La Oficina Nacional de Estadística e Información —creada en abril de 1994— garantiza al Estado datos imprescindibles para la toma de decisiones. Actualmente, cuenta con más de 5 500 centros informantes, constituidos por empresas estatales, mixtas, unidades presupuestadas, cooperativas no agropecuarias y otras. La sala interactiva cuenta con un centro de documentación y un espacio informatizado donde los usuarios pueden acceder a la información pública de la Oficina. Foto: Alberto BorregoJesús Jank Curbelo, estudiante de Periodismo - Diario Granma.- No es un cliché. Pero hay aún quienes pien­san que las personas que trabajan con números, por alguna razón, enloquecen. Y no. Por el contrario. Hay una validez tremenda detrás de cualquier labor que implique cifras, dígitos; largas operaciones matemáticas que de-


 

sembocan, al fin, en algo útil. Lo comprobé en el momento preciso en que llegué a la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), una casa azul, notable, cercana al malecón capitalino, y me topé con personas corrientes, profundas; gente de cuya obra depende, en gran medida, aquello que se decide en materia económica en nuestro país; gente de cuyo esfuerzo salen las cifras que evidencian luego el comportamiento de esta o aquella rama de la sociedad, para dar paso al análisis y, con él, al cambio.

Nuestro propósito es que el Estado cubano disponga de información estadística para la toma de decisiones. Para ello, aseguramos la disciplina en la entrega de esta información, la mayor cobertura y calidad de los datos a captar y su publicación oportuna. Estos son los procesos fundamentales que caracterizan la labor de la entidad, explica Gustavo Santos Fernández, director del Centro de Difusión de la Oficina.

Lo había dicho ya Ernesto Guevara. “No se puede dirigir si no se sabe analizar, y no se puede analizar si no hay datos verídicos; si no hay todo un sistema de recolección de datos confiables, sin mentiras y globos; si no hay toda una preparación de un sistema estadístico y de hombres habituados a recoger el dato y transformarlo en números”. La estadística —dijo el Che, también— es una disciplina poco comprendida y conocida, pero resulta de gran importancia.

Por ello fue creada, en abril de 1994, la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), co­mo resultado de la reorganización de los organismos de la Administración Central del Es­tado, a partir del antiguo Comité Estatal de Estadísticas. Esta primera organización tenía como objetivo cardinal garantizar la producción de estadísticas de calidad a través del Sistema Estadístico Nacional, ejerciendo una adecuada dirección, ejecución y control de la captación de las cifras económicas y sociales, así como también su difusión de acuerdo con los requerimientos de la economía y demás necesidades del país en información estadística.

A partir de febrero del 2011 a esta misión se suma la de proponer, organizar y ejecutar, según corresponda, la aplicación de la política estatal cubana en materia de estadística e información. Entonces, la antigua ONE recibió su actual nombre, indica Santos Fer­nán­dez.

En cuanto al Sistema Estadístico Nacional, afirma que se encarga de integrar, en un marco metodológico común, la información estadística oficial de Cuba. Este Sistema —añade— es la combinación de tres subsistemas: el Sis­tema de Información Estadística Nacional, el de Información Estadística Terri­torial (SIET) y el de Información Es­tadística Comple­men­tario (SIEC), cuyos funcionamientos, interdependientes, garantizan la cap­tación de datos por parte de la ONEI.

El primero de estos subsistemas comprende la elaboración de estadísticas y análisis destinados a satisfacer las necesidades informativas del Estado en cuanto al comportamiento de los procesos económicos, demográficos, so­ciales y medioambientales, especialmente pa­ra el control del plan de la economía nacional, el presupuesto, los compromisos estadísticos internacionales, la población y otras instituciones.

Con este fin, la ONEI cuenta con más de 160 oficinas distribuidas por todas las provincias y municipios de la Isla, a excepción de Artemisa y Mayabeque, en las que se crearon, desde su fundación, direcciones de información subordinadas a las respectivas administraciones provinciales del Poder Po­pular.

Según Aimée Cosculluela Ballester, directora de Asesoría Jurídica y Relaciones Inter­na­cio­nales del centro, la Oficina cumple en dichas provincias una función de atención metodológica y orientación del trabajo técnico. Es la ONEI quien dicta las normas metodológicas para la organización de los sistemas de información, incluidos los territoriales. De esta manera, garantizamos el cumplimiento de nuestra misión también en estos sitios, explica.

Agrega que son de gran importancia, so­bre todo, las oficinas municipales, “porque es allí donde ocurre el hecho económico, es allí donde está la población, donde están las viviendas”, sectores cardinales en su calidad de fuentes de información.

Por otra parte —indica Santos Fernán­dez—, el SIET comprende la elaboración de estadísticas destinadas a satisfacer los re­querimientos informativos de los órganos del Estado a nivel territorial. Estos sistemas incluyen: unidades de observación estadística, formularios informativos y organismos responsabilizados con la captación, procesamiento y emisión de la información estadística.

Asimismo, el SIEC es quien se encarga de la elaboración de estadísticas y análisis destinados a ofrecer información a las distintas ins­tituciones estatales, para el control administrativo de sus entidades y está integrado por los subsistemas correspondientes a los diferentes organismos, y son estos los responsables de la organización y funcionamiento de sus respectivos sistemas complementarios, o sea, son quienes dictan las normas específicas y controlan el funcionamiento de sus sistemas informativos, cumpliendo siempre con lo establecido en las normas generales del Sis­tema Estadístico Nacional.

FUENTES DE OBTENCIÓN DE DATOS

La Oficina Nacional de Estadística e In­formación concibe, organiza y estructura su trabajo captando los datos en el lugar donde se genera el hecho económico, social, demográfico y medioambiental. Para ello registra previamente a las entidades de todo el país y las identifica, conjuntamente con las viviendas, como centros informantes.

En dependencia de la información que se vaya a captar, se define qué entidad será utilizada como fuente, afirma Gustavo Santos. Si el estudio a realizar es, por ejemplo, un Censo de Población y Viviendas, o una encuesta acer­ca de algún tema social, incluye a las personas naturales y sus hogares… La

Oficina es quien decide estas unidades de observación, puntualiza. Agrega que en el caso de las en­cuestas, estas se realizan de acuerdo con intereses y necesidades nacionales. Se redacta entonces un formulario sustentado por bases científicas, y se adecua el lenguaje en dependencia del segmento poblacional que va a ser encuestado.

Actualmente, la ONEI cuenta con más de 5 500 centros informantes, constituidos por empresas estatales, mixtas, unidades presupuestadas, cooperativas no agropecuarias y otras. Estos centros responden a la Oficina a través de convenios informativos que se actualizan sistemáticamente, y en los que se establecen los indicadores que reportará, la frecuencia y la metodología a utilizar para su correcto completamiento. Estos modelos, una vez concluidos, se captan firmados por el jefe de la entidad, quien se responsabiliza de la veracidad de los datos ofrecidos.

Existe, además, un proceso de validación de la información que consiste en revisar la coherencia del dato brindado por el centro informante, afirma Santos Fernández. En caso de que el dato evaluado no presente un comportamiento lógico, se contacta con el emisor para conocer los detalles del mismo, y rectificar inmediatamente en caso de error.

De igual manera, se seleccionan 120 000 viviendas en toda la nación, las cuales se rotan anualmente de acuerdo con el tipo de encuesta a realizar. Estas constituyen el llamado Marco Muestral Maestro de Viviendas.

INTERACCIÓN

La página digital www.onei.cu es la principal vía de difusión que tiene la Oficina. Asi­mismo, dispone de una sala interactiva abierta a los distintos usuarios, explica Víctor Cos­ca Domínguez, jefe del Departamento de di­fusión nacional de la ONEI. Aquí puede consultarse toda la información pública que existe en Cuba en materia de estadísticas, tanto por parte de los organismos como por personas naturales, dice.

La sala cuenta con un centro de documentación; una biblioteca donde pueden consultarse, en formato impreso, las publicaciones de la Oficina, principalmente los anuarios estadísticos, que recogen información oficial de todos los sectores del país, explica Vania Latour Morales, encargada de dicho centro. Agrega que, igualmente, disponen de documentos que contienen indicadores demográficos, económicos, medioambientales, y de los resultados de los distintos Censos realizados en la Isla desde 1895, entre otros materiales de interés público.

La sala está equipada con un espacio informatizado en el que los usuarios pueden acceder directamente al sitio web de la ONEI, donde están disponibles nuestras publicaciones digitales, señala Latour Morales.

Esta es la primera sala de este tipo en el país, señala Cosca Domínguez. Añade que esta experiencia se pretende generalizar, pues las oficinas provinciales cuentan, únicamente, con centros de atención a los usuarios. Se prevé, asimismo, que las representaciones te­rritoriales de la Oficina expongan también sus publicaciones en bibliotecas y Joven Club, para logar mayor interacción con la población.

La información que no está disponible en ninguno de estos espacios puede ser consultada mediante solicitudes, siempre que ello no conlleve a captar nuevos indicadores, dice. Para ello, el usuario debe llenar una planilla, con el fin de que la Oficina consulte si la información solicitada está o no disponible. En caso negativo, manifiesta, nos encargamos de encauzar al solicitante, de informarle hacia dónde puede dirigirse para acceder a su solicitud.

Un reto inmediato para la ONEI es trabajar por un mayor empleo popular de las es­tadísticas; no solo para que las personas utili­cen datos oficiales en sus investigaciones, si­no también para que contribuyan a la calidad de los resultados de nuestro trabajo, ex­presa Gustavo Santos. Añade que la población es objeto de interés estadístico en el le­van­ta­miento de encuestas, y fundamentalmente en la gestión de los Censos de Po­blación y Viviendas. Por tanto, afirma, la participación pública es decisiva en los procesos de producción y difusión estadística para la toma de decisiones por parte del Estado; decisiones que, luego, repercuten en la vida diaria de nuestro pueblo que es, en definitiva, el pi­lar fundamental de nuestra labor.

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