Cuando un Estado miembro viola las disposiciones de la Carta o se niega deliberadamente a ejecutar las resoluciones regularmente adoptadas por el Consejo de Seguridad o por la Asamblea General, corresponde que la ONU tome a su respecto medidas, que pueden ser de una triple naturaleza: sanciones, suspensión de los derechos y privilegios, exclusión. … Y si un Estado miembro “infringe de manera persistente los principios enunciados en la Carta”, la Asamblea General puede, por recomendación del Consejo de Seguridad, excluirlo de la Organización. Al no tomar esas diferentes medidas en relación con Israel, la Asamblea General ha faltado, pues, igualmente a su misión…. Conforme a los principios de la Carta, los Estados miembros de la ONU son responsables de la ejecución de las resoluciones que votan el Consejo de Seguridad o la Asamblea General. Esta responsabilidad aparece como solidaria y colectiva. Y, más particularmente, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son especialmente responsables de la ejecución de sus resoluciones.

Del libro Coloquios de Juristas Árabes sobre Palestina. Argel 22 – 27 de julio de 1967.


El 29 de noviembre de 2012 la Asamblea General de la ONU reconoció a Palestina como “Estado observador no miembro de Naciones Unidas”, la fecha tenía un carácter sumamente simbólico, hacía 65 años que la ONU ponía fin al mandato británico y, de manera contraria a sus principios, aprobaba la resolución 181 con la que dividía Palestina y entregaba la mayor parte del territorio a la entidad financiera que era el pilar principal del aparato que llamó Israel, 29 de noviembre de 1947. Palestina alcanzó en 2012 el puesto de “Observador no miembro” porque el año anterior EEUU vetó en el Consejo de Seguridad su aceptación como miembro de pleno derecho. En la Asamblea General la oposición de EEUU votó que Palestina fuese admitida, ya hemos dicho, como “no miembro”, fue una gran mayoría: 139 a favor, 9 en contra y 41 abstenciones. ¿Quiénes eran esos 9?: EEUU, Israel, Canadá, República Checa, Panamá, Palau, Micronesia, Nauru y las Islas Marshal, de éstos 9 vemos que de Medio Oriente tan solo uno, la entidad colonizadora, de Europa únicamente un solo país, uno solo de Latinoamérica, y los otros 4 son Estados de Oceanía, Palau, Islas Marshall, Naury y Micronesia, financiados por EEUU. ¿Cómo consiguió que esos 4 votasen lo que mandaba el imperio?, aquí les dejo un ejemplo de esos 4: Palau, 488 kilómetros cuadrados, en Oceanía, en el extremo suroeste de Micronesia. Antes de que termine la 2ª Guerra Mundial EEUU le quita éstas islas a Japón que las tenía como colonia, eso ocurre en 1944. Estando ocupado Palau por EEUU la ONU le hace entrega de su administración de manera formal en 1951 como Territorio en Fideicomiso. Pero los habitantes de Palau, hoy son 20.000, en 1981 decidieron en referendum independizarse, y eligieron su presidente y su Constitución, pero ese acto democrático y popular llevó a EEUU a replantearse la relación que mantenía con Palau colonia, y en 1985 el presidente es asesinado en un atentado; no iba a quedarse ahí la cosa, y su sucesor en 1988 es “suicidado” . ¿Qué ocurrió?: EEUU le quería imponer el Tratado de libre asociación (COFA), donde figuraba, como ejemplo de dominio, la aceptación de la presencia de barcos militares estadounidenses con armamento atómico, y el gobierno que salió en Palau declarando la independencia se negaba a ello. En ese año, 1988, las Naciones Unidas reconocen el nombre de Palestina para denominar el Estado representado por la OLP. Ante la votación masiva que empieza a producirse para reconocer a Palestina, EEUU amenaza con retirar la Ayuda en el Extranjero, una Ley para hacer depender a numerosos países, si se ponen de parte de Palestina, y con ese golpe impide que el reconocimiento sea absoluto, ya hemos visto quienes votan con el imperio. Pero no es eso todo, se ponen contra el chantaje imperialista la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica declarando su reconocimiento de Palestina, y el Estado reconocido pasa a formar parte de éstas dos organizaciones internacionales. El ejemplo de Palau ilustra lo dicho, el terror del imperio recondujo la situación en las islas Palau e impuso un gobierno que en 1993 firmó el Tratado “a cambio de ayuda financiera”. En febrero de 1989 Palestina solicitó su ingreso como Estado en algunas agencias que forman parte de Naciones Unidas, y EEUU volvió a amenazar con no cumplir sus compromisos de dinero a entregar a las organizaciones de la ONU como la Organización Mundial de la Salud, y así frena la participación de Palestina, otro tanto ocurrió en la Convención de Ginebra, que Suiza debía aprobar pero no lo hizo argumentando que no podía porque no se había acordado el reconocimiento de Palestina “internacionalmente”, quiere decirse absolutamente por todos. EEUU pasa de la amenaza a esos organismos a amenazar al organismo general, y para que el reconocimiento de Palestina como Estado no se hiciese en la ONU, el imperio amenazó con negarse a pagar el dinero que debe a las Naciones Unidas.

Desde 2004 el gobierno títere de Palau vota con EEUU-Israel contra Palestina, y unas veces si y otras no ha votado por el bloqueo a Cuba o por la invasión de Irak. Así son los 4 Estados de Oceanía, o eran porque la situación es cambiante, las Islas Marshall acaban de prohibir que los barcos de EEUU crucen sus aguas. Por eso, porque la situación es sumamente cambiante la entidad colonial israelí amenaza a la Autoridad Nacional Palestina con una invasión total si pide su admisión en la ONU como un Estado de pleno derecho, sin embargo lo que Palestina hizo fue una solicitud en 2011, el 23 de septiembre, como “Estado no miembro”, para lo que no se necesita la mayoría de ⅔ sino una mayoría simple. En apoyo de Palestina se pronunciaron la Unión Africana y el Movimiento de Países No Alineados. Entonces la presiones y chantajes de EEUU-Israel arreciaron y junto al imperialismo se pronunciaron Canadá, Alemania e Italia. A pesar de las presiones EEUU, con Obama, temió el fracaso y entonces amenazó a la Autoridad Nacional Palestina con quitarle el dinero que entregaba para su mantenimiento, además amenazó a las agencias de Naciones Unidas que acordasen el apoyo necesario a Palestina para resolver su situación como Estado en el organismo internacional. Mientras tanto la burla del ente sionista se hacía más insultante, el ente israelí llegó a declarar que “la paz no puede lograrse solo con resoluciones”, ¿qué quería decir? No era la única presión, el ente neocolonial aprovechó para quedarse con el dinero de los impuestos que la misma Autoridad Nacional Palestina recogía para entregar al ente israelí, para que éste después le entregase la parte acordada con firma de Oslo. Por si no fuese suficiente, los sionistas añadieron en esa amenaza el abandono o la rotura de los restantes lazos de cooperación.

La admisión en la ONU del Estado de Palestina como “Estado observador no miembro”, dejando de figurar como “entidad observadora” en 2012, supuso su adhesión a diversos tratados internacionales y agencias, entre los organismos destaca su integración en la UNESCO y en la Corte Penal Internacional, y en ésta puede reclamar su territorio nacional y denunciar al ocupante por crímenes de guerra y de lesa humanidad. En aquel momento votaron a favor de Palestina 139 países, en contra 9 y 41 abstenciones.

Como vemos no hubo tal mandato bíblico a los sionistas, hubo imposición del imperio británico y del imperio estadounidense, antes, después y ahora, en acuerdo con la entidad financiera sionista. Desde la creación de las Naciones Unidas son ya más de 400 resoluciones denunciando a Israel, resoluciones todas desobedecidas, todas incumplidas, que cuentan con la inoperatividad de la organización general. Mientras éstos se burlan, otros sufren la furia del imperio tras conseguir éste una resolución en contra o sin resolución ninguna, guerra de Yugoslavia, invasión de Irak, …

La literatura aporta luz a la cuestión tratada aquí, Joseph Conrad, un escritor colonialista, escribe en su novela El corazón de las tinieblas: La conquista de la tierra, lo que fundamentalmente significa es arrebatársela a quienes tienen un color diferente del nuestro o una nariz ligeramente más aplastada, no es algo de lo que quepa enorgullecerse cuando se considera atentamente. Luego la independencia de un país es un derecho que destruye un invasor que no puede ser legitimado por ningún mandato, aunque el ocupante lo envuelve en el papel de celofán que llama mandato divino.

Hay un momento crítico en el que EEUU deja las ambigüedades y adopta una posición firme y clara de apoyo al ente israelí, es durante el régimen de Nixon-Kissinger, 1969 – 1974. Cuando EEUU – Israel aparecen como uno solo es cuando el resto del mundo apoya la creación de dos Estados y el ente debería retirarse de los territorios ocupados después de la asignación de 1947, y con ello vendría el reconocimiento pleno de Palestina. Norman Finkelstein en su libro Imagen y realidad del conflicto palestino – israelí” expone lo siguiente: Las resoluciones del Consejo de Seguridad de 1976 y 1980 que reafirmaban esa propuesta, respaldadas por la OLP y los Estados Árabes vecinos, solo tuvieron en contra el veto de EEUU.

¿Le interesa a EEUU – Israel la carta de la ONU, el derecho internacional, la independencia de los países, la soberanía y la integridad territorial de éstos? Todo lo encontramos contestado en Palestina.

Los apologistas de la fuerza, del lucimiento de un dios brutal y despótico con el que se visten para venderlo por espiritualidad, y quienes han sido y continúan siendo la levadura del sionazismo, contadores de monedas robadas, que se les conoce por su rapacidad colonial e imperial, son el muro que impide la independencia de Palestina, pero no solo de Palestina, Palestina hace de pie de playa, toda la región se encuentra en el mismo peligro, ¿lo entienden nuestros pueblos? ¿Hasta cuándo va a estar Palestina como miembro observador de la ONU? ¿Hasta cuándo?

 

 

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista e integrante de la Red de Artistas, Intelectuales y Comunicadores Solidarios con Nicaragua y el FSLN.

 

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