Por Hedelberto López Blanch*/Foto Virgilio Ponce .- Resulta completamente difícil para un país en vías de desarrollo como Venezuela mantener su sistema político- social a favor de las mayorías pese a las numerosas extorsiones económico-financieras que le ha impuesto Estados Unidos para tratar de derrocar al gobierno.


Desde la llegada a la presidencia de Hugo Chávez Frías en 1999 para Washington se convirtió en una obsesión hacer hasta lo imposible por eliminar a la Revolución Bolivariana la cual representaba un mal ejemplo para mantener el control que durante un siglo ha ejercido Estados Unidos sobre la región Latinoamericana.

Con la desaparición física de Chávez en 2013, la Casa Blanca y sus aliados de la Unión Europea esperaban que Venezuela caería en brazos de Occidente y que el sistema capitalista neoliberal volvería a reinar en esa nación.

Al asumir Nicolás Maduro la presidencia y ganar las elecciones generales en 2013 y 2019, arreciaron los ataques.

El 9 de marzo de 2015 el ex presidente Barack Obama declaró a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad política y exterior de Washington” y le impuso a esa nación un grupo de medidas coercitivas.

Primeramente fueron congelados los activos de funcionarios venezolanos en Estados Unidos y se extendió después a toda persona que el secretario del Tesoro y el de Estado, acusaran de responsable o cómplice de acciones que Washington definiera como ilícitas.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se ampliaron las extorsiones que imponen un bloqueo económico, financiero y comercial total contra el pueblo y gobierno venezolanos.

Muchos analistas se preguntan cómo la República Bolivariana ha podido resistir los fanáticos sabotajes económicos, los cuales en América Latina solo tienen como antecedentes a Cuba que ha soportado 60 años de bloqueo económico-financiero impuesto por Estados Unidos.

Con el apoyo de la oligarquía criolla y de los poderosos medios de comunicación occidentales, Caracas ha sufrido cotidianos ataques que van desde intentos de golpes de Estado, atentados contra la producción petrolera, acaparamiento de alimentos y medicinas, contrabando de mercancías hacia las fronteras y violentas campañas de desinformación.

Por ejemplo, amparado en el decreto 13850 firmado por Trump, se catalogó a PDVSA como empresa designada y todos los bienes y participaciones de la estatal petrolera que se encontraban bajo las jurisdicciones de Estados Unidos, incluyendo la filial Citco, fueron bloqueadas y se prohibió que ciudadanos y compañías estadounidenses realicen operaciones con la empresa.

Como destacó Maduro al rendir el informe anual ante la Asamblea Nacional, “Venezuela ha resistido embates brutales de Estados Unidos con una persecución financiera, monetaria, comercial sin precedentes en la historia de los últimos 100 años”

Pero pese a esas deleznables acciones, por primera vez en varios años, la economía del país creció 4,2 % en 2021 tras hacerlo en 7,5 % en el segundo semestre del pasado año.

La inversión creció 3,1 % mientras el comercio exterior y las exportaciones avanzaron 30 % sobre todo las de las ramas no petroleras.

Con perspicaces acciones defensivas, se logró que las bolsas mensuales que se entregan a las familias fueran llenadas con recursos netamente venezolanos y se alcanzó un 4,9 % de aumento en el consumo de los hogares con lo cual se comienza a reactivar la economía real.

La hiperinflación registrada en períodos anteriores se ha ido reduciendo y en la actualidad se sitúa en un 8,2 %, la más baja desde 2015.

Se obtuvo una mejoría sustancial en los indicadores de pobreza al disminuir del 18.4 % al 17.7 %, en medio de la recuperación económica, y la pobreza extrema se mantuvo al mismo nivel de 4.1 %. Para el 2025 el gobierno se propone eliminar completamente este negativo índice.

Uno de los triunfos más relevantes en esta batalla económica fue haber alcanzado en 2021 que la producción petrolera llegara a un millón de barriles diarios por lo cual se duplicó la del año anterior y para 2022 se espera que alcance los dos millones de barriles diarios. De todas formas, la dirección del país insiste en diversificar las producciones para no depender solo de sus grandes reservas de hidrocarburos.

El plan de vivienda no se detuvo en ningún momento y la población ha sido beneficiada con la construcción y entrega de 3 900 000 casas, y para 2022, se espera edificar otros 500 000 inmuebles.

El Banco Central y el Gobierno venezolano, han denunciado que la políticas agresivas lanzadas por Estados Unidos y la Unión Europea han causado a la nación, pérdidas por más de 130 000 millones de dólares.

Pese a bloqueos financieros-económicos y de acciones desestabilizadoras, la Revolución Bolivariana junto a su pueblo ha seguido adelante contra viento y marea.

 

*Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

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