Cuba Hoy.- El Presidente de la República de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, vía videoconferencia, dio la bienvenida oficial a la brigada internacionalista del Contingente Henry Reeve, que desde hace dos meses se encontraba enfrentando la propagación del nuevo coronavirus en Lombardía, la región de Italia más afectada por la pandemia. En el mensaje de bienvenida a los 52 integrantes de la brigada, el mandatario respaldó el cariño del pueblo cubano a tan honrosa labor. En sus palabras de bienvenida expresó «Espero que en todo este tiempo hayan sentido la admiración y el orgullo de nuestro pueblo» pues ustedes expresan «lo más noble del socialismo cubano». Foto: Yaimi Ravelo/Resumen Latinoamericano.


“Grazie”: Arribaron a La Habana los 52 médicos y enfermeros cubanos que combatieron la COVID-19 en Lombardía

Dinella García Acosta, Ismael Francisco - Cubadebate

Hace dos meses y 17 días, cuando la COVID-19 amenazaba con fuerza a Europa, 52 profesionales médicos cubanos partían de la Isla hacia el epicentro de una pandemia casi desconocida: la Lombardía italiana. En aquel momento Rafael Correa escribió en Twitter que algún día le contaríamos a nuestros hijos la película de cuando la humanidad necesitó ayuda y empezaron a llegar médicos cubanos. Hoy se escribe otro capítulo de ese filme. Poco antes de las 7 pm de este lunes aterrizó en La Habana la primera brigada “Henry Reeve” en ayudar a Europa. 

Con un total de 516 pacientes atendidos, 5 526 atenciones médicas, 3 676 procederes de enfermería y 219 vidas salvadas, arribaron al aeropuerto José Martí de la capital los colaboradores cubanos que, desde la terminal 5 fueron trasladados hasta el centro La Pradera para cumplir 14 días de aislamiento.

A su llegada los recibió vía videoconferencia el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el vicepresidente, Salvador Valdés Mesa, el primer ministro, Manuel Marrero, el viceprimer ministro, Roberto Morales Ojeda, el ministro de salud, José Ángel Portal Miranda y otras autoridades.

Ustedes representan la victoria de la vida sobre la muerte, la solidaridad sobre el egoísmo”, les dijo Díaz-Canel al darles la bienvenida a casa. “Ya nos encontraremos en otro recibimiento de mayor cercanía”, aseguró.

“Personas de todas las latitudes, incluso en el mundo desarrollado, confían en la calidad profesional y humana de los trabajadores de la salud en Cuba. Ustedes pusieron en lo más alto esa verdad que los voceros imperiales han pretendido esconder y minar”, dijo el presidente.

“Ustedes, junto con el mensaje de vida que dejan en sus pacientes salvados, han vuelto a poner de moda la solidaridad cuando muchos creían muerta la ternura de los pueblos”, afirmó el mandatario cubano.

Díaz-Canel dijo además que solo el trabajo incansable, bajo condiciones excepcionales, de personas de todos los oficios, puede explicar la razón de que le estemos ganando la pelea a la pandemia en tiempos en que otra terrible pandemia, la del bloqueo y la guerra económica del gobierno de los Estados Unidos aumenta sin piedad.

El presidente recordó el orgullo que sentimos en estos días por el clamor mundial para nominar a las brigadas Henry Reeve al Premio Nobel de la Paz.

“Cuando el mundo sea un lugar más justo y noble, seguramente se premiará todo el sistema de salud cubano por haber transformado en hechos la prédica martiana de que ‘Patria es humanidad’”. 

“Obras profundamente humanas como las que ustedes hacen cada día honran la memoria de Martí, de Fidel y de todos los revolucionarios cubanos”, concluyó el presidente, prometiendo un encuentro una vez cumplido la cuarentena, para intercambiar agradecimientos y experiencias. 

“Nos ganamos el corazón de Italia”

Es difícil poner la piel de gallina. Pero hay imágenes que lo logran solas. Los ojos cerrados de los colaboradores cubanos mientras tarareaban el tema “Valientes” de Buena Fe fue uno de esos momentos. A fin de cuentas, tocar tu tierra después de ganarle la batalla a la muerte no es cualquier cosa. 

Así ocurrió cerca de las 8 pm, antes de que el doctor Carlos Ricardo Pérez Díaz, jefe de la brigada médica cubana en Italia, contara al presidente sobre las muestras de solidaridad de los italianos a la Isla y asegurara que fue una batalla librada “modestamente, pero con todos nuestros esfuerzos”.

“La Lombardía que recibimos fue una ciudad devastada, en cuarentena. Un hospital colapsado completamente”, relató a su salida del aeropuerto el doctor Leonardo Fernández. 

Entre peluches, maletas y saludos apurados, los colaboradores, cansados del viaje, hicieron un intento más por condensar en palabras lo incondensable. “Una parte trabajamos en el hospital de campaña, otra parte, los intensivistas, en los hospitales. Allí dejamos un pueblo agradecido, un pueblo que por donde quiera que hemos pasado nos han dado muestras de solidaridad, dejamos unos profesionales muy sacrificados y muy consagrados, con los cuales hicimos una unión muy estrecha. Yo en otras misiones no había visto esa capacidad de aceptarnos e integrarnos”, comentó el cubano de 68 años, especialista en cuidados intensivos, de la que fue su octava misión internacional.

“Los pacientes también nos decían que nunca habían visto a los médicos sentarse al lado de ellos y darles ánimos. Nos ganamos el corazón de Italia“, dijo antes de partir sonriendo Fernández. 

Por las avenidas 114, 51, 198, 23 y 234 pasó la caravana con los 36 médicos, 15 enfermeros y un gerente de logística, que culminaron su trabajo en la zona roja el pasado 23 de mayo en Crema, una de las regiones más afectadas por el nuevo coronavirus en la península itálica.

“En estos meses difíciles su contribución ha sido fundamental y nos sentimos afortunados porque, además de profesionales, hemos conocido hermanos”, así los despidió la alcaldesa Stefania Bonaldi esta mañana.

Por aquellos días en que el mundo comenzaba a clamar por solidaridad, el escritor español, Isaac Rosa, escribió en Twitter: “No importa cuando leas esto. Cuba está enviando médicos al mundo”. No le faltaría razón. Durante este periodo 34 brigadas “Henry Reeve” han partido a 27 países para atender a casi 70 mil pacientes, sumadas a las 58 que ya trabajaban en otras naciones y que se sumaron a la batalla contra el Sars-Cov-2.

 

Díaz-Canel: Ustedes representan la victoria de la vida sobre la muerte

Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Palabras pronunciadas por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba, en el recibimiento a distancia a los médicos de la brigada Henry Reeve que se encontraban en Crema, Italia, al arribar al aeropuerto José Martí, 8 de junio de 2020, “Año 62 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Queridos compatriotas: ¡Bienvenidos a la patria!

Hace solo unos minutos ha terminado la reunión que correspondía realizar hoy en el Grupo Temporal de Trabajo que ha estado encaminando las acciones de enfrentamiento a la pandemia, y aquí nos hemos quedado un grupo de compañeros para participar en este recibimiento a distancia, que lo haremos más íntimo cuando ustedes hayan pasado la cuarentena; pero no quisimos tampoco violar todos los protocolos que ha establecido el país para lograr evitar la trasmisión de esta pandemia.

Están con nosotros el Primer Ministro Marrero, el Vicepresidente de la República Salvador, el Viceprimer Ministro Morales; los ministros de Salud y Comercio Exterior, Portal y Malmierca, respectivamente; el compañero Amado, secretario del Consejo de Ministros, y la doctora Tania Margarita.

Nosotros, en nombre del General de Ejército, en nombre de nuestro Partido, de nuestro Gobierno y de nuestro pueblo, les damos la bienvenida a casa.

El regreso de ustedes nos llena de profundo regocijo, porque retornan sanos y con la más humanitaria y noble de las misiones cumplida: salvar vidas.

Después de más de dos meses de intensa y arriesgada labor, nada nos gustaría más que abrazarles, uno por uno, para agradecerles su heroica misión; pero solo podemos tratar de tocarles el corazón hoy con palabras y decirles desde lo más profundo de nuestras emociones: ¡Gracias!, ya nos reencontraremos en otro recibimiento de mayor cercanía.

A ustedes les quedan por delante sacrificios aún más duros: como dos semanas más de aislamiento y seguir posponiendo el encuentro con sus seres queridos.

Espero que en todo este tiempo hayan sentido la admiración, el cariño y el orgullo que expresa cada palmada que nuestro pueblo ha dado por ustedes.

Ustedes representan la victoria de la vida sobre la muerte, de la solidaridad sobre el egoísmo, del ideal socialista sobre el mito del mercado. Con su noble gesto y su brava disposición a desafiar la muerte para salvar vidas, ustedes han mostrado al mundo una verdad que los enemigos de Cuba han pretendido silenciar o tergiversar: ¡la fortaleza de la medicina cubana!

Cuando ustedes partieron de La Habana rumbo a Crema, había muchas más incertidumbres que certezas con la epidemia. El virus apenas llevaba unos días poniendo a prueba nuestra capacidad de respuesta epidemiológica, pero sí teníamos algo muy claro desde las primeras noticias sobre la expansión del virus, que de una pandemia solo es posible salir también con un panesfuerzo.

El mundo está urgido de cooperación y de solidaridad, dos recursos de la voluntad humana que Fidel nos enseñó a cultivar como principios fundamentales de una Revolución en el poder.

El regreso victorioso de esta brigada de más de cincuenta personas, entre personal médico y de enfermería, tiene mucho significado de valor a la luz de esos principios. Personas de todas las latitudes, incluso en el mundo desarrollado, confían en la calidad profesional y humana de los trabajadores de la salud en Cuba.

Ustedes pusieron en lo más alto esa verdad, que los voceros imperiales han pretendido esconder, minar, enterrar con mentiras y agresiones en una descomunal, millonaria y mendaz campaña de descrédito y ataques infames.

Ustedes son esa idea justa capaz de parar un ejército desde el fondo de una cueva, de la que habló nuestro apóstol José Martí.

Ustedes, junto con el mensaje de vida que dejan en sus pacientes salvados, han vuelto a poner de moda la solidaridad cuando muchos creían muerta la ternura de los pueblos.

En los más de dos meses en que estuvieron lejos, el país no dejó de estar atento a cada mensaje trasmitido a sus familiares y compañeros. Desde aquí se les aplaudió cada noche y, mientras nuestras autoridades seguían de cerca su labor, se elevaron plegarias populares para que regresaran sanos y salvos con la misión cumplida.

Profesionales de casi todas las disciplinas científicas y académicas han articulado en nuestro país una poderosa red de la que han brotado estrategias de enfrentamiento a la epidemia, estudios de su evolución en todo el país y protocolos de atención a enfermos y población vulnerable, entre otras obras, que nos enorgullece mostrarles a ustedes como prueba de que quienes quedaron aquí batallaron también para estar a la altura de quienes fueron a dar un beso al mundo, como dice la letra de Valientes, la canción de Buena Fe, que se ha convertido en uno de los himnos en estos días.

Solo con el trabajo incansable, bajo condiciones excepcionales, de personas de todos los oficios y ese talento desbordado puede explicarse la razón de que le estemos ganando la pelea a la pandemia en momentos en que otra terrible pandemia, la del bloqueo y la guerra económica, se arrecian sin piedad desde la administración norteamericana más criminal, mientras más desprestigiada.

En estos dos meses y medio cruciales para el mundo, pero especialmente para una nación bloqueada hasta extremos genocidas, Estados Unidos nos negó e impidió compras de todo tipo, no compartió información ni actuó como establecen las leyes internacionales contra un atentado terrorista a nuestra Embajada en Washington y, en el colmo del cinismo, puso a Cuba en una lista de espurias naciones que no cooperan en la lucha contra el terrorismo. Actuó con particular alevosía en la persecución de embarcaciones de combustible desde Venezuela, e impuso nuevas sanciones contra inversores actuales o posibles y contra instituciones cubanas. Ya no queda hueco en el cinto que aprietan alrededor de Cuba.

No es por casualidad que las brigadas médicas cubanas que hoy defienden la vida en 28 países llevan el nombre del norteamericano que más hizo por Cuba: Henry Reeve, general de brigada de nuestro Ejército Libertador e inspiración permanente de quienes, como Martí, “amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”.

Nos ha llenado de sano orgullo en estos días asistir a un creciente clamor mundial para que estas brigadas sean nominadas al Premio Nobel de la Paz. Con la misión que ustedes han cumplido contribuyeron sólidamente a impulsar ese movimiento.

Cuando el mundo sea un lugar más justo y noble seguramente se premiará a todo el sistema de salud cubano por haber transformado en hechos la prédica martiana de que “patria es humanidad”, a la cual consagraron sus mayores energías y esfuerzos Fidel, Raúl y la Generación del Centenario, de la que somos hijos y continuadores ustedes y los que hoy les damos la bienvenida.

¡Otra vez gracias! Obras profundamente humanas como las que ustedes hacen cada día, honran la memoria de Martí, de Fidel y de todos los revolucionarios cubanos; también inspiran nuestro grito invariable de: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

¡Bienvenidos a la patria! (Aplausos.)

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