Roger Waters.- Si le interesa mi casa y no me la puede comprar, es porque no se la quiero vender, ni tampoco se la quiero alquilar o arrendar... Entonces usted me encierra en mi casa, y no me deja salir para ir al supermercado, ni a la farmacia, ni al banco, y tampoco deja que me vendan los repuestos del carro o la moto, y aunado a esto me cancelan las cuentas y tarjetas de crédito y ahorro...

Alejandro Fabres*.- Voy a hablar desde lo que a mi, como sacerdote, me tocó ver y vivir en Cuba. Estuve un mes misionando en la isla, no fui ni a los Cayos ni a Varadero. Estuve unos días en la Habana, en la parroquia de la merced en la Habana vieja, y luego en Santiago de Cuba, en San Luis y me tocó desempeñarme en la Zona de Chile (antigua Santa Ana de Auza).

Frei Betto*.-  Pocos ignoran mi solidaridad con la Revolución cubana. Durante 40 años he visitado con frecuencia la isla por compromisos de trabajo e invitaciones a eventos. Durante un largo período, medié en la reanudación del diálogo entre los obispos católicos y el gobierno cubano, como se describe en mis libros 'Fidel y la religión' (Fontanar/Companhia das Letras) y 'Paraíso perdido - Viajes al mundo socialista' (Rocco).

Alberto Cubero - arainfo.org.-La campaña por la desestabilización de Cuba no es popular, ni espontánea, de hecho, desde el triunfo de la Revolución ningún movimiento opositor es popular ni espontáneo. Estas provocaciones con propósitos desestabilizadores, están orquestadas y financiadas como siempre por quienes llevan más de 60 años en Miami acariciando sus títulos de propiedad de la isla, por quienes quieren que Cuba sea un estado fallido más del Caribe y Centroamérica para poder hacer sin escrúpulos son negocios y enriquecerse.

La Revolución se defiende en las calles de La Habana. Foto: Ricardo López Hevia.

Carlos Lazo - Radio Miami TV.- Con los que sufren y están desesperados por la falta de alimentos y medicinas, con esos sí, a esos mi solidaridad y empatía, mi corazón está con ellos. Si yo hubiera vivido en Cuba y no tuviera que comer, y no tuviera medicinas para mí y para mis hijos, quizás también hubiera salido a la calle en un grito de desesperación. Con esos, y con todo el pueblo cubano, con esos sí. Por esos que están en la Isla, por ellos es que nosotros peregrinamos, por todos ellos. Por ellos estamos caminando 2000 km, de Miami a Washington D.C. Peregrinamos para levantar esas sanciones criminales que los desesperan y los intentan poner de rodillas.

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