

“Esta iniciativa, de enfoque sectorial, tuvo como principal obstáculo para su desarrollo el contexto sanitario que impuso el Periodo especial, particularmente el enfrentamiento a la epidemia de la neuropatía”, comentó Portal Miranda.

No obstante esa realidad, en ningún momento se detuvieron los esfuerzos para proteger la salud y prevenir las enfermedades no transmisibles. Ello llevó en la década a la creación en la década de 1990, en la ciudad de Cienfuegos, de la Red Cubana de Municipios por la Salud, que luego se extendió a 145 municipios de 15 provincias del país.

El ministro recordó que al inicio de la siguiente década, en octubre del 2000, por acuerdo del Consejo de Ministros, se creó la Comisión Nacional de Salud y Calidad de Vida, y luego fue aprobado un programa nacional homónimo, con el objetivo de promover estilos de vida saludables en los individuos, las familias y la comunidad, con la consecuente modificación de factores de riesgo, teniendo en cuenta los de mayor repercusión en las principales enfermedades no transmisibles (ENT) y otros daños a la salud.

Sucesivamente se continuaron fomentando otras iniciativas locales de promoción de salud, y el Ministerio de Salud Pública desplegó una nueva propuesta sectorial hasta el 2015, dirigida a reducir la morbilidad y la mortalidad ocasionadas por las ENT.

Ante los crecientes daños provocados en la población mundial por las ENT, el 13 de mayo de 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó unánimemente la resolución 64/265, sobre la prevención y el control de dichas enfermedades.

“A partir de esa decisión, en septiembre de 2011 se efectuó una cumbre de jefes de Estado, en la cual se aprobó una declaración política sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles. Ese documento comprometió a los Gobiernos a establecer metas mundiales de vigilancia de esas enfermedades y sus factores de riesgo, como son el tabaquismo, el régimen alimentario poco saludable, la inactividad física y el consumo nocivo de bebidas alcohólicas”, refirió Portal Miranda.

Recordó que en 2015 fueron adoptados por las Naciones Unidas los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, también conocidos como Objetivos Globales, convertidos en un llamado universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que para 2030 todas las personas puedan disfrutar de paz y prosperidad.

De manera particular, el número 3 de estos objetivos está relacionado con la necesidad de “garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. En él –dijo el ministro– se encierran tres grandes propósitos:

  • 3.4: reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar.
  • 3.5: fortalecer la prevención y el tratamiento del abuso de sustancias adictivas, incluidos el uso indebido de estupefacientes y el consumo nocivo de alcohol.
  • 3.6: reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico.

Portal Miranda precisó que, ante el pronóstico real del incumplimiento de este Objetivo de Desarrollo Sostenible por casi todos los países, durante la 75 Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra el pasado mes de mayo, se aprobó ejecutar una hoja de ruta 2023-2030 para impulsar su cumplimiento.

“Téngase en cuenta, por ejemplo, que en el mundo cada año mueren como promedio 41 millones de personas a causa de enfermedades no transmisibles, el 71% del total de muertes en el planeta”, afirmó.

Si bien en Cuba no hemos logrado avanzar en los últimos dos años tanto como nos habíamos propuesto, en ningún momento se han dejado de llevar a cabo, en mayor o menor medida, acciones para proporcionar más bienestar a nuestra población, subrayó.

¿Qué mostró la última Encuesta Nacional de Salud sobre los factores de riesgo de las ENT?

En su intervención el ministro explicó que hay elementos que desde las estadísticas oficiales distinguen el contexto cubano, en lo relacionado con el impacto que tienen en la salud las ENT y sus principales factores de riesgo.

Una herramienta de mucha utilidad para ello—dijo— han resultado ser las encuestas nacionales de Salud, de las cuales se han realizado cuatro: tres encuestas nacionales de factores de riesgo (la primera en 1995-1996; la segunda en el año 2001, y la tercera en los años 2010-2011), así como una Encuesta Nacional de Salud en el 2020.

“Los datos que a partir de ellas se obtienen ayudan a diseñar acciones para hacer frente a las problemáticas y minimizar sus efectos tanto como sea posible.

De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Salud, llevada a cabo en el periodo 2018-2020 por el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, la población cubana presenta importantes problemas de Salud asociados a las enfermedades no transmisibles, cuyo comportamiento puede ser modificado si se cambian hábitos de vida y comenzamos a trabajar en ello desde todos los sectores de la sociedad, enfatizó.

Portal Miranda explicó que se trata de un estudio poblacional, descriptivo, transversal y con un diseño muestral, que por primera vez incluyó el estudio de la población a partir de los seis años de edad: con anterioridad las encuestas de factores de riesgo en Cuba solo habían tenido en cuenta a los mayores de 15 años.

En esta ocasión se encuestaron 15 893 cubanos —de 9 321 061 que se encuentran en el rango de edad seleccionado—, en 41 municipios y 7 217 viviendas. Del total de personas 14 339 fueron adultos y 1 554 niños.

Los elementos arrojados por este estudio  tienen una estrecha relación con el comportamiento de las enfermedades no transmisibles en el territorio nacional, dijo.

De manera general, el 85% de los encuestados refirió como “sin problemas” su percepción subjetiva de la calidad de vida relativa a la salud. Y en cuanto a la percepción de riesgo, el 87% consideró el fumar como de “mucho riesgo”, el 86% la ingestión de bebidas alcohólicas y el 80.4% la adición de sal a las comidas.

Según los resultados de la encuesta el 28.6% reconoció, como antecedentes patológicos personales, dificultades para ver; entre el 10% y el 20% reportó historial de várices, dolor lumbar crónico y artrosis; así como entre el 5% y el 9% refirió antecedentes de hígado graso, dificultad para escuchar y artritis.

En el 10% de las personas estudiadas se detectaron altos valores de colesterol total y un incremento de los triglicéridos en el 18%, contra un 15 % en el 2010, informó Portal Miranda.

Precisó que se aprecia, además, una disminución en la prevalencia global del tabaquismo en Cuba, con un 21.6%, contra un 24% que existía en el 2010.

“Esa es indiscutiblemente una buena noticia, aunque todas las otras relacionadas con esta adicción no lo son: en el grupo de 10 a 15 años aumentó la prevalencia a 12.7%, de 10.5% que se constató en el 2010; el 78% comenzó el consumo de tabaco antes de los 20 años, contra un 75% en el 2010: téngase en cuenta que la media global de inicio en el consumo es a los 17 años; y los fumadores pesados ascendieron a 11.4%, de 10% que se manifestaba en el 2010. De acuerdo con la encuesta, seis de cada diez personas que fuman en Cuba desean dejar de fumar y el 92% de los fumadores apoyaría leyes para prohibir el consumo de tabaco”, comentó.

Con relación a la ingestión de alcohol Portal Miranda informó que los resultados de la encuesta tampoco traen buenas noticias.

“La Encuesta Nacional de Salud arrojó que, en los 30 días previos a ser encuestados, el 73% de las personas había consumido bebidas de este tipo, contra un 67% que lo hacía en el 2010. Lamentablemente, también se aprecia que el 68% comenzó a consumir alcohol entre los 10 y 19 años”, señaló.

Respecto a la práctica sistemática de actividad física, dijo que se definió como no activo el 56.3%, contra el 46% reportado en el 2010; y las mujeres se consideraron más inactivas que los hombres. En tanto, el 91% de los encuestados aseguró estar no activo en su tiempo libre.

El 10.6 por ciento de niños y adolescentes en áreas urbanas duerme menos de ocho horas diarias

En el caso particular de los niños y adolescentes, el ministro refirió que el 40% clasificó como no activo; el 60% aseguraron consumir alimentos azucarados entre cinco y siete días a la semana, y el 10% refirió no consumir vegetales.

“Llama la atención un elemento importante en los hábitos de vida de este grupo poblacional, en el cual se observa que en las zonas urbanas el 10.6% duerme menos de ocho horas diarias, y el 15.2% está ante equipos electrónicos entre cuatro o más horas durante el día”, señaló.

En lo referido al consumo de frutas y vegetales, los resultados no difieren mucho de los reportados en el 2010: cuatro veces por semana para vegetales y tres veces por semana para frutas.

El 20% de los encuestados adiciona sal a las comidas (además de la ya usada en la cocción), frente al 13.5% que lo hacía en el 2010, y el 68% bebe menos de ocho vasos de agua en el día.

Según los datos expuestos por Portal Miranda, el sobrepeso global es otro indicador que ascendió respecto al anterior estudio: de un 44% en el 2010, en el 2020 alcanzó el 56.4%. La obesidad ascendió al 21% contra el 15.1% en el 2010, y la diabetes demostró un 10% de prevalencia, “aunque hay más prediabetes y menos diagnóstico de la misma”.

La prevalencia global de hipertensión arterial arrojada por la encuesta es de 37% de manera general, aunque se reportó en el 40.2% de las mujeres.

El número de prehipertensos creció al 23%, de un 15% en 2010. Calificó como controlado el 51% de los hipertensos, indicador que mejoró discretamente con relación a la encuesta anterior.

“Son cifras realmente preocupantes si tenemos en cuenta la incidencia que tienen todos estos factores en la salud de la población. Es nuestra responsabilidad actuar para minimizar los daños y a eso también está encaminada la estrategia que nos hemos propuesto y que requiere del apoyo de todos los sectores para su efectiva implementación”, alertó Portal Miranda.

Las ENT se relacionan con más del 80% de las defunciones anuales en Cuba

“Si hacemos un análisis más a lo subjetivo de los números, podemos apreciar, por ejemplo, que nueve de las 10primeras causas de muerte en el país (excepto las provocadas por influenza y neumonía) están enmarcadas en el grupo de las enfermedades no transmisibles y otros daños, y son más del 80% de las defunciones anuales”, apuntó el ministro.

De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Salud Pública, esas enfermedades son la principal causa de morbilidad, mortalidad y discapacidad entre la población cubana, .

La información recogida en el Anuario Estadístico del Ministerio de Salud Pública del 2020 refleja que las principales causas de muerte en Cuba responden a enfermedades del corazón, tumores malignos, enfermedades cerebro vasculares, influenza y neumonía, accidentes, enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares, enfermedades de las vías respiratorias inferiores, lesiones autoinfligidas intencionalmente, diabetes mellitus, cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado.

“Si tomamos como referencia el 2019 (para no asociar la muerte a la covid-19, que entre 2020 y 2021 provocó más de 8 500 fallecimientos), por enfermedades cardiovasculares murieron en Cuba 36 744 personas; por cáncer, 25 035; por enfermedades respiratorias crónicas, 4 310, y por diabetes mellitus, 2 313.

El 63% de los cubanos que falleció en ese año lo hizo por esas cuatro condiciones y un tercio del total por enfermedades cardiovasculares. Similar comportamiento había tenido la posibilidad de morir en Cuba en el periodo 2000-2019”, explicó Portal Miranda.

Precisó que la probabilidad de morir por enfermedades cardiovasculares primero se desaceleró y luego ascendió en los años más recientes.

En cuanto al cáncer, con una magnitud muy alta, la probabilidad de morir no se ha modificado en más de una década. La muerte por enfermedades respiratorias crónicas sigue aumentando, y por diabetes mellitus, aunque relativamente moderada, se ha estancado.

Tenemos la segunda tasa más elevada de tabaquismo en las Américas

“En el tabaquismo encontramos hoy una de las grandes encrucijadas de las ENT en Cuba, pues es uno de los principales factores de riesgo para estas enfermedades. Actualmente, tenemos la segunda tasa más elevada de tabaquismo de la región de las Américas, solo precedidos por Chile”, advirtió Portal Miranda al intervenir este jueves en el Parlamento.

Informó que al tabaquismo se atribuyen, por ejemplo, el 22% de las muertes por cardiopatía isquémica y el 16% de los fallecidos por accidentes cerebrovasculares. El tabaco incide, además, en el 75% de las muertes por cáncer de pulmón y en el 55% de los decesos por enfermedades respiratorias crónicas.

“Es muestra evidente de cuánto daño hace a la salud de los cubanos el consumo de tabaco, un hábito que estamos llamados a modificar, si queremos elevar la calidad de vida de nuestro pueblo”, afirmó.

Una estrategia frente a las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo

Ahora bien –continuó el ministro–, ¿cómo nos hemos planteado hacer frente a estas problemáticas desde el Ministerio de Salud Pública? ¿Cómo modificar los referidos factores de riesgo e incluir a todos los sectores en las acciones previstas?

A responder esas y otras muchas interrogantes está encaminada la estrategia nacional para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo, elaborada y aprobada por el Minsap para el periodo 2020-2025.

Portal Miranda recalcó que su implementación debió comenzar en el 2020, lo cual no fue posible por la entrada de la COVID-19 al país, cuyo enfrentamiento cambió el rumbo de las prioridades del sector sanitario. “De este modo, la aplicación de la estrategia quedó en pausa hasta finales de 2021 y principios de 2022, cuando volvimos a retomarla”.

La estrategia tiene como objetivo esencial reducir la morbilidad, la mortalidad prematura y la discapacidad causadas por las enfermedades no transmisibles, mediante el abordaje integral de los factores protectores y los factores de riesgo, para el mejoramiento de la calidad de vida de la población nacional, explicó.

“La estrategia apunta, ante todo, a la esperanza de vida saludable, un principio que asumimos en Cuba en el quehacer diario y al cual no vamos a renunciar, como sostén del socialismo próspero y sostenible por el que trabajamos en todos los ámbitos.

“Lograr que la elevada esperanza de vida de nuestra población sea, además, saludable, es uno de los grandes retos al que también buscamos respuestas con las acciones incluidas en esta estrategia.

“Para lograrlo debemos partir, en primer lugar, del análisis de la carga global de enfermedad, un indicador que contempla la morbilidad, la mortalidad, la discapacidad y el gasto sanitario, en lo cual son las enfermedades no transmisibles las de mayor incidencia.

“Cuatro son las líneas de acción de nuestra estrategia: legalidad, intersectorialidad y gestión integrada; promoción de salud y prevención de las enfermedades no transmisibles con participación comunitaria; servicios de salud; vigilancia, evaluación e investigación, utilizando la informática y los argumentos económicos.

“Ninguno de estos son conceptos de trabajo nuevos para el sector de la salud en Cuba, aunque agrupados ahora dentro de la estrategia son vistos con mayor integralidad y por tanto permiten realizar acciones más abarcadoras”, continuó explicando Portal Miranda ante los diputados.

Aclaró que este no es un documento inamovible, sino que constantemente se irán ampliando y profundizando los conceptos contenidos en él, y así podrá ser también perfeccionado constantemente en el curso de su implementación.

“En el camino de concretar esos propósitos estamos convocados todos a hacer sostenibles cada una de las acciones previstas, de manera que ello nos permita comprender y hacer comprender mejor la prioridad que tiene para la salud el oportuno tratamiento de las enfermedades no transmisibles, con apego al método epidemiológico”.

Enfatizó que la urgencia con que demanda ser atendido este problema no es motivo para la improvisación ni la superficialidad. “El enfrentamiento a las enfermedades no transmisibles es un asunto que va más allá del sector de la salud, resolverlo demanda del hacer de todos en la sociedad.

“Llevar a vías de hecho esta estrategia permitirá abordar con mayor coherencia las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo, lo cual resulta imprescindible para proteger la salud y en consecuencia la vida.

“Desde nuestro sector estamos urgidos, además, a atender con mayor integralidad al individuo cuando es tratado por alguna especialidad, pues el fraccionamiento que a veces se impone en ese sentido impide ver de forma conjunta sus afecciones, las cuales pueden a veces ser provocadas entre sí.

“Para superar esos métodos, es esencial conceder cada vez más protagonismo a la acción preventiva del equipo básico de salud y del grupo básico de trabajo de la atención primaria.

“Con especial énfasis abordaremos también la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles desde la llamada medicina conductual, que en Cuba tiene como principal escenario el primer nivel de atención y la comunidad misma, donde impulsaremos la rehabilitación preventiva de las personas”, adelantó.

Sobre este precepto, recordó que “quienes más riesgo tienen de morir de un evento coronario agudo, como un infarto del miocardio, son aquellos que lo han sufrido antes. De ahí la importancia que debemos dar en la práctica a la rehabilitación eficaz de esos pacientes en las salas que existen para ello en las comunidades, lo cual podría contribuir a una reducción inmediata de la mortalidad cardiovascular.

“Son acciones que en la práctica actualmente se realizan, pero que demandan de mayor rigor en la atención primaria”, subrayó el ministro de Salud Pública.

“Justamente en la atención primaria, basada en el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, tenemos una de las grandes fortalezas para consolidar las acciones contenidas en la estrategia, que impulsará un enfoque hacia un modelo de cuidados crónicos.

“De aprovechar potencialidades y probados métodos del Sistema Nacional de Salud va igualmente esta estrategia. Por ello, la nueva mirada que pretendemos ofrecer a recursos muy válidos de nuestro modelo de atención primaria que requerimos perfeccionar, como es el caso del ingreso en el domicilio y el desarrollo de la concepción y los  cuidados paliativos.

“Además, daremos mayor prioridad en nuestros hospitales a un modelo organizacional encaminado al manejo clínico del enfermo crónico complejo, por lo general envejecido. Es imprescindible propiciar una adecuada gestión clínica hospitalaria, que tenga al paciente como centro del cuidado integral.

“Vital para el logro de cada una de esas acciones resulta el trabajo en la base. La prevención tiene que llegar a todos, y en primer lugar a los barrios, las familias y las personas, sobre todo a aquellas en situaciones de vulnerabilidad y que pudieran ser más susceptibles a padecer enfermedades no transmisibles”, dijo.

Señaló que en ese trabajo son pilares esenciales las universidades de Ciencias Médicas, con un rol decisivo en la producción y reproducción de los conocimientos, así como en el vínculo con la comunidad para la gestión de los cambios que en ella se requieren.

También es primordial complementar esta estrategia de prevención y asistencia médica con investigaciones novedosas desde la industria biotecnológica y farmacéutica nacional.

Sobre este punto, recordó que en la actualidad son diversos los proyectos y productos innovadores que se desarrollan en varias instituciones de BioCubaFarma, dirigidos a hacer frente a padecimientos como el cáncer, la diabetes, las enfermedades respiratorias crónicas y otras.

“Las acciones integradas entre BioCubaFarma y el Ministerio de Salud Pública son esenciales para avanzar en este camino. Tenemos el desafío, además, de continuar trabajando en la innovación organizacional y regulatoria que nos conduzca a diseños más audaces y expeditos, tomando en cuenta las positivas experiencias que nos dejó el enfrentamiento a la COVID-19.

“La experiencia del Sistema Nacional de Salud, y los métodos de trabajo que en su funcionamiento se aplican, nos ponen en condiciones de desplegar a todos los niveles este amplio programa que nos hemos propuesto. Necesitamos hacerlo con celeridad, oportunidad, inteligencia y sostenibilidad.

“Las nuevas tecnologías relacionadas con los cambios del comportamiento se aplicarán con prioridad y creatividad a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades no transmisibles, nutriendo, además, los programas de formación y desarrollo de las carreras relacionadas con la salud. En las instituciones se favorecerá un ambiente de innovación y desarrollo, sobre todo en la atención primaria.

“Desde la integralidad e integración que distingue el trabajo del Sistema Nacional de Salud seguiremos potenciando el concepto de 'una salud', con especial atención a los vínculos de las enfermedades no transmisibles con el ambiente, el cambio climático, las dinámicas de la población y las tecnologías.

“Sensibilizar a todos con estos temas es un asunto sobre el cual tenemos que insistir constantemente. Y en ese camino son determinantes las acciones de comunicación que sirvan de soporte a la implementación de la estrategia y la consecuente promoción de salud que demanda el actual escenario”, sostuvo el ministro.

Se requieren políticas preventivas coherentes en todos los ámbitos de la vida

La construcción de modernas instituciones hospitalarias no es suficiente para mejorar la salud de las personas, afirmó el ministro de Salud Pública ante los diputados en el Palacio de Convenciones.

“Ese es un principio que hemos defendido siempre en Cuba, pues la clave para elevar la calidad de vida de nuestra población, de por sí ya envejecida, está en el perfeccionamiento constante del sistema de atención primaria, desde el que se promueven estilos de vida saludables y se previenen enfermedades y factores riesgos”, apuntó.

Explicó que, como se busca con la estrategia diseñada, no será solo el uso de medicamentos el camino para reducir la incidencia de esas enfermedades.

“La estrategia, indiscutiblemente, abarca mucho más, y es un asunto que compete a todos en el país, no solo al Sistema Nacional de Salud, que por sí solo no podrá hacer disminuir los factores de riesgo que llevan al alza de dichas enfermedades”, subrayó.

“La prevención –insistió– sigue siendo fundamental para minimizar los daños a la salud. A eso estamos convocando a todos. Demandamos de políticas preventivas coherentes y cohesionadas, que incluyan todos los ámbitos de la vida, y en las cuales todos participen, en primer lugar las personas, la familia, la comunidad y luego los diferentes sectores de la sociedad.

“En Cuba no se trata solo de curar a quienes enfermen. El Sistema Nacional de Salud trabaja, ante todo, para prevenir y lograr, siempre que sea posible, que nuestro pueblo no enferme. Ese ese un compromiso que inevitablemente demanda del accionar de todos”.

Hipertensión arterial, responsable de 40 por ciento de la carga global de enfermedad en Cuba

Las enfermedades no transmisibles son uno de los más complejos desafíos que tienen por delante en la actualidad los sistemas de salud a nivel internacional, afirmó el ministro de Salud Pública.

Sucede también en Cuba, donde, al igual que a escala global, es elevado el número de personas afectado por ellas, con consecuencias como los crecientes daños a la salud, un elevado costo de hospitalización, tratamiento médico y posterior rehabilitación.

“Son elementos que también tendremos en cuenta al aplicar la estrategia. El análisis y la perspectiva de la economía de la salud y de la economía global continuarán siendo fundamentales para profundizar en el enfrentamiento a las enfermedades no transmisibles desde un enfoque económico, como promueve la OMS”, señaló Portal Miranda.

Precisó que este enfoque se refiere, entre otros aspectos, a realizar las inversiones más rentables que se pueden aplicar para revertir el patrón de mortalidad prematura que generan esas enfermedades.

“Abarca seis esferas que aportan las mejores pruebas del impacto y el valor para la salud, la economía y otros ámbitos del desarrollo nacional: la reducción del consumo de tabaco, de alcohol y de dietas no saludables; la disminución de la inactividad física; el fomento de la atención clínica preventiva de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, y de la prevención y el tratamiento del cáncer.

“Son acciones que demandan de la intervención de diversos organismos de la Administración Central del Estado y organizaciones de masas en el país para lograr resultados efectivos”, apuntó.

Se trata –continuó– de definir y adecuar un plan de acción sobre la base de estas áreas, ajustado al contexto y posibilidades reales del país, que facilite alcanzar el propósito de reducir en un tercio la mortalidad prematura hasta el 2030.

El ministro también llamó la atención sobre otros dos asuntos en los que urge desplegar acciones para modificar la carga global de enfermedad en el país: la prevención de los accidentes de tráfico y el fortalecimiento de los servicios comunitarios de salud mental y su orientación preventiva, en estrecho vínculo con el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia.

“Atención especial dentro de nuestro sistema de salud hemos concedido igualmente al tratamiento de la hipertensión arterial, cuya prevalencia en Cuba se estima en alrededor del 50% o más de la población adulta.

“Un aspecto de gran interés, no estudiado aún en profundidad, con evidencias subjetivas recientes de gran preocupación y repercusión social, que emergió durante la vacunación contra la COVID-19, es el incremento en la incidencia y prevalencia de niños y adolescentes hipertensos, como consecuencia de la ola epidémica de obesidad en ese segmento de la población”, alertó.

Precisó que solo la hipertensión arterial es responsable de un 40% o más de la carga global de enfermedad en Cuba.

“Si nos proponemos abordarla con rigor, garantizando el control de aproximadamente el 80% o más de los hipertensos conocidos, y diagnosticando, tratando y controlando a los no conocidos, pudiéramos avanzar con mucha más seguridad en la reducción de la mortalidad prematura en Cuba a corto y mediano plazos”, sostuvo.

Desde su fundación, en 2015, Cuba está integrada a la iniciativa HEARTS, de la OMS/OPS, que tiene el propósito de abordar e incidir sobre el riesgo cardiovascular y especialmente en la hipertensión arterial.

HEARTS –explicó Portal Miranda– es un paquete técnico con un enfoque estratégico para mejorar la salud cardiovascular. Está compuesto por seis módulos y una guía de implementación, y brinda apoyo para fortalecer el manejo de las enfermedades cardiovasculares en los establecimientos de atención primaria.

Destacó que la experiencia desarrollada por Cuba en este sentido le ha valido el reconocimiento a nivel mundial, así como la obtención de recientes premios de la Liga Mundial de Hipertensión Arterial y de la Federación Cardiológica Internacional.

“Teniendo en cuenta esa realidad y la capacidad demostrada para tratar la enfermedad, podemos asegurar que Cuba tiene posibilidades objetivas de desplegar un programa de alcance nacional que conduzca al control de la hipertensión arterial.

“Para ello tomaremos como base la implementación de la iniciativa HEARTS, haciendo las adecuaciones pertinentes, de acuerdo con nuestro contexto. El proceso de implementación será en tres etapas, que deben concretarse antes del 17 de mayo de 2023, fecha reconocida como el Día Mundial de la Hipertensión Arterial”, dijo.

“No olvidemos que la hipertensión arterial es una condición que propicia, además, otros factores de riesgo y enfermedades. Por lo general, es acompañante o precursora de sobrepeso u obesidad, sedentarismo, tabaquismo, consumo de alcohol, diabetes y otras.

“El adecuado control de la hipertensión arterial requiere de calidad en la atención médica primaria y garantizar un modelo de gestión de problemas crónicos que permita perfeccionarla.

“La complejidad de los problemas sanitarios actuales, los determinantes sociales de las enfermedades y los daños a la salud, especialmente los relacionados con las enfermedades no transmisibles, nos han conducido a actualizar con celeridad, rigor y creatividad dos mecanismos de gestión esenciales.

“El primero de ellos son los consejos de salud, concebidos como una estructura funcional dirigida por el Gobierno a todos los niveles e integrados por los sectores, organismos, organizaciones, instituciones y otros actores sociales, para contribuir al desarrollo de la salud pública, sobre la base del bienestar y el fortalecimiento de una cultura de salud, consolidando la participación social como elemento protagónico.

“En segundo lugar, se ubica la revitalización del Movimiento de Municipios, Ciudades y Comunidades por la Salud, que favorecerá a los Gobiernos locales en la implementación de acciones dirigidas a mejorar la salud de la comunidad, construyendo ámbitos y espacios saludables, con la participación ciudadana y el enfoque de los determinantes sociales de la salud.

“Las acciones emanadas de este mecanismo se centrarán en la atención a las desigualdades sociales que pueden conducir a la inequidad y a la vulnerabilidad. Garantizar la salud de nuestro pueblo es un reto que demanda la participación de todos, comunitaria e intersectorial, y donde todos estamos convocados a convertirnos en protagonistas”, explicó.

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