Noel Manzanares Blanco – Cubainformación.- La historia de Fidel Castro Ruz está incompleta, si no va acompañada de la impronta descomunal de su hermano menor


Inclino mi frente como símbolo de parabienes a propósito del natalicio 91 de Raúl —así le llamamos desde siempre—, quien llegó al mundo por Birán, actual provincia de Holguín, en el oriente de la Isla, el 3 de junio de 1931; al tiempo que grosso modo resalto algunos aspectos de su sobresaliente vida entregada a Cuba Libre.

La literatura recoge que Raúl estudió en los colegios de los jesuitas, primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana; y que llega a la Universidad de la capital a estudiar la carrera de Administración en la Facultad de Derecho, sin culminarla debido a sus actividades político-revolucionarias.

Precisamente en sus años de estudiante universitario, mantuvo una activa participación en las luchas estudiantiles contra el corrupto gobierno de Prío Socarrás y la tiranía batistiana; sin descartar que en febrero de 1953 participa en la Conferencia Internacional sobre los Derechos de la Juventud celebrada en Viena, entre otros eventos en la arena exterior. 

A su regreso a la patria, en junio de ese año, fue arrestado bajo la acusación de introducir propaganda comunista en el país, y estando en la cárcel, donde sufrió maltratos por parte del régimen de turno, ingresa a la Juventud Socialista perteneciente al Partido Socialista Popular —Comunista.

No obstante, su entrega a la causa revolucionaria alcanza matices prominentes con su participación en las actividades que tienen lugar a partir del centenario del nacimiento de José Martí con el liderazgo de  su hermano de sangre y de lucha, Fidel, quien devino Comandante en Jefe de la Revolución Cubana.

Así, el 26 de julio de 1953 participa en los hechos del Cuartel Moncada al frente de un grupo de hombres que tomó el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, en apoyo a la acción principal de ese acontecimiento; estuvo en el presidio de Isla de Pinos hasta el 15 de mayo de 1955; obligado por la persecución de la tiranía, salió de Cuba rumbo a México; y en la nación azteca, integra con el grado de capitán  el grupo de los 82 expedicionarios del yate Granma que desembarca el 2 de diciembre de 1956.

Desde entonces, destaca su participación en toda la campaña guerrillera, razón por la cual es ascendido a Comandante y lidera el II Frente Oriental “Frank País”. Allí, resaltan sus cualidades de estadista, pues bajo su dirección se construyeron y operaron más de 400 escuelas, se instalaron 20 hospitales y se efectuaron dos congresos, uno campesino y otro obrero —entre otras notables tareas.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, es un colosal acompañante de todo el proceso de trasformación que tiene lugar en Cuba: dígase como Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), responsabilidad en la que obtiene el grado de General de Ejército y tiene una participación decisiva junto a Fidel en la puesta en práctica de la concepción de Guerra de Todo el Pueblo; al paso que su papel es protagónico en el apoyo de los movimientos de liberación que garantizan la liberación de Angola y otros países de África, incluyendo la victoria sobre el apartheid en Sudáfrica.

No es menos protagónica su actividad en las tareas partidistas (como Segundo Secretario desde la reorganización de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, las ORI, el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, el PURSC, y la adopción del nombre de Partido Comunista de Cuba) y gubernamentales (como Viceprimer Ministro del Gobierno Revolucionario y, al crearse el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, en 1972, Primer Viceprimer Ministro). Ello adquiere otros matices después del Primer Congreso de nuestro Partido en 1975, de la aprobación de la Constitución al año siguiente y de la implantación del Sistema del Poder Popular en nuestra nación en 1976.

Con todo, su protagonismo adquiere mayores dimensiones: asume la dirección del país al enfermar gravemente Fidel en 2006; es electo para la presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros desde 2008 hasta 2018; y preside la Comisión encargada de la elaboración de la nueva Constitución de la República de Cuba; mientras que en el VI Congreso del Partido (2011) es electo Primer Secretario del PCC, faena continuada hasta el VIII Congreso (2021) cuando la Dirección Histórica de la Revolución dio paso a una nueva generación de dirigentes nacidos después del triunfo del Primero de enero de 1959.

Entretanto, sobresale igualmente su papel en la política internacional. Por ejemplo, en el 2013 asume la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en su primera Cumbre; y durante la celebración de la II Cumbre, celebrada en La Habana el 29 de enero de 2014, se proclama a América Latina y el Caribe como zona de paz, siendo este uno de los acuerdos más emblemáticos de los adoptados por los miembros del organismo de integración regional.

Asimismo, sobresale también por los históricos acuerdos firmados con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en diciembre de 2014, un acercamiento a relaciones civilizadas entre La Habana y Washington, ¡sin la menor sombra de relajamiento de nuestros principios revolucionarios!

Mas —con el ánimo de aquilatar en su justa medida la extraordinaria calidad revolucionaria de quien particularmente hoy es objeto de variados homenajes—, por un lado traigo a capítulo las siguientes palabras de Fidel expresadas en el citado 1er. Congreso de nuestro Partido:

“En el caso del compañero Raúl, en realidad es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano. Esos méritos los ganó en la lucha y desde los primeros tiempos. La relación familiar sirvió para que lo enrolara en el proceso revolucionario, lo invitara al Moncada […]”.

Por otro lado, lo expuesto por Díaz-Canel —actual conductor partidista y estatal en Cuba— al clausurar el mencionado 8vo. Congreso del PCC:

El General de Ejército continuará presente porque es un referente para cualquier comunista y revolucionario cubano. Raúl, como cariñosamente le llama nuestro pueblo, es el mejor discípulo de Fidel, pero también ha aportado innumerables valores a la ética revolucionaria, a la labor partidista y al perfeccionamiento del gobierno”.

Concluyo: consciente de que la historia del Eterno Fidel está incompleta si no va acompañada de la impronta descomunal de su hermano menor —aspecto que per se significa el aporte extraordinario brindado por Raúl a la emancipación humana—, en nombre de la inmensa mayoría de cubanos/as, de un sinfín de latinoamericanos/as y de múltiples ciudadanos/as agradecidos/as en el Tercer Mundo, en su cumpleaños le doy las más sinceras gracias al General de Ejército por ser referencia de la Revolución Cubana y voto por que la Salud le acompañe en los años por venir. ¡Amén!

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