El mundo

está (des)gobernado

por unos pocos masturbadores,

que no por hacedores de amor.

¿Desprenderse de las naciones que hacen de su Estado una Grande y Libre? Ni hablar. Los gobernantes españoles y gran parte de la “oposición” no han cambiado un ápice su mentalidad colonialista, por el contrario, son tan fieles discípulos de sus antepasados que los sobrepasan.

Quien erige su jefatura del Estado sobre decenas de miles de cadáveres (muchos de ellos aún enterrados en las cunetas), provocados por el golpe de Estado franquista, estuvo en la celebración del 40 aniversario de la Confederación Empresarial Vasca (Confebask). Aquí, en Bilbao, tuvo la tremenda desfachatez de expresar: “Mis primeras palabras deben ser para expresar nuestra condena a los ataques del pasado fin de semana contra Israel y exigir la liberación de las personas secuestradas”.

Como cabía esperar, la llamada comunidad internacional, esa que sólo muestra su “sensibilidad” para con el dolor de quienes viven causando infinito dolor a los pueblos del mundo, ya se ha pronunciado a favor del asesino y usurpador régimen de Israel.

Nacido el 27 de marzo de 1944, Miguel Enríquez fue elegido secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Tenía entonces 23 años.

El Partido Comunista de Cuba, 58 años a la vanguardia de la Revolución .- Si hiciésemos un repaso desde el primero de enero de 1959 a esta parte del quehacer revolucionario en Cuba, llegaríamos a la conclusión de que, sobre todo con el compañero Fidel a la cabeza, en la tierra de Martí han sido y son maestros de la unidad, herramienta imprescindible para llevar a cabo con éxito una revolución.

Ya han pasado 63 años desde que los Comités de Defensa de la Revolución —CDR— fueron creados en Cuba, la organización de masas que más cantidad de militantes alberga en su seno. Aquel 28 de septiembre de 1960 estaba recién llegada a la Isla la delegación cubana que, durante diez días, había permanecido en los Estados Unidos para participar en la XV Asamblea General de las Naciones Unidas. Raúl Castro, Osvaldo Dorticós —presidente por aquel entonces— y el Che, entre otros compañeros, les recibieron al pie de la escalerilla del avión que, por cierto, era soviético, ya que el gobierno yanqui embargó el “Britannia” que los había llevado a Nueva York, a pesar de que la delegación cubana gozaba de inmunidad diplomática.

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La Columna