Ramón Pedregal Casanova.- El artista debe tener una visión particular, que nace del conjunto y aporta la novedad del adelanto. Pero hay quien se hace llamar artista por reproducir el atraso, el perjuicio, los medios de hacer daño al conjunto social al tiempo que sirve de aprovechamiento para el enemigo del imperio. No, el imperio no aporta la novedad del adelanto, para la independencia, la soberanía, el progreso general, pues la fuerza que lo impulsa lo hace en sentido contrario.


A quien se titula artista y trabaja para tal enemigo le señala el poema de León Felipe titulado Preceptiva poética:

Más bajo, poetas, más bajo ... / hablad más bajo no gritéis tanto / no lloréis tan alto / si para quejaros / acercáis la bocina a vuestros labios /, parecerá vuestro llanto / como el de las plañideras, mercenario.

¿Artistas mercenarios? No se reconocen en su pueblo, en su historia, en esas circunstancias ni en sus victorias adelantadas. No tienen vista, ni oído, ni siquiera tacto, gusto, olfato, para localizar a sus congéneres. Se reconocen en los oligarcas y presidentes multimillonarios, en los lobbys financieros que han atacado al mundo, y en el mundo atacado se encuentra su propia tierra, su pueblo poeta pues resiste en defensa del adelanto común, igualdad y justicia, soberanía, independencia. No hace falta explicar las palabras de san Ignacio de Loyola: En una fortaleza sitiada, cualquier disidencia es traición, los mercenarios saben que eso se refiere a ellos. Ellos, que se ponen bajo la gloriosa por transparente declaración de su cabecilla: Mi presidente es Trump, ese esperpento imperial que firma la hambruna que quiere causar a Cuba, el que hoy representa los intereses de la dictadura imperial, el mismo esperpento que firma la persecución a las gentes inmigrantes y separa a los niños y niñas de sus padres y los encarcela a unos y otros, el mismo esperpento que firma la persecución a la población afroamericana, el esperpento que firma el sometimiento de la mujer, como género, al macho cabrío, dicen Mi presidente al esperpento que firma golpes militares, golpes parlamentarios, desestabilizaciones en países y organismos internacionales, sea en Latinoamérica, en Medio Oriente, en Asia, en la misma Europa, en África. ¿Qué novedad adelantada para los pueblos del mundo hay en las más de 800 bases militares con que el imperio ocupa la mayor parte del mundo? ¿Qué adelanto ven en la ocupación ilegal del territorio cubano de Guantánamo y en la tortura que allí realizan las bestias que sirven a la contracivilización? No, no son artistas, son mercenarios quienes dicen Mi presidente a quien busca la guerra rompiendo diálogos, acuerdos y pactos que la procuran, quien firma la venta de armas para que los mercenarios de otros países a su servicio maten pueblos, o sus agentes escojan como objetivo a presidentes o miembros de los gobiernos que no se le someten.

¿Qué tienen en la garganta para que griten que los causantes de tanta deshumanización son su ejemplo a seguir? No son santos, son falsarios, abusadores de la libertad pues USAn el nombre de un santo para hacer del crimen de la invasión y el bombardeo, que uno de los suyos pide en Europa subido a las tribunas que le ponen: No son artistas, ni son santos aunque se aprovechen del nombre de uno de ellos para engañar con su antiarte, para ocultar su antiadelanto. Sus gritos son una niebla que les sirve para ocultar al causante de tanto daño y su por qué: decid quién atenta y clava el cuchillo en el estómago del pueblo cubano, quién le causa daño. ¿Ve usted cómo no se reconocen en su Historia, en su pueblo y sus victorias?

 

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.

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