Jesús Suárez Valmaña - Granma.- El equipo Cuba Juvenil logró una categórica victoria ante Australia, por las medallas de bronce. Felicita Fidel al equipo por el enorme logro en medio de tantas dificultades y los cataloga como ejemplo para sus hermanos mayores de la selección olímpica.

Cuba venció categóricamente a Australia, con pizarra de 6-2, contando con otra estupenda labor de uno de los tres abridores de su reducido y fiero staff de cuatro pitchers —como el resto de los 15 jugadores— y capturó las medallas de bronce este domingo 3 de agosto en el Telus Park, la sede principal del XXIII Campeonato Mundial Juvenil de Béisbol (Clase AAA).


Ahora fue el derecho Erluis Blanco, quien por tercera ocasión en seis juegos desde la deserción de dos lanzadores en el transcurso de la semana pasada, debió completar un partido.

Con dos carreras de ventaja, impulsadas por doblete y triple de Javier Camero y Aledmys Díaz, tras embasarse con dos outs el patrullero central Yasiel Puig por imparable al centro; Blanco (2 y 0) permitió en la parte baja del primer inning tres sencillos al hilo de los australianos, el último, impulsador del descuento de una por parte de su bateador designado Crew Moanaroa.

A partir de entonces el granmense, un tirador que ganó 10 juegos en el pasado campeonato nacional juvenil cubano, aminoró ostensiblemente su gasto de lanzamientos y con gran dominio de la zona de duda —en especial con sliders, ocasionales curvas y rectas en el entorno de las 90 millas—, terminó ponchando a 10 de sus rivales de la isla-continente.

Notable fue su recuperación después del jonrón del más renombrado australiano, su torpedero y tercer bate James Linger, con un out en el quinto acto. A partir de allí aceptó solo un sencillo y ponchó a cinco de los últimos 15 bateadores enfrentados.

En definitiva, el callado Erluis, quien sumó otras dos eficientes aperturas ante República Checa e Italia, diseminó ocho indiscutibles —contando como único extrabase el cuadrangular de marras— y dos espaciadas carreras.

Por otro lado a la ofensiva, ya desde la misma segunda entrada, Cuba había marcado la anotación que a la postre le daría el triunfo, cuando pese a Yasmany Tomás ser forzado en tercera tras abrirla con indiscutible, Erisbel Arruebarrena sí pudo llegar al plato tras un hit por el cuadro, el segundo force out del inning y un pasbol.

Dos más agregaron los antillanos a cuenta gotas en la tercera y la cuarta. La primera por biangular de Puig, sencillo de Camero y fly de sacrificio de Asniel Hernández; y la segunda por otro doblete de Arruebarrena y cañonazo al centro del primer bate Jorge Luis Zaldívar, una auténtica "lloviznita" durante el certamen.

La puntilla llegaría en el séptimo "de la suerte", cuando se activó nuevamente la muy eficiente dupla de tercero y cuarto bate integrada por Puig y Camero, luego que el cienfueguero conectara el quinto extrabase cubano del choque y el capitalino, máximo impulsador con dos, le trajera al plato con la sexta y definitiva anotación del combativo elenco cubano.

Ya en el horario nocturno, para cerrar las cortinas de un evento en el que salvo los cuatro europeos, los restantes ocho países de América y Asia presentaron muy competitivos conjuntos, Corea del Sur volvió a ganar por segunda ocasión consecutiva el torneo ecuménico de la Clase AAA, al aplastar a Estados Unidos, con inusitado marcador de 7 x 0.

El resultado fue una copia al carbón de lo ocurrido en Sancti Spíritus —entre los mismos finalistas de hace dos años— y un alerta del potencial que va cobrando esta nación asiática, que al ganar su cuarto título del orbe, se confirma como la tercera fuerza del béisbol a este nivel, con solo una corona menos que los estadounidenses.

Cuba se mantiene lejos con sus 11 campeonatos en 23 convocatorias de la IBAF desde 1981. Pero ellas no cuentan cuatro diademas anteriores en eventos previos no certificados por la federación que actualmente rige los destinos de este deporte a nivel global.

Hemos recibido testimonios de admiración de los federativos de esa organización beisbolera, a sabiendas de lo ocurrido con un equipo cubano que, lejos de desplomarse por el abandono de tres jugadores clave, se erigió en un gigante moral y solo cayó en lo deportivo, ante el reiterado campeón coreano.

Para nosotros, los cubanos que los seguimos en la Isla, ellos son merecedores de una medalla a la combatividad y la vergüenza deportiva y patriótica.

Pero, como formalmente esa distinción no está instituida por los organizadores, estos adolescentes que el martes próximo arriban a La Habana tienen desde ya en nuestros corazones unas medallas de bronce con el brillo y la fortaleza del diamante. Lo menos que merecen por una hazaña, no solo para el béisbol, sino para la rica historia de todo el deporte cubano.

Precisamente expresando ese sentir, por tercera jornada consecutiva —ahora con la miel de la victoria—, el compañero Fidel volvió a transmitirle a cada uno de los jugadores y a su manager Esteban Lombillo las más sinceras congratulaciones y felicitaciones por el enorme logro en medio de tantas dificultades.

"Ustedes son, con esta proeza enorme, la inspiración para todo un pueblo heroico como el nuestro, y a punto de iniciarse la batalla deportiva de Beijing un verdadero ejemplo que sirve de acicate a toda nuestra representación allí", manifestó.

"Pero mucho más aún", agregó finalmente el líder de la Revolución, "el ejemplo de este equipo verdaderamente extraordinario servirá de estímulo a nuestra selección olímpica de béisbol".

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