Geraldina Colotti - Resumen Latinoamericano / Cubainformación.- «Si el imperialismo cree que está asustando al pueblo venezolano, tendrá su respuesta en las calles». Así lo dijo el presidente Nicolás Maduro en mayo de 2017, un año de guerra interna dirigida por Estados Unidos a través del golpe de estado. Meses de violencia (las guarimbas) contados al revés por los medios hegemónicos. Violencias desactivadas por la propuesta de Maduro anunciada el 1 de mayo, la fiesta de las y los trabajadores: la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, o sea el recurso al más alto grado del poder popular, el constituyente.


Una propuesta votada por más de 8 millones de personas, que trajo la paz al país: al menos en el nivel de confrontación directa, porque la guerra híbrida contra el socialismo bolivariano luego se trasladó a otros niveles, destacando traiciones, deserciones e hipocresías, como la de la ex Fiscal general Luisa Ortega. Pero esto ya es historia. La historia de un pueblo que resiste y construye, dejando, como los campeones deportivos, un punto alto desde el cual comenzar de nuevo y una barrera para no retroceder.

Las revoluciones victoriosas enseñan que la fuerza de un pueblo es la de su partido, la instancia capaz de poner en síntesis sus niveles de conciencia y acción. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), un partido de masas y cuadros con más de 6 millones de integrantes (el más grande de América Latina), estuvo a la altura de esta tarea. Después de la derrota electoral de 2015, que dio la victoria a la derecha en el Parlamento, pudo recuperarse y renovarse, identificando los errores y limitaciones de un partido que, sin embargo, es joven porque nació en 2007 a instancias de Chávez.

Un partido que ha logrado fusionar las diversas almas de la izquierda marxista y cristiana en un proyecto «socialista, humanista, bolivariano, anticapitalista y antiimperialista», juntándolas al bolivarianismo en la unión cívico-militar y por la «defensa integral de la nación». Un concepto definido en el artículo 326 de la Constitución.

El artículo establece que la seguridad de la nación se basa en el principio de corresponsabilidad entre el Estado y el Pueblo, y se ejerce en las esferas cultural, política, social, económica, geográfica, ambiental y militar. Por esta razón, la defensa integral de la nación tiene un carácter permanente y pone en primer plan la responsabilidad individual de los sujetos conscientes en la defensa del bien común. En este contexto surge la RAAS, la Red de Articulación y Acción Sociopolítica.

En una entrevista realizada por el Cuatro F, Julio César León Heredia, vicepresidente de organización del partido,  reconfirmado tres veces como Gobernador del Estado de Yaracuy, explica: “Se determinó un punto de inflexión en el tercer congreso, en 2016, cuando tuvimos que enfrentar el gran ataque del imperialismo y de la derecha extremista que intentaron golpear a la población en todos los sentidos: a través del bloqueo, las sanciones, el bachaqueo. Las Unidades de Batalla Bolívar y Chávez (UBCH), que anteriormente eran esencialmente centros de votación, ahora son la estructura básica del partido. A instancias del presidente Nicolás Maduro, surgen los Clap, que no solo permiten evitar el contrabando de alimentos al llevarlos directamente a las familias, sino que son células de poder popular y tienen un carácter político-social. De esta manera, refiriéndose a las líneas estratégicas definidas por Chávez en 2012, dos de las cuales establecieron que el PSUV debería ser un partido de movimiento y dirigir las luchas populares, en el Cuarto congreso le damos carácter orgánico a las estructuras territoriales. Esto crea la RAAS, la Red de Articulación y Acción Sociopolítica”.

La RAAS es hoy un gran motor de la revolución bolivariana, que involucra a todos los líderes del PSUV, comenzando con el presidente de la ANC, Diosdado Cabello, y por el ministro de Trabajo, Eduardo Piñate, en una campaña desplegada en cada uno de los 24 estados del país: desde la frontera con Colombia, un teatro de constante desestabilización donde destaca el compromiso de Freddy Bernal, hasta los territorios indígenas y la capital.

Tania Díaz, vicepresidenta de la Comisión de propaganda agitación y comunicación del partido, dijo que, en 2019, durante los días de «casa por casa y caso por caso», el PSUV llegó a 48.376 comunidades, lo que significa 279.460 calles, con el objetivo de afinar la máquina electoral para los comicios parlamentarios que se celebrarán este año. Una máquina consciente, formada y organizada, lista para responder a los ataques del imperialismo, representado por la extrema derecha venezolana, que intenta jugar todas las cartas para destruir el socialismo bolivariano.

No solo una máquina electoral, porque en Venezuela el voto expresa una verdadera participación protágonica, pero no agota, de hecho refuerza, el poder popular. «Junto con el Movimiento Somos Venezuela, el Sistema de Misiones y el JPSUV (la juventud del partido) en 2019, contactamos a más de 10 millones de personas», dijo León Heredia durante una reunión de la RAAS y de la UBCH, que tuvo lugar en el estado de La Guaira en presencia de Maduro. En esa ocasión, el gobernador del estado de Miranda, Héctor Rodríguez, anunció que más de 70.000 personas completaron el curso para ser líderes y liderezas de calle y de comunidad en la RAAS y que están a punto de graduarse.

Viajando a lo largo y ancho de Venezuela, el PSUV explicó en términos concretos el significado y los objetivos de la RAAS. Es un sistema de gobierno territorial basado en la unidad y en un nivel superior de organización para la defensa integral de la nación, que articula la relación dialéctica entre el poder popular, el partido y el estado. Un sistema de organización básica del PSUV, que actúa en el territorio aprovechando tres elementos fundamentales: la UBCH, las comunidades y las calles (vereda, manzana, edificio).

Una red organizada y ramificada que define y multiplica, con la técnica del punto y círculo, las diversas formas organizativas en cada comunidad, en cada calle, para alcanzar el nivel necesario de conciencia, organización, conocimiento y competencia en las 7 áreas establecidas por la Carta Magna para la defensa integral de la nación.

Si el socialismo bolivariano ha resistido todo tipo de ataques internos y externos durante veinte años, no es porque el pueblo esté oprimido por «una dictadura feroz», como dicen sus detractores, sino porque ha sido capaz de motivar a aquellos sectores tradicionalmente excluidos que, en Italia y Europa, son desviados por la derecha hacia objetivos contrarios a sus propios intereses. ¿Cómo lo logró? Organizando el «gobierno de calle» sobre la base de la democracia «participativa y protagónica» en la que cada sujeto es constantemente llamados a decidir y no solo a votar.

El «gobierno de calle» comienza con la UBCH, una de las estructuras que conforman la RAAS. El artículo 22 de los Estatutos del PSUV explica que la Unidad Bolívar Chávez es “la organización esencial y el punto de partida de la articulación de las patrullas socialistas para la ejecución coordinada de planes de acción política y social dentro de un radio de acción determinado».

La UBCH está compuesta por todos y cada uno de los militantes que se encuentran en un área territorial específica y está dirigida por un equipo de coordinación que tiene la siguiente estructura: uno o un jefe de UBCH, que coordina el equipo y es responsable de la organización y movilización de los líderes de las patrullas sectoriales, los cuales deben cumplir las siguientes tareas: Formación ideológica, Agitación, propaganda y comunicación, Técnica electoral, Economía productiva, Mujeres, Jóvenes, Defensa integral, Comunas y movimientos sociales, Clase trabajadora, Misiones y Grandes misiones Socialistas.

También deben coordinar a todos y cada uno de los líderes comunitarios en su área territorial, y también a las y los jefes de calle o de las patrullas territoriales. En la UBCH con pueblos indígenas, se formará la patrulla de los pueblos indígenas. Nuevamente, sobre la base del Artículo 22 del Estatuto del Partido, la Dirección Nacional puede agrupar varios UBCH en los territorios en los que se considere apropiado.

El vínculo entre el gobierno territorial y el gobierno central, entre lo local y lo global, fue una de las principales innovaciones implementadas por Chávez, que permitió construir alianzas basadas en proyectos y no en sillones. La Comunidad, el segundo eje principal de la RAAS, es, por lo tanto, el espacio geográfico en el que el PSUV promueve y despliega una política amplia de alianzas con las diversas formas de organización popular, estableciendo objetivos concretos sobre el terreno, en el proceso real de transformación de la sociedad hacia el socialismo.

Esto es lo que dicen las Líneas Estratégicas de Acción Política: “Se trata de trabajar junto con el pueblo, en su lucha diaria para transformar las condiciones materiales de existencia y satisfacer sus necesidades. El paso fundamental de la Revolución se encuentra hoy en el local y especialmente en cada comunidad. Es allí donde la base social de apoyo a la revolución está convencida o perdida «.

Así que veamos en detalle cómo funciona la organización. Se debe crear un equipo coordinador compuesto por la siguiente estructura en la comunidad: Una o un jefe de la comunidad que coordine el equipo. Jefes o jefas de Patrullas Territoriales (Jefes de calle). Responsable principal del consejo municipal. Responsable de la Comisión de Misiones y Grandes Misiones Socialistas. Responsable de la Comisión de Agitación de propaganda y comunicación. Responsable de la Comisión de Juventud. Responsable de la Comisión de Mujeres.

El Estado Mayor del CLAP también formará parte de la estructura, con un vocero del consejo comunal, de UNAMUJER (la Unión Nacional de Mujeres), del Frente Francisco de Miranda (FFM) o de la juventud, y un vocero de la UBCH. También debe estar presente un Comandante de la Unidad de Defensa Integral Popular (UPDI), la estructura que organiza la milicia. Hay 63.890 UPDI, cada uno de los cuales incluye en promedio entre 30 y 60 milicianas y milicianos.

Para un europeo que no conoce la historia de Venezuela, es difícil entender el papel de la milicia. Como Maduro recordó en una Reunión Estratégica con los Grupos de Defensa Integral Popular que, el 11 de enero, reunió a 1.159 comandantes de la UPDI, el Libertador Simón Bolívar era un teniente de la milicia en el estado de Aragua. En ese momento, las milicias jugaron un papel clave en el apoyo al ejército de liberación que luchó contra el imperialismo español. Más tarde, las milicias fueron elementos importantes en la era revolucionaria del General del pueblo, Ezequiel Zamora. «Nuestro Comandante Chávez – dijo Maduro – tomó de la historia la fuerza del planteamiento miliciano y lo trajo al siglo 21 y lo dejó como legado».

El tercer elemento que compone la RAAS son las patrullas socialistas. «Los componentes celulares básicos y primarios del partido, están vinculados a las formas de organización del poder popular y constituyen la base fundamental del sistema de formación ideológica del PSUV». Pueden ser de dos tipos: Patrullas territoriales y Patrullas sectoriales. Las primeras deben organizar «la esfera de discusión y acción primaria del partido en las comunidades y su radio de acción son las calles, manzanas, caseríos, aldeas y comunas».

En cada calle (Vereda, Manzana o Edificio) se formará una Patrulla territorial, que representa la célula básica del partido y se compone de la siguiente estructura: Jefa o Jefe de Calle, que será el Jefe de la Patrulla y tendrá como tarea fundamental la formación política de su calle. Una o un responsable de Alimentos y Producción, uno en el sector de la Salud, uno de las Misiones y Grandes misiones socialistas, uno de los jóvenes, uno de Agitación, propaganda y comunicación, una de las Mujeres y una o uno de Defensa Integral.

La RAAS, entonces, es el motor de un poderoso movimiento que está a punto de llenar las calles nuevamente en defensa de su independencia y de la autodeterminación de los pueblos contra el imperialismo.

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