Hernando Calvo Ospina.- Español / Français - “Nos odian porque somos el único país diferente en el mundo. Nosotros no nos dejamos joder de ellos ni de nadie".


© Le Monde Diplomatique, España, abril 2011. La puerta se abre y aparece de entre las tinieblas la figura de un hombre que intenta abrir los ojos. Está sin camisa y despeinado. Casi que a señas nos invita a pasar. Sin dejar de bostezar estrecha nuestras manos, mientras expresa algo como saludo. Se rasca la cabeza, se lleva de nuevo el cigarrillo a la boca, y nos dice que se iba a bañar, que ya regresaba. Eran como las seis de la tarde.

En esos minutos aproveché para detallar los cuadros que colmaban una pared, los cuales contenían fotografías del artista con altas personalidades de la cultura y la dirigencia política cubana, además de premios y reconocimientos. Entre las distinciones estaba la de “Héroes del Moncada”, de gran valor honorífico en este país, entregada al artista “por haber cumplido los compromisos colectivos contraídos en la Emulación Socialista del año 1998”.

En otro, La Tribuna de La Habana, del 17 de marzo del 2001, mencionaba que NG la Banda había sido destacada como “Vanguardia Nacional durante 5 años consecutivos”, por los servicios que había entregado a la sociedad y la Revolución cubana. Además: “ha aportado en lo que va del año, cerca de 25 mil dólares para la salud y 42 mil 325 dólares para la empresa del Carnaval…”. Si bien es cierto que los artistas cubanos de trayectoria internacional donan parte de sus ganancias a las instituciones estatales o sociales, de manera libre y voluntaria, leerlo ahí no me dejó de sorprender.

En verdad que no me esperaba todo eso. De José Luis Cortés, más conocido como “El Tosco”, se escuchan versiones bastante encontradas. Una minoría se refiere a él de una forma tan despectiva que uno puede pensar que se trata de un delincuente o contrarrevolucionario. Pero la gran mayoría de cubanos “de a pie” le guarda tremenda admiración y simpatía. Encontré que altas autoridades estatales brindan de él los mejores comentarios, y una de ellas llegó a decirme: “José Luis es la marginalidad hecha arte”. Porque José Luis da para todo comentario. El apodo no lo tiene de gratis.

El prestigioso canta-autor Silvio Rodríguez dijo de “El Tosco”, ante la pregunta del periodista cubano Camilo Venegas, en julio de 1998: “A José Luis lo conozco desde que él era un adolescente, estudiante de la Escuela Nacional de Arte (…) Algunas flautas de nuestras orquestaciones de entonces las puso El Tosco –y le llamo así por afecto, por familiaridad, porque ya entonces le decían de esa manera. Recuerdo que cuando se iba, entre nosotros nos reíamos diciendo: ´´ ¡Qué tosco tan raro, si toca como un ángel!” Para mi es uno de los más sólidos músicos de la actualidad; la banda le suena monolítica, no hay dispersión. Cuando improvisa con la flauta es cuando más me atrapa; recuerdo un video de un concierto en Japón que me puso los pelos de punta. Lo hemos invitado a grabar muchas veces, desde siempre, porque además de su vertiente creadora es un gran músico de atril (…).

José Luis pasó muchos años como flautista (y hasta saxofonista) con Van Van e Irakere antes de conformar NG la Banda. Para el desarrollo y camino a la fama con Nueva Generación, “El Tosco” contó con los decisivos aportes del saxofonista Germán Velasco, el baterista Giraldo Piloto, y José Miguel Crego, más conocido como “El Greco”, un excelente trompetista que a pesar de sufrir el mal de parkinson continúa hoy tocando y creando con su propia agrupación.

Cuando estaba preparando este trabajo varios entendidos en la materia, cubanos y de otras nacionalidades, dijeron que mi proyecto no estaría completo si entre los entrevistados no estaban Chucho Valdés, Juan Formell, Adalberto Álvarez y José Luis Cortés. Ahora estaba en la modesta casa de uno de estos cuatro principales creadores, vanguardistas, talentosos y renovadores de la música popular bailable contemporánea cubana.

José Luis regresó bien despierto. Estaba totalmente vestido de rojo. “¿Nos tomamos un ron?”, fue su primera frase perfectamente audible. Antes de que partiera a buscar la botella, yo le entregué una. La destapó, dio el chorrito a los santos, y llenó los vasos. “¿De qué quieren que hablemos? ¿Del asunto de la música? Empecemos que no hay mucho tiempo”. Así arrancó la conversación sin más preámbulos. A los pocos minutos José Luis nos hacía reír a carcajadas con sus anécdotas, muchas de ellas alejadas del tema. Sabe cautivar al auditorio.

No tiene pelos en la lengua al tratar las cosas por su nombre, sin ahorrarse el término que cree más conveniente. Debe ser que por eso algunos le dicen “vulgar”. Como los que estábamos ahí éramos mayores de edad, y existía un ambiente de complicidad, pues ninguna palabra nos resultaba “fuera de tono”. El problema me apareció cuando debí ponerlas en papel para entregarlas al lector: fue todo un trabajo darle a esas palabras “subidas de tono” un idéntico significado. Y qué decir del argot que utilizó: bien cubano, bien de calle. Pero igual me seguí divirtiendo, pues volví a revivir las dos entrevistas que le realicé.

En el primer encuentro, donde nos acompañó el violinista y director de la Charanga Latina, Enrique Álvarez, se aparecieron sus hijos. Ya llevábamos varias horas escuchando a José Luis, y el ambiente estaba tan entretenido que a él se le había olvidado que tenía una cita para ir a cenar con ellos a un restaurante.

Presencié conciertos de NG la Banda en La Habana y Europa. Y tienen razón cuando dicen que tiene “los metales del terror”, o que ha sido “la banda que manda”.

Le digo a José Luis que en ciertos círculos tiene fama de chabacano, de vulgar. Que no sólo lo dicen por su persona, sino que ello lo demuestra en las letras de los temas. Y que, siguen diciendo, todo eso tiene que ver con el apodo de “El Tosco”

Lo de “El Tosco” es una vieja historia, de cuando hacía trabajo social en el campo. Una vez me levanté tarde, y me tocó lo último que quedaba en vestuario y botas: ¡Grandísimo! Para colmo, como eso era ruso, no tenía una terminación estética. Ni un payaso se podía ver como yo: ¡Tosco! Claro, también dicen que lo de tosco es por la manera que llevo las relaciones con la gente, pues soy muy directo, tengo la lengua muy dura, y digo lo que pienso a quien sea.

¿Chabacano? No sé. Todo depende de lo que tú quieras llamar como chabacanería y vulgar. Se me han censurado algunos temas porque dicen que tienen doble lectura, doble intención. Pero creo que quien tiene esa doble lectura es la persona que critica y censura. Los textos de mi música son herencia de los viejos soneros, acomodados a nuestro tiempo. Ellos reflejan lo que se vive en los barrios, y lo digo con el mismo lenguaje que ahí se maneja. Yo quisiera que esos censuradores pasaran por allá, para que aprendan por qué ese pueblo goza con lo mío.

¿Qué soy chabacano? ¡Yo soy universitario! Este chabacano tocó en el Lincoln Center, de Nueva York, en la misma sala donde habían tocado la semana anterior Pavarotti, Carrera y Plácido Domingo. Pregunta por los aplausos que nos dieron: ¡Eso fue del carajo! ¿Chabacanos? NG La Banda ha sido la única en Cuba que ha puesto varios números en el “hit-parade” al mismo tiempo. NG hizo tremendo concierto en una calle de Miami a pesar de todos los insultos y amenazas de esos sinvergüenzas que se dicen anticastristas.

¿Vulgares? En 1999 ganamos el primer premio en el Festival Internacional de Orquestas, realizado en Cali, en tu Colombia. ¿Chabacanos? NG ha tocado y ha sido ovacionada en los principales festivales de jazz del mundo. ¡Del carajo es todo eso!

Fui uno de los iniciadores de lo que se llama timba. Y sí, dicen que he sido su principal exponente. ¿De donde viene la timba? Es una respuesta a la necesidad que tenía este pueblo de bailar, en un momento en que la situación se estaba poniendo dura ¡durísima! Cayendo el “período especial”.

¿Chabacana la timba? Es elitista. Elitista porque exige ser tocada por virtuosos en cada uno de los instrumentos. Es elitista porque los censuradores y su grupito de intelectuales no la saben bailar, y nunca lo aprenderán. La timba es tremendamente elitista, porque para crearla se necesita inteligencia y trabajo, ya que se debe organizar a cada virtuoso para que lo suyo, que tiene mucha libertad, salga bien. ¿Eso es chabacanería? En la timba existen muchos solos de virtuosos al mismo tiempo: ¡Que esos criticones vengan a organizarlos!

Nosotros, estos chabacanos, tenemos tanta formación musical que para tocar música clásica solo tenemos que recordar lo aprendido en la Escuela sobre Beethoven o Stravinsky, pero para hacer timba tenemos que trabajar, crear, elaborar, sudar, para que se convierta en “hit” popular. ¿Eso es chabacano?

Los “problemas” conmigo comenzaron desde que lancé el tema “La Bruja”. Anteriormente no se habían metido conmigo. ¿Te hago la historia?

Yo tenía una jeva, bailarina, por la cual me divorcié de mi esposa. ¿Sabes como quedé?: No teníamos casa, mi carrito Lada no tenía asientos, entonces le poníamos unos cartones en el piso y en las ventanillas, y ahí dormíamos. En verdad que le cogí un cariño del carajo a esa jeva. A ella le escribí “La Fiera”, y mira si es chabacano:

“Fiera/ es una fiera en el amor/ tanto/ que no ha comprendido que soy yo/ el hombre que va a la medida en cada caricia de amor/ el sexo que viene del cielo bordado de miel y calor/ y abre tu flor con ternura de terciopelo negro…” Y luego venía el montuno: “Que venga la Fiera/ que la estoy esperando…”.

Y ese montuno no podía ser intelectual, es para que la gente bailara, para que se sintiera bien. Tú sales a bailar, a mover el esqueleto. Eso pasa así en todos los bailes populares del mundo. Pero ¿cómo me vas a decir que eso es chabacano?

Después le escribo “La Bruja”, pues también tenía tremendo motivo para hacerlo. Dime si esto es chabacano:

“Salgo de la casa, aburrido e irritado/ a buscar tu silueta, desesperado/ me encuentro a mí mismo, solo y cansado/ La vida es un circo, todos somos payasos/ escasean los magos, todo me da asco/ y esto me pasa porque faltas tú/ Tú te crees la mejor, tú te crees una artista/ porque vas en Turi-taxi, por Buenavista/ buscando lo imposible, porque a ti te falto yo también/ Tú cambiaste mi amor por diversiones baratas/ el precio del espíritu no se subasta/ por eso te comparo, yo, con una bruja…”.

Y venía el montuno, donde el coro repite: “Tú eres una bruja sin sentimiento”. Y yo le repito que es una loca, una arrebatada, una desquiciada, que vive de la maldad, que subastó mi cariño, que no vale nada, que coja su palo y arranque para la luna.

¿Sabes por qué le hice el tema? Asere ¡porque me dejó! Me deja después de decirme: “Negro, papito, tú me gustas mucho, te quiero mucho, pero tú no tienes un peso para que me des lo que quiero”: Se casó con otro que tenía para darle todo. Logró lo que quería, y eso se debe respetar ¡pero a mi me dolió hasta los…!

Entonces se armó el problemón. Decían que en “La Bruja” yo trataba de jineteras a todas las mujeres cubanas. Que denigraba de la mujer cubana. Yo tengo claro que aquí debemos cuidar mucho la imagen de nuestras mujeres, de nuestras gentes, de nuestro país, pues no somos cualquier país, pero yo no estaba haciendo eso en “La Bruja”.

Entonces se me llamó para hacerme una reunión donde casi me sentí fusilado ¡Qué va! Me bombardearon por la prensa, y con esa canción pegando ¡Fue “hit-parade”!: Aquí y en el exterior. El problemón fue tal, que la chiquita a la que le hice la canción quería declarar, y decir que ella era la bruja: La única bruja de Cuba. ¡Del carajo!

Cuando me están haciendo esa especie de juicio moral, una amistad me pasa el artículo de una importantísima revista española, donde decía, más o menos, que ‘el 4 de agosto, en el Palacio de la salsa, tocando uno de los principales grupos de Cuba, NG La Banda, su director José Luis Cortés, El Tosco, se pronuncia en contra del jineterismo’. Eso se decía dentro de una amplia entrevista que le hacen a una jineterita. Ella, univesitaria, explicaba por qué se acostaba con un turista, y que si le gustaba el tipo no le cobraba. En el artículo hacían trizas a la sociedad cubana. Lo único positivo es el pedacito donde dice que yo repetía de no jinetear.

Entonces les digo a los que me tenían armado el problemón: “los capitalistas se dan cuentan que estoy en contra de lo que ustedes me acusan”, y les muestro la revista: Se acabó todo. ¡Les gané! Pero la prensa, que me atacó durante año y medio, no fue capaz de hacer mención de eso. ¡Qué va!

Aunque existe uno que otro burócrata que quiere seguir jodiéndome, con mi trabajo he demostrado que no pueden. ¡Cada año les meto un “hit” y los vuelvo locos! No es todo: De mi orquesta han salido muchachos que con mi apoyo han logrado gran popularidad, como Isaac Delgado, Pablito FG, o el Médico de la salsa.

Hasta tengo una canción donde el coro me lo dio Fidel. Yo le dije una vez: “Mire Comandante, yo he musicalizado letras de Neruda, de Guillén, y ahora quiero hacer un coro a partir de una frase suya, pero me dicen que no puedo”. Me respondió que lo hiciera, y que si alguno se atrevía a oponerse se lo dijera. ¡Los jodí! Estos personajes han logrado que nuestro pueblo llegue a preferir la música de artistas extranjeros a la que hacemos en casa.

¿Tú sabes lo que dijo Fidel en Playa Girón, cuando los yanquis y los mercenarios cubanos intentaron invadi Cuba en 1961? Lo de él es pura filosofía cubana: “Para atrás, ni para coger impulso”. Eso se convirtió en refrán popular en medio mundo. Entonces lo volví coro en una canción que habla de un indio todo jodido porque la mujer le había sido infiel, entonces otro indio le dice “búscate otra india, que mujeres hay cantidad: Para atrás, ni para coger impulso”.

El periodo especial.

¿El “período especial”? Eso existió. No, existe… Bueno, ni sabemos ya, parece que estamos saliendo. Lo cierto es que en sus primeros tiempos fue una situación terrible. Recuerdo que iba a tocar en Santiago de Cuba cuando Fidel declara el “período especial”, y dice que se deben administrar bien los recursos. Pero tú sabes cómo somos los cubanos de exagerados: Esa misma noche ya no había sino calabaza y arroz, aunque habíamos almorzado súper bien, con carne y todo. ¡Eso jamás se me puede olvidar! ¿Por qué no empezaron al día siguiente? ¡Nos hubieran dado una noche para prepararnos! ¡Estos cubanos son del carajo!

Este “período especial” tuvo mucha repercusión en la música bailable. Al comienzo se dejaron de hacer grandes conciertos, y muchos artistas empezaron a huir del país por la situación económica que había. Ahí se probó quién era quien, y quienes creíamos en esto.

Muchos de la televisión y la radio, de esos que se habían opuesto a que se difundiera nuestra música por chabacana, porque según ellos no tenían una estructura filosófica como en la Nueva Trova, se fueron hasta sin maletas del país. Y nosotros, los malos, aquí, resistiendo, comiendo arroz y frijoles, o inventando con qué engañar al estómago. Se fueron volando, y muchos empezaron a denigrar de la Revolución para que les pagaran más. Esos mismos que en la radio o la televisión habían anunciado como “artistas” a los baladistas o trovadores, y a nosotros, los que queríamos hacer gozar a este pueblo, que siempre ha sido gozón, nos trataban de “músicos”. Tú pensarás que eso no tiene nada de grave, pero tiene mucho fondo.

¿Sabes las cosas de la vida? Resulta que muchos “artistas” se fueron, y nosotros, los vilipendiados, no sólo nos quedamos sino que empezamos a traer el dinero que tanto necesitaba este país en el “período especial”.

En esos momentos tan duros, sin comida, ni electricidad, ni gas, llegamos nosotros, los censurados, los vulgares, los chabacanos, a alegrar a este pueblo, nuestro pueblo. Tocábamos en todas las actividades, en el campo, en los ingenios, en los barrios, por aquí y por allá, ¡todo gratis! A veces llegando a pie porque no alcanzaba la gasolina, o el carro se dañaba a mitad de camino. ¡Del carajo!

Tratábamos de alegrar a este pueblo para que tuviera un poco de ánimo de ir a trabajar, para ver si salíamos de ese “período especial”…. Oye, ¿ya salimos de ese “período”?

Cuando estoy en plena fama, cantando aquí y allá gratis, se despenaliza al dólar, entran las empresas mixtas, cambia la economía. Entonces el gerente del hotel, español, belga, francés o italiano, que era el que mandaba, me proponía de dejarme el 90% de las entradas pues a él solo le importaba la ganancia de las bebidas, que es mucha. Y la entrada costaba 15 dólares. ¿Te imaginas? Yo terminaba de tocar y subía la escalerita y el tipo me entregaba 8 mil dólares. Asere ¡del carajo! Un fin de semana, en el club de la Marina Hemigwey, me gané 27 mil dólares. ¡Lo que no me ganaré en ninguna parte del mundo!

El otro problema conmigo es que soy un negro que de la noche a la mañana tuve 18 cadenas de oro en el cuello, una hembra blanca bellísima a mi lado, y conduciendo un Mercedes Benz. El problema no fue con todo el mundo, no asere, pues la gente del pueblo, en la calle, me decía: “¡qué bolá!” “¡ataca Chicho!” “¡ataca Pepe!” Así me vacilaba la gente, y nunca me dieron una puñalada ni me asaltaron.

Pero algunos decían que yo no era buen ejemplo para la juventud. Mientras yo decía: Miren al negro ese de la televisión gringa, Mister T, ese también tiene una pila de cadenas, y nadie le dice nada. Y si él es Mister T, pues yo puedo ser Mister Tos… ¡Mister Tosco! ¡La gozadera! Pero eso no les hacía reír.

Y ese dinero era todo legal. Todo. Era mi dinero y de los músicos. Era sin contrato pero legal. Luego llegaron los impuestos, que son altos, altísimos, entonces tocó que trabajar más para poder pagarlos.

Asere, esa ley de los impuestos es dura para los que agarramos moneda extranjera. ¡Apretadora! El Estado luego distribuye todo ese dinero en medicinas o alimentos, pero están exagerando. Estoy peleando por eso, me voy a fajar por esa exageración con los impuestos, ¡pero de aquí no me voy!

Y no me voy porque yo respiro a Cuba, si me falta su aire me muero. Me pueden ofrecer lo que sea allá afuera, en el país que quiera, sentado en billetes verdes, y me muero. Necesito mi vacilón aquí en Cuba. Y te aseguro que voy a fajarme aquí, sin necesidad de sacar un cartelito a la calle para protestar. Porque se puede, aquí no te van a agarrar a golpes, ni te vas a la cárcel por eso. Aquí todo es político, y así se hacen las fajazones.

¿Qué hice con mi dinero? ¿Qué quiere el cubano? Un televisor, un refrigerador, un aire acondicionado en la casa y un carrito para moverse. Yo estaba feliz con mi Lada, pero quería otro mejor.

Cuando logro eso, ¿sabes lo que sacó el periódico Juventud Rebelde?: Los nuevos ricos cubanos, José Luis Cortés y David Calzado. Ahí lo que formé fue una bronca del carajo. ¿Tú sabes quienes son los nuevos ricos? Mira, yo trabajo y me pagan. ¿O es que me van a pagar por mi linda cara? Pero, ¿por qué no le dicen nada al extranjero que me paga los cinco mil, si ese se está ganando 55 mil? ¡Seguro, asere! Y la gente no entiende eso.

¿Qué hice con mi dinero? ¡Le regalé dinero a todo el mundo! Me sentía tan bien, que no sabes cuántos problemas resolví aquí: zapatos para los niños, di para las escuelas, di para medicinas. Todo lo di. Ahora vivo de los derechos de autor y eso me da para guarachar. Yo ni cobro en los bailes que toco en Cuba, se lo doy a los músicos. El dinero poco me importa, pues dicen que está maldito.

– Vamos a otro tema. José Luis, ¿tú no crees que los músicos que han salido del país, en particular los que empezaron a denigrar de la Revolución, quisieran regresar si la situación económica llega a una alta mejoría?

Aquí, cuando los de enfrente, los americanos, nos dejen tranquilos, y se arreglen las cosas que se quieren arreglar, van a querer venir esos cantantes que se creen las vacas sagradas como Willie Chirino, Gloria Stefan, y otros locos que andan por ahí hablando porquerías de Cuba. Vas a ver las broncas que van a formar esos emigrantes. Todavía estamos jodidos, pero esto se va a arreglar.

Pero que vengan, y hasta ayudo a organizar sus conciertos. Asere, pero si los dejan entrar como vacas sagradas, y les van a pagar más que a nosotros, te aseguro que ese día sí voy a sacar un cartelón a la calle, y voy a armar un sindicato peor que el de los músicos mexicanos, que es el más fuerte del mundo. Esa gente no se ha metido un “período especial”, ni han pasado las necesidades que se han vivido aquí, porque nunca han creído en esto.

Te digo más: Yo no voy a soportar que el montón de descarados que vive en Miami vengan a mandarme ¡Que nadie de afuera venga a mandarme! Es lo que están preparando esos cubanos sinvergüenzas con los americanos, dizque para cuando se muera Fidel y se acabe esta Revolución. Dicen que ya tienen un gobierno provisional. ¡Maricones! Que vengan, que los vamos a esperar en El Malecón. Aquí va a ver un baño de sangre si vienen. Aquí existe mucha gente que piensa como yo: ¡Que aquí no vuelven a entrar esos sinvergüenzas!

– Si tú dices defender ésta Revolución de tal manera, es porque eres tan comunista como Fidel Castro.

– Fidel decide si es comunista o socialista, pero yo soy fidelista hasta los cojones. Porque soy de la parte de esta tierra donde vi de verdad lo que era el capitalismo. Tengo 52 años y me tocó el capitalismo. Y era de mierda eso: ¡Racistas que eran esos cabrones! Y ni te digo la pobreza que había: La gente se moría del hambre.

Este tipo, Fidel, es como decimos los cubanos: un “caballo”, lo máximo. Tiene sus defectos como todo humano, pero es mi “caballo”, porque ha hecho mucho por este pueblo. Si somos o no comunistas, no me importa, vivo mi vacilón y me fajo por eso con quien sea.

Lo mío es eso: Música, vacilón y tranquilidad. Con mi música no puedo filosofar: Yo hago gozar a este pueblo. Yo no estoy de acuerdo con algunas cosas en mi país, pero como vi un pedacito de aquello, del capitalismo, y mi familia era bien pobre y bien negra… ¿Me entiendes? He recorrido casi todos los países de América Latina, y por todas partes es una pobreza del carajo, que aquí no existe con todos los problemas que tenemos.

En Colombia, además de la pobreza, vi que la vida no valía nada. Una noche mataron un tipo a la entrada del cabaret donde yo tocaba. Con toda tranquilidad el gerente salió, comprobó que estaba bien muerto, le tiró encima el mantel de una mesa, y la fiesta siguió como si nada. Si aquí en La Habana hay un asesinato, se forma la del carajo: llegan los bomberos, la policía, seguridad del Estado, y hasta Malanga.

Bueno, en fin, ¿a qué viniste? ¿Para hablar del lío de la música?

Sigamos. Los menos democráticos en este mundo son los americanos. Son los más hijueputas, por eso poca gente los quiere. Yo he tocado en Roma, en Viena, en Londres, en París, pero me ponen mil problemas para darme una visa si estoy invitado a tocar en ese país.

Si su tal democracia permite todas las libertades, ¿por qué no dejan a Cuba tranquila? ¿Por qué no la dejan como está? Nosotros podemos decidir si esto nos conviene o no, y lo acabamos como sea, oye: como sea, el día que no nos convenga. Yo aquí he tenido miles de fajazones con algunos burócratas, pero no por eso me voy en contra de esto porque tiene muchísimas cosas buenas. Ya te dije que conocí el capitalismo.

Si aquí existe el Partido Comunista, pues que exista. Si aquí rige el centralismo democrático, ¿cuál es el problema? ¿Por qué les duele a los americanos? Nosotros tenemos el derecho a tener el régimen de gobierno que nos de la gana, como ellos lo tienen. ¿Por qué nos quieren aplastar?

¿Por qué no se preocupan, en ese país tan millonario, de acabar con tanta pobreza que tiene? ¡Ni aquí la tenemos! Yo vi la pobreza de mierda que existe en Nueva York, pues allá no sólo toqué y caminé por Manhattan. Allá vi una pobreza como en los barrios más pobres de América Latina.

Yo le puse a esto el juego del gato con la panza llena y el ratón. ¿Sabes lo que hace el gato?: Juega y juega. Ese es Estados Unidos. Pero aquí tenemos fundamentos para llevarle el jueguito. Fidel y su gente han sido inteligentes para llevar la política internacional y no dejarnos provocar, pues cuando nos quieran barrer, nos barren de este mundo con todas sus armas.

Asere, nos odian porque somos el único país diferente en el mundo. Nosotros no nos dejamos joder de ellos ni de nadie. ¡De nadie! Óyelo bien: ¡de nadie! Fidel se ha burlado de todos los presidentes americanos, desde Eisenhower para acá. ¿Cuántos son ya? ¡La cuenta hasta se está perdiendo! Asere ¡Fidel los ha jodido a todos! Ellos nos odian, pero a ellos les tienen un odio terrible en todo el mundo.

– José Luis, ya te voy a dejar tranquilo. Pero, ¿qué más nos puedes contar de la música popular bailable cubana en la actualidad? ¿Cuál es su posible futuro?

– Lo cierto es que en Cuba se ha desarrollado más la música que en cualquier otro país de América Latina. A ello han ayudado las Escuelas que creó la Revolución, por las cuales hoy los músicos son músicos de profesión y no albañiles o sastres, como antes de 1959.

Tampoco se pueden desconocer todos los conocimientos que nos dejaron las instituciones y músicos de los ex países del Este. Debido a ellos tuvimos una escuela correcta, pues eran países estelares en la enseñanza de la música clásica. A nosotros nos queda muy sencillo integrar esos conocimientos con la música popular nuestra.

Lo ilógico es que el bloqueo ayudó a superar nuestra música, al no tener que cumplir encasillamientos que exigen las transnacionales. Se ha podido crear. Cuba ha sido un taller, algo que no ha pasado en otros países. Los músicos experimentales de los países capitalistas se mueren de hambre.

La calidad de nuestra música es tanta que los músicos de Puerto Rico dicen, de jodienda, que pagarían para que el bloqueo se mantuviera por siempre. Que si nosotros llegamos a meternos en el mercado estadounidense la van a pasar muy mal. Aquí se producen músicos de muchísima altura. Por calidad, Ricky Martín le tendría que cargar los instrumentos a muchos artistas cubanos.

Asere, ¡estos cubanos…!

– José Luis, espero que esta sea la última pregunta, pues vengo de última en última: En tu trabajo ¿qué significado tienen el ron, las mujeres?

Lo mío, mi trabajo, parece a lo del ginecólogo: Trabajo donde otro goza. ¿Las mujeres? Pregúntale a un cubano cualquiera en la calle, él te va a responder por mí.

¿Ron? Me gusta en cantidades. Mira, este Havana Club me encanta, aunque prefiero meter whisky porque soy diabético. A mí me cogen las 9 de la mañana trabajando, y me despierto en la tarde componiendo. Para inspirarme me meto un trago, por inercia, pero no lo necesito para trabajar. El roncito me pone más ligera la sangre, con menos viscosidad, para que las ideas fluyan. Pero ojo: Si estoy borracho no hago nada.

En nuestro Caribe, en nuestra América Latina, el sexo y el alcohol están presentes donde existe música popular. Y como tenemos música popular por todos lados…

¡Gozadera del carajo!

* Entrevista realizada durante varios encuentros. La Habana, 2005. Fue publicada junto a otras 9 entrevistas de artistas cubanos: “Sur un air de Cuba”, Hernando Calvo Ospina, Le temps des Cerises, Paris, 2005.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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