Héctor Hamed Velázquez Méndez.- Estuve en el MINCULT, no permito historias mal contadas. Convocatoria en redes sociales. Un grupo de jóvenes intelectuales y artistas frente al MINCULT, exigiendo reunirse con el Ministro Alpidio. Otro show más, pensé. Había que comprobarlo con ojos propios. Rondaba la 1 de la tarde y hacia allá me dirigía. El espectáculo apenas comenzaba. 


Cuando llegué, eran alrededor de 40 personas. Y digo personas para no entrar en detalles etarios, genéricos y étnicos que tanta discordia provocan. Conocía pocos rostros, lo que me sorprendió, tratándose de artistas. Preferí culpar a mi ignorancia. Preferí pensar en la grandeza de la palabra arte y su abarcador significado. Continué observando el panorama. Y sí, había artistas de la plástica, la música, el teatro, la danza. También había exponentes de las artes más terrenales. El de los performance facebuzianos a través de lives poco convincentes, o el que escribe para ese blog de chismes faranduleros, criterios financiados e impacto cuestionable. También había artistas de circo. Los que se esconden detrás del arte para defender el irrespeto a los símbolos patrios. Estaba el representante de la irreverencia. La prepotencia también asistió. Y según me dijeron, la desorganización fue la primera en llegar. Estas tres fueron las ultimas en retirarse del lugar..

Mis cuestionamientos comenzaron a aumentar. Mis preocupaciones también. Había muchos contemporáneos. Cultura palpable. Vestir decente. Modales. <><><> Apariencias muy distantes a las marginalidades que nos acostumbra la disidencia. Me sorprendió también su aparente nivel adquisitivo. Por Dios ! De dónde sacaron tantos Datos Móviles para sus constantes directas. Cuántos teléfonos de último modelo! Perspicacia, bendita perspicacia. .

Se reunían de vez en cuando. Discutían. No parecían tener un líder determinado. Pero había voces que se escuchaban más que otras. Algunos criterios se omitían, otros eran reverenciados. Casualidad que los más aplaudidos proviniesen de los más experimentados del lugar, los que llevan años recibiendo salarios con olor a norte. A estos casi les besaban los pies, les mostraban ademanes de condescendencia, los ojos jóvenes buscaban su aprobación en la multitud. Casualidad ? No creo. .

Llegó la hora de escoger a sus dos negociadores. El Viceministro los recibiría. 

Me sorprendió. No lo consideré necesario. Responder a la presión. Darle notoriedad a un pequeño grupo que ni por asomo representaba a la juventud cubana. Pero también son Cuba y tienen derecho a ser escuchados. Se silenció a todo el que esperaba o  incitaba a la represión. Siempre hubo provocadores. Los mismos argumentos de siempre...

Los negociadores salieron con dos propuestas: reunión con el Viceministro ese mismo día con 30 de ellos o reunión con el Ministro en próximos días. Se fueron por la más inmediata. No sin antes protestar, exigir condiciones inamovibles, cuadrarse en una única solución. Recordé mucho a mi profe de Negociación y su técnica del salami. Todo me resultaba tan simpático. Tardaron bastante en ponerse de acuerdo. Pero la verdadera confusión y demora fue a la hora de determinar sus demandas. Tuvieron que pensarlas bien, como si esperaran indicaciones o simplemente no tuviesen claros del todo los motivos de tal acto. Aquello me dejó un sabor a capricho y majadería juvenil. Como las perretas que aún le monto a mi madre cuando quiero su apoyo en algo. Ay juventud, tan poco apacible. Pero allí estaban. No podían quedar en evidencia ante ellos mismos ni ante los lentes que observaban todo con detenimiento.

Comenzaba a entender. El MSI no fue más que un punto de partida, una simple justificación de esas que lanzamos cuando queremos armar una tormenta en un vaso de agua. Pero la tormenta se alejó de los motivos que la iniciaron. Las famosas demandas, después de mucho pensarse, casi condenaban al olvido al tal Denis y su movimiento, claramente mercenario, aunque moleste el término. La intención iba más allá.

Siguieron llegando personas. Algunas inconformes, otras ni siquiera tenían claro qué hacían allí, pero estaban porque era el evento del momento. Y los cubanos somos así, donde haya música, amigos y ligue, ahí nos vemos. Entendible, si recordamos los casi 8 meses de cuarentena.

Mi cabeza era un lío. Se hablaba de libertad de expresión, de diálogo, de defender nuestro arte y nuestros artistas. Sin embargo no los vi así de revolucionados frente a la embajada del Norte exigiendo lo mismo para Alexander Abreu, Haila, Buena Fe y otros tantos. Todos artistas, cubanos, asediados. Donde estaba la diferencia? Nunca pensé q tal ímpetu fuera condicional. En paralelo, varios funcionarios norteños expulsando veneno. Pobre Twitter, qué manera tan sutil de degustar ella fórmula que le conviene. 

La noche transcurrió en paz. Se les escuchó. Durante más de tres horas se dialogó. Hubo acuerdos. Análisis a futuro.

Con semejante voluntad de cambio, mañana se presentarán ante la embajada estadounidense a exigir el cese del Bloqueo, pensé. Ayer me levanté con la convocatoria a manifestarse frente al MINCIN y ETECSA.

Lo del viernes fue un show, confirmé.

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