Iroel Sánchez - La Jiribilla.- Querido Raúl. Consejera Ángela Bugallo. Compañeros de la dirección de nuestro Partido y Gobierno. Distinguidos invitados, amigos de Cuba y del Libro: Si febrero es en muchos lugares del mundo, mes de carnaval, entre los cubanos es el mes de la Feria del Libro, un esperado fenómeno cultural de masas que recorre el país junto a escritores y artistas, dejando en las manos de millones de nuestros compatriotas, nuevas posibilidades para la imaginación y el conocimiento.

El hecho de que obras de Marcel Proust, Alejo Carpentier, José Saramago y Gabriel García Márquez, nutran cientos de miles de bibliotecas en los hogares, sería ya un premio para este esfuerzo que implica a numerosas instituciones y organismos de nuestro país y que convoca cada año, junto a la intelectualidad cubana, a relevantes escritores, artistas, editores y otros invitados  extranjeros que nos visitan para la ocasión.


Pero no se trata sólo,  como se ha divulgado ampliamente, de que se pongan a la venta más de ocho millones de libros, de casi mil nuevos títulos publicados por las editoriales cubanas, en una amplísima gama temática que recorre  desde la poesía más experimental hasta documentados textos de investigación científica. 

Arrastrado de año en año por la exigencia de un público que plantea cada vez mayores retos para sus organizadores, el evento que hoy inauguramos abarca además de las presentaciones de libros y revistas, encuentros con autores, numerosos coloquios y foros literarios, lecturas de narrativa y poesía, espacios académicos para la historiografía y las ciencias de la naturaleza. Eventos especializados de bibliotecarios, editores e historietistas, se unen a la programación de los pabellones infantiles, y al universo de los libros en formato digital, que este año se denominará Lecturas en la red. A esa diversidad, se añaden también,  exposiciones de artes plásticas y diseño gráfico, conciertos sinfónicos, de jazz y descargas de trovadores, espectáculos de danza y ciclos de cine. 

Ese ambicioso programa, alcanzará a cuarenta y una  sedes fuera de la capital, incorporando esta vez los territorios del Segundo y Tercer Frentes en las montañas de la provincia de Santiago de Cuba, en ocasión del 50 aniversario de su fundación. Hasta allí llegarán, libros, autores, y todos los programas del evento: literario, artístico, infantil, profesional y de nuevas tecnologías.

La estimulante acogida popular que tuvieron las actividades impulsadas durante el pasado año,  junto a la Unión de Jóvenes Comunistas, con la participación entusiasta de cientos de autores, como La Noche de los libros, Lecturas de Verano, el Festival Universitario del Libro y la campaña Leamos Más, demuestran la gran demanda cultural que alrededor del libro y la lectura se ha ido fomentando en estos años. En correspondencia con ello, en todas las sedes de la Feria se han previsto  estrategias para facilitar aún más el acceso al libro, a la vez que crecerá la presencia de escritores en instituciones como  universidades, y establecimientos penitenciarios.

En particular, en la capital, desde el pasado día seis, cuarenta  y cinco librerías acogen las principales novedades del evento, lo que ha constituido una verdadera fiesta no menos innombrable que la Feria misma.  Este prólogo no se ha limitado a la venta de libros, sino que en cada lugar ha contado con una programación en la que han participado poetas, narradores y ensayistas, en un vínculo que debe ser cada vez más cotidiano.

Aello se han sumado a partir de este lunes otros espacios mayores como La Feria de Rancho Boyeros y  el Pabellón Cuba. Estas opciones, junto a las cuatro  instalaciones juveniles que desde la mañana de ayer también incorporaron la oferta de libros y Cafés Literarios, los  dos pabellones infantiles en el Anfiteatro de la Avenida del Puerto y el Pabellón Cuba, abiertos los fines de semana, pretenden aumentar el acceso a la Feria y su programa,  fuera de un  recinto ferial que llega a resultar pequeño ante la masividad de un público que crece de año en año.

Galicia es, en esta ocasión, la cultura homenajeada  en nuestra Feria. Un grupo de escritores y editores gallegos con simpatías hacia nuestro país, llevaban varios años trabajando para esta invitación pero la acogida que tuvo en las autoridades de la Junta de Galicia, y en instituciones como la Universidad de Santiago de Compostela, superó con mucho cualquier expectativa.

Ellos han acudido con una amplísima delegación de escritores y artistas que estará presente en todos los programas del evento, han construido un hermoso pabellón, y han realizado un gran esfuerzo editorial que estará presente gratuitamente en todas las sedes de la Feria, además de importantes aportaciones para la red de bibliotecas públicas. A ello se sumarán numerosas publicaciones de autores y temas gallegos realizadas por editoriales cubanas.

Agradecemos mucho el entusiasmo con que la cultura de Galicia se hace presente en Cuba a través de la Feria Internacional del Libro, de modo consecuente con la profunda e histórica relación entre nuestros pueblos.

No tenemos duda que con los libros que quedarán en manos de los lectores cubanos y con el acceso de privilegio que tendremos en estos días a la literatura, el cine, la música,  y las artes plásticas y escénicas de Galicia, esa relación será enriquecida. 

Dos autores de larga y fecunda trayectoria en nuestra cultura serán homenajeados en esta edición de la Feria: Graciella Pogolotti y Antón Arrufat.  

La Doctora Graciella Pogolotti, constituye desde hace tiempo un referente fundamental en el ensayismo y la crítica artística en Cuba, aunque su aporte trasciende con mucho su obra publicada en esas áreas. Su labor docente y su pensamiento son parte esencial de nuestra cultura desde hace más de cincuenta años, y su estatura ética y ejemplar consagración, la han convertido en una presencia insoslayable para cualquier acercamiento a la cultura cubana de nuestros días. No nos equivocamos si afirmamos que  es considerada, gracias a la agudeza y actualidad de su pensamiento, una maestra por muchos de los más jóvenes escritores y artistas cubanos. 

Antón Arrufat, es autor de una amplia obra que recorre todos los géneros  literarios. Más allá de su importante aporte como escritor de ficciones, es un conocedor profundo de nuestra tradición literaria, especialmente la del siglo XIX. Sus estudios sobre la obra de grandes escritores como  Gertrudis Gómez de Avellaneda, o su testimonio acerca de Virgilio Piñera son referencia obligada para cualquier investigador que se acerque a la literatura cubana. Desde su erudición, es un importante colaborador de muchas instituciones, editoriales y revistas cubanas, a las que contribuye desde el compromiso con su cultura y  su país.

Al referirse a los desafíos que enfrenta el ejercicio literario en el mundo actual, el propio Antón ha denunciado recientemente, en un amplio reportaje que le dedicara el periódico Granma, a raíz de su presencia en la Feria, cómo muchos de los escritores están “siendo ya víctimas de las editoriales, de los premios, el dinero, de la ley del mercado”. Esta Feria, comparte esas apreciaciones, no son las ganancias ni el mercantilismo los que han guiado el desarrollo del libro cubano, sólo una concepción profundamente libertaria y humanista de la cultura puede alentar un evento como el que inauguramos hoy. 

Desde su nacimiento, junto a la revolución triunfante en 1959, el sistema editorial cubano, fomentó la  construcción de  catálogos con jerarquías propias y sentido descolonizador, dejando atrás las certeras  palabras con que Virgilio Piñera describía la situación del escritor en Cuba en marzo de aquel año: “los escritores cubanos somos “la última carta de la baraja”, es decir, nada significamos en lo económico, lo social y hasta en el campo mismo de las letras”, para interrogarse luego: “¿Qué es un escritor en Cuba? ―nos preguntamos. La respuesta es tan difícil como la cuadratura del círculo o el hallazgo de la piedra filosofal. ¿Somos una  clase como la de los profesores o la de los periodistas? No por cierto. ¿Se cotizan y venden nuestras producciones? Ni hablar ¿Nos pagan nuestros artículos? Esto sería inconcebible. ¿Nos lee el pueblo? Respuesta terrible: nos leemos entre nosotros mismos. ¿Pesamos algo en la opinión pública? Ni un adarme. Entonces, ¿qué somos? Pues personas privadas, que decidieron dedicarse al noble ejercicio de las letras. Y pregunta capital: ¿de qué vivimos?. Del aire, de expedientes, de la peseta que nos da el amigo, de las cien tremendas humillaciones, de sueños y hasta de quimeras” (Hasta aquí la cita).

Hoy, nuestra intensa vida cultural cuenta, de manera creciente, con la participación crítica de nuestros más reconocidos intelectuales, potenciada por la democratización y diversificación que ha significado  el estímulo y apoyo material para la creación de sellos editoriales en todas las provincias del país.  Es parte del diálogo -no exento de contradicciones- que de manera natural fluye al interior de nuestra sociedad, no la caricatura   que el conjuro mediático -ansioso por vernos regresar al pasado al que se refería Virgilio- pretende fabricar ahora, oportunista y manipuladoramente, sino el método consagrado históricamente por la Revolución cubana para fortalecerse ante los desafíos: la participación popular, el debate más verdadero, aquel donde el dinero no modula ni falsea el alcance de las voces.

En un contexto de encarecimiento del papel, y subida en flecha del precio de los combustibles, para un país que importa ambas cosas, y tiene aun significativas necesidades económicas por solucionar, realizar un evento de estas magnitudes es sólo posible con una gran voluntad política. Producir y distribuir ocho millones de ejemplares desde Sandino hasta Baracoa, transportar y alojar a cientos de autores, a lo largo y ancho de la isla, serían cosas  imposibles en nuestras circunstancias sin esa voluntad, que tiene en Fidel un  impulsor fundamental. Fue él quien nos empujó a llevar la Feria a todo el país, quien  concibió la idea de dotar a cada provincia de los medios para un desarrollo editorial, y gestó allá en el ya lejano 1961 la Campaña de Alfabetización que cambió a este país para siempre y dio a los escritores cubanos un universo de lectores en su propio suelo. 

Fidel escribía recientemente al genial arquitecto y militante comunista brasileño Oscar Niemeyer, a propósito de la campaña por la lectura impulsada por éste último: “Nuestra lucha contra el analfabetismo fue apenas el punto de partida para que no se perdiera ningún talento y para que no existieran seres humanos excluidos de la posibilidad de conquistar por sí mismos la más plena libertad. No le hemos dicho nunca al pueblo cubano "cree" sino "lee". ”

Por esa libertad, fidelista y martiana, recorre nuestra isla, con los escritores cubanos, con Antón, con Graciella -junto a la literatura y las artes de Galicia y del mundo-,   esta decimoséptima Feria Internacional del Libro. 

Muchas  Gracias.

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