Lirians Gordillo Piña - Revista Mujeres.- La pandemia causada por la covid-19 ha puesto los cuidados de la vida en el centro. En las sociedades patriarcales el cuidado de la vida descansa, principalmente, en las mujeres ya sea dentro o fuera del hogar. Cuba no escapa a la crisis de los cuidados, si bien contamos con una historia de políticas sociales y el Estado ha implementado importantes medidas para el cuidado de la vida y la protección de las madres trabajadoras.


Magela Romero Almodóvar es una de las especialistas que en el país proponen una mirada feminista a los cuidados apostando por la corresponsabilidad. Desde la investigación, y como coordinadora de la Red Cubana de Estudios sobre Cuidados, Romero Almodóvar ofrece pistas y análisis urgentes.

¿Cómo impacta el contexto de la pandemia en los cuidados? Teniendo en cuenta, además, que nos encontramos en un momento económico muy complejo.

El contexto actual ha evidenciado la centralidad de los cuidados de la primera infancia, de las niñas y los niños, de adolescentes, de la población adulta mayor, de las personas con capacidades diferenciadas y de la vida en sentido general. Estamos en un contexto pandémico que puso el cuidado de la vida en el centro de una forma no planificada y también abrupta; de los cuidados hoy depende la vida, sí o sí.

Con esto quiero decir que no solamente son las dinámicas sociales y económicas las que inciden, también la situación epidemiológica del país. Esto ha dado como resultado que mujeres, y también hombres, vuelvan a las casas y se reinventen sus dinámicas, incluso que el hogar se convierta en un lugar para el trabajo a distancia, lo que implica también rendir—con unos derechos y deberes—en condiciones diferentes. Todo esto se une a dinámicas de la familia que demandan otro tipo de atenciones y tareas en el momento en que se supone estés trabajando.

También puede suceder la salida del empleo remunerado, posiblemente de manera involuntaria, de algunas mujeres por la necesidad de cuidar a familiares que han quedado en casa y que tienen la necesidad de ser atendidos o cuidadas de una forma directa.

Para ellas las cargas de cuidado se intensifican también debido al cierre de las escuelas y que en el hogar se tengan que asumir las labores de acompañamiento, asesoría, orientación a las niñas y los niños que están en la casa recibiendo los contenidos de las escuelas por la tele clases.

Este contexto es complejo por la pandemia y al mismo tiempo por el ordenamiento económico que se está dando en el país. Esta situación ubica a las mujeres en una posición estratégica, no solamente para asumir los roles de cuidado, sino también para organizar la economía al interior de los hogares, administrar mejor los recursos familiares ante el incremento sostenido e importante de los precios de productos y servicios, de los que ofrece en el estado y otras alternativas no estatales.

Pero ellas no solamente tienen que asumir ese rol de cuidadoras tradicionalmente asignado, y que se ha movido muy poco en relación a las aspiraciones que tenemos; también se insertan en unas dinámicas económicas en las que tienen una preparación importante y un rol protagónico, con metas que superan a las imposiciones de la cultura patriarcal, que existe en Cuba a pesar de las políticas que tributan a la equidad y al empoderamiento de las mujeres, pues aún tienen limitaciones. Y es que sabemos los cambios en el marco regulatorio y en las políticas no son suficientes para mover lo que pasa hacia el interior de las dinámicas de cada familia en particular.

Si pudiéramos construir tips para avanzar en la corresponsabilidad. ¿Qué recomendarías?

Podemos poner ejemplos que se han puesto en práctica como el teletrabajo; garantizar el cien por ciento de los trabajos en un número considerable de mujeres que han tenido que quedarse en casa; la flexibilidad laboral que han asumido algunas empresas para que mujeres con personas cuidado dependientes puedan ir al centro de trabajo dos o tres días a la semana; la recarga de tarjetas de telefonía móvil para la conexión, etc. Estas son algunas medidas que han ayudado a la economía de quienes tienen la posibilidad de hacer el trabajo en casa.

Creo que también son importantes las iniciativas comunitarias y familiares que tienen que ver con la redistribución de las labores de cuidados al interno de una comunidad y la familia; redes de amistades cercanas, de madres y de padres que se ha unido en determinados momentos para digamos cuidar a los niños en pequeños núcleos familiares que van rotándose para que las familias indistintamente puedan asumir las responsabilidades de cuidado.

Estas son algunas de las estrategias que he conocido y que también están marcadas por la extensión la pandemia; se pudiera pensar en otras, pero conllevarían a al contacto físico, que es justamente lo que se está evitando en este contexto de pandemia.

En este contexto de pandemia se ha hecho un esfuerzo importante por garantizar que las personas puedan tener su ingresos, por respetar los ingresos de las mujeres que asumen el cuidado de niños y de niñas que en este momento no pueden asistir a las escuelas y en ese sentido es interesante ver cómo en este contexto, donde se crean un conjunto de políticas para apoyar esos cuidados y garantizar los derechos de las mujeres trabajadoras, pues hay un conjunto de brechas que van quedando y ponen unas dinámicas más complejas e intensas en sentido del trabajo que se realiza, de las horas que se dedican, de los costos económicos que tienen para diversas mujeres: las que necesitan el cien por ciento de sus ingresos salariales para sostener la dinámica económica de su familia en primer lugar y aquellas mujeres que no cuentan con empleo formales, es decir que no tienen contrato de trabajo establecidos con entidades del estatal y que trabajan tanto como cuentapropista o están insertas en el mercado informal de la economía y que en estos momentos no solamente han dejado de ofrecer sus servicios, han dejado de trabajar producto de las medidas aislamiento y no tienen las mismas garantías que tienen las mujeres trabajadoras que están empleados en el sector estatal.

Aunque realmente hay un marco legal general que las protege, hay un marco que está diseñado fundamentalmente para aquellas que tienen un contrato con las entidades estatales y no para aquellas que tienen contratos laborales cuyas relaciones y condiciones muchas veces se fija de manera unilateral—aunque no deba ser así— por la persona que dirige el negocio, emprendimiento o iniciativa.

Hay muchas que han dejado de tener ingresos pues esas iniciativas de emprendimiento en las que han estado insertas han desaparecido o han estado cerradas por todo este tiempo, lo que les impone por supuesto un reto importante que tiene que ver con cómo ingresar el dinero necesario para sostener a sus familias, más en una dinámica de cuidado.

Creo que es importante, en este momento de pandemia y de reordenamiento económico, pensar en la complejidad de las dinámicas de cuidado para que realmente no exista un retorno de las mujeres al hogar.

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