Geraldina Colotti - Resumen Latinoamericano / Cubainformación.-  El 18 de noviembre a las 11:30 en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN2020) se presentará el libro “Nada es casual. Relatos en la distancia”, de Geraldina Colotti, editorial Vadell hermanos.


Estarán presentes: Tania Diaz, Raúl Cazal, Fernando Buen Abad, Beverly Serrano, los músicos Nathaly Pérez y Lionel Ruiz, el editor italiano Andrea Capodimonte y la autora, periodista y escritora italiana, corresponsal en Europa de Resumen Latinoamericano y del semanario Cuatro F.

Notas introductorias

Geraldina Colotti, autora italiana, bien conocida en Venezuela como luchadora política de izquierda y defensora del proceso bolivariano, hizo su aparición entre nosotros como ensayista a raíz de su primer libro, Lo vi, no me lo contaron… La Revolución Bolivariana en su laberinto, editado por Vadell Hermanos Editores, en 2012.

Allí conocimos por vez primera su prosa, y la naturalidad descriptiva y periodística con que abordó los temas sociopolíticos. Publicó en 2018 la biografía Oscar Arnulfo Romero. El santo de los pobres, bajo el mismo sello editorial, y en coedición con El perro y la rana, el libro Después de Chávez. Cómo nacen las banderas. Estas obras ya habían sido publicadas en Italia. Sin embargo, su condición de escritora abarca también poesías, novelas y libros para jóvenes (algunos títulos traducidos a varios idiomas). Su novela El secreto, editada por Mondadori, fue publicada en Venezuela en digital por el Fondo Editorial El perro y la rana.

En esta ocasión, Vadell Hermanos Editores tiene la gran satisfacción de publicar su libro de relatos, Nada es casual. Narrativa en la distancia, que recoge 69 cuentos escritos a lo largo de varios años. Examinaremos algunos rasgos sobre este texto, comenzando por recordar que la lucha política conlleva el riesgo de prisión, exilio, muerte. Es algo tan particular ese tránsito que cada reacción es singular: modela o destruye.

Así, para Oscar Wilde, fue una transfiguración humanística, como lo inmortalizó en el De Profundis. Antonio Gramsci, renovador del marxismo, vivió en las cárceles fascistas el proceso que lo llevó en sí mismo a volverse casi una escuela de pensamiento; Francisco de Miranda, prisionero en La Carraca, nunca perdió el brillo que su condición de precursor de la Independencia americana le deparó a su destino. Y la historia latinoamericana está llena de luchadores que forjaron sus logros y derrotas, brillaron o se apagaron entre rejas; se anularon o torcieron el curso de la historia, como acontecería con Hugo Chávez y el MBR-200, curtidos en la prisión de Yare a partir de 1992.

Detengámonos en algunos rasgos de sumo interés.

Lo primero que caracteriza esta narrativa de Geraldina Colotti, es que se trata casi siempre de relatos cortos, algunos incluso brevísimos. Una buena porción de ellos se enfoca en la vida de privación y negaciones del ser, producto de la vida en prisión, aunque tales episodios no transcurren como un ejercicio confinado, puramente introspectivo, sino que revelan múltiples canales de interacción con el mundo exterior; ella maneja nexos simbólicos y emocionales con la realidad, no la rehúye sino que la aborda a través de diversos incidentes.

Esas vivencias y experiencias le dieron a la autora fuerza en sus convicciones políticas y construyeron una forma de vida a base de paciencia, resistencia y esperanza. Le dan derecho a hablar y juzgar sobre la existencia. Y esta clase de juicios se sustenta muy en especial bajo la visión compleja, que como fogueada activista revolucionaria y licenciada en Filosofía posee Colotti. Esta particular percepción se destaca en un lenguaje rico, intenso, lúcido, a veces con figuras surrealistas. Su conocimiento como traductora del francés la dota para la escritura culta, así como su cada vez mayor dominio del idioma español, lo cual disfrutamos al hacer la revisión de todos estos materiales de Nada es casual, inicialmente escritos en italiano.

El resultado es que su repertorio escritural es amplio. Así nos brinda varios relatos muy breves cuya forma encuadra por lo tanto bajo el modo del aforismo (como en «Contrasentido» y «Embotellado»), y que contienen un uso muy agudo sobre la ironía y la aparente absurdidad, discurren con lo paradojal, algo que se acentúa en la urgencia de compensar precisamente la erosión que sobre las convicciones plantea la vida de los presos políticos; inclusive la pérdida de sentido de la vida en quienes se ven sometidos a encarcelamientos muy prolongados, como es el caso de ella, militante de las «Brigadas Rojas», que debió sufrir una condena de 27 años en varias prisiones italianas de máxima seguridad. El resultado es una literatura que desborda vitalidad y carácter personales, que destierra la fragilidad psicológica, que asimila el desconcierto, la duda, pero que en tanto que debilidades humanas acaban siendo superadas por una constante apelación a la vida, acción en la que impera una actitud asumida con agudeza, temple, serenidad, y no exenta de humor.

2) Otro factor notorio, es que esa fortaleza personal, sin embargo, en ningún momento declara abiertamente agresividades ni ataques al orden social imperante, burgués, hipócrita, ni al sistema judicial que lo sustenta y protege, el mismo al que ella se enfrentó con las armas en la mano en la década de 1970, como al capitalismo que tanto desprecia. Sin embargo, sí se capta un justo resentimiento, expresado por la burla, la ironía y el sarcasmo hacia un sistema el cual le impuso una sentencia y la sometió a dura sanción. Hoy ese impulso vital se ha transformado en activismo internacional contra toda forma de imperialismo, la ha convertido en un ser incansable en la acción política a través de la «Red Europea de solidaridad con la Revolución Bolivariana», como integrante del «Secretariado del Consejo Nacional e Internacional de la Comunicación Popular» (CONAICOP); en participación con los «BRICS-PSUV (Brigadas Internacionales de la Comunicación Solidaria)», así como la lleva a formar parte de la «Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad».

En el fondo de esta narrativa cultivada por la autora, como ingrediente esencial de esa existencia, está la justa presencia del derecho a reaccionar con fuerza, a rebelarse, a buscar una salida, para no caer en la desesperación ni capitular en sus principios. De allí proviene lo que podemos entender como un afán estratégico de pasar a la acción, tarde o temprano, con toda la fuerza que da el espíritu justiciero, y por lo tanto, aceptando un justo derecho al resentimiento, si no destructivo y violento, sí reivindicativo, transformativo, esperanzador; sentimiento en cierta manera mantenido muy íntimamente, muy reservado, nunca en sus personajes declarado en discursos, proclamas ni enunciados políticos.

En consecuencia, toda esta entrega al ejercicio narrativo se presenta bajo un título directo, conciso, que reconcentra en sí mismo toda esa explosiva carga de sentimientos, culpa, resentimiento, angustia, decepción, autosuperación y esperanzas. En la expresión «Nada es casual. Relatos en la distancia», se recoge el afán de observar y entender la vida, se expresa la urgencia de hallar explicaciones, de descifrar la causalidad en la que la libertad y la lucha por ésta generan consecuencias.

Esa conciencia implica un acto de voluntad y de autocontrol, pero abierto al cambio y al tiempo, sin duda que lleno de confianza revolucionaria, sin juzgar cuál pudiera ser su carácter decisivo ni su salida definitiva. Este acto de voluntad implica en cada relato una dosis de heroísmo íntimo, y una urgencia de expresarse en una mente capaz de observar, entender, intervenir ante un entorno terrible, desafiante, negador.

Una constante marca todo el proceso: se narra desde la distancia, la cual se erige como autopreservación, se vive como el medio de relación más natural que es de esperarse para una vocación como la de Geraldina Colotti, ávida de desentrañar los significados de las relaciones humanas, de la vida y la relación con el poder, que en este caso se conforma como un enfrentamiento contra él, y su contrapartida: la construcción de opciones revolucionarias, proceso en el que la autora está empeñando lo mejor de sí misma.

Finalmente, una condición domina en Nada es casual: la escritura de estos relatos, en los que se deslizan pensamientos profundos, toques poéticos, percepciones y matices complejos sobre la existencia, está llena de autenticidad y es el testimonio vital, esencial, espiritual de quien se ha esforzado heroicamente para alcanzar la realización personal y ha sabido vivir bajo una tremenda intensidad, alentando siempre la fe en el advenimiento de un mundo mejor y más justo.

Contraportada: “Nada es casual. Relatos en la distancia”

La literatura, como escenario natural en el que se desenvuelve la vida del espíritu, el devenir social y cultural, posee enormes capacidades para expresar las relaciones con el poder, los conflictos y las luchas extremas en torno a los valores.

Para Geraldina Colotti, con intensas búsquedas dentro de la lucha ideológica y política, esos afanes la llevaron a situaciones de máxima beligerancia en Italia durante la década de 1970, cuando siendo
militante de las Brigadas Rojas vivió la fase de la lucha armada, lo cual le valió una larga condena en cárceles de máxima seguridad. En tan dura contingencia pudo dedicar mucho esfuerzo y tiempo a explorar las posibilidades que para el pensamiento y la sensibilidad entraña la pérdida de la libertad.

De esas vivencias surgió una fecunda producción literaria, formada por la novela, el cuento, la poesía, así como la reflexión política y
filosófica, actividad que hoy prosigue con infatigable energía creadora, puesta al servicio de los compromisos con movimientos revolucionarios de carácter internacional, en Europa y América Latina.

Los 70 relatos que forman esta obra Nada es casual. Relatos en la distancia, constituyen un crisol representativo del grado de entrega que la autora consagró a las lides políticas revolucionarias, libradas hasta las últimas consecuencias; pero también son la máxima expresión de aferrarse a los ideales y convicciones, de no renunciar a todo aquello que llena el ser, puesto en medio de las privaciones, la negación, la soledad, como cada uno de sus personajes lo constata.

Para Geraldina Colotti, el producto resultó un buen logro literario, recogido en estas narraciones, las cuales revelan la suprema puesta a prueba que para una luchadora política entraña el encarcelamiento prolongado, y algo que en sí mismo posee un supremo valor: el encuentro bienhechor con la literatura, vivida, testimoniada, como manifestación superior de la existencia humana.

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