Única de su tipo en Cuba, la mipyme Pujalte GC se especializa en trabajos con técnicas de cuerdas y posicionamiento que ejecuta un grupo de alpinistas entrenados, entre ellos, nueve mujeres. Foto: Archivo IPS Cuba.


Esta brigada constructora es la singularidad de la mipyme Pujalte GC, que busca empoderar mujeres en un sector signado por el machismo.

Redacción IPS Cuba 10 febrero, 2024

La Habana, 10 feb.- A la alpinista cubana Mabel Bauta, de 37 años, le gusta estar al aire libre. La historiadora de formación dice que estará en la brigada constructora femenina de la mipyme privada Pujalte GC mientras las cuerdas la resistan.

Cuando Mabel buscaba ofertas de empleo, “la mayoría era en cafetería o de cuidar personas mayores y limpieza”, hasta que vio la propuesta de una emprendedora que quería hacer una brigada de mujeres para trabajos de construcción en alturas.

Le interesó porque estaba familiarizada con las labores de restauración constructiva en lo alto, aunque nunca colgada.

Entre las más de 10 000 mipymes cubanas, alrededor del 22 % se dedican a la construcción, indican datos oficiales, pero solo una se especializa en trabajos con técnicas de cuerdas y posicionamiento con participación femenina: Pujalte GC.

Aclara María Cristina Pujalte que el objetivo de su empresa es convertir a las mujeres en lideresas, empoderarlas y “que se conozca en el mundo y en el país que existen cubanas que hacen este trabajo”. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Está liderada por una mujer, María Cristina Pujalte, y cuenta con una brigada de nueve mujeres alpinistas.

Surgido como Proyecto de Desarrollo Local de La Habana, en noviembre de 2021, el emprendimiento devino poco después en una mediana empresa que emplea en la actualidad a 35 personas, de ellas, 14 son mujeres.

“Fue un proceso iniciado durante la pandemia, cuando me dediqué a estudiar y a preparar este proyecto”, dice Pujalte, que es licenciada en Letras y máster en Psicología de la enseñanza, pero se convirtió en emprendedora enfrentando trabas, prejuicios, decepciones y hasta rupturas.

Giro

“Durante la covid 19, conocí a personas dedicadas a la construcción, con ellos aprendí este trabajo. Cuando hice el proyecto, hombres que entonces estaban a mi lado optaron por discriminarme, apartarse y ponerme obstáculos para que yo no avanzara”, recuerda Pujalte.

Ella tomó una decisión: “formar hombres y mujeres que realicen este trabajo para que vean que las mujeres sí pueden”.

Puso su capital y empuje en las soluciones verticales (sistemas de descenso y elevación de trabajadores individualmente en suspensión mediante cables o cuerdas). “A pesar de los escollos, me crecí como mujer y como profesional, porque soy de las personas que cuando emprende algo, no lo dejo a la deriva”, destaca.

Estudió y se preparó, aprendió a hacer presupuestos, leerlos, presentarlos y discutirlos, hacer contratos con la abogada y se rodeó de personas capacitadas como ingenieros, economistas, abogados y especialistas en marketing y comunicación, “todo un equipo hoy preparado para dirigir Pujalte GC”.

Al responder sobre el porqué de una brigada constructora de mujeres, es tajante: “no me gusta la discriminación de género. Vivimos en un mundo tan machista que todavía tenemos que luchar contra eso”.

Para transformar esa realidad, ella se propuso ser la primera empresaria cubana al frente de un grupo de construcción especializado en técnicas de alpinismo industrial que incluye a mujeres.

Romper los moldes

Materializar las soluciones verticales demandaba una preparación especializada. Al surgir la idea de preparar un curso sobre ese tipo de labores constructivas, cuando no encontró apoyo en las instituciones, la creadora de Pujalte GC acudió a las redes sociales.

En apenas 24 horas de lanzada la convocatoria respondieron 35 mujeres, a las que entrevistaron y seleccionaron a 12.

María Cristina cuenta que primero les explicaron el objetivo: “convertirse en líderes, en mujeres empoderadas y que se conozca en el mundo y en el país que existen cubanas que hacen este trabajo”.

El profesor Héctor Pérez, único para impartir el curso de alpinismo por el Ministerio de la Construcción, acogió la idea con cierta reticencia y habló de lo difícil que sería, pero las muchachas dijeron: “de todas formas, lo vamos a hacer”. Y aprobaron nueve al final.

Todo el colectivo de Pujalte GC pasó el curso de técnicas de cuerdas, incluida la presidenta de la mipyme: “si voy a tener trabajadores que van a subir a una altura donde hay riesgo, tengo que saber cuáles son las medidas de protección para poderles exigir y garantizarles su vida”.

Esa responsabilidad implica también importar desde Estados Unidos y Europa costosos equipos, que son imprescindibles en este tipo de labor.

Caminos empedrados

“Hemos recorrido un camino. En la I Feria de Desarrollo Local, realizada en 2022, donde fuimos una novedad, se nos encargó la reparación de la cubierta del Pabellón Central del recinto ferial Expocuba”, cuenta.

La empresaria considera que fue muy compleja la reparación de 7787 metros cuadrados de techo, por el deterioro, la altura y el microclima.

A partir de ahí, aparecieron otros contratos con la clínica Cira García, el Ministerio de Transporte, los Almacenes San José y el emprendimiento privado JoJo Acuapónicos, entre otros. Sin embargo, subraya que algunas oportunidades de trabajo no fructificaron por el machismo.

“Todavía lo enfrento, desde los directores de una empresa, que cuando voy a una licitación dicen: dígale a su director que venga, hasta hombres que todavía creen que las mujeres no estamos preparadas para esto (…). Desafortunadamente, también ha pasado con mujeres directivas”, agrega.

Con historias muy diversas, esos obstáculos los enfrentaron en sus vidas algunas de las nueve alpinistas que hoy conforman la brigada constructora.

Yarelvis Alcántara, de 34 años, graduada de técnico medio en economía, era trabajadora en el hogar. “Estaba buscando trabajo y no encontraba en ningún lado, porque soy madre de dos niños pequeños y me decían que no. Encontré a Cristina en una convocatoria por Internet y me aceptó”, explica.

“Ella nos dio una oportunidad que en otros lugares me negaron”, afirma.

La fundadora de Pujalte GC tiene entre sus planes expandir su negocio a otras provincias, sumar a personas y organizar nuevos cursos. Uno de sus orgullos, dice María Cristina, es que cuando hicieron el relanzamiento de la marca de la empresa, su equipo acordó darle su apellido, por su fuerza y empuje, como presidenta y mujer. (2024)

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