Ramón Pedregal Casanova.- La solidaridad como pieza de primer orden en la escala de valores de la clase obrera promueve el reconocimiento en quien la recibe, manifiesta el sentido de clase y llama a la unidad para cambiar la sociedad, es transformadora. La solidaridad es obra de las gentes más conscientes, mostrando lo necesario que es la organización. Conciencia política y social y organización son las herramientas a emplear.


Que nadie crea que se va a volver al momento del que venimos, el modelo capitalista esta en su decadencia y los amos buscan la manera de continuar con su dominación, para eso ensayan su nueva plataforma social, y ya se reconocen perfectamente la pérdida de derechos en la clase obrera: trabajos, sanidad, enseñanza, vivienda, … por eso nos vemos sumergidos en la precariedad y en la pobreza. El ataque del capital a la clase obrera no ha encontrado casi ninguna resistencia, y las instituciones se ven con las manos libres para continuar apretándonos, lo que ha hecho que entre las familias trabajadoras se siembre el hambre. Si entraba el miedo y se buscaba individualmente una solución, bajo la idea de Sálvese quien pueda, el sufrimiento y la disposición valiente del sector más consciente de los de abajo ha levantado la consigna Solo el pueblo salva al pueblo. A lo largo y ancho de toda la geografía se han dispuesto a la defensa las escasas fuerzas trabajadoras en grupos de solidaridad.

Se expone aquí el resultado del encuentro con Mayte Cases y Fefa Álvarez, voluntarias de la Red de Cuidados de Moratalaz, uno de los barrios obreros de Madrid.

 

La extensión del coronavirus ha generado situaciones dramáticas entre la población más empobrecida. El capitalismo neoliberal lleva décadas lanzando una ofensiva contra las clases trabajadoras y populares, centrada en su desposesión de derechos y bienes para transferirlos a las élites financieras y económicas. No en vano Warren Buffet (la persona más rica del mundo, según Forbes) dijo no hace mucho:“Por supuesto que hay lucha de clases y los ricos la estamos ganando”. Las diversas crisis (ecológica, social, económica) agravadas por la pandemia están siendo la excusa perfecta para exacerbar y acelerar ese proceso de desposesión. Desde diferentes sectores sociales y desde distintos puntos geográficos se están generando respuestas que, desde una perspectiva colectiva y de apoyo mutuo, intentan ofrecer un marco de supervivencia y de resistencia. Las diferentes redes vecinales que han aparecido en los distritos de Madrid intentan asegurar el derecho a la alimentación y a una vida digna de toda la población, a la vez que se constituyen en frente reivindicativo frente a las administraciones públicas, que desoyen sus necesidades y abandonan a la población más desfavorecida.

 

Preguntas: 1- ¿Podéis contar cómo nació la Red de Cuidados de Moratalaz y que otros colectivos hay con los que participáis en Madrid y fuera de Madrid?

 

Respuestas de Mayte y Fefa: La Red de cuidados de Moratalaz nació casi a la par que el estado de alarma por la pandemia del COVID-19. Surge de la conjunción de pensamiento de varias personas de entidades y colectivos que quisieron dar respuesta a las necesidades de quienes no iban a poder salir de casa: personas mayores o enfermas principalmente. Las necesidades en las que se pensaba eran ir a la compra, a la farmacia, recoger recetas, sacar la basura…Aunque pronto surgió la demanda de apoyo psicológico o acompañamiento por estrés, ansiedad, soledad. Y, también, pronto empezaron a llegar peticiones de personas que no tenían dinero para comprar comida o medicamentos y de ahí surgió nuestra despensa solidaria. A la par se abordaron peticiones de asesoramiento legal laboral (ERTE, despido, contrato,...), respecto a vivienda (ayudas para alquileres, desahucios,...), situaciones de violencia machista,... a las que dábamos respuesta a través de personas voluntarias de la propia red o derivando a servicios que conocíamos tanto de otras entidades como municipales.

Participamos en reuniones y estamos en contacto con las redes de cuidados de otros distritos de Madrid. El contar en nuestra red con personas de diferentes entidades y colectivos hace que lleguen propuestas e informaciones muy diversas e interesantes tanto para poder dar respuesta a necesidades concretas comunes como para plantear o unirnos a movilizaciones sobre reivindicaciones igualmente comunes a toda la ciudad y la Comunidad de Madrid.

 

2- ¿Cuál es vuestro principal objetivo? ¿desde cuándo trabajáis en ello y dónde se os puede encontrar?

 

Respuesta: Posiblemente sean dos los objetivos generales. Por un lado está el tratar de dar respuesta a las necesidades de las personas y familias buscando que todas nos impliquemos. El ser una red de apoyo mutuo es el objetivo y estamos en proceso. Un proceso complicado teniendo en cuenta las dificultades de reunión y traslado de la información en situaciones de brecha digital real. Por

ejemplo, muchas personas no habían utilizado las aplicaciones de mensajes de los móviles jamás. Y por otro lado el demandar a las administraciones públicas, comenzando por la municipal en nuestro ámbito, que se responsabilicen de dar respuesta a esas necesidades porque es su obligación. Lograr que todas las personas tengan satisfechos sus derechos a la alimentación, a una vivienda digna, al agua, la energía para la calefacción,...es responsabilidad del conjunto de administraciones públicas. En el nivel más práctico tenemos objetivos específicos muy concretos: Conseguir que la Junta Municipal nos ceda un local y tener cada mes alimentos suficientes. Se nos puede encontrar, en las direcciones de contacto de nuestras redes que se incorporan en carteles cuando hacemos recogidas de alimentos, por ejemplo. Esos son Instagram:@cuidadosRed, Twitter: @cuidadosRed. Facebook: Red de Cuidados Moratalaz. Y funciona muy bien la relación entre personas, cuando se hacen recogidas, en las sedes de las asociaciones del distrito, el boca a boca entre quienes están en situación de necesidad.

 

Pregunta 3- ¿Cómo se puede colaborar o cuántos niveles hay de colaboración?

 

Respuesta: Como ya hemos dicho, no nos dedicamos exclusivamente al reparto de alimentos, aunque sí es cierto que esa labor concentra un importante esfuerzo y tiempo. El apoyo psicológico, el asesoramiento legal, laboral, sobre vivienda... también son áreas en las que se puede colaborar. Así que hay muchas formas de colaborar: atendiendo por teléfono a quienes necesitan apoyo, tareas de comunicación en las redes, colaborando en la recogida de alimentos en los mercados y supermercados, ayudando a hacer cestas, donando alimentos, dinero o enseres, asesorando, apoyando en los estudios, escuchando a quien necesita, participando en las movilizaciones, rellenando solicitudes de prestaciones cuando alguien no puede por no tener ordenador o no saber manejarse por internet, prestando locales para las reuniones o el almacén...Y si se es comerciante, colaborando con la campaña de Moratabonos.

 

Pregunta 4- Trabajáis por la defensa del derecho más elemental, el derecho a la vida, frente a instituciones municipales, de la Comunidad regional y otros centros de gobierno que abandonan a la clase obrera ¿es así? Y dentro de esos objetivos tan contrarios ¿encontráis pobreza y pobreza extrema? ¿puede reventar el problema social del hambre?¿a qué puede conducir la situación creada por el abandono de las obligaciones de protección del aparato estatal sobre sus ciudadanos? ¿no hay peligro de que se confundan los problemas a que me refiero con las provocaciones de la ultraderecha? ¿cuál es vuestra perspectiva de futuro? ¿podéis resolver, la Red, el problema social que va en aumento?

 

Respuesta: A poco que nos fijemos, las redes que han surgido en Madrid están poniendo en práctica una reclamación fundamental del movimiento feminista: la ética y la política de los cuidados. Las feministas llevan largo tiempo poniendo de relieve la multitud de relaciones de interdependencia que hacen posible el sostenimiento de la vida, de la vida en general y de la vida humana en particular. Frente a la tan extendida falsa idea del individualismo y de la autonomía de las personas, estas redes están haciendo patente la necesaria corresponsabilidad para conseguir una vida digna para todo el mundo; dicho de otro modo, cuidar la vida, hacerla posible en condiciones dignas, es tarea de todas. Sin embargo, las transformaciones tienen que ser más profundas. Necesitamos un cambio de paradigma. Las redes de cuidados, sin cambiar el modelo económico, social y político tienen una vida muy corta, puesto que estamos haciendo recaer todo el peso del sostenimiento de las clases más empobrecidas en grupos que, de momento, aún conservan cierta capacidad económica. Pero de mantener este modelo, también la irán perdiendo. Debemos ser conscientes de que el beneficio individual y privado no permite la extensión del bienestar al conjunto de la sociedad. Cada vez es mayor la desigualdad entre las clases sociales y entre los países. Ya es evidente que el contar con un trabajo no te libra de la pobreza. En uno de los repartos, me contaba una mujer que cada día tenía que irán dando desde Moratalaz a Méndez Álvaro, para coger el tren que la llevara a Alcorcón donde trabaja, y desde la estación a su puesto de trabajo también iba andando. De manera que el salario que percibe no le permitía ni usar el transporte público, ni alimentarse. Esto es cada vez más frecuente. Personas que no perciben ningún ingreso, que ya están padeciendo cortes de agua, luz, gas por impago. Familias a las que la Comunidad de Madrid les suspendió la RMI que acumulan deudas con las compañías eléctricas… La pobreza crece, y lo terrible es que el crecimiento de la pobreza es congruente con el mantenimiento del sistema capitalista. Necesitamos poner como prioridad social el asegurar las condiciones materiales para que todas las personas tengan una vida digna. Y eso significa, entre otras cosas, sacar del ámbito del “mercado” bienes y servicios indispensables para la vida. También significa reorientar el papel del estado (en cualquiera de sus niveles) y de lo público. La política neoliberal ha convertido al estado en el garante de los beneficios de las grandes empresas, mientras se abandona su papel redistribuidor y equilibrador de las desigualdades. Resulta dramático conocer que el Tribunal Supremo obliga al estado a pagar 1.350 millones de euros por la cancelación del almacén de gas Castor frente a las costas de Castellón por su impacto ambiental, y paralelamente que sólo el 8% de la población que vive bajo el umbral de la pobreza ha percibido durante el año pasado las RMI que ofrecen las CC. AA. En la Comunidad de Madrid, sólo se ha llegado al 9,4% de la población bajo el umbral de la pobreza. Y las cuantías medias por perceptor son de miseria: la media nacional es un 17,1% de la renta media por hogar; y en la comunidad de Madrid ni siquiera llega a eso, se queda en el 13,2% de la renta de la región.

 

Pregunta 5- Entre los medios que habéis puesto en marcha se encuentran los Bonos de ayuda o Moratabonos, cuéntanos cómo los pusisteis en marcha, ¿venían de alguna otra experiencia? ¿qué significa en los comercios y dónde se emplean, en tiendas de barrio, en cadenas multinacionales? ¿cuál ha sido la respuesta?

 

Respuesta: Cuando empezamos a poner en marcha la Despensa Solidaria obteníamos los recursos por dos medios: bien donaciones de dinero, bien de productos. Tanto unos como otros acababan beneficiando a los supermercados. Los productos no perecederos se recogen a las puertas de los supermercados del distrito, donados por las personas que compran en ellos, y las donaciones en dinero acababan en compras en esos mismos supermercados, para completar las necesidades de no perecederos de todas las familias que se acercaban a la Red. No nos gustaba este resultado. Por muchas razones: Nos dábamos cuenta de que los recursos que donaban las personas que residen en el barrio, salían de éste, dejando un bajo porcentaje de beneficio en el distrito. Y además, cuando nos dirigimos a los supermercados solicitando donaciones, nos las negaron. Paralelamente, estábamos viendo cómo el comercio local estaba siendo muy castigado por las restricciones de la pandemia. Los modelos de compra digitales ya llevaban tiempo reduciendo su volumen de negocio, pero con el confinamiento la situación se hizo muy difícil para muchos de ellos. Las y los comerciantes locales son, en muchos casos, vecinas y vecinos nuestros y en cualquier caso, son personas autónomas que no cuentan con el respaldo de una gran corporación. Si entendemos el barrio como una comunidad, todos sus miembros necesitan el apoyo de esa misma comunidad. Por otra parte, también veíamos que las cestas compuestas sólo por productos no perecederos no permitían la variedad de dieta necesaria para mantener una vida mínimamente sana. Por todo ello, buscábamos una forma de resolver estos problemas. La solución la aportó otra de las redes de Madrid, desde Vallecas nos llegó la iniciativa de los bonos en los comercios de cercanía. y la adoptamos inmediatamente. Nosotras le pusimos el nombre de Moratabonos para trasladar la sensación de cercanía y pertenencia. Los Moratabonos son talonarios con 50 bonos cuyo valor unitario son 2 €. Las personas que compran en los comercios de cercanía pueden adquirir uno o varios de estos bonos, la cantidad que deseen. Todo el dinero recaudado en cada comercio se consume en productos de ese comercio, de manera que pudimos incorporar productos frescos (carne, pescado, verdura, fruta) a las cestas y las donaciones ayudaban al sostenimiento del comercio local. La verdad es que la iniciativa fue bien aceptada por las y los comerciantes. Mantenemos comercios adscritos a la iniciativa en los tres mercados de Moratalaz (M-2, Mercado de Moratalaz y Galerías Efe) y en varios comercios de calle. En la actualidad, se mantienen 51 comercios dentro de la campaña que periódicamente aporta productos frescos. De manera que la Red colabora con el comercio local, ayudando a la permanencia del mismo, y el comercio local colabora con la Red distribuyendo los Moratabonos y con donaciones propias de sus productos. Desde junio en que se inició la campaña de Moratabonos hasta ahora hemos distribuido productos frescos por un valor aproximado de 7.000 €, de los cuales entre 1.000 y 1.500 € son donaciones directas de los comercios.

 

Pregunta 6- Cómo desarrolláis la tarea, en tiempo, días, horas, y actividades, recogidas, repartos, colaboraciones de otro tipo. ¿Cuánta gente depende de vuestro trabajo solidario?

 

Respuesta: En el tiempo que lleva la Red de cuidados hemos atendido a mucha gente, pero no hemos conservado o anotado más que los datos de composición de sus familias que nos aportaban las personas que se acercaban para pedir alimentos, casi siempre mujeres (en torno al 80%). Así podemos decir que desde que iniciamos la despensa hasta ahora se ha aportado alguna vez alimentos a 263 familias compuestas por 1040 personas de las que 637 son adultas y 403 sin menores. A principios de octubre ante la comprobación de que no podíamos atender a tantas personas y el objetivo de lograr realmente la colaboración de todas, redujimos el número y en la actualidad nuestra lista activa de la despensa es de 117 familias con un total 470 personas de las que 185 son menores. Este número es variable porque hay familias que renuncian a colaborar o que encuentran otra forma de apoyo (poquísimas, lamentablemente) o familias en lista de espera a las que si se puede se incorpora. Las tareas conllevan dedicación variable. Son muchos días y mucho tiempo a las personas que coordinan cualquiera de las actividades; las mañanas de algunos sábados a quienes participan en las recogidas de alimentos; varias horas al menos un día por semana a quienes se ocupan de los Moratabonos; un tiempo variable cada día a quienes solamente se ocupan de la difusión; el día o días de reparto a quienes solamente colaboran en ello; etc.

 

Pregunta 7- ¿Gana la solidaridad, se suma más gente, o la crisis deshace el camino que habéis andado?

 

Respuesta:La solidaridad se mantiene pues si bien es verdad que se va sumando gente, también lo es que hay bajas. Algunas personas pueden dedicar un tiempo excepcionalmente, por ejemplo hasta encontrar trabajo o empezar los estudios, otras no terminan de encontrar su espacio, hay quienes pensaban que era otra cosa o esperaban que se les marcara de manera concreta qué hacer… Y eso no es así. Está siendo extraordinariamente difícil para esta red, que nació a la par que el estado de alarma, realizar esta ingente tarea sin poder hacer asambleas informativas presenciales, sin apenas tiempo para reflexionar, analizar, aprender conjuntamente,... y en un entorno normativo en relación con la seguridad para la salud tan cambiante. A pesar de ello estamos orgullosas de lo hecho y de la capacidad de respuesta y, especialmente, de respeto a la diversidad que estamos consiguiendo.

 

Pregunta 8- ¿Nos puedes hablar de quienes piden ayuda, hombres, mujeres, jóvenes, y en qué condiciones llegan a hacerlo? ¿Tienen conciencia de que hace falta otra forma de organización social o no encuentran los por qués?

 

Respuesta: Como ya comentábamos entorno a un 80% de quienes se acercan a la Red, especialmente a la despensa, son mujeres. Hay quienes indican que son perceptoras de la Renta Mínima de Inserción y, ahora también, del Ingreso Mínimo Vital, que no pueden compensar sus gastos como hacían antes (mercadillos, recogida de chatarra,...), especialmente cuando arrastran deudas de alquiler o suministro de energía o… sobre todo cuando la familia es muy numerosa o cuando vuelven a acoger a miembros ya emancipados que regresan por no tener ingresos o por violencia machista. Esta última situación es mucho más frecuente de lo que pudiera imaginarse entre las jóvenes gitanas. Otras personas llegan sin ningún tipo de ingresos por haber trabajado sin que se les contratara o haber agotado las prestaciones existentes o por ser migrantes en situación administrativa no regularizada que llevan poco tiempo aquí o desconocen cómo deben actuar o tienen miedo. Hay múltiples variables de cada situación. Y, por último, empieza a ser frecuente que se acerquen familias con ingresos regulares a las que sus salarios no les dan ni siquiera para pagar el alquiler o solo les llega para eso. y entonces ¿cómo compran la comida o pagan el resto de servicios que requieren para una vida digna? Lamentablemente quienes tienen conciencia social, una minoría, tienen miedo a perder lo poco que tienen o a conseguir lo que les falta. La falta de conciencia social no se da exclusivamente entre quienes se acercan para pedir apoyo sino entre quienes vienen a colaborar; la creencia de que las administraciones públicas no dan respuesta porque no tienen capacidad está muy extendida. Cuesta hacer entender que es una cuestión estructural de la sociedad en la que vivimos (capitalismo neoliberal, como ya se ha indicado) y que hay que trabajar para transformar la realidad y no quedarse en colaborar como si de beneficencia se tratara.

 

Pregunta 9- Las instituciones tienen obligaciones incumplidas ¿puedes exponerlas?

 

Respuesta: El Ayuntamiento tiene entre sus competencias, bien especificada, la de dar respuesta a las emergencias sociales. ¿Dónde está esa respuesta? La Comunidad de Madrid es la responsable de todas las aportaciones para dar respuesta a las necesidades sociales de sus habitantes y de quienes llegan a ella (migrantes, etc,). ¿Dónde están sus respuestas? En lugar de ello, por ejemplo, este año, en concreto, se va a ahorrar un montón de dinero de su presupuesto para la RMI porque no ha concedido prácticamente ninguna a quienes la solicitaron, a la espera de que se pusiera en marcha el IMV y la ha retirado a muchas personas ante de saber siquiera que habían pedido o se les había concedido el nuevo subsidio. En general, afectando a ambas administraciones locales ¿para cuándo un concepto de servicios sociales que transcienda el control administrativo de las prestaciones para ocuparse de los planes de vida de las personas que les permita salir de situaciones de pobreza y marginación heredadas o que impida caer en ellas a las generaciones venideras? Y el Gobierno ¿para cuándo una prestación que sea universal, cuya cuantía cubra de verdad las necesidades de las personas y las familias teniendo en cuenta la realidad de los alquileres, los salarios,...? Así como ¿para cuándo un control real de la actividad y uso de los presupuestos de todas las administraciones que no tenga que ver con la famosa regla de gasto sino con los derechos de todas las personas?

 

Pregunta 10- En lo que a la Red atañe¿qué necesitáis de forma inmediata, a diario,a medio plazo y de forma más general y estratégica? ¿Nos puedes dar algún medio de contacto?

 

Respuesta: La Red necesita de forma inmediata que el Ayuntamiento dé respuesta ya a las necesidades de las personas y familias necesitadas, aunque siendo conscientes de la realidad, necesitamos un local para poder seguir guardando alimentos y poder repartirlos y también donde poder dedicar tiempo a asesorarnos, formarnos, aprender…Un local en el que compartir las necesidades y las propuestas de soluciones. Agradecemos mucho a las entidades que forman parte de la Red que nos han dejado y nos siguen dejando sus locales y entendemos perfectamente que los necesitan para la realización de sus actividades.

 

Mayte Cases y Fefa Álvarez, muchas gracias por vuestras respuestas y el debido reconocimiento a quienes os organizáis en la Red para el trabajo solidario.

 

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.

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