La Habana, (Prensa Latina) Deseoso de una vida sin fecha de caducidad, Eduardo del Llano carga hoy una bolsa de historias, algunas incluidas en el catálogo fílmico cubano, otras a la espera de pasar de la literatura a la gran pantalla.


Por Liz Ariadna Bobadilla León

Periodista de la Redacción cultural de Prensa Latina

Para el escritor, profesor universitario y guionista, quizás con 200 o 300 años de existencia podría lograr completar todos los proyectos que guarda en la chistera, pues como un mago saca maravillas en cada acto y todavía le restan muchas por mostrar.

Así lo confesó a Prensa Latina el también director de cine durante la presentación especial del cortometraje La Campaña, inspirado en el cuento homónimo de 2017, que forma parte de su libro El sueño terminó.

«El corto se llama igual que el cuento e integra los títulos de un libro que va a salir -alterando la lógica de las publicaciones- primero en versión digital este año y después en una edición en papel», explicó.

Proyectado fuera de concurso en el XLIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el filme obtuvo dos premios colaterales y una mención especial del jurado de ficción en la cita fílmica de Gibara.

“La Campaña narra la relación entre un brigadista y la familia que le asignaron para alfabetizar”, detalló el realizador, quien afirmó que tomó como referente la fotografía de la cinta El Brigadista, de Octavio Cortázar (1977).

Por demás, agregó que esta producción no pretende documentar la historia o referirse a la campaña de alfabetización, sino que toma ese contexto como referente en cuestiones de vestuario y ambientación, en tanto «sirve de fondo a un propósito humorístico.

Elegí ese momento para hablar de la doble moral, del derecho a la diferencia, a salirse de la norma, a que puedes no encajar en un proyecto y eso no te convierte en el enemigo. La película reconoce que existen muchos proyectos sociales que comienzan con buenas intenciones y sufren deformaciones por el camino, destacó.

Lo que va haciendo el brigadista y la familia tratando de ayudarlo para evitar problemas demuestra como las las mejores causas pueden conducir a a resultados negativos», explicó, antes de remarcar la distancia entre el programa social de la Revolución cubana y la narrativa del corto.

Respaldado por el Fondo de Fomento del Cine Cubano, el audiovisual cuenta con un elenco integrado por Luis Alberto García -recurrente en sus proyectos- así como Daniel Romero, Yasmani Guerrero, Tahimí Alvariño, Ana Patricia Martín, Vida y Viola García.

Completan el equipo, el productor Ricardo Figueredo, el director de fotografía Raúl Prado, Velia Díaz de Villalvilla quien estuvo a cargar del diseño de banda sonora y Frank Delgado, autor de la música original.

Además de esta historia, que ocurre durante la década de 1960 en Cuba, el volumen de Del Llano es «un libraco de 45 cuentos, con un montón de relatos que le veo posibilidades y me encantaría firmarlos, pero depende del tiempo, del dinero y que yo viva doscientos años, pero voy a tratar de hacer todo lo que pueda».

El creador destacó la inclusión del título Ráyame la zanahoria, de la exitosa serie de una quincena de audiovisuales Los Cuentos de Nicanor O’Donnell, la cual inició con el filme Monte Rouge y se distingue por la sátira social, el humor y la crítica a diversas circunstancias de la realidad cubana.

Precisamente, por esa línea transita el más reciente cortometraje de Del Llano, El regreso de Nicanor, que ya comenzó su ruta por los circuitos internacionales y se exhibirá el próximo año en el festival de cine de La Habana.

En esta ocasión, el realizador propone una trama que no se desarrolla en Cuba, «no tiene un tema político, ni aparece Nicanor O´Donell, apenas si es comedia, pero en ocasiones me interesa explorar otros registros y este filme me permitió eso».

La pieza de humor negro alude a la oscuridad interior, esa que está presente hasta en los más inocentes de nosotros, pues la sociedad se sustenta en pilares que parecen sólidos y que debemos respetar, así que generalmente esos pensamientos turbios se difuminan enseguida y esta película plantea la interrogante ¿y si no ocurriera así?

Y sin tomarse un respiro, porque el tiempo es oro, el cineasta ya tiene otros dos proyectos, «un falso documental que estoy haciendo que se titula Democracia y un mediometraje humorístico de unos cuarenta minutos».

El falso documental carece de relación con la Cuba, pues se basa en Europa y el primer mundo en general, «muchos de los actores (supuestos entrevistados) son europeos e incluso he tenido que dirigir a distancia, pero la semana próxima empiezo a editar», apuntó.

El caso del mediometraje, llegará a la pantalla con el nombre Bichos Malos «y yo lo veo como un homenaje a la comedia clásica cubana de enredo, divertida, crítica como la obra de Juan Carlos Tabío o Tomás Gutiérrez Alea».

Mientras el tic tac de los relojes marca el tiempo del artista, sus ansias de crear superan las barreras del dios Cronos, mientras engrosa su repertorio de cerca de una treintena de libros y igual cifra de entregas audiovisuales.

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