Revista Mujeres.- Era el 15 de octubre de 1961, y en la página 3 de la entonces Vanidades ya nacionalizada, aparecía  un editorial que alertaba del rumbo que necesariamente tendría que tomar la publicación. El título es revelador:

¿Vanidades…?

Y luego el texto lo aclaraba todo:


Al leer el título de este editorial nuestras lectoras harán seguramente un gesto de asombro, ¿es que la revista se está negando a sí misma?, ¿es que hay un grave problema con nuestra publicación? Ni lo uno ni lo otro.

La interrogante nos la planteamos ante un problema que creemos ha llegado el instante de analizar serenamente con nuestras lectoras.

¿Que son la Vanidades…? Por sobre todo nos contestaremos, son la expresión de una época que ya no existe, que ha quedado atrás en nuestra historia. Vanidad no es la delicadeza natural en toda mujer, no es la belleza, no es la espiritualidad, como pretendieron hacernos creer los que  antes la dirigían, no. Vanidad es lo superficial, lo vano, lo inútil: vanidosa es la mujer que ellos querían hacer. Inútil y dócil; querían hacernos ciegas ante la realidad cruel que vivía nuestra Patria, debíamos ser muy bella (atiborradas de cremas, debíamos saber muy bien como jugar canasta y recibir a los invitados, debíamos enterarnos de toda la  chismografía hollywoodense, para estar a tono con el ambiente, ese era el ambiente encerrado en que querían dejarnos..

(…)

Pero los tiempos cambian y las mujeres también y nuestra Revolución nos ha abierto los ojos y nos ha hecho ver la mentira, el engaño secular con que nos silenciaron, a nosotras, las mujeres, y nos hemos levantado, junto con nuestro pueblo, y hemos empuñado las armas y hemos luchado y hemos barrido la podredumbre.(…)

¿Debemos pues nosotras seguir llamando a la revista, que es la expresión de la mujer nueva, de la mujer que lucha, que alfabetiza, que encara con responsabilidad las tareas que  le encomiendan el alto destino de su Patria (…), debemos, decíamos, llamarla VANIDADES?

(…) Hacemos, pues, desde esta editorial, un llamado a todas las mujeres para que juntas busquemos un nombre que se adapte a las nuevas formas de vida de la mujer cubana, que la represente y que la dignifique.

Exactamente un mes después, el 15 de noviembre de 1961, circulaba otra revista. Mujeres estremeció con una portada diferente, con rostros de cubanas sencillas. Ahora, a 60 años, revisitamos la historia en las voces de algunas de las protagonistas, y entre ellas está, por derecho propio,  la doctora Elsa Gutiérrez Baró, su directora fundadora. Sus declaraciones fueron realizadas cuando Mujeres cumplió 55 años.

Psiquiatra infanto-juvenil, la doctora Gutierrez  dejó su huella creadora en instituciones claves como la Escuela para Campesinas Ana Betancourt y la Clínica del Adolescente.

«… el hecho de que Vilma y las restantes compañeras de la Dirección Nacional de la FMC confiaran en mí representó  un honor y un reconocimiento, un tanto inmerecido, creo yo, porque uno de los argumentos que me daban era que a mí me gustaba escribir.

«Sin embargo, dirigir una publicación nueva, con énfasis en aspectos relacionados con la Revolución y las mujeres cubanas, era otra cosa muy diferente. Y como era natural, todo eso me preocupaba y hasta me asustaba. No obstante, siempre me brindaron todo el apoyo que la nueva tarea exigía».

Otra voz autorizada para recordar los tiempos iniciales de esta publicación, es la de Carolina Aguiar Ayerra, argentina por nacimiento y cubana por amor, y decisión. No estuvo entre aquellas que directamente acometieron la tarea desde el principio, pero como dirigente de la FMC siempre se vinculó muy estrechamente con Mujeres.

«Cuando se nacionalizan las empresas norteamericanas, cae también la Editorial América S.A, una filial de la Hearts Corporation de Estados Unidos, que hacía Vanidades. Esa revista se había fundado en Cuba en 1938, y de aquí se exportaba a cinco naciones latinoamericanas.

«En el país había realmente personas muy preparadas: buenas escritoras, periodistas, diseñadoras, mujeres muy ilustradas. No fue casual que pensaran en Cuba para ese proyecto y se hacía realmente un producto de calidad para sus intereses. Naturalmente, era una revista de arraigo en las capas medias de la población, muy atractiva y bien concebida desde el punto de vista de la comunicación, pero perseguía lo que todas las dirigidas a las mujeres: la desmovilización.

«De los que estaba pasando con la Revolución Cubana, de las circunstancias decisivas y la realidad del país, Vanidades no se enteraba. Estaba hecha desde la concepción del lugar y el papel tradicionales que la cultura le había reservado a la mujer: el mundo doméstico, la familia, en su función de madre, esposa y cuidadora por excelencia. Es decir, una mujer pasiva».

Los recuerdos fluyen como en un viaje en el tiempo:

«Al principio Mujeres fue quincenal -recuerda Carolina-, luego empezamos a sacarla mensualmente, porque no teníamos infraestructura para asumir la distribución…Uno de los problemas más graves que tuvimos que afrontar fue que todo lo considerado del mundo de la mujer – las modas, el hogar, las recetas de cocina– venía hecho de Estados Unidos. Hasta ese punto era un proyecto de penetración para moldear gustos, estilos de vida y cambiar el espíritu nacional».

Acudo nuevamente a los recuerdos de la Dra. Elsa Gutiérrez Baro, la primera directora, fallecida hace poco tiempo:

«Desde el mismo día que tomé posesión de la dirección de la revista Mujeres formé un excelente Consejo de Dirección, cuyos integrantes eran muy profesionales, inteligentes, deseosos de ayudarme y apoyarme».

Carolina insiste:

«Necesitábamos politizar la revista, y a la vez que nos leyeran, sin embargo, para que la Mujeres que empezábamos a hacer gustara, pasaron algunos años… Después se vendían grandes cantidades, pero nos parecía poco, porque queríamos venderlas todas. Como dije, en el equipo de Vanidades había mujeres y hombres muy profesionales, que también ayudaron a transformar la publicación».

Logros y desafíos

Sus páginas han testimoniado la historia cubana casi desde la victoria de enero, cuando se hizo cómplice dichosa del quehacer, inquietudes y aportes de la población femenina del país.

Mujeres comenzó su historial de vida con la orientación y guía de la entonces también recién nacida Federación de Mujeres Cubanas, que apenas instituida como organización, incorporaba a la mujer al trabajo, al estudio, encaminando su saber de manera diferente, con ojos de mujer nueva. Emancipándola.

Presente en cada accionar de nuestro pueblo, el aniversario 60

 de la revista sirve de pretexto para aquilatar un trabajo transcendente como promotora y gestora de los intereses de las cubanas y para homenajear a su inspiradora y eterna presidente de la FMC, Vilma Espín, un puntal del trabajo editorial de la publicación.

Hoy, Mujeres marcha al ritmo de los cambios que vive el país, abordando en sus páginas los más disímiles temas y asumiendo su protagonismo y expectativas, desde las más personales hasta los que involucran a la familia y a la sociedad. Ajustada a las necesidades de sus destinatarios de ambos sexos y a la familia toda.

A pesar de las limitaciones derivadas de una tirada insuficiente y que hace que muchos digan que «no se ve» o «es una publicación clandestina», en Mujeres se evidencia una capacidad de renovación que ha contribuido a obtener una mirada engrandecida  de la realidad a partir del necesario enfoque de género, como expresión de total equidad.

Convertida en Editorial de la Mujer, un pequeño, pero reconocido colectivo periodístico asume no solo la confección de la revista y su versión digital; edita también Muchacha, y una amplia gama de libros, folletos y otros productos comunicativos, con nuevos desafíos siempre en mente.

Como expresó en una oportunidad su anterior directora, Isabel Moya Richard, «Mujeres tiene el gran compromiso de incursionar en los conflictos, avances y problemas de las mujeres de hoy, su salud y sexualidad, en cómo hacer una revista mejor, ajustada a estos tiempos, capaz de establecer un espacio de reflexión sobre las problemáticas de las cubanas que viven estos momentos de perfeccionamiento de nuestro socialismo».

Y, como el primer día de su salida a la calle como publicación de y para las mujeres, continuar sirviendo de herramienta permanente a la gran masa femenina cubana en sus sueños y realizaciones, ideas y esperanzas. Convencidas de que el periodismos que hacemos tiene que atemperarse cada vez más a los deseos y necesidades de nuestras lectoras y lectores  de verse reflejados en sus páginas y ser cada vez más investigativos, audaces y creativos para merecerlos. Definitivamente comprometida. 

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