En 14 capítulos de tan solo 27 minutos, la teleserie resume la historia de seis estudiantes universitarios dispuestos a desafiar el -hasta ese momento desconocido- virus de la Covid-19. Alma Mater te trae todos los detalles sobre el nuevo estreno de Cubavisión

Jeiddy Martinez Armas - Alma Mater.- Una nueva propuesta televisiva dirigida por Heiking Hernández y escrita por Lil Romero, llegará a las pantallas cubanas en la noche de este martes, una vez que concluya el Noticiero Estelar. Se trata, al decir de sus realizadores, de la historia de heroicidades y valentías simples y sencillas de la vida, de amistad y esperanza en un contexto de pandemia.


En 14 capítulos de tan solo 27 minutos, Valientes resume la historia de seis estudiantes universitarios dispuestos a desafiar el -hasta ese momento desconocido- virus de la Covid-19 al enrolarse en el primer grupo de voluntarios que iría a zona roja.

En la trama todos reciben tratamiento como protagonistas pero es Sergio Alonso (interpretado por Ángel Luis Montaner Capey) quien narra las vivencias que inspiraron al entonces estudiante de Periodismo,

a escribir las crónicas que dieron cuerpo a la sección Bitácora del Alma, publicada por la revista Alma Mater.

 

Durante dos semanas a Sergio le acompañarán Jonás (Ernesto Codner), Greg (Roberto Romero), Adriana (Daliana González), Carlos (Franklyn López) y Marian (Lorena Gispert). Cada uno de ellos intentará mantenerse a flote sorteando el peligro, y también los temores que emergen del riesgo de estar a un paso de la enfermedad.

Otros roles serán asumidos por figuras consagradas y jóvenes de la pequeña pantalla, entre las que destacan Bárbaro Marín, Mariana Valdés, Martha Montalvo, Yanier Palmero, Flora Borrego, Johann Ramos, Laura Vasallo, Maité Galbán, Luis Enrique Carreres, Roberto Espinosa, Sailín Carbonell, Giselle Sobrino, Roberto Salomón y Chabely Díaz; hasta llegar a un reparto de 83 actores (personajes), superior -incluso- al de la novela cubana de turno.

«El principal reto de llevar las crónicas al audiovisual fue convertirlas en historias seriadas que debían abarcar catorce capítulos. Bitácora del Alma es ante todo, un ejercicio de viaje personal y eso en el caso del audiovisual, debía mantenerse, pero tenía que estar apoyado por una línea narrativa donde existieran sucesos, peripecias y acciones de los personajes que las crónicas, en muchos casos, dejaron entrever, pero no abundaron o hicieron énfasis», cuenta Lil Romero Domínguez, su guionista.

«Asumieron todo el proyecto con absoluta responsabilidad de estar partiendo de una obra preexistente, y tuvieron los permisos, tanto del autor de la Bitácora… como de la Editora Abril, y en particular de la revista Alma Mater con la dirección, en aquel entonces, de Armando Franco, para realizar esta adaptación audiovisual», enuncia Dely Fernández, una de las asesoras.

«Después de que este grupo de voluntarios entrara en el Centro de aislamiento, otros grupos fueron uniéndose a la tarea. Fui conociendo y entrando en contacto con jóvenes que hicieron voluntariado en otros lugares desde donde me enviaban sus historias y experiencias vía WhatsApp en el mismo momento en que iban sucediendo. Algunas personas me escribían de madrugada después del turno de trabajo, me mandaban audios y fotos de lo que habían vivido ese día o en días anteriores. Recopilé todas las historias y traté de ubicarlas en cada capítulo.

«La fusión de las crónicas de Mario con esos relatos que iba recopilando se dio de manera natural. Creo que el valor común que unía a todos los actos de voluntariado, vinieran del lugar de Cuba de donde vinieran, era el de la amistad. Casi todas las historias que recibía estaban contadas en plural», argumenta Lil.

Momento del rodaje de la teleserie | Foto: Cortesía de Dely Fernández

Heiking Hernández (quien anteriormente asumió la codirección de la teleserie Zoológico y la dirección de la telenovela Vidas Cruzadas) explica que algunos actores fueron escogidos a través de un casting en el que se buscaba sobre todo la diferencias entre ellos y la afinidad con los personajes ya reescritos por la guionista, «en algunos casos coinciden físicamente por semejanzas con las personas que inspiraron las historias que aparecen en la Bitácora…, en otros no coincidía con lo anterior, sino que lo hacía más con las características psicológicas, eso es un balance que uno va estableciendo.

«También fue importante la química que tuvieron a nivel de grupo; eso influyó en quien se quedó y quien no». Igual, no todos los actores fueron seleccionados mediante casting, «el papel de Sergio -por ejemplo- se probó en más de un actor, otros como Romero, ya yo lo había visto y tenía más claro que se podía parecer al personaje, pero en general todos tuvieron un proceso de prueba, con el personaje o sin él», agrega Hernández.

Una vez con la teleserie concluida y a pocas horas de su estreno este martes, cuentan las integrantes del equipo de realización que cuando los guiones estuvieron escritos y aprobados, los actores y actrices se encontraron con los muchachos en los cuales está inspirado el audiovisual, por lo cual pudieron escucharlos, conocer sus expresiones, anécdotas y características de la personalidad para así realizar interpretaciones más realistas.

Encarnar el valor

«Sí, tuve el placer de conocer a Carlos Camilo, que es la persona de la vida real que yo interpreto en la serie. La experiencia fue genial, de verdad, porque tenemos muchos puntos en común. Yo pienso que hacer un personaje así es una dicha en el sentido que tienes la oportunidad de conversar con quien realmente vivió allí, de saber cómo fue la relación que tuvo con cada uno de los individuos y eso lo ayuda a uno como actor a tener claro los sistemas de relaciones en las escenas, en los capítulos…», expresa el actor Franklyn Ernesto López Gómez.

Carlos Camilo Capote Álvarez, a quien se refiere el actor, es estudiante de Biología en la Universidad de la Habana y tiene 24 años. Asegura sentirse orgulloso de que el intérprete «captó la esencia de su personalidad». Argumenta que quedó feliz y emocionado cuando vio el primer capítulo. «Estoy seguro que todo aquel que fue voluntario se va a ver reflejado en la serie».

Carlos Camilo mientras se encontraba como voluntario en uno de los centros de aislamiento creados en Cuba | Foto: Pedro Pablo Chaviano

Sobre aquella experiencia de la vida real que lo llevó a dos centros de aislamientos tras la llegada de la Covid-19 a Cuba (Bahía y Alamar VI) Carlos Camilo dice que fue voluntario por la enseñanzas de sus padres y de su familia, «siempre me dicen que si puedo ayudar, lo haga. En ese momento mi hermano también estaba en el hospital del IPK [Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí] con casos de Covid-19, fue uno de los especialistas que llamaron para esa labor; y yo también quise socorrer en lo que pudiera y fue a través de la convocatoria de la Universidad que entré como voluntario al centro de aislamiento».

Por su parte Ernesto Cordner -uno de los actores que pudimos ver también recientemente en la serie Calendario- cuenta que el personaje que interpreta lo hizo salir de su zona de confort. Está inspirado en las vivencias de Josué Benavides en uno de los centros de aislamiento. Es un muchacho radical, comunista, el cual, según el actor, «tenía características un poco complejas, nada que ver conmigo. Tuve que estudiar mucho y leer a Gramsci, Marx, Lenin y adentrarme un poco más en la Física».

Por otro lado Lorena Gispert, encarna en Valientes al personaje de Marian, inspirado en Mallorys, en aquel entonces estudiante de Química. La intérprete cuenta que ella llegó en los meses finales de la etapa de preparación de la serie, antes de que se comenzara a filmar. «Me llamaron para que asistiera al casting de mi personaje el cual era el único de los seis protagónicos que aún no tenía actriz que la interpretara».

Cartel de la serie

Como particularidad sobre el proceso de caracterización de su personaje expresa que «es uno de los pocos que no bebe mucho en la serie de la persona real en la que se inspira. Fue complejo porque realmente también tiene sus diferencias en cuanto a mi forma de ser. Tiende a ser muy directa, lanzada, sin pelos en la lengua y a veces un poco brusca en la forma de hablar. A diferencia de mí que normalmente suelo ser bastante tímida. Pero de igual manera compartimos el deseo siempre de ayudar a la familia y a nuestras amistades, y en ese proceso complejo fue una ayuda enorme el poder trabajar con Ana Rojas, quién nos ayudó muchísimo a la hora de encontrar y conformar a nuestros personajes».

Si hablamos de héroes y heroínas reales de estas historias podemos mencionar también a Daniela Castro, otro de los rostros que estuvieron retando de frente a la pandemia en algunos de los centros de aislamientos mencionados. Ella estudió Letras en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, tiene ahora 26 años. Rememora con un poco de nostalgia que cuando entró por primera vez a uno de aquellos lugares, época en que la COVID-19 solo provocaba tristezas y sufrimientos, tenía solo 23 y estaba recién graduada, se encontraba en ese entonces en su primer año como profesora adiestrada en la facultad.

«El primer día, cuando conocí a los demás voluntarios que trabajarían conmigo, uno de ellos dijo a modo de broma: Esta está muerta de miedo, mírale los ojos. Supongo que tendría los ojos como platos. Él lo dijo como chiste, pero yo sí tenía miedo, y aquello me dio mucha risa. Todo el tiempo tuve la preocupación por enfermarme y enfermar a otras personas, estaba el miedo de no estarme cuidando lo suficiente, de no estar bien forrada, de pasar demasiadas horas con la ropa y el nasobuco húmedos por el sudor de estar limpiando y en el sube y baja escaleras. Pero no era un miedo inmovilizador, pues me sentía muy segura con mis compañeros, me sentía cuidada por ellos y acompañada, también por la Universidad», rememora.

Aquí se filma

¿Dónde se realizaron las grabaciones? La mayor parte de las filmaciones tuvieron en dos locaciones principales: la beca de Alamar VI de la Universidad de La Habana y la CUJAE, pero existieron otros sitios donde filmaron menos tiempo como en hospitales o casas.

Si en época normal un proceso de grabación de un audiovisual pudiera tener contratiempos, imaginen los tropiezos que pudo tener Heiking Hernández y el resto del equipo en una etapa tan compleja en la historia reciente del país, y el mundo.

«El rodaje duró 52 días efectivos, ahora esos 52 días no quiere decir que en cuestión de dos meses ya terminamos el rodaje, porque allí no se cuentan a veces fines de semana o que tuvimos que interrumpir la grabación un tiempo, estuvimos aproximadamente 15 días interruptos en el proceso, por cuestiones ajenas a nosotros», argumenta.

Sobre este complicado período Dely Fernández recuerda también que fueron filmaciones de doce horas, que era el tiempo máximo se podía trabajar. «Hubo muchos rodajes que eran de noche y madrugada con todo lo que implica el cansancio, los mosquitos, la frialdad… porque también se grabó en época del invierno. Terminamos el 16 de abril de este año con mucho esfuerzo, cansancio, satisfacción también, realmente fueron extenuantes jornadas».

Dely habla del gran reto que implicó la filmación de los capítulos que recrearon algunos momentos puntuales de la historia de Cuba en los que había que representar correctamente el vestuario, la escenografía, el idiolecto de personas reales de los cuales el cubano tiene referencias, por lo que había que hacerlo con absoluta responsabilidad, respeto y rigor.

Heiking, en tanto, resalta como una gran labor la realizada por Anita Rojas en el entrenamiento de voz y dicción, «no solo porque había que trabajar con nasobuco, con caretas…, también hubo actores que asumimos que tenían una determinada característica en su manera de proyectarse pero sabíamos que se podía llevar a otra forma de expresión».

¿Por qué «conectarse» con Valientes?

«Vi el primer capítulo sentado desde la butaca de la premier y me ericé de pelos y creo que muchos de los jóvenes se van a sensibilizar. Eso es muy bueno que pase con esta generación que actualmente está viviendo cosas difíciles, complicadas y necesita de series como estas que los haga un poco aflojar y liberar tensiones», argumenta Codner.

Franklyn, en tanto, dice que «es un tema que va a sensibilizar a muchos y que es importante que los demás conozcan el valor que tuvieron esos muchachos en dar el paso al frente y que no solo pensaran en ese momento en sus problemas, que se sobrepusieran a eso y dieran el paso al frente a apoyar en los centros de aislamiento»

Ya el público dirá la última palabra ante esta teleserie que, sin dudas, brindará buenos ejemplos de solidaridad y compañerismo; y que aspira tocar las fibras en los corazones, no solo de quienes vivieron en centros de aislamientos o estuvieron contagiados de la Covid-19, sino de muchos otros que de seguro se sentirán reflejados en seis valientes.

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