Taller de Entrepueblos en el Insituto de Filosofía. Al fondo, una imagen de Berta Cáceres, que da nombre a un grupo de investigación. Foto: Canal Red.


Visitamos un taller de prevención para lideresas de la ONG catalana Entrepueblos y hablamos con la directora del Instituto de Filosofía, Georgina Alfonso González.

Carmela Negrete 

Canal Red

El instituto de filosofía es un bello edificio de estilo colonial en el corazón de La Habana que, como toda la ciudad, necesita de una nueva capa de pintura y barniz. Las puertas se abren ante nosotras, y poco a poco van llegando diversas mujeres que hoy participarán en un taller feminista organizado por la ONG Entrepueblos. Entre ellas, hay dos enfermeras que han tomado un día libre. El instituto no es solo un centro de investigación, sino también un espacio activo que combina el trabajo práctico con la población y, a su vez, integra la perspectiva participativa de la comunidad en la teoría.

Entre las participantes también hay tres investigadoras del grupo feminista de investigación "Berta Cáceres", un hombre y Santa López, una mujer jubilada que recuerda su infancia en los años previos y posteriores a la Revolución: tras ser alfabetizada, se convirtió en revolucionaria, y lo sigue siendo hasta hoy, nos cuenta. Fue sargento en el ejército y enfatiza: "Esperamos que el feminismo avance y que nosotras mismas generemos conciencia para defender a las mujeres".

Aunque en Cuba las mujeres trabajan en todas las profesiones, Santa ve la necesidad de valorarse más a sí mismas y de superar la violencia machista. Según las ONG, la violencia de género en Cuba es menos marcada en comparación con otros países latinoamericanos, algo que Santa atribuye al respeto y la educación, "aunque todavía queda mucho por hacer", añade pensativa. Además, los casos han aumentado a la par que la economía se debilitaba con las nuevas sanciones.

En este taller se trabajará, de manera práctica, sobre las políticas públicas con perspectiva de género impulsadas en el Programa para el Adelanto de las Mujeres y en la Estrategia para la Prevención de la Violencia de Género en Cuba

Más tarde, llegan algunas mujeres más que quedaron atrapadas en el ajetreo de la ciudad, complicada hasta el infinito por el yugo del bloqueo estadounidense. Una de ellas se perdió en el camino y anuncia que tendrá que irse en algún momento porque dejó los frijoles en el fuego en su casa. Antes de comenzar, ofrecen un panecillo y una limonada como bienvenida que vienen muy bien, desde que todo es cada vez más caro y difícil de conseguir en Cuba. Durante nuestra visita al instituto, se irá la electricidad y descubriremos que en ese momento tampoco hay agua corriente.

Sara Tuñí Jaulent ha venido desde Cataluña. Hoy es una de las facilitadoras del taller, junto con otras dos mujeres de la ONG catalana Entrepueblos, y cuenta a Diario Red: "Llevamos más de diez años viniendo a apoyar a Galfisa". Galfisa es la abreviatura de Grupo América Latina: Filosofía Social y Axiología, un grupo de investigación que, según sus propias palabras, se dedica a la filosofía social, la axiología (teoría del valor) y los procesos de transformación política en América Latina. Aquí se combinan la teoría crítica, la filosofía marxista, las perspectivas feministas y los movimientos sociales con el objetivo de fomentar el cambio social para el bien común.

Esta vez, Sara ha venido en parte con financiación del Ayuntamiento de Barcelona, en el marco de un proyecto con el que se impartirán talleres de liderazgo político feminista. Estos talleres se inscriben dentro de las políticas locales de apoyo a las mujeres. Dos compañeras de la organización Con Vos han viajado hasta aquí para dirigirlos, aplicando "una metodología participativa y feminista". Hoy participan mujeres del Consejo Popular de La Rampa, en el barrio Plaza de la Revolución de La Habana. Todas ellas están comprometidas políticamente de diferentes maneras y, en esta jornada, recibirán herramientas "para actuar como ciudadanas más activas con un enfoque de género", explica Tuñí. Comprobamos así que en Cuba no tienen reparos en intercambiar experiencias con organizaciones de países meramente capitalistas, siempre que consideren que realuzan un trabajo positivo.

En este taller se trabajará, de manera práctica, sobre las políticas públicas con perspectiva de género impulsadas en el Programa para el Adelanto de las Mujeres y en la Estrategia para la Prevención de la Violencia de Género en Cuba. Las participantes aprenden cómo aplicar estos conocimientos en su vida cotidiana como líderes políticas.

Las facilitadoras del taller con Sara Tu de la ONG Entrepueblos a la derecha.

Las facilitadoras del taller con Sara Tuñí de la ONG Entrepueblos a la derecha.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba es el responsable de este centro, con sus puertas abiertas a la sociedad, y desde 2013, está dirigido por una mujer feminista, Georgina Alfonso González, que nos recibe en su modesta oficina y explica: "Trabajo aquí desde mi perspectiva marxista, feminista y filosófica crítica, al igual que mis colegas. Tenemos un compromiso político con la mejora de la vida de todas las personas". Ese es el principio desde el cual actúa el instituto. "Uno de los principios que tenemos interiorizados es la convicción de que la institución en la que trabajamos debe reflejar las ideas que defendemos". Su objetivo, explica, es crear espacios donde las ideas no solo se expongan, sino que también puedan ser probadas en la práctica. "La práctica cotidiana debe guiar nuestro trabajo. Aprendemos de la vida diaria de las personas y desarrollamos la filosofía junto con ellas. Solo así pueden creer en lo que decimos, en nuestras propuestas y en el pensamiento filosófico que construimos".

El feminismo es parte de esta filosofía y ha sido desde hace tiempo un componente fijo de las políticas públicas en la isla, aunque todavía "queda mucho por hacer", como dice Santa. El Instituto de Filosofía fue fundado en 1966 como una división de la Academia de Ciencias de Cuba, y Gina, como se hace llamar la directora, explica que su propósito era "fomentar un pensamiento crítico revolucionario que acompañara el proceso de la Revolución Cubana". De esta división nació el instituto actual, que ha acompañado a la Revolución en todas sus etapas.

"Actualmente, el contexto cubano es extremadamente complejo", explica Gina Alfonso. Desde el triunfo de la Revolución hasta hoy han pasado seis generaciones, y los referentes del proceso revolucionario han cambiado", señala. "Esto otorga a esta institución, el Instituto de Filosofía, una mayor responsabilidad tanto en el ámbito teórico como en la práctica transformadora, emancipadora y revolucionaria".

En esta institución se trabaja con planificación: hasta 2030 se han fijado objetivos científicos que no están organizados según "corrientes de pensamiento", en palabras de Alfonso, sino "según líneas temáticas vinculadas a problemas sociales que hemos identificado desde la realidad". Estas líneas incluyen: democracia política y transición socialista, movimientos sociales en América Latina, cambio climático y el impacto de las tecnologías en el individuo, desarrollo del pensamiento crítico, así como las contribuciones de las tradiciones filosóficas cubanas, asiáticas y africanas. "Además, trabajamos en otras líneas temáticas, como la estética o el arte como un proceso civilizatorio para la construcción de una sociedad mejor", señala la directora.

La directora del Instituto de Filosofa, Georgina Alfonso Gonzlez, posa a la entrada del edificio

La directora del Instituto de Filosofía, Georgina Alfonso González, posa a la entrada del edificio.

El marxismo y la tradición marxista no han estado muy ligados al feminismo durante mucho tiempo, ¿no es así?

Gina Alfonso: El feminismo iba un poco por un lado y hubo también un marxismo dogmático.

Dentro de la izquierda, incluso de partidos comunistas, hay políticos que creen que el feminismo es un tema secundario y que usan los países imperialistas para confundir a la población y tenerla entretenida con otros temas que no son la economía. ¿Qué le parece ese reduccionismo?

Lo primero que nosotros hicimos cuando empezamos a trabajar el tema del feminismo fue hacer talleres internacionales de paradigmas emancipatorios. Yo llego al feminismo por las feministas latinoamericanas. Fue una propuesta de investigación, acción participativa, un diálogo de saberes para que la teoría también se vinculara a los principales procesos que había en América Latina en los años 90, después de la caída del campo socialista. Y fue entonces cuando las feministas plantearon que no hay emancipación plena sino hay feminismo. Y entonces, enseguida saltaron los pensadores marxistas a decir que eso no era así, que desde una visión de clase se solucionaban los problemas y a partir de ese momento nosotros abrimos una línea de investigación que era feminismo y marxismo y cómo se ha comportado en la historia del pensamiento y de la práctica revolucionaria la relación entre el pensamiento feminista y el pensamiento marxista. Y ahí lo primero que descubrimos es que desde que empezó el marxismo empezó con el feminismo.

De hecho, el antecedente al manifiesto comunista es el manifiesto obrero de Flora Tristán, que era una obrera vinculada al movimiento obrero en Inglaterra, en América Latina, que además fue una mujer a la que el marido maltrataba, la violentaba, fue víctima del patriarcado, le quitaron a los hijos. Entonces ella escribe un manifiesto obrero en el que habla a la clase obrera y le dice que para hacer realmente una revolución tenía que mirar en qué situación estaba la mujer en la sociedad. Este texto es del año 1846 y después ella se inserta en toda la lucha del movimiento obrero en Europa, se vincula al movimiento obrero en Inglaterra.

Son antecedentes de los propios inicios del movimiento comunista internacional, porque las mujeres son parte de la lucha de clase, de la lucha del movimiento obrero y lo que ocurrió sencillamente es que esa visión patriarcal occidental deja fuera, en un segundo plano, a la mujer que hace teoría marxista y en la misma medida en que el marxismo se fue dogmatizando, se fue convirtiendo en una teoría conservadora, fue legitimando un estatus quo inmovible. Entonces el marxismo se fue alejando del feminismo, porque marxistas eran Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo o Alexandra Kollontai, que hicieron la revolución en Europa. Fueron mujeres que participaron de las luchas en Alemania, en Rusia, en todo el movimiento europeo y dialogaron con las mujeres norteamericanas, con el movimiento feminista en los Estados Unidos.

Gracias a esas luchas de las mujeres feministas dentro del movimiento obrero internacional y dentro de los partidos comunistas hoy nosotros podemos llegar a este momento que tenemos ahora y decir que también aportamos a las luchas internacionales por los derechos de las mujeres. Hay muchos feminismos, como hay muchos marxismos, hay muchas teorías críticas. Nosotros aquí abogamos por un feminismo popular emancipatorio, un feminismo que reconozca el derecho de las mujeres a una vida digna, pero las mujeres desde su condición, de todas las mujeres, no solamente de un tipo específico de mujer, donde todas las mujeres puedan ir con su cultura, con sus experiencias y podamos realmente pensar un mundo diverso, un mundo de justicia y un mundo de derechos humanos.

¿Usted qué piensa sobre la discusión woke vs. anti-woke?

El feminismo tiene muchas discusiones pero la cuestión está en que muchas veces nada más se ven los debates que pone el feminismo desde Europa o desde Estados Unidos o el feminismo desde quienes pueden acceder a los medios de comunicación. Yo te diría que ahora mismo hay un feminismo en América Latina que está más preocupado por las condiciones de pobreza que tienen las mujeres en América Latina y que tienen los pueblos por la violencia que hay contra las mujeres en América Latina, en África en Asia, más preocupado por esos temas, por el incremento de las desigualdades, por las muertes de las mujeres por condiciones insalubres de aborto, por ejemplo por la situación que tienen las mujeres migrantes del tercer mundo y están más preocupadas que por ese tema. Las preocupaciones de los problemas son según el lugar donde tú vivas y de la mirada que tengas hacia lo que acontece en el mundo, porque a veces desde los países desarrollados se privilegia una mirada que invisibiliza la mayoría de la humanidad que no está en el primer mundo.

Y aquí en Cuba después de esas seis generaciones de revolución, ¿cuál es la situación de las mujeres?

En Cuba durante mucho tiempo se decía que no había pensamiento feminista, pero lo cierto es que en realidad la revolución cubana viene de una tradición de un movimiento feminista fuerte y de mujeres cubanas que impulsaron incluso las constituciones de los años 40, la lucha revolucionaria, que estuvieron en la sierra. Viene de una tradición de lucha por la emancipación de las mujeres y por insertarse en los debates y conocer lo que debaten otras mujeres en otras partes del mundo. Cuando triunfa la revolución cubana, todas esas organizaciones feministas y de mujeres que existían se quisieron involucrar en la revolución y por eso es que se crea la Federación de Mujeres Cubanas como una organización que articula, que une pero no centraliza, sino que le da una articulación de unidad y más fuerza a lo que eran las aspiraciones de las mujeres en Cuba. Éstas se centran en mejorar la vida de la sociedad cubana y que las familias salieran de la pobreza, que los hijos y las hijas pudieran estudiar, que hubiera condiciones de salud.

O sea, esa fue la apuesta: vivienda, trabajo, y eso es lo que ha impulsado el feminismo en Cuba y la lucha de las mujeres en Cuba. Hoy en Cuba hay un fuerte movimiento feminista que se articula con el feminismo popular de América Latina porque también aquí en los últimos años ha habido mucha incidencia de un feminismo liberal que nada más construye para un tipo de mujer intelectual con trabajo y salarios permanentes, con un nivel de vida con determinadas comodidades cuando la mayoría de las mujeres en América Latina esas no son sus condiciones. Uno ve por ejemplo en el Caribe cómo están las mujeres haitianas, cómo están las mujeres dominicanas, cómo están las mujeres puertorriqueñas o de las islas del Caribe y son mujeres que cada vez se empobrecen más.

Si vas a Centroamérica, las mujeres indígenas están sufriendo cada vez más violencia y ahora una violencia que se une al narcotráfico, al fundamentalismo religioso. Lo mismo ocurre en América del Sur y entonces cuando tú ves todo eso, una se da cuenta que hay que fortalecer las luchas, que hay que pensar las luchas para que nuestras acciones y nuestro activismo sea más eficiente y no se quede nada más que en consigna o en movilizaciones en la calle, pero que no tienen ningún impacto porque realmente lo que vale detrás de todo esto es la vida de las mujeres, la vida de los seres humanos.

Y tú que eres directora de un instituto, ¿puedes decir si hay mucho machismo en Cuba o no?

El machismo esté en todo el mundo. Creo que la sociedad cubana es machista pero también tiene una cultura de educación emancipatoria que defiende los derechos y entonces para las mujeres es más fácil dialogar con los hombres. En otroslugares de América Latina es muy difícil dialogar con los hombres. En Cuba no. Aquí una puede dialogar e incluso construir prácticas menos machistas, porque partimos de que hay una cultura detrás. Lo que ha sido el propio proceso cubano le ha inculcado un sentido de justicia social, de dignificación.

¿Hay menos casos de violencia que en otros países?

A ver, hay menos casos que en otros países de América Latina pero tenemos casos de violencia y hay un incremento en la medida que se incrementa la crisis económica, hay un incremento de la violencia de género y de los feminicidios. En la medida que se incrementa la pobreza, también se incrementa la violencia. La violencia es consustancial a la pobreza, no porque los pobres sean los violentos, sino porque de eso se aprovecha el sistema capitalista para entonces hacer uso de la fuerza y es la propia violencia la que genera el sistema patriarcado. Es parte de un sistema de dominación que involucra el patriarcado, el colonialismo, el racismo, la depredación de la naturaleza... En Cuba lo que acontece también es que en la medida en que se van insertando prácticas capitalistas, que se abre a una economía de mercado, entonces sencillamente aparecen también manifestaciones de mayor violencia, pero también más de racismo, más discriminación, más depredación.

Se está abriendo a esa economía capitalista, pero también lo ha hecho China y tiene su estrategia de ese socialismo transformarlo algún día en comunismo y para eso primero mejorar la base material de la población...

Esa es la teoría A ver, China es China y Cuba es Cuba. Son experiencias diferentes y es como decir que porque fracasó el socialismo en la Unión Soviética tiene que fracasar en Cuba. Son experiencias históricas diferentes. Igual tú puedes decir que como en China va mejor, a nosotros nos irá mejor, pero también puedes decir que como en Rusia fracasó, fracasaría aquí. O sea, las comparaciones no nos ayudan y lamentablemente eso ha sido una práctica también del pensamiento, la de comparar. Uno tiene que compararse consigo mismo y tiene que mirar sus avances y sus retrocesos en relación con la vida de la historia de su propia historia, no de la historia de otros contextos porque éstos son diferentes. Estamos en un mundo global y nos insertamos en ese mundo de manera diferente. Cuba no tiene las capacidades económicas, las potencialidades, ni tiene los 200 millones de habitantes o más que tiene China. Cuba es una isla del Caribe pequeña en América Latina. Es un espacio de colonización importante, o sea, donde nosotros hemos entrado a la cultura occidental como colonizados, como los que tenemos que trabajar para el mundo desarrollado, entonces es una manera que nos ubica y que nos pone en una condición siempre de dependencia y de ahí esa es nuestro principal desafío. Nosotros tenemos todo el tiempo tenemos que ver como superamos la dependencia porque esa ha sido la ruta en que fue construida esta nación y la lucha en Cuba por la emancipación ha sido una lucha por la independencia, la soberanía y la dignidad.

Esto es algo que va contra la modernidad capitalista y contra la propia lógica del capital, y es por eso que ésta es una isla rebelde, transgresora y que a pesar de todos los problemas que tiene sigue siendo un paradigma a mirar y por eso nos mantienen el bloqueo. De otro modo, ya lo hubieran levantado. No quieren que sea un ejemplo porque es una isla que, a pesar de todo eso, tiene una creatividad impresionante, un sentido de mirar el mundo liberador. Los paradigmas que hoy predominan en el mundo son la subordinación, la subestimación, el mercantilismo, el individualismo. En Cuba hay cultura de vida colectiva, de comunidad y la gente lo defiende porque aprendió a darle valor.

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