Desde hace ya casi un mes, el pueblo palestino está sintiendo brutalmente recrudecido el genocidio que padece desde hace bastantes años, provocado por el Estado asesino de Israel. Pero sobre esto ya he escrito algo días atrás; ahora, sin dejar de expresar mi solidaridad para con Palestina, me referiré a otro genocidio que no, por silencioso, deja de ser igualmente inhumano.

Miguel Díaz-Canel es presidente de Cuba revolucionaria, además de Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El mundo

está (des)gobernado

por unos pocos masturbadores,

que no por hacedores de amor.

¿Desprenderse de las naciones que hacen de su Estado una Grande y Libre? Ni hablar. Los gobernantes españoles y gran parte de la “oposición” no han cambiado un ápice su mentalidad colonialista, por el contrario, son tan fieles discípulos de sus antepasados que los sobrepasan.

Quien erige su jefatura del Estado sobre decenas de miles de cadáveres (muchos de ellos aún enterrados en las cunetas), provocados por el golpe de Estado franquista, estuvo en la celebración del 40 aniversario de la Confederación Empresarial Vasca (Confebask). Aquí, en Bilbao, tuvo la tremenda desfachatez de expresar: “Mis primeras palabras deben ser para expresar nuestra condena a los ataques del pasado fin de semana contra Israel y exigir la liberación de las personas secuestradas”.

Como cabía esperar, la llamada comunidad internacional, esa que sólo muestra su “sensibilidad” para con el dolor de quienes viven causando infinito dolor a los pueblos del mundo, ya se ha pronunciado a favor del asesino y usurpador régimen de Israel.

Nacido el 27 de marzo de 1944, Miguel Enríquez fue elegido secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Tenía entonces 23 años.