Paco Azanza Telletxiki  - Baraguá.- Cuando el 2 de diciembre de 1956 el Granma desembarcó en Los Cayuelos, a unos dos kilómetros de playa Las Coloradas, la aviación enemiga recibió con fuego a los 82 expedicionarios que zarparon en Tuxpan, matando y apresando a no pocos de ellos y dispersando al resto del débil pero ya naciente Ejército Rebelde. En esas condiciones tan complicadas, mientras la prensa de buena parte del mundo daba por muerto a Fidel y al intento emancipador que él lideraba, los rebeldes que no habían sido asesinados o apresados, fueron reagrupándose poco a poco. Así, aquel martes 18 de diciembre (hoy hace 63 años), el grupo de Fidel hizo contacto con el de Raúl en la finca El Salvador, de Mongo Pérez, ubicada en un lugar de Purial de Vicana, conocido como Cinco Palmas.


Este punto de encuentro fue seleccionado previamente por los organizadores de la red del desembarco, con el propósito de agrupar y organizar a los expedicionarios antes de que estos partieran hacia la Sierra Maestra, sita a unos treinta o cuarenta kilómetros del lugar del desembarco. Cuando esto hubo sucedido, luego de estrecharse en un emotivo abrazo, los dos hermanos protagonizaron un diálogo histórico:

—¿Cuántos fusiles traes? —preguntó Fidel a Raúl.

—Cinco.

—¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!

Dejando ya atrás el citado lugar, el 5 de enero de 1957 y desde lo alto del firme de Tatequieto, el grupo de guerrilleros observó por primera vez el agreste paisaje de la Sierra Maestra. Cuando recibieron la información de que lo que tenían enfrente eran las montañas que tanto anhelaban, un entusiasmado Fidel afirmó en voz alta: "Si llegamos hasta allá, ni Batista ni nadie podrá ganarnos la guerra" —pocos días después, en la madrugada del 17 de enero de 1957, el Ejército Rebelde realizó su primera acción ofensiva asaltando con éxito el cuartel de La Plata, del que se llevó numerosas armas.

Estas palabras y las del mencionado diálogo histórico de Cinco Palmas bien podían haber sido expresadas por el cerebro de un loco. Los mismos compañeros de Fidel llegaron a preguntarse que cómo sería posible ganar una guerra con un puñado de hombres que desde el inicio de la lucha solo conocían el hambre, la persecución el frío, la fatiga... Pero lo cierto es que, poco más de veinticuatro meses y catorce días después del encuentro de Cinco Palmas, la guerra fue ganada por los Barbudos.

Habían pasado cinco años, cinco meses y cinco días desde el asalto al cuartel Moncada y Carlos Manuel de Céspedes —importantes hechos para alcanzar la victoria final— cuando, asomados al balcón del ayuntamiento de Santiago de Cuba, los Rebeldes anunciaron el triunfo revolucionario.

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