Noel Manzanares Blanco - Cubainformación.- En Cuba: el turno de la Contraloría ante el Beisbol acredité que Michel Contreras actuó como todo un Profesional de la Prensa al publicar la entrevista a Alfonso Urquiola; al tiempo que certifiqué que NO debía caer en saco roto que el entrevistado haya sentenciado en esa oportunidad: “ahora estoy tan decepcionado que no vuelvo a dirigir. Unos hacen lo que les da la gana y otros no lo pueden hacer. Yo te pongo una pila de ejemplos”. “Aquí hay muchos bates que están fuera de regla y a nadie le importa eso [¿solo eso?]. ¿Quién revisa? Nadie. Nos estamos engañando”. “Yo digo una cosa: hay que poner a la gente que vive para el béisbol y no a los que viven del béisbol” —las negritas son mías.


Acto seguido, para terminar mi razonamiento, acoté: “Entonces, sin más digresiones, enfatizo en que sobran razones para sostener que en el tema de marras es impostergable el quehacer de nuestra Contraloría, porque llegó su turno ante el Beisbol. ¡Amén!”. No obstante, en el mismo sitio donde aludí que era el turno de la Contraloría ante el Beisbol, aparece este complemento surgido de un lector: “Creo muy acertado se investigue a fondo las denuncias de Urquiola lo que involucra no solo a la contraloría sino también a la fiscalía”.

Ahora, de cara a las declaraciones de Yulieski Gurriel al Periódico Trabajadores y a la información del Director Nacional de Béisbol en un ¿diálogo? con Cubadebate, me siento en la obligación moral de continuar exigiendo a las autoridades competentes de mi nación que acaben de depurar la responsabilidad que tienen determinados directivos del deporte nacional cubano en irregularidades bochornosas que constituyen un secreto a voces —y confieso que hago un esfuerzo para mantener la compostura. Me explico, lo más sucinto que esté a mi alcance.

Parto de lo manifestado por el propio Gurriel que dio lugar a mi primer trabajo sobre el tema que vuelvo a compartir con mis lectores/as. Él dice al Periodista de Trabajadores, Joel García:

“[…]Desde el mes de marzo ellos preguntaron cuándo debía ser mi partida hacia Japón y la primera fecha que acordaron nuestros federativos, sin habérmelo comunicado, fue cuatro días después de terminar con mi equipo en la Serie Nacional” —las negritas son mías.

“[…] El 22 [del mismo mes] recibí una llamada del club para decirme que ya estaba el pasaje y ratificar mi presencia según lo acordado [que Yulieski no sabía]. Les expliqué que sufría una lesión en ese momento y que prefería recuperarme en Cuba antes de partir, puesto que el pasado año tuve algunas lesiones allá e incluso jugué con dolor una parte de la temporada, pues con los médicos japoneses no pude tener buena comunicación”.

“Al decirles eso, el club decidió enviar una comisión para valorar la lesión y llegar a un consenso sobre la fecha de incorporación. Tras analizar todos los exámenes médicos la propuesta de ellos mismos fue que el 16 de abril debía reinsertarme en la NPB, cuando ya estaría recuperado tras concluir el tratamiento.

“[Pero lo anterior no se pudo concretar por] Otra irregularidad, pues la condición para esa reincorporación fue ponerme una multa del 40 % del contrato, así como un descuento de  más de 8 mil dólares diarios desde el 24 de marzo al 16 de abril por no haberme presentado. Les mostré mi desacuerdo con esa medida, primero, porque desconocía la fecha acordada y segundo, porque el motivo de la tardanza era una lesión real, no un invento” —las negritas son mías.

“[Porque 'Nada' del contrato decía algo relacionado con esa multa] Les mostré el contrato firmado, que conservo copia en mi poder, y que tiene un documento adicional con el siguiente texto: 'El Club no presentará el Contrato Uniforme a la oficina del Comisionado de la NPB hasta que el acuerdo completo sea firmado por el Club y el jugador'. Es decir, no sabía que se había presentado ese Contrato Uniforme porque fue un proceso que se hizo sin mi consentimiento” —las negritas son mías.

“En realidad lo que firmé con la comisión del club fue la cancelación de la inscripción en la NPB, pues en ningún momento firmé el contrato final. El acuerdo del dinero a ganar había sido verbal […]” —las negritas son mías.

¡Fíjese usted cuántas anomalías! ¿Tendrá algún parecido con el caso del ¿desconocimiento? del pasaporte del también estelar pelotero Alfredo Despaigne en México?

No obstante, aunque “El Yuli” se queja por aparecer “como indisciplinado por lo divulgado por muchos medios de prensa internacionales” y significa que “de lo que se trató, en esencia, fue de irregularidades y desconocimientos” (¿?), le tiró un salve a los “encargados de esa contratación” al concluir la idea subrayando: “Es bueno decir también que Cuba está comenzando en esto, de ahí que no se dominen todavía todos los aspectos, reglas y documentación para negociaciones a este nivel”.

Ante todo, si tengo en cuenta qué precisó el estelar pelotero cubano, debo decir que lo trascendido el dos de Abril pasado en Gourriel pierde contrato en Japón No fue del todo exacto: estuvo incorrecto afirmar que “[Gourriel] no entiende bien lo que es un contrato” al igual que sostener que la “DeNA [club japonés en el que jugó] intentó comunicarse por todas las vías posibles con él para tratar de convencerlo de hacer el viaje, pero no tuvo éxito” —como sostuvo la parte nipona.

Pero también catalogo como incorrecto lo que escuetamente expresa la Nota oficial de la Federación Cubana de Béisbol solo tres días después de que era “comidilla” la información: “Este proceso se realizó de forma respetuosa y transparente entre las partes, teniendo en cuenta las magníficas relaciones existentes entre la NPB, el Club Yokohama DeNa Baystars  y la Federación Cubana de Béisbol” —las negritas son mías.

Por tanto, debo preguntar para la meditación: ¿Será que los elementos que aporta Yulieski Gurriel pueden ser considerados como ejemplos de respeto y transparencia o más bien constituyen evidencias del por qué sí deben pagar los directivos de la Federación Cubana de Beisbol involucrados en el asunto en cuestión por ocultar la verdad y evidenciar descomunal incompetencia?

Tal interrogante me sirve para llamar su atención acerca de mis impresiones sobre el supuesto diálogo del Director Nacional de Béisbol con Cubadebate. Y que nadie piense que estoy injuriando a este importante escenario mediático de defensa de nuestra Revolución. Nada parecido. Es que, a diferencia de la entrevista de Michel Contreras, del propio sitio, con Alfonso Urquiola, en lo que acaba de salir como una conversación no se puede deducir qué le preguntaron al mencionado Director.

Incluso, admitiendo que “al mejor pintor se le puede ir un brochazo” —reconoce el sentido común y confirma la praxis—, me cuesta muchísimo trabajo explicarme el porqué Cubadebate no indagó en las cuestiones que Urquiola le confesó a Contreras y, en su defecto, parece haberse contentado con que haya ido a sus predios el Director Nacional de Béisbol, Heriberto Suárez Pereda.

Es que si bien hallé que el compañero Suárez Pereda brindó interesantes juicios sobre el pulso de la Pelota en Cuba que él dirige apenas desde finales del 2014; si bien hallé que él aclaró que la Dirección Nacional de Beisbol que encabeza no es lo mismo que la Federación de Béisbol de Cuba que conduce Higinio Vélez Carrión y, de paso, despejó que esa Federación “es la institución no gubernamental [o sea, una Organización No Gubernamental —ONG] que representa a este deporte dentro del Comité Olímpico Cubano, y es a su vez la cara de la organización del béisbol nacional en el mundo”; no es menos cierto que Cubadebate desaprovechó la oportunidad de ser en esta ocasión moderadamente incisivo —por lo menos.

Encuentro, por citar un ejemplo, que debió saberse/decirle al lector/a de Cubadebate qué opinión le merece a ese compañero la afirmación siguiente de Alfonso a Michel: “hay que poner a la gente que vive para el béisbol y no a los que viven del béisbol”. ¿O será que se dio por sentado que como Pereda es un directivo que ahora está emergiendo, ello quiere decir que ya están depuradas algunas irregularidades?

Pienso, incluso, que ese medio de comunicación no debe pasar por alto la expresión “El caso de Yulieski Gurriel no ha afectado la relación con la liga de béisbol japonés. Hay declaraciones del comisionado de ese torneo que ratifican esto. Además, ya este año transcurrieron de manera normal las entradas de Despaigne, Cepeda y Mendoza a sus respectivos equipos. Nuestro respeto para el beisbol nipón”. Lejos de eso —y apoyado en lo que el primero de los mencionados le dijo a Trabajadores—, debe entrevistar a la ¿ONG? que es “la cara de la organización del béisbol nacional en el mundo” para que de alguna manera rinda cuenta ante el pueblo por sus marcadas pifias.

Entretanto, tengo la más absoluta convicción de que —en caso de que no haya sido así a esta altura— resulta imprescindible que las instancias del Partido Comunista de Cuba y los organismos del Gobierno central que atienden al Instituto de Deporte, así como la propia Contraloría General y la Fiscalía de la República, justo porque están en capacidad/legitimidad, una vez pueden/deben prestarle un gran servicio a la construcción del Socialismo en la Mayor de las Antillas y, con ello, en el caso de marras acabar de ponerle el cascabel al Gato —parafraseando la sabiduría popular. ¡AMÉN!

 

 

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