Sepelio de Eusebio Leal. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate. Video: Canal Caribe / TV Cubana.


Abel Padrón Padilla, Andy Jorge Blanco, Ana Álvarez Guerrero, Gabriel Guerra Bianchini, Ismael Francisco - Cubadebate.- Silencio. Eusebio vuelve al Salón de los Pasos Perdidos. El Himno Nacional lo acompaña. Una pequeña caja guarda sus cenizas. Y una imagen lo eterniza a él, con los ojos cerrados, besando la bandera. Bajo la cúpula del Capitolio descansa el hombre más leal que ha tenido La Habana y la enseña nacional lleva un lazo negro, de luto.

Dijo Fina García Marruz que cuando los hombres lo olviden, todavía lo recordarán las piedras. ¿Quién podrá olvidarte, Eusebio, si hoy mismo –ahora– te volvimos a ver? Si la gente pasa y llora, se persigna y te dice “hasta pronto”.

Hubo una anciana que escondió una lágrima, otro niño bajó la cabeza, y un señor –vestido de camisa y pantalón oscuros– te levantó el pulgar, como se le hace a los campeones.

“Tú, aun cuando lo amado no siempre te ha correspondido, contra viento y marea has continuado amando. Y lo mejor es que has sabido hacerlo dejando fuera lo banal, maravilla cada vez más extraña”, escribió Silvio cuando Eusebio aún vivía.

Al conocer la muerte del historiador de La Habana, el 31 de julio último, comentó: “Con su partida nos quedamos más huérfanos de mujeres y hombres patriotas y revolucionarios que no sienten ni actúan por esquemas prefabricados”.

Quizás ahí es donde habita Leal, en la grandeza de amar y proscribir los odios, en construir y soñar. Por eso se ha guiado –dijo–, por tener un alto componente de sueños y tratar de poner un poco de locura en la cordura.

Entre los miles de cubanos que le rindieron tributo a Eusebio Leal este jueves en el Capitolio Nacional, estuvo el cantautor Amaury Pérez.

“La muerte solo habita en el olvido y yo no lo olvido ni un solo día de mi vida. Todavía recuerdo cuando se fue a despedir. Estuvo en la casa con mi esposa y conmigo. Lloramos mucho. Sabíamos que él había hecho su última salida del hospital para ir a nuestra casa, a que yo le pusiera un par de canciones con las que se quería ir a volar”, cuenta.

Dice Amaury que Eusebio quiso escuchar Juego de amor, de José María Vitier, y uno puede imaginarlo tarareando, como le encantaba hacer: “Tan solo en ti, yo descubrí la sensación que amar es transformar la vida en juego”.

También cantaron, aquella última vez, Cuando un ángel cae, “una canción que le escribí a mi papá, y recuerdo que Eusebio me dijo: 'Un día me la vas a cantar a mí, cuando mi ángel caiga’”. Hasta que llegó aquel triste 31 de julio y todo se puso oscuro, se ausentaron las ventanas y decayó el aliento.

Una pequeña caja guarda sus cenizas este 17 de diciembre, justo frente a la estatua de la República.

A Amaury se le quiebra la voz cuando dice: “En cuanto vi esa pequeña cajita de madera, pensé cuánta humanidad, cuánta luz, cuánto resplandor había allí adentro. Pero no es posible. Eusebio no cabe ahí. Entonces decidí ponerlo en una cajita más chiquita todavía, una que tengo en el medio del pecho”.

Carlos Alberto Cremata: Eusebio, háblame, que te necesito

“Vine a abrazar a un familiar, un ser querido. Sé que no es solo nuestro, de la Colmenita solamente, sino de la Patria entera. Estuvo muy cerquita de nosotros, todo el tiempo, como hacen los padres amantísimos. En los momentos más difíciles de mi vida y de la Colmenita, estaba en un primer plano Fidel, abrazado de Leal. A ese punto lo queremos, lo vamos a extrañar y lo seguiremos buscando para que nos aliente y guíe.

“Vine a decirle: ‘Eusebio, háblame, que te necesito’. Así me va a pasar siempre, como cuando hablo de mi papá, mi mamá o de Fidel. Eusebio está demasiado adentro de mi corazón, de mi alma. Es uno de los cubanos que más tenemos que agradecer a esta tierra.

“Desde su infancia humilde, desde su autodidactismo, desde su espíritu de crecimiento, es un ejemplo tan grande y fue un hombre tan bueno, que se de todo. Son tantos momentos en que lloramos juntos, cantamos juntos, nos confesamos hasta amores. Es como un familiar, de esos que se convierten en ‘tu sangre’”.

Antonio Guerrero: Eusebio es de los hombres que perduran

“No podemos pensar que la oportunidad que tuvimos de estrechar una relación personal con él sea diferente a lo que sienten cada uno de los cubanos que pasan por aquí y sienten a Eusebio en su corazón. Y lo sienten porque fue leal, un cubano intachable que supo cumplir con su palabra, demostrar que muchas cosas que parecían imposibles son posibles.

“Además, nos enseñó la historia de este país con una elocuencia, claridad y visión extraordinarias. Era capaz de abordar cualquier tema con la profundidad más inmensa  que un ser humano puede tener. Eso nos hizo a Eusebio muy querido y admirado”.

“Hoy no venimos a decirle adiós, ni a despedirnos de él, porque Eusebio va a estar por siglos con nosotros. La obra que hizo lo hace inmortal. Hay hombres que perduran y Eusebio en este pueblo tendrá siempre ese espacio, esa virtud, como la dijo Martí: ‘La muerte no es verdad cuando se ha cumplido la obra de la vida’”.

Eusebio solo aspiró a ser útil y, cual visceral martiano, creyó en la utilidad de la virtud. Y la predicó siempre. Cometió errores en la búsqueda de su propio camino, dijo. “Yo creo que al final lo encontré, y que esa luz que veo ahora, ahí, en medio de las tinieblas del ocaso, es finalmente el camino”.

Silencio. Eusebio duerme. Leal descansa. Mañana volverá, como lo ha hecho siempre, a andar La Habana.

 

 

Cuba rinde merecido homenaje a Eusebio Leal

Laura Mercedes Giráldez y Liz Conde Sánchez - Granma

Al Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional, acude hoy el pueblo de Cuba para rendirle merecido tributo a uno de los hijos más ilustres de la añeja Habana: El doctor Eusebio Leal Spengler, quien falleciera el pasado 31 de agosto.

Acompañan las cenizas del reconocido académico, ofrendas florales enviadas por el Primer Secretario del Comité Central del PCC, General de Ejército Raúl Castro Ruz; el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; la Asamblea Nacional del Poder Popular y la oficina del historiador de La Habana.

Cuando la situación epidemiológica lo ha permitido y respetando las medidas higiénico-sanitarias correspondientes, se abren las puertas del Capitolio desde las nueve de esta mañana hasta las cuatro de la tarde, para que los cubanos se despidan del historiador de la capital, figura imprescindible en el rescate de las tradiciones nacionales.

Habanero y cubano, Eusebio Leal dedicó su vida al rescate y preservación del patrimonio nacional. Su quehacer inagotable por el legado histórico y cultural de las Mayor de las Antillas, forma parte de los valores que fomentó, tanto en las instituciones estarales como en el pueblo. Concientizó a todo un país de la relevancia de la memoria histórica en el día a día.

Hasta este íconico sitio de la capital llegan ya los cubanos, que en fila interminable, esperan para darle un último adiós al historiador de La Habana.

Los pioneros, quienes disfrutan ya de una Habana colamda de historias y tradiciones gracias al trabajo incansable de Eusebio Leal, vienen también a homenajear a este grande de la cultura cubana, cultivador de valores intrínsecos de la nacionalidad. Los acompañan sus maestras, encargadas en las aulas de transmitirles el legado del historiador.

No mengua la fila, crece. El pueblo, sin olvidar la actual situación epidemiológica, se hace presente en las calles aledañas al Capitolio. Son los mismo cubanos que, incitados por el historiador, andan La Habana con una curiosidad cimentada por el propio Leal.

Profesionales de la salud, la educación, la cultura, ancianos, jóvenes forjados bajo el calor del verbo del investigador.

Dedicar un minuto de la vida para rendir homenaje a Eusebio Leal es el mejor gesto de gratitud que encontraron los miles de cubanos que se han dado cita hoy para agradecerle al eterno Leal todo lo que hizo en vida a favor de La Habana, de Cuba y su gente.

Algunos han llorado, otros han pasado frente a sus cenizas con fotos o carteles que guardan su imagen sonriente. No han faltado los creyentes rezando frente a sus restos por la gloria eterna, mientras no pocos han dispuesto capturar con teléfonos móviles la instantánea del momento único, dónde se despide para siempre, al menos físicamente, al ilustre cubano.

Amaury Pérez, Cintio Vitier, Silvio Rodríguez, Tin Cremata... son de las primeras personalidades de la cultura que han llegado a las honras fúnebres.

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