Noel Manzanares Blanco - Cubainformación.- Parece que emerge un movimiento desde el Nuevo Mundo hacia el Viejo Mundo, a juzgar por determinadas posiciones políticas que actúan en América Latina (AL), específicamente en Cuba y Venezuela, que en alguna medida se manifiestan en la Unión Europea (UE), sobre todo en la España del Caso Podemos.


Acerca de América Latina, salta a la vista un panorama gubernamental que más-menos tiende a mejorar la situación de sus conciudadanos/as y, de facto, se aleja del dictado de Washington. Específicamente, significo el papel que desempeña la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a partir de su Cumbre fundacional efectuada a principios de Diciembre de 2011 en la Patria de Simón Bolívar y Hugo Chávez, con la presencia de los Presidentes y Jefes de Gobierno de los 33 países de la región.

Vale destacar que en la Declaración de Caracas de dicha Cumbre, se lee:

“[…] Que conforme al mandato originario de nuestros libertadores, la CELAC avance en el proceso de integración política, económica, social y cultural haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos, para que el mecanismo regional de integración sea el espacio idóneo para la expresión de nuestra rica diversidad cultural y a su vez sea el espacio adecuado para reafirmar la identidad de América Latina y El Caribe, su historia común y sus continuas luchas por la justicia y la libertad”.

Así, estamos en presencia de un conjunto de Gobiernos que, al margen de su heterogeneidad, a la vez que genera Latinoamericanismo, en última instancia y de modo ascendente sus acciones están dirigidas al beneficio de las grandes mayorías instaladas al Sur del Río Bravo.

Entretanto —sin despreciar que Fidel Castro vislumbró la CELAC—, resalto que la misma Cuba que celebró este 1ro de Mayo con toda una obra en Educación, Salud, Cultura, Ciencia, Deporte, Seguridad ciudadana… y auténtica Soberanía nacional, en este minuto cura casi el 80 por ciento de los niños/as con leucemia, de acuerdo con el doctor Sergio Machín, especialista de II Grado en Hematología y jefe de la clínica pediátrica del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI).

Por su parte, Venezuela continúa cosechando logros pese a la desestabilización de la derecha, al exhibir que millones de venezolanos/as han salido de la pobreza gracias a la inversión social que desde la llegada de la Revolución hasta la fecha ha superado los 623 mil millones de dólares. Se conoce que al cierre del 2013, el Estado invirtió 72,5 por ciento de los recursos provenientes del petróleo en obras sociales —vs. el bochinche del uso de su Oro Negro.

He aquí una muestra que ampara el respaldo popular a la Administración de Caracas, a contrapelo de actos vandálicos protagonizados por actores políticos y empresariales de la derecha nacional e internacional que, incluso, están relacionados con el magnicidio y golpe de Estado en marcha contra el Presidente Nicolás Maduro —el Gobierno venezolano acaba de presentar pruebas del crimen.

En este ambiente, pregunto: ¿Será que el quehacer tangible a favor del mejoramiento humano que tiene lugar en nuestros predios transita inadvertido en la mismísima Europa que cada vez más desmonta el estado de bienestar social? ¿Acaso la obra bienhechora de la “periferia” deja de repercutir en las personas que carecen o ven amenazas crecientes a la satisfacción de necesidades primarias en el “centro”?

Con estos antecedentes, se comprende mejor el porqué el madrileño periódico EL PAÍS, al calor de una despiadada guerra mediática que protagoniza en general la prensa de Occidente, marcha a galope contra Venezuela y Cuba tanto antes como ahora con su flamante director, a través de invenciones ¿estúpidas? que han sido descalificadas por CNN en español y la CEPAL —me permito reiterar.

Sin embargo, de alguna manera los acontecimientos positivos de Nuestra América, en general, y de Cuba y Venezuela, en particular, llegan a Europa y se insertan en el cambio de época a escala planetaria. Es el Caso Podemos.

Resulta que apenas unos días atrás, conocimos de Así sería un país gobernado por Podemos, un reporte del derechista rotativo ABC.es, con la siguiente inscripción: “El partido de Pablo Iglesias lleva en su programa desde la expropiación de empresas y viviendas privadas hasta el aborto libre y gratuito y el fin de la política de seguridad ciudadana”.

Para mí, carece de casualidad que la postura de esa formación política bautizada con el nombre de Podemos —apenas fue registrada el pasado mes de Marzo y ha sido la sorpresa de las últimas elecciones españolas— haya sido presentada por esa prensa ibérica como una tremenda intimidación al estado de Derecho y a la democracia que preconiza la burguesía donde quiera que ella se encuentre. Por ello, habla de “un mensaje agresivo” y de “muchas propuestas, que afectarían […] a la propiedad privada de los españoles” o sea, a los responsables de las desgracias de muchos/as hijos/as de la Madre Patria —tengo a bien aclarar.

No obstante, otras informaciones colocan luces. Por ejemplo, “Podemos”, un fenómeno mediático que pretende ser político, certifica:

“Nunca antes una candidatura electoral tuvo que ser tan justificada. Nunca un candidato tuvo que explicar tanto por qué se presentaba a las elecciones, ni tuvo ningún nominado a candidato que convencer a sus posibles electores de que se autoproclamaba candidato aunque en realidad eran los electores quienes, aun sin saberlo, le proclamaban candidato. Nunca un aspirante a representante tuvo tantas veces que decir que no aspiraba a representar a quienes se negaban a ser representados aunque en el fondo sí representaba lo que ellos proclamaban. Ni tuvo que decir tantas veces que su propuesta era de unidad y participación. […].”.

También encontré luces en la Entrevista a Nega (LCDM), integrante del grupo de rap “Los Chikos del Maiz”, el mismo que mostró públicamente su apoyo a “Podemos” y que prometió que si los resultados del nuevo actor político lo condenaban a ser un partido “marginal”, con poco apoyo popular, le retiraría dicho apoyo. Ahora, el entrevistado considera:

“Obviamente, si el proyecto quedaba reducido a algo testimonial, no tenía sentido seguir subido en el barco puesto que ya existen un montón de plataformas, partidos y proyectos de corte muy parecido, hubiera sido contraproducente en términos políticos. […].Pero que nadie se confunda, los resultados están bien pero no nos conformamos con un 7, un 10 ó un 15%. […]. El objetivo es La Moncloa, con todos los riesgos, contradicciones y consecuencias. Que lo sepa todo el mundo: 'Podemos' nace con vocación de gobierno. Algunos medios ya se han dado cuenta y andan algo nerviosos. Sí, deben tener miedo”.

Igualmente, me ofreció luz la consulta de Podemos nacido del 15-M, la sorpresa electoral en España, donde aparece que en Venezuela vivió uno de sus fundadores e ideólogos: Juan Carlos Monedero, Profesor de Teoría Política en la Universidad Complutense de Madrid, quien sostiene:

“Podemos no tiene un solo origen, sino muchas circunstancias”. “Su origen es mi fracaso en otros partidos, la experiencia luminosa del 15-M, que politizó a tanta gente, la experiencia en el Frente Cívico de Julio Anguita y mi experiencia como asesor de Llamazares [Gaspar, ex Coordinador General de Izquierda Unida], cuando me di cuenta de que el 80% del tiempo se iba en las luchas internas”. “Quien dice que queremos convertir a España en Venezuela es un idiota”. “Queremos que [Podemos] sea la llave para la construcción de un frente amplio como el de Uruguay, un punto de encuentro entre partidos y movimientos sociales que nos permita reinventar la democracia y crear un proceso constituyente. Así fue en Bolivia, Venezuela y Ecuador”.

Asimismo, me iluminó cómo “con menos se puede hacer mucho más” y que 'The New York Times' aprecie que Podemos haya sido capaz de “sacudir los cimientos” de la política española, contribuyendo a que, por primera vez en democracia, el apoyo al bipartidismo del PP [Partido Popular] y PSOE [Partido Socialista Obrero Español] cayera por debajo del 50% de los votos. Todo ello, con apenas diez propuestas económicas de interés popular.

Con tales luces, era de esperar que la clase política tradicional de España tuviera manifestaciones de repudio. Es lo que aconteció con las declaraciones de Felipe González, quien acaba de mostrar su temor ante la “catástrofe” que supondría que prendan alternativas como la de la organización de marras. “Una alternativa bolivariana para España y para Europa sería una catástrofe sin paliativos”. “Ojalá no llegue pero, si llega, uno tendría el consuelo de decir 'yo ya lo dije'”, declaró el ex jefe del Gobierno de Madrid por el PSOE.

Entonces, los elementos de juicio que a grandes zancadas acabo de compartir con mis lectores/as me llevan a pensar que existen impactos del Nuevo en el Viejo Mundo, toda vez que ciertas huellas deja América Latina, específicamente Cuba y Venezuela, en aquella latitud; y que la calidad/acogida del sujeto emergente denominado Podemos, es la señal más visible de tales impactos en España, en particular, y en la Unión Europea, en un plano general. ¡Enhorabuena!

 

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