Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- Mientras el régimen de Estados Unidos entrena a terroristas colombianos para asesinar a presidentes en otros países, como se comprobó en Venezuela y en Haití, cínicamente incluyen a Cuba en una espuria lista de países que cooperan con el terrorismo, solo para que otros gobiernos se vean impedidos de colaborar con la isla, ante las amenazas de ser sancionados, como parte de la enfermiza persecución económica y financiera que pretende estrangular al pueblo cubano.


Una evidencia más de que los yanquis actúan como amos del mundo, es el nuevo presupuesto aprobado por el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, que, bajo el amparo de una ley, autoriza al Departamento de Estado a gastar 20 millones de dólares, durante el año fiscal 2022, en proyectos para “promover la democracia” en Cuba.

Si la Asamblea Nacional cubana aprobara una ley para apoyar a los negros y latinos de Estados Unidos, de inmediato el imperio le declararía la guerra a Cuba.

Esa injerencia yanqui es la misma historia fracasada que enriquece a políticos anticubanos, mantiene encadenada la política exterior y evidencia hasta dónde son capaces de llegar en su obstinación.

Los contribuyentes norteamericanos deberían conocer, en que malgasta su régimen el dinero que ellos aportan anualmente con sus impuestos, pues acaban de destinar 9,98 millones para alimentar a una llamada “sociedad civil” cubana, que no trabaja y solo vive gracias al dinero de Estados Unidos.

Otros 4,78 millones de dólares se repartirán en supuestos medios de prensa “independientes”, la mayor parte radicados fuera de Cuba y recibiendo instrucciones de la CIA para influir en la mente de los cubanos, como afirmó Allen Dulles, su ex director:

Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo”. “Estamos hablando de Ciencia, de una Ciencia para ganar en un nuevo escenario, la mente de los hombres”.

Además, destinarán 5,24 millones para gastar en acciones de una supuesta promoción de los “derechos humanos”, aunque históricamente ese dinero termina en los bolsillos de pícaros que viven sin sudar la camisa.

Esa cantidad de dólares es tomada del Fondo de Apoyo Económico del Departamento de Estado, encargado de la subversión política en países que no se arrodilla ante ellos, y los yanquis desean derrocar a cualquier costo. Esto no incluye otras partidas que aporta la NED, la USAID y la propia CIA, en presupuestos para pagar a sus agentes.

La mencionada ley aprobada, repite el viejo cotorreo:

La asistencia de Estados Unidos tiene como objetivo promover los valores que Estados Unidos defiende en todo el mundo”.

El mismo concepto esgrimido por Allen Dulles en 1953, cuando dijo:

“El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas, a las alternativas a nuestro dominio mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo” […] “Sin que sea percibido, sustituiremos sus valores por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos”.

El cinismo yanqui no tiene límites y a la par que recrudecen su guerra económica y financiera contra Cuba, impiden el envío de remesas familiares y aprueban no menos de 5 millones de dólares “para programas de asistencia técnica y de otro tipo al pueblo cubano, para apoyar el desarrollo de empresas privadas y organizaciones comerciales privadas en Cuba y para actividades educativas y culturales de pueblo a pueblo”.

¿Se olvidaron que Donald Trump con sus sanciones, prohibió la entrada de cruceros a Cuba, de visitantes norteamericanos bajo licencias aprobadas por el Departamento de Estado, los vuelos a provincias cubanas y el consumo de bebidas hechas en la Isla, lo cual hizo quebrar al naciente sector privado cubano?

Los emprendedores cubanos demuestran capacidad de creatividad y desarrollo para sus negocios, tanto en los servicios gastronómicos, hoteleros, manufactura, creación de Software, diseño industrial, arquitectura y proyectos ingenieros, porque la Revolución les da gratuitamente, la instrucción y herramientas académicas necesarias para ser competitivos en el mundo.

Las limitaciones que hoy enfrentan, son provocadas precisamente por la guerra económica, comercial y financiera que les impide acceder a información, mercado de materias primas y financiamiento.

La mafia anticubana es responsable de estas ideas, porque les ayuda a recaudar fondos millonarios para sus campañas electorales.         

En sus sueños por destruir la Revolución, el régimen yanqui no escatima dinero, por eso a las sumas anteriores se agregan:

5.394 millones para su Embajada en La Habana, al pretender incrementar el personal para trabajar con la contrarrevolución y sus espías en la Isla, trabajo interrumpido por la decisión de retirar la mayor parte de los funcionarios, que ahora lamentan.

La danza de los millones continúa con 2.382 millones para la Oficina de Asuntos Cubanos, con 10 empleados responsabilizados con los planes para subvertir el orden interno y estimular acciones contrarrevolucionarias.

12.973 millones para la Oficina de Transmisiones hacia Cuba en Miami, algo risible porque desde su creación nunca han podido llegar a los hogares cubanos, pero sí alimentar a un grupo que vive del negocio anticubano, con conocidos casos de corrupción, más el descaro de aprobar 9,7 millones para equipos y transmisión de radio, televisión y digitales, proyecto que deberían rechazar los ciudadanos norteamericanos por el derroche de dinero que representa.

A ese odio que los consume desde hace más de medio siglo, debe agregarse una resolución bipartidista contra Cuba presentada al Senado, el pasado 27 de julio, por el Comité de Relaciones Exteriores, encabezado por el corrupto Bob Menéndez, en cuyo texto se expresan, entre otras mentiras:

“Nuestra solidaridad con el pueblo de Cuba en su deseo de vivir en libertad y en un país democrático con acceso sin censura, a la información, justicia y prosperidad económica y condenamos la brutal represión desatada por el régimen castrista tras las protestas históricas del 11 de julio”.

¿Pensaran esos mafiosos que el mundo no tiene ojos para comparar la respuesta policial cubana, sin armas, gases, carros con chorros de agua y ni balas de goma lanzadas contra el pueblo, como hace la policía de Chile, Colombia, España y Francia, sin que el Senado yanqui aprobara una sola declaración de preocupación, por tantas violaciones de los derechos humanos?

Por qué el Senado no condenó la represión en su país contra el movimiento “Los negros si importan”, cuando el mundo comprobó que la policía yanqui mata y lanza sus autos contra los manifestantes.

¿Cómo explicar la utilización de internet, desde Estados Unidos, para convocar manifestaciones en Cuba en medio de un rebrote de la pandemia del Covid, con la malsana intención de incrementar los contagios y hacer colapsar el sistema de salud cubano?

La estrategia es palpable, estimular disturbios populares y provocar represión, para tener pretextos de condenar a Cuba; pero les volvió a salir mal el cálculo a pesar de los cientos de miles de dólares empleados en su guerra mediática, pues la verdadera víctima fue la policía, que no utilizó armas de fuego para defenderse, como hace los policías yanquis.

Por ese motivo no encontraron el consenso necesario para condenar a Cuba en la desprestigiada OEA, desempolvando viejos planes como el de 1962, que dice entre sus tareas:

“El Departamento de Estado ha diseñado un esquema liberal. La CIA está elaborando una firme plataforma con esos puntos de vista para que los cubanos que operen en Cuba, estén dispuestos a arriesgar sus vidas y sobre lo cual se podrá generar un apoyo popular”.

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; … La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

“El Departamento de Estado y la CIA, continúan explorando sus capacidades para montar operaciones especiales dentro de Cuba, centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante los contactos laborales para alcanzar a los trabajadores”.

No es casual que la actual resolución bipartidista ahora presentada exponga:

“Instamos a gobiernos y legislaciones democráticas en Europa, América Latina y el Caribe, a prometer su apoyo a la libertad y democracia en Cuba y denunciar la represión de manifestantes en la isla”.

Tampoco es que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado exprese su “solidaridad” con los miles de cubanos que han arriesgado todo, para liberarse del puño de hierro de la dictadura comunista”.

Iguales planes y fracasos de más de medio siglo que no pueden cambiar la realidad de Cuba, porque la Revolución se hizo con el pueblo y para el pueblo, siendo la criminal guerra económica la máxima responsable de las penurias, tal y como expresan los documentos que dieron origen a la misma.

Razón tiene José Martí al afirmar:

“Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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