Soledad Cruz Guerra - Cubaperiodistas.- Llueven los análisis desesperados sobre las elecciones en Cuba intentando menguar los estimulantes resultados.


Titulares recalcan que es la más baja votación desde 1959 como si casi el 76 por ciento de participación y más del 70 de voto unido, aprobatorio de todos los candidatos a diputados, no superara con creces los números que sustentan las presidencias y escaños de buena parte de países y referendum en el mundo.

Con absoluta impudicia los analistas empeñados en augurar el fracaso del sistema político cubano y de estimularlo con falsos argumentos ignoran las estadísticas públicas internacionales y, por supuesto, no toman en cuenta la dura situación que viven las cubanas y cubanos, únicos terrícolas bloqueados por más de 60 años por el imperio más poderoso del mundo. Ni mención la feroz campaña mediática que convierte cada hecho negativo que ocurre en responsabilidad del socialismo, aunque cuando pasa lo mismo en cualquier país no culpan al capitalismo, tal como sucede frente a las intensas olas migratorias de Centroamérica, África o países asiáticos.

En realidad, no son análisis, son ataques furibundos, alimentados por la frustración de comprobar que en Cuba se mantiene un apoyo mayoritario al empeño socialista y que su perfectible sistema electoral lo demuestra.

Mientras los presuntos analistas agreden la objetividad, los revolucionarios cubanos felices por este triunfo piensan que la alegría debe transformarse en gestiones eficientes que alivien la tensa situación, que el compromiso con la confianza expresada en las urnas es convertir en realidades benefactoras las medidas propuestas, que todo el sistema del poder popular tiene que ganar en dinámica en la relación con los electores, desde los municipios, donde los servidores deben tener una visibilidad efectiva y los diputados no pueden ser entes inalcanzables para quienes votaron por ellos y cada vez más los ciudadanos deben tener participación en las  decisiones y control sobre cómo se cumplen.

Ese es el análisis que corresponde a la indiscutible victoria electoral cubana como respuesta sólida a los desenfocados negados a ver la rica potencialidad de hacerlo todo mejor por estas gentes y con estas que han demostrado firmeza y lucidez a la hora de ejercer el voto por Cuba, equivalente a por ellos mismos.

* Soledad Cruz Guerra

Periodista, ensayista y escritora cubana. Trabajó en Juventud Rebelde como una de sus más sobresalientes articulistas. Fue la representante Cuba en la UNESCO.

 

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