Imagen: Síndrome de La Habana, ¿teoría conspirativa o realidad? KienyKe.com


Manuel David Orrio del Rosario - Kaosenlared

Parece estar de vuelta el llamado Síndrome de La Habana, tras la publicación de un extenso reportaje en el cual se imputa a Rusia la responsabilidad por su existencia. Curiosamente, ya en marcha la contienda electoral en Estados Unidos.

Como es conocido, dicho síndrome habría provocado trastornos de salud en diplomáticos y oficiales CIA estadounidenses en diversos países, incluso invalidantes para un ejercicio profesional y hasta con no despreciables indemnizaciones recibidas a tenor de la llamada Ley de La Habana, “que proporciona una compensación de seis cifras a las víctimas confirmadas” [1].

Por supuesto, cuando el Tío Sam paga, no es por botarate. Según el reportaje,

“Una investigación de un año de duración realizada por The Insider , en colaboración con  Der Spiegel  y 60 Minutes (CBS), ha descubierto pruebas que sugieren que incidentes de salud anómalos inexplicables, también conocidos como síndrome de La Habana, pueden tener su origen en el uso de armas de energía dirigida empuñadas por miembros de la unidad rusa GRU 29155. Miembros del …escuadrón de sabotaje de inteligencia militar del Kremlin han sido colocados en el lugar de presuntos ataques contra personal del gobierno estadounidense en el extranjero y sus familiares, lo que lleva a las víctimas a cuestionar lo que Washington sabe sobre los orígenes del síndrome de La Habana y qué respuesta occidental apropiada podría implicar” [2].

Andrey Averyanov, presunto comandante fundador de la Unidad 29155 del GRU.

Cuba, uno de los países donde el síndrome se presentó, fue acusada en su momento de ser la causante, lo cual fue aprovechado por la Administración Trump para frustrar el proceso de acercamiento entre Estados Unidos y la tierra de José Martí que se producía desde el mandato de Obama, y que el actual presidente Biden mantiene más o menos estancado – salvo medidas puntuales -, más allá de acciones del Congreso de ese país que persiguen apretar más aún ese lazo en la garganta que son las medidas coercitivas unilaterales de la nación del Potomac contra la Mayor de las Antillas, vulgo bloqueo.

Última de esas acciones fue la prohibición del uso de fondos federales para promover el desarrollo en Cuba de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), muy en mayoría de propiedad privada, ya antes sujetas a la restricción de no poder realizar transacciones con bancos estadounidenses.

Dicha prohibición en las transacciones estimula en Cuba un contrabando de dólares en efectivo de las mipymes para poder importar desde ese país u otros, aunque ni de lejos sería la causa determinante de la existencia del desbocado mercado cambiario informal criollo, en el que el precio de un dólar ya llegó al 7% del salario medio.

El Toque. Sirve de referencia en el mercado cambiario informal

Sin dudas, un contrasentido: Estados Unidos aboga desde décadas atrás por el desarrollo de de la propiedad privada en la Mayor de las Antillas y ¡ahora lo obstaculiza!

Guste a quien guste, pese a quien pese, lo cierto es que la investigación exonera de hecho a Cuba; según la misma,

“El primer avistamiento pudo haber ocurrido exactamente siete años antes. Contrariamente a la información que se ha hecho pública sobre el síndrome de La Habana, que comenzó en la capital cubana del mismo nombre en 2016, probablemente hubo ataques dos años antes en Frankfurt, Alemania, cuando un empleado del Gobierno estadounidense destinado en el consulado allí quedó inconsciente por un golpe, algo parecido a un fuerte rayo de energía. Posteriormente, a la víctima se le diagnosticó una lesión cerebral traumática y también pudo identificar a un agente de la Unidad 29155 con sede en Ginebra” [3].

Si de acuerdo con el reportaje el primer avistamiento se produjo dos años antes en Frankfurt, Alemania; si además “Se han citado más de 100 casos… en todo el mundo, que afectan a espías, diplomáticos, oficiales militares, contratistas y, en algunos casos, a sus cónyuges, hijos e incluso mascotas domésticas estadounidenses” (4) ¿por qué la Administración Trump culpó a La Habana, prácticamente desde el inicio de los incidentes en la capital cubana, al punto de agudizar la tensión entre Estados Unidos y Cuba casi al extremo?

Por su parte, la llamada Unidad 29155 pertenecería al GRU; o sea, el Servicio de Inteligencia Militar de Rusia. Aunque se le supone dedicado a lo específicamente militar, se le conocen y sospechan una variedad de funciones, que van desde el mando de las tropas especiales spenatz, la información satelital o el espionaje económico, pasando por operaciones encubiertas de toda clase; por supuesto, incluyen las nada “limpias”, en lo cual la 29155 sería la “especializada”.

De seguir al reportaje, parece disparatado sospechar una supuesta vinculación habanera entre el GRU y los servicios especiales cubanos, a los efectos del Síndrome de La Habana, por cuanto es un principio de Cuba, en materia de seguridad nacional, prevenir una confrontación con Estados Unidos, o al menos evitarla.

No obstante,sin desdoro de la eficacia demostrada de los servicios especiales cubanos, nada ni nadie es perfecto. Pudo ocurrir que el GRU ruso actuara en La Habana a espaldas de los Órganos de Seguridad del Estado criollo, sin ser detectado, por cuanto no es la primera vez que Rusia actúa ignorando a Cuba.

Historia, más implacable de las maestras: cuando la Crisis de Octubre de 1962, la extinta URSS no vaciló en excluir a la tierra de José Martí de las negociaciones con Estados Unidos, respecto a la retirada de sus misiles nucleares; la Rusia de Yeltsin abandonó a Cuba en su hora más negra, cuando la suspensión de su apoyo hizo caer el Producto Interno Bruto (PIB ) en 35% y provocó una crisis aún sin parangón.

Por su parte, el presidente Putin no vaciló en retirar de Cuba el Centro Radioelectrónico de Lourdes, no obstante el público desacuerdo cubano, expreso en una nota oficial del 17 de octubre del 2001, que apuntó:

“En horas de la noche de ayer mismo, con la representación rusa, que había solicitado entrevista urgente, abordamos de nuevo la cuestión con abundantes argumentos. Dicho representante era portador de otro mensaje del Presidente ruso proponiendo algo todavía peor: la conveniencia de declarar públicamente y de inmediato que el acuerdo del Centro Radioelectrónico de Lourdes estaba cancelado. Le respondimos que estábamos en absoluto desacuerdo y le propusimos que estudiaran otras variantes; que ellos tenían fama de buenos ajedrecistas y no ignoraban que podían buscarse cien variantes y no solo la que estaban proponiendo… La urgencia rusa, según expresaron, era por el deseo de que el presidente Putin se presentara a la reunión con el presidente Bush en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico, en Shanghai, llevando consigo estas dos noticias. Cualquiera comprende cuán agradables son las mismas para su interlocutor: la de Cam Ranh (ubicada en Vietnam) aunque intrascendente en los hechos, muy simbólica; la de Cuba, un especial obsequio[4].

Centro de Exploración y Escucha Radioelectrónica “Base Lourdes”. “La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base Exploración Radioelectrónica Lourdes” (Fidel Castro 1.3.2005). Universidad de Ciencias Informáticas.

Historia, más implacable de las maestras: la extinta URSS y ahora Rusia, siempre han priorizado sus intereses nacionales y geopolíticos en sus relaciones con Cuba, para bien y para mal. Es el “destino manifiesto” de este país en sus relaciones con las grandes potencias y lo único realista, acorde con el interés nacional de este “hervorio caribeño de las ninfas”, es forjar alianzas; pero sin olvidar que, al decir de Lord Palmerston, “Las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, sólo intereses permanentes”.

Con esos antecedentes, ¿por qué excluir la posibilidad de que la Unidad 29155 actuara en La Habana a espaldas de los servicios especiales cubanos?

La voz de Cuba

Según el reportaje, “El síndrome de La Habana llamó la atención pública por primera vez en 2017 en relación con extrañas dolencias que afectaban a más de veinte funcionarios de la CIA y del Departamento de Estado destinados en Cuba a raíz de la reactivación de las relaciones diplomáticas entre la administración Obama y el gobierno encabezado por el hermano de Fidel Castro, Raúl. Los casos se registraron en La Habana entre mayo de 2016 y septiembre de 2017, cuando la administración Trump redujo radicalmente la presencia del Departamento de Estado en la isla caribeña y la CIA retiró a todo su personal de la reabierta embajada estadounidense allí. Pero pocos en la comunidad de inteligencia creían que los cubanos estaban detrás del fenómeno… la teoría predominante era que los rusos habían llevado a cabo los ataques como parte de un esfuerzo por obstaculizar el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba [5].

Distintas investigaciones aportaron evidencias de que “de La Habana”, el síndrome sólo tiene el nombre. No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano (MINREX) reaccionó rápidamente tras la publicación de The Insider, Der Spiegel y CBS, por voz de la Subdirectora General de Estados Unidos, Johana Tablada, quien afirmó a AP:

“La reacción nuestra es de preocupación, porque no se trata de una investigación: el programa que ha hecho la cadena CBS, una cadena poderosa de los Estados Unidos, resulta insostenible e inexplicable; y más allá de los muchos adjetivos, de la presentación de testigos halados por los pelos,  que no tienen nada que ver con la historia que desde el inicio fue una operación, hoy se vuelve a presentar, no como una investigación periodística, sino como una operación política, como una operación de propaganda. A nosotros nos llama mucho la atención el hecho de que CBS considere que el público no tiene derecho a conocer, en un material que supuestamente es relevante, que existen informes científicos sólidos, encomendados por el gobierno de Trump, que lo engavetó dos años, como el “Jason Report”, que concluye, claramente, por decirlo, que los síntomas que pudieron ser reales no se pueden atribuir a una causa extraordinaria,  como un ataque, sino que están vinculados a condiciones naturales, a enfermedades preexistentes o a cuestiones ambientales” [6].

Johana Tablada, Subdirectora General de Estados Unidos en el MINREX. AP

Tablada también aludió a varias investigaciones de Estados Unidos y Cuba, coincidentes en que “no hay ninguna evidencia que sustente o confirme,  que se deben a acciones externas y que están asociados a condiciones naturales, a enfermedades preexistentes, a estrés o a condiciones ambientales. A nosotros nos parece que el público tiene derecho a saber éso, que se omite abiertamente en este trabajo. También se omite en este trabajo los testimonios de personas que supuestamente fueron afectados y que han sido publicados por la prensa en el pasado, como la carta que se hace por las personas que estaban en La Habana en ese momento y le piden al Departamento de Estado que no se los lleven, que no se sienten ni agredidos ni atacados ni en peligro” [7].

Cierto: el reportaje puede ser una operación de propaganda política contra Cuba, o puede ser aprovechado para tal, porque indicios van apareciendo. Pero de su lectura se desprende que la Mayor de las Antillas no es lo principal – diría que se menciona porque se vio involucrada y fue víctima de la Administración Trump -; sería deseable que la prensa cubana publicara el reportaje , ante todo porque es un derecho a conocer del ciudadano.

Lector, aquí lo tiene: Unraveling Havana Syndrome: New evidence links the GRU’s assassination Unit 29155 to mysterious attacks on U.S. officials and their families

(* Para quienes no puedan leerlo en inglés, pestaña superior derecha, pinchar en traducir y podrán en castellano).

¿No dice Tablada que “A nosotros nos llama mucho la atención el hecho de que CBS considere que el público (norteamericano) no tiene derecho a conocer”? ¿Y qué del derecho no menos igual del público cubano, más en un escenario de Internet y redes sociales en el que muchos se enteran, sí o sí?

Del Síndrome de La Habana a ¿las mipymes?

Tablada llevaría parte de razón, aunque en el reportaje se mencione a Cuba de modo marginal: ¿podría ser útil la investigación para justificar un eventual mayor arreciamiento del bloqueo, habida cuenta de un panorama electoral estadounidense que no excluye esa posibilidad?

Si en las ya en camino elecciones presidenciales de Estados Unidos Biden es reelecto, pudiera ocurrir un segundo “deshielo” a lo Obama, no se descarta; si Trump logra un segundo mandato, nadie sabe qué pasará en Cuba; es predecible que estè bajo total hostilidad, a la cual se suma una vulnerabilidad económica signada por un estancamiento del PIB medio anual de un decenio; políticas económicas harto cuestionadas por destacados economistas criollos; “oportunidades perdidas” en su relación con Venezuela y con Obama; crisis alimentaria a las puertas y emigración de se estima en 4% de la población, con amenaza de severo déficit de recursos laborales para el 2030; caída del Índice de Desarrollo Humano en 30 lugares a nivel mundial; una grave crisis energética y hasta protestas populares que pudieran tener por origen una “intoxicación mediática” desde las redes sociales – dice un encumbrado – o algo tan pedestre como el estar cada día 12-15 horas sin electricidad, sin comida, sin agua o sin poder cocinar a los niños de la familia.

Cuba, no obstante, no es el “ombligo del mundo”, y mucho menos el de Estados Unidos; es harto sabido que su política hacia la Mayor de las Antillas está virtualmente secuestrada por intereses cubano-americanos que aspiran al retorno a una Cuba capitalista “a la vieja usanza”, y en lo que el interés nacional estadounidense bien poco importa.

No por gusto las medidas norteamericanas contra las mipymes criollas, incluso a contrapelo de lo que Washington siempre ha promovido, incluso a contrapelo de los éxitos de aquellas, pese al entorno hostil en que se desenvuelven.

Dicho entorno incluye declaraciones poco simpáticas de altos servidores públicos, o ataques en las redes sociales, por muy reconocidas que estén las mipymes en documentos del Partido Comunista de Cuba.

Parece olvidarse, de paso, que el presidente Díaz-Canel ha salido en defensa de las mipymes, aunque sin mencionarlas directamente: “A ese propósito aportan algunos desde las posiciones más extremas: desde la derecha convocando a privatizarlo todo y al cambio de sistema, y también desde una supuesta izquierda demonizando cualquier espacio al mercado. Como siempre, los extremos se tocan y ambas posiciones coinciden en un punto: la crítica lapidaria al término socialismo y a cualquier intento de solución nacido de la gestión gubernamental» [8].

Se ha culpado a las mipymes de ser causantes de inflación y de los llamados precios abusivos y especulativos, en tanto se ha callado sobre el rol nefasto que en el crecimiento de una inflación ya galopante desempeña un déficit fiscal previsto para el 2024 en ¡18,5% del PIB!, cuando lo recomendable es que no rebase un 3-5%.

Aún así, apenas diez mil emprendimientos de más de 58 mil que existían en 1968, cuando la llamada Ofensiva Revolucionaria eliminó los negocios privados, fueron capaces de aportar el 7,7% del PIB en el 2023 y de paso compensaron una caída de éste que se calcula en 1-2%, pero que sin ese aporte pudo ser de más de un 5 [9].

Portada Revista Verde Olivo, 1968.

También emplean a más de un cuarto de millón de trabajadores, absorbiendo así a alrededor del 25% de lo que se llama “desempleo oculto”; es decir, exceso de ocupados en relación con los requerimientos productivos o de servicios, algo que en los típicos eufemismos criollos se denomina “plantillas infladas”.

Trabajadores. Caricatura de Alfredo Martirena

José Martí apuntó que “en política, lo real es lo que no se ve”. Y lo que “no se ve “, o no se publica, es que las mipymes, por el simple hecho de “llegar primero” – principio elemental de marketing – son una amenaza para los intereses de quienes aspiran a reposicionarse en esa Cuba capitalista “a la vieja usanza” y una vez más dependiente de Estados Unidos. Son además prueba al canto de lo que puede pasar entre Estados Unidos y Cuba, de derogarse el bloqueo.

Por tanto, no descartar la “hipótesis Tablada”.

¿Operación política o servicio público?

Sin perjuicio de las menciones a Cuba, y del suspicaz correlato – por demás entendible -, no puede perderse de vista que el reportaje de marras declara una intención de servicio público que pudiera entroncar con piezas maestras del periodismo de investigación.

“Se ha formado un consenso entre la creciente comunidad de enfermos de AHI de que el gobierno de Estados Unidos (y la CIA en particular) está ocultando todo lo que sabe sobre el origen del Síndrome de La Habana. Las víctimas ofrecen dos hipótesis generales sobre el motivo. La primera es que revelar toda la información de inteligencia sobre la participación rusa podría ser tan escandaloso como para convencer al pueblo estadounidense y a sus representantes de que Moscú ha cometido un acto de guerra contra Estados Unidos, planteando así cuestiones espinosas sobre cómo una potencia nuclear aficionada a mostrar sus misiles hipersónicos debería tener que pagar. La segunda es que reconocer que el Síndrome de La Habana es causado por un adversario extranjero podría frenar el reclutamiento para la CIA y el Departamento de Estado. Después de todo, ¿cuántos estadounidenses estarían dispuestos a servir a su país en el extranjero con pleno conocimiento de que su próxima carga de ropa o su próxima excursión matutina a la embajada podría resultar en dolencias físicas y mentales permanentes?”, apuntan The Insider, Der Spiegel y CBS [10].

Por investigaciones como Desentrañando el síndrome de La Habana: Nueva evidencia vincula la Unidad de asesinato 29155 del GRU con misteriosos ataques contra funcionarios estadounidenses y sus familias, periodistas estadounidenses han recibido el prestigioso Premio Pulitzer y hoy son ejemplos de lo mejor del periodismo de su país: Seymour M. Hearsh dio a conocer la matanza en la aldea vietnamita de My Lay; Carl Berstein y Robert Woodward revelaron el escándalo Watergate y contribuyeron a la dimisión del presidente Nixon; Thomas L. Friedman lo ha ganado tres veces ¿Por qué “negar sal y agua” al reportaje, como así parece? ¿Acaso porque se acusa a Rusia, cuyo “expediente de amistad” con Cuba abunda en claroscuros?

No siempre “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. No siempre, aunque el agua llegue al cuello…

Entretanto, la “concreta cubana “: ¿mañana habrá servicio de electricidad? ¿Qué haré de comer? ¿Qué preparar a mi hijo de merienda para la escuela?

Notas y enlaces:

[1][2][3] – Unraveling Havana Syndrome: New evidence links the GRU’s assassination Unit 29155 to mysterious attacks on U.S. officials and their families.

https://theins.press/en/politics/270425

(Para quienes no puedan leerlo en inglés, pestaña superior derecha, pinchar en traducir y podrán en castellano).

[4] – Nota oficial del gobierno de Cuba del 17 de octubre del 2001.

http://www.cuba.cu/gobierno/documentos/2001/esp/n171001e.html

[5] – Ibídem 1-2-3.

[6][7] – Para Cuba nuevo reporte sobre supuestos ataques sónicos contra  Estados Unidos es una “operación política”. Entrevista de Johana Tablada a AP

https://cubaminrex.cu/es/para-cuba-nuevo-reporte-sob

[8]-Miguel Díaz-Canel Bermúdez

https://www.presidencia.gob.cu/es/presidencia/intervenciones/discurso-pronunciado-por-el-presidente-de-la-republica-en-la-clausura-del-primer-periodo-ordinario-de-sesiones-de-la-x-legislatura-de-la-asamblea-nacional-del-poder-popular/

[9]– IPS.Evolución de los nuevos actores económicos en Cuba

https://www.ipscuba.net/economia/evolucion-de-los-nuevos-actores-economicos-en-cuba/

[10]– Ibídem 1-2.-3.

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