Carlos González Penalva.- En este episodio, profundizaremos en el bloqueo de Estados Unidos a Cuba y su impacto en la producción y suministro de energía del país. Analizaremos cómo Cuba ha demostrado su resiliencia a lo largo de los años y cómo se ha adaptado creativamente a esta situación esforzándose por mantener su sistema socialista sin recurrir a políticas liberales, a pesar de las tensiones y desigualdades que enfrenta. También, exploraremos las dificultades añadidas que el bloqueo impone a Cuba en su búsqueda de acceso a los mercados internacionales de energía y tecnología. Además, discutiremos las perspectivas de futuro de Cuba para superar su crisis energética, incluyendo la diversificación hacia fuentes de energía renovable, la cooperación internacional y la mejora de la eficiencia energética.


Crisis y soberanía energética: ¿Qué perspectivas de futuro tiene Cuba para superar la crisis enernética?

[Una colaboración en el espacio "Desde Cuba" de Radio Habana Internacional junto a Roberto Bastidas.]

Carlos González Penalva

El bloqueo de Estados Unidos a Cuba tiene un impacto determinante en la producción y el suministro energético del país, lo que limita crucialmente su desarrollo económico y social. Cuba ha demostrado históricamente una gran capacidad de resistencia y creatividad para enfrentar esta situación, pero no existen soluciones milagrosas. El gobierno cubano, que ha logrado insertarse en una reorganización económica internacional impulsada por su presidencia al frente del G77 y de los BRICS a pesar de la guerra múltiple a la que debe hacer frente cotidianamente, se enfrenta a la titánica tarea de detener el deterioro de las condiciones de vida de la población y lograr mejoras, aunque no sin tensiones y desigualdades.

En esto ha sido fundamental - y debiéramos tomar ejemplo en el resto del mundo ante el ataque a las condiciones materiales de vida a la que está siendo sometida la clase trabajadora - la política de ajuste en la que es el Estado quien asume el mayor costo de la crisis, todo esto sin aplicar políticas liberales o, siendo más preciso, encontrando fórmulas alternativas para no aplicarlas y sin que los pilares fundamentales del socialismo (la pandemia fue un claro ejemplo de ello) entren en colapso, aunque su desarrollo se vea detenido. Esto ha sido posible porque el gobierno ha mantenido los pilares de sus políticas frente a la crisis inscritas en la lógica de la defensa de los intereses de la mayoría social con independencia de las tensiones y contradicciones que pudieran generarse, y que contribuye a mantener, a pesar de las dificultades a las que el Bloqueo somete al país y su ciudadanía, una acumulación social a favor del socialismo cubano y de un consenso social que ha sido capaz de mantener intacto. La aplicación de fórmulas liberales habría supuesto, por ejemplo, cargar el aumento de precio en el acceso a los combustibles del mercado internacional a las familias. Como ejemplo, un dato: en un país como España, donde el precio de la vivienda supone aproximadamente el 60% del salario de los trabajadores, el aumento de precios de la energía supuso un incremento en su factura mensual del 35% en 2021 y en torno a un 25% más que la subida anterior en 2023, y el Banco de España estima que los precios del consumo vuelvan a acelerarse de nuevo hasta mediados de 2024. Más del 10% del salario medio.

Los déficits (distancia entre el ideal y el ejercicio) que algunas voces y medios de comunicación han intentado señalar a las políticas del Gobierno son las condiciones necesarias para que este socialismo – los intereses de la mayoría social frente a los privilegios de una minoría - exista. Solo el apoyo, la solidaridad y la exigencia de la comunidad internacional podrán poner fin al bloqueo de EEUU que viola el derecho internacional, la soberanía de los pueblos y sucesivas resoluciones de la ONU para garantizar la plena soberanía política, y también energética.

Las recientes noticias sobre la aguda falta de combustibles, con impacto en la generación de energía, los apagones y sobre el transporte público, por un lado, y sobre la de alimentos, por el otro, hacen aún más complejo el panorama y la vida cotidiana en Cuba, que nuevamente se ve forzado a adoptar medidas de ahorro. Debemos partir de la premisa de que Cuba es un país con un grado de autosuficiencia económica y productiva limitada por su tamaño y estructura geográfica (archipiélago) que no le permite un esquema de autosuficiencia total. Ni a Cuba, ni a otras islas, ni a países como España, por ejemplo. Sin embargo, el bloqueo de Estados Unidos supone una dificultad añadida y diferencial que impide que Cuba acceda a los mercados internacionales de petróleo y a la tecnología y los equipos necesarios para explotar adecuadamente sus propios recursos.

La crisis energética que afecta a Cuba desde hace varios años se ha agravado en los últimos meses debido a las sanciones de Estados Unidos, la pandemia de covid-19 y la caída de los ingresos por turismo. La producción y el suministro de energía en Cuba dependen en gran medida de la importación de petróleo, principalmente de Venezuela, también afectada por fuertes sanciones de EEUU- que se utiliza para generar electricidad y para el transporte. En cuanto a la dependencia de importación de petróleo, el cubano no es un caso aislado. España, por ejemplo, importó aproximadamente el 76% de su consumo total de petróleo en 2019 y aproximadamente el 85% del consumo total de gas natural, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, que depende de la importación de energía para satisfacer su demanda interna, alrededor del 75% del consumo de energía primaria del país se cubrió mediante importaciones. El déficit energético español ascendió a unos 29.300 millones de euros. En 2022, el déficit energético ascendía a 52.000 millones de € y en ascenso, agravado por la guerra de Ucrania. También, EEUU importó el 9% del petróleo que consumió en 2019, lo que supone un déficit energético de unos 69.000 millones de dólares.

Ante este escenario, ¿qué perspectivas de futuro tiene Cuba para superar la crisis energética que atraviesa? El Gobierno de Cuba enfrenta varios desafíos:

Un primer desafío consiste en la tarea de diversificar las fuentes de energía y apostar por las renovables, como la solar, la eólica o la biomasa. Cuba tiene un gran potencial para aprovechar estos recursos naturales, que además son más limpios y sostenibles que los combustibles fósiles. Según el Ministerio de Energía y Minas, Cuba tiene un potencial de generación renovable estimado en unos 14.000 MW, repartidos entre la biomasa (azúcar, forestal y residuos), la eólica, la solar fotovoltaica, la hidroeléctrica y la geotérmica. Sin embargo, actualmente solo se aprovecha el 4% de ese potencial, lo que representa el 10% de la matriz energética nacional. El gobierno cubano se ha propuesto aumentar esa participación al 24% para el año 2030.

Un segundo desafío es que el desarrollo de las energías renovables en Cuba enfrenta varios obstáculos, como la falta de financiación y la escasez de materiales y equipos. La cooperación internacional con bloques emergentes facilitaría el acceso técnico, tecnológico y logístico para garantizar el suministro de petróleo o para desarrollar nuevos proyectos energéticos en Cuba, como la exploración de las reservas de petróleo y gas natural que se estiman existen en la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México, que podrían alcanzar los 20 mil millones de barriles. Sin embargo, esta opción se ve obstaculizada por las restricciones del bloqueo, que impiden que Cuba contrate empresas extranjeras con experiencia y tecnología para perforar en aguas profundas, o adaptar el sistema eléctrico nacional para integrar grandes cantidades de energía intermitente y variable, como la solar o la eólica, lo que requiere inversiones en redes inteligentes y sistemas de almacenamiento.

Un tercer desafío, en el que ya se están desarrollando medidas en proceso de implementación, es mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo. Cuba tiene un alto nivel de electrificación, pero también un elevado consumo per cápita, que supera al de otros países de la región con mayor nivel de desarrollo. Esto se debe en parte a la existencia de subsidios para hacer frente a la factura de la luz de las viviendas, pero que en algunos casos tiene el efecto pernicioso de desincentivar el ahorro energético. Además, gran parte del parque electrodoméstico es antiguo e ineficiente, lo que genera un derroche de energía.

A pesar de los desafíos mencionados, Cuba tiene oportunidades para superar la crisis energética y avanzar hacia un modelo más sostenible y soberano. En el ámbito nacional, ya se están implementando estructuras de desarrollo cooperativo en el ámbito de la generación y distribución energética, especialmente renovable, lo que contribuye a aumentar la eficiencia y la innovación del sector eléctrico cubano, así como a crear empleo y riqueza. En el plano internacional, es fundamental la cooperación y la integración con otros sistemas eléctricos regionales e internacionales que faciliten el acceso a fuentes alternativas y complementarias de energía.

 

Una colaboración en el espacio "Desde Cuba" de Radio Habana Internacional junto a Roberto Bastidas.

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