Carlos González Penalva.- En este episodio, analizamos las perspectivas y consecuencias de la entrevista al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Aunque el periodismo es el arte de comprender la vida y sus contradicciones, esta conversación va más allá de las noticias, centrándose en una visión política sobre la vida y las complejidades que enfrenta Cuba en la actualidad. El presidente Díaz-Canel no escatima al abordar la difícil situación que enfrenta Cuba, los desafíos que debe superar y la "resistencia creativa" para enfrentarlos. Cuba se encuentra bajo una presión máxima, luchando contra el asedio económico y políticas puedan ser objeto de debate y crítica internacional. No te pierdas este episodio que analiza la realidad cubana y las perspectivas de desarrollo y futuro del país.


Canel: de la vida y sus contradicciones

[Una colaboración en el espacio "Desde Cuba" de Radio Habana Cuba Internacional junto a Roberto Bastidas el 19 de octubre de 2023]

Carlos González Penalva.

Decía en estos días pasados Mario Almeida que el periodismo es entender la vida y también sus contradicciones. Y si bien no es el periodismo el asunto que nos convoca, me parece un buen titular para concentrar la entrevista que ayer ofreció el presidente Miguel Díaz-Canel, una visión política sobre la vida y sus contradicciones. En ella, el presidente abordó sin ambages la situación actual del país, los desafíos que enfrenta y las medidas que se están implementando para superarlos.

Y es que, como bien señalaba Canel, vivimos en tiempos que, muy al contrario de lo que imaginábamos durante la pandemia – saldremos mejores, clamaban desde los balcones – el mundo no solo no ha aprendido de los retos que la pandemia de la Covid-19 impuso a las naciones y del papel central que la cooperación entre los pueblos tiene para hacer frente a tiempos de crisis colectivamente, sino que el mundo ha mostrado el peor de sus rostros: guerras, conflictos, medidas coercitivas unilaterales para presionar a quienes piensan distinto, donde se siguen construyendo muros y no puentes, donde se siguen tratando de aplastar las causas de los países más pobres; un mundo que es cada vez más desigual, en el que los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres.

No se trata de una cuestión de buena o mala suerte en la gestión de un mandatario, que bien podría haberlo usado como disculpa, como otros muchos presidentes han hecho antes, durante y después de la pandemia, sino de cómo un gobierno, y un presidente, se dispone a dar solución a las adversidades, a las situaciones extremas, fatídicas y complejas que afectan a un país. Un país es, sobre todo, su gente, su pueblo, sus ciudadanos. Cuba tiene una larga tradición política de hacer frente a los desafíos, a veces de formas creativas, de convertir reveses en victorias. Y es que uno de los elementos centrales de esta tradición tiene un punto de partida que puede parecer sencillo, pero que no es nada común en política: hacer frente a las cosas tal como vienen, sin subterfugios, sin adecuacionismos (la farsa de intentar ajustar los hechos a los discursos) o desde el teoreticismo (ajustar los discursos a los hechos en una suerte de populismo).

Y en esa cultura política transitó Díaz-Canel a lo largo de la entrevista, porque para hacer frente a las cosas tal como vienen, lo primero es distinguir unas cosas de las otras, criticar en el sentido clásico del término, clasificar. Cuba pasa – señaló – por una situación de máxima presión, de asfixia económica que tiene como objetivo el colapso de la Revolución y quebrar la cohesión y la paz social, a la que se le suman los nuevos modelos de guerras híbridas – campañas de desinformación, bulos construidos sobre la capacidad de difusión de las redes sociales – pero que había logrado sortear, no sin dificultades, hasta 2019 donde al “tradicional” bloqueo estadounidense se le sumaban 243 medidas de recrudecimiento del bloqueo impuestas por Donald Trump y en 2021 la inclusión en la lista de países que promocionan el terrorismo a pocos días de abandonar la Casa Blanca tras perder las elecciones. Ninguna de esas medidas ha variado con la administración Biden. Y sobre esta realidad – una perspectiva histórica de los elementos determinantes para el desarrollo económico y social del país – se desató la pandemia mundial de la Covid-19, de la que aún el mundo no se ha recuperado de sus devastadores efectos sociales, económicos y productivos, pero que además en Cuba afecta – detallaba - con carácter especial a las economías y ayuda mutua entre las familias (remesas), al turismo y a las exportaciones, a la producción e importación de energía, alimentos, y las materias primas para la producción de medicamentos fundamentales. Ante esa situación de crisis, se podían dar dos soluciones posibles para Díaz-Canel: rendirse y aplicar medidas neoliberales que han abocado a gran parte del mundo al desastre y la pobreza extrema, o dar la batalla, planificar, y desarrollar fórmulas alternativas para no aplicarlas y sin que los pilares fundamentales del socialismo entren en colapso, aunque su desarrollo se haya visto detenido. De ahí nació – señaló Díaz-Canel - la elaboración del concepto de resistencia creativa, que no es solo resistir y aguantar, sino resistir y superar las situaciones adversas como pueblo, como país, como nación. Y en ello es posible que haya aspectos de las políticas implementadas que estén sujetos a discusión y a la crítica, como no podría ser de otro modo o, como destacó certeramente, “No hay obra perfecta y sería idealista pensar que todo se ha hecho bien, que todo es perfecto y que el Gobierno tiene la razón en todo”. Pero es difícil, por poner un ejemplo muy discutido, derivar de las políticas de Ordenamiento la inflación económica del presente, puesto que esta no se reduce a Cuba, sino que tiene un carácter internacional, aunque reviste características particulares en el país. Quienes intentan sostener esta tesis más que una “derivación” del Ordenamiento, lo que estarían sosteniendo es realmente una inferencia, afirmaciones desde las cuales se derivan conclusiones a partir de las premisas de sus argumentos, o dicho de otro modo, distorsionar la realidad para adecuarla a sus argumentos. Los déficits (distancia entre el ideal y el ejercicio) que algunas voces y medios de comunicación han sostenido para criticar a las políticas del Gobierno son las condiciones necesarias para que este socialismo – los intereses de la mayoría social frente a los privilegios de una minoría - exista. Y es que, en palabras del presidente, “Dar la batalla en Cuba ha sido priorizar la vida humana, y después que ganáramos con la vida de la gente seguir trabajando para impulsar el país.”

No podemos renunciar a los sueños de la prosperidad posible para Cuba, porque este pueblo, sin duda lo merece como nadie.

 

 

Una colaboración en el espacio "Desde Cuba" de Radio Habana Internacional junto a Roberto Bastidas.

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