Premios Pensar a Contracorriente. Seleccion de artículos.

Cuando la resistencia se convierte en ofensiva 

Johanna Puyol - La Jiribilla.- “El pensamiento emancipatorio evoluciona a contracorriente”, afirmó en una ocasión Eric Toussaint refiriéndose al Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, que ahora en su quinto año de vida consolida su intención de darle voz pública al pensamiento de resistencia, ese que, cada vez con más fuerza y ya en franca ofensiva, sostiene que otro mundo es posible solo abriéndose camino a contracorriente de las tendencias hegemónicas.


Como en años anteriores, los premiados de la actual edición fueron anunciados dentro de la celebración mayor que es la Feria Internacional del Libro. Los ensayos seleccionados son de una acuciante actualidad y sus temas son esenciales para comprender las fuerzas en pugna que estremecen al mundo contemporáneo. Por un lado movimientos sociales emancipadores y nuevas corrientes progresistas se multiplican y fortalecen en todas las regiones; por otro, los poderes dominantes tratan de apuntalarse con campañas de conquista imperial y estrategias de mercado que ahora se tambalean peligrosamente al borde de ese abismo capitalista que es la crisis económica. Como telón de fondo, el cambio climático de un planeta sobreexplotado se ha convertido en una realidad y apremia pasar de la palabra a la acción para salvaguardar la existencia misma de la humanidad.

En estas circunstancias, se comprende la importancia de conceder el Primer Premio al texto “Comienzo del fin de la hegemonía de EE.UU.”, del cubano Faustino Covarrubias Gómez, ensayo que “aborda las causas de la crisis económica actual de EE.UU. y sus previsibles consecuencias para la comunidad internacional, todo ello combinando adecuadamente un profundo conocimiento de la economía con sus expresiones políticas concretas, con una claridad de estilo que lo convierte en accesible y ameno para cualquier lector”, como afirmara el jurado.

El Segundo Premio fue para “Agrocombustibles. Polémica tecnológica y política”, del también cubano Carlos Eloy Balmaceda Espinosa, ensayo que analiza la situación de los llamados biocombustibles “en profundidad y con gran espíritu crítico, proporcionando valiosísima información sobre este tema que es objeto hoy de controversia”.

El Tercer Premio fue otorgado al texto “La cuestión agraria brasileña actual. Territorialización y territorialidades de la primera década de la reforma del mercado”, de Heraldo da Silva Ramos, Brasil, cuya investigación, aunque “se refiere específicamente a la cuestión agraria brasileña, desentraña mecanismos y claves perfectamente extrapolables a toda América Latina”.

Además obtuvieron menciones los textos “No somos de Marte”, de la cubana Beatriz Casals Enrique, y “Aproximaciones a las peculiaridades del vestuario en la juventud cubana y su relación con la táctica del caballo de Troya”, de Marta Oneida Pérez Cortez, también de Cuba.

El Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, que es auspiciado por el Instituto Cubano del Libro, el Ministerio de Cultura y la Editorial de Ciencias Sociales, surgió en 2003 y su convocatoria se dirige a ensayos breves de tema abierto. Este año fueron 93 los textos juzgados, procedentes de 14 países, que en su mayoría fueron redactados en español, aunque también en inglés y en portugués.

En ocasión de la premiación se presentó un volumen que reúne los mejores textos presentados al concurso anterior. Destaca entre ellos el Premio único 2007, “Violencia y medios de comunicación”, del periodista español Pascual Serrano, además de otros seis ensayos recomendados por el jurado para su publicación. Eliades Acosta, jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido, afirmó acerca de este libro y de sus antecesores: “Estas publicaciones de los Premios Pensar a Contracorriente constituyen una especie de bitácora del pensamiento de resistencia y de ofensiva (…) que hace honor al nombre del concurso”.

El jurado de esta edición propuso de manera especial que el Concurso se integre al contexto cultural del ALBA para que de esta forma el libro resultante se distribuya por los países integrantes y que la convocatoria del discurso sea conocida y difundida en todos ellos. La convocatoria del nuevo concurso se encuentra ya abierta para todos los intelectuales e investigadores del mundo, y su cierre se extiende, como es habitual, hasta el 15 de noviembre próximo.


Un premio que no es negocio sino cultura 

Pascual Serrano  - La Jiribilla.-Creo que un premio vale lo que vale la entidad o la institución que lo concede, del mismo modo que la adhesión a un comunicado o un manifiesto vale la categoría ética o la coherencia moral del que lo firma. El Premio Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente está convocado por Cuba, concretamente por el Instituto Cubano del Libro, y Cuba representa para muchos la identidad y la firmeza ante un modelo ideológico de consumo y de economía devastador, no solo de recursos naturales, sino también de recursos mentales y éticos.

Para muchos de nosotros Cuba es un modelo de referencia. Para otros también es un modelo, pero de interferencia; interferencia en sus intentos de colonización, de dominio y hegemonía. Y es que en España del capitalismo el gobierno convoca a un Concurso de redacción para niños en el que deben escribir bien del Rey, o de una empresa de turrones o de una de cervezas. Es decir, allí en realidad los premios se conceden para servir a la apología previamente convocada —el Rey, la cerveza, el turrón— o por los servicios que van a prestarse, porque luego quien concede el premio tiene los derechos de tu trabajo y se hace millonario. No es, por tanto, un premio; es una subasta a ver quién se queda con la apuesta de la promoción editorial. En el capitalismo los premios suelen ir irremediablemente unidos al dinero, incluso muchas veces solo son eso: dinero. Por eso al gran ejecutivo de una empresa le pagan mucho, es el único parámetro con el que se mide el servicio prestado o el reconocimiento, que en el caso de la economía de mercado no tiene ninguna diferencia: solo se reconoce el servicio que prestas.

En Cuba, como no hay mucho dinero, no incluyen grandes cantidades en sus premios internacionales y menos aún en los nacionales. Tampoco nadie se enriquece con lo que escribes. Lo edita y lo distribuye el estado, y lo vende por debajo del precio de costo, por su propia política editorial. Por lo tanto, te debes creer en dos cosas: lo que estás escribiendo, puesto que no vas a recibir más o menos en monumento por escribir de una cosa u otra, y el prestigio de la institución que te lo está concediendo.

En mi caso, creo que solamente hay algo que me ha supuesto mayor honor que haber ganado el Premio, que es haber sido jurado del Premio del año siguiente. Por tanto, mi agradecimiento a quien me ha proporcionado esos dos honores, mi enhorabuena a los ganadores de este año y mi invitación a todos los que pueda llegar este mensaje a convocarles al Premio Pensar a Contracorriente, sexta edición, que a diferencia de otros años se convoca a partir de ahora. Los animo a participar y a difundir un Premio que no es dinero, sino que es honor; que no es negocio, sino que es cultura, y que es sobre todo legitimidad y combate por la batalla de las ideas, por los principios y por los valores de un país, de un proyecto y de una Revolución que se llama Cuba.
 

Crónica de un jurado contracorriente

Pascual Serrano .- Siempre tuve mucha curiosidad por saber cómo debate y trabaja un jurado que se reúne para conceder un premio. Y mira por dónde, el pasado mes de febrero me tocó a mí presidir el jurado de la V Edición del Premio Internacional de Ensayo Pensar a contracorriente. Aunque se supone que los debates y el trabajo del jurado es secreto, cometieron la irresponsabilidad de meter a un periodista en el tribunal —o sea, yo— por lo que no puedo evitar la tentación de contar algunas de las anécdotas y detalles de esa experiencia.

El previo a la reunión del jurado consistió en que meses antes ya nos habían bombardeado nuestro correo electrónico con casi un centenar de trabajos que debíamos leernos los cuatro miembros del jurado. Como es sabido, lo integrábamos el español Carlos Fernández Liria, el cubano Jesús Arboleya, el poeta ecuatoriano Raúl Pérez Torres y un servidor. De modo que con nuestras notas y comentarios a cada uno de estos trabajos —de los cuales, como es lógico, no conocíamos la autoría— nos encerraron en el bello edificio del Centro cultural Dulce María Loynaz.

El problema de ser jurado de un Premio de Ensayo es que uno no sabe de todo, de modo que se puede ver en el dilema de tener que valorar temáticas de las que no tiene conocimiento. Así que cuando, por ejemplo, yo me tropezaba con un trabajo de filosofía marxista con muchas oraciones subordinadas no entendía casi nada y me encomendaba al criterio de Carlos Fernández Liria que sabe mucho de eso. Y de la misma forma, un texto de guerrillas y paramilitares el amigo Carlos me lo derivaba a mí. El problema es cuando el trabajo versaba sobre la pesca en el golfo de México y su relación con las corrientes marinas.

En un momento determinado nuestro edificio se quedó sin suministro eléctrico, lo que nos permitió continuar las lecturas y discusiones a la sombra de algún árbol de los jardines del centro cultural. Quizá la compañía eléctrica había oído que allí se reunían en contra de la “corriente” y decidió castigarnos. Probablemente luego les aclararon que se trataba de un premio llamado “pensar a contracorriente”, que nada tenía que ver con la corriente eléctrica y pudimos disfrutar de nuevo del aire acondicionado.

Reconozco que durante las lecturas nos corroía la curiosidad no tanto por conocer los nombres de los autores, como sí su nacionalidad. Por un momento los dos españoles nos angustiamos ante la posibilidad de que resultaran de esa nacionalidad todos los ganadores y terminaran odiándonos en Cuba. Nos dijeron que había muchos de nuestro país, no tanto porque en España haya muchos pensadores contracorriente, como porque allí todos los concursos son a favor de la corriente y este, en Cuba, era la única oportunidad para los díscolos.

Por fin tras todo el día de lecturas y valoraciones llegamos a la conclusión unánime de cuáles deberían ser los premiados así como las dos menciones. Coincidimos todos en que era necesario huir de los relatos densos, espesos, casi incomprensibles para los lectores medios. El ensayo no debe ser un género reservado para elites culturales y uno de los méritos del trabajo tendría que ser la capacidad de poder presentar un texto accesible a la ciudadanía. También éramos todos de la opinión de que el concurso no es un premio a la apología política de la izquierda, ni a la Revolución Cubana ni a nada que se le pareciese. Debía aportar buenos argumentos, análisis profundo y rigor en el manejo de datos y fuentes.

De modo que tras una agradable jornada acompañados por Juan Rodríguez, de la editorial Ciencias Sociales, y Yahima Leyva, coordinadora del Concurso, dimos por decididos los tres ganadores y las dos menciones honoríficas. Y ni qué decir tiene, la alegría que nos supuso comprobar que dos de los premios y las dos menciones correspondían a cubanos. Sin minusvalorar que un hermano brasileño se incorporase al premio con un trabajo sobre un tema tan latinoamericano como es la cuestión de la Tierra.

Y hasta aquí, todo lo que la discreción y el cumplimiento de las normas del concurso, me permiten contar.   

 

Entrevista con el periodista español Pascual Serrano

“Plantear un Premio Contracorriente es apostar por la renovación de la sociedad"

Yinett Polanco - La Jiribilla.- El Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente ha extendido su plazo de convocatoria hasta el 15 de noviembre de este 2007. Surgido en el 2003 y auspiciado por el Instituto Cubano del Libro, la Editorial Ciencias Sociales y el Ministerio de Cultura, este certamen arriba ya a su V edición con apartados en español, inglés, francés y portugués. A propósito de este concurso, el periodista español Pascual Serrano —autor del ensayo “Violencia y medios de comunicación”, Premio Único del Contracorriente 2006— retoma con La Jiribilla una conversación iniciada solo unas horas después de haberse hecho público el galardón el pasado febrero.

Licenciado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, Pascual es coautor de libros como Periodismo y Crimen y Washington contra el mundo y autor de Perlas. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación, que en Cuba se editó bajo el nombre de Juego Sucio. Una mirada a la prensa española. Su trayectoria como fundador y editor jefe de la revista Voces (editada por la organización política Izquierda Unida), fundador y director del sitio alternativo de prensa digital Rebelión y su colaboración habitual con una decena de publicaciones latinoamericanas, lo convierte en una voz autorizada a la hora de reflexionar sobre temas de comunicación y política internacional.

En la entrevista que dio para La Jiribilla luego de haber conocido la noticia del premio del Concurso “Pensar a Contracorriente”, usted decía que un reconocimiento como ese ayudaba "a sentir que nuestras causas son compartidas", en este sentido, ¿cuánto podría ayudar a la articulación del pensamiento de la izquierda concursos de este tipo?

No se puede negar que eso es muy difícil de saber, como también conocer cuánto puede influir un libro, un artículo o un medio de comunicación. Pero el pensamiento de la izquierda es un edificio que se va consolidando con diferentes acciones, trabajos, profesionales, editoriales, medios de comunicación, líderes sociales, gobiernos dignos y, por supuesto, reconocimientos públicos como es el premio "Pensar a Contracorriente". Es muy difícil cuantificar el peso de cada uno de esos elementos por separado, todos son valiosos y necesarios.

A su juicio, ¿qué podría distinguir el Contracorriente de otros premios de Ciencias Sociales que se otorgan en el mundo hispanoparlante?

Como su propio nombre indica, se premia al díscolo, a la rebeldía, y eso le otorga un perfil único. Los mercados y las grandes editoriales premian al que navega a favor de la corriente, es lógico porque presumen que garantiza mejor el éxito comercial. Plantear un Premio Contracorriente es apostar por la renovación de la sociedad, la crítica del orden establecido, la lucha por un mundo mejor y no dejarse llevar por el pensamiento dominante. Esa es su grandeza.

Usted ha estado vinculado a la Junta directiva del Canal Telesur desde sus inicios, ¿cree que la izquierda latinoamericana necesitaría emprender más proyectos como este para armarse de su propia red de difusión de la información?

Sin duda. Hace falta un medio escrito multinacional, una radio, un servidor de Internet. Ya sé que hay mucho de eso, pero no con el compromiso explícito y financiero de los estados, y eso es necesario. La diferencia entre los gobiernos de izquierda y los de derecha es que los de izquierda deben apoyar con recursos y formación esos proyectos, no solo aplaudirles. El proyecto de una editorial del ALBA y una distribuidora es un ejemplo, como lo es Telesur.

Para usted hay dos procesos relacionados con los medios que la izquierda debe abordar de forma simultánea: la búsqueda de un nuevo orden mediático más justo, basado en un nuevo modelo comunicacional, y el segundo, intentar alumbrar al público sobre la verdad de lo que hay detrás del modelo ahora dominante; para el periodista Pascual Serrano, a las puertas del 2008, ¿cuánto se ha avanzado y cuánto queda por hacer en estos caminos?

Queda mucho de todo. En diferentes ocasiones he señalado que en lo segundo -desentrañar la miseria que hay detrás del modelo dominante- hemos avanzado más. Es lógico, es más sencillo denunciar la farsa que construir la alternativa. Creo que los gobiernos progresistas, a los que tanto les debemos, están siendo lentos en la consolidación de un modelo diferente de comunicación. Por otro lado, es comprensible, estamos hablando de países humildes donde la gente tiene problemas para sobrevivir, alimentarse, disponer de vivienda o de sanidad. Es razonable que el nuevo orden informativo sea aplazado para intentar resolver esas necesidades prioritarias. El problema es que el viejo orden está siendo utilizado para conspirar e intentar derrocar los proyectos de izquierda, de ahí la urgencia necesaria que reivindico en avanzar en otro modelo comunicacional más democrático y participativo.

 

Hablan los premiados

Faustino Covarrubias Gómez (Cuba), Primer Premio:

Para mí constituye una gran sorpresa y un regocijo enorme que un jurado tan prestigioso como el que ha valorado el trabajo me haya otorgado el Primer Premio del Concurso Contracorriente. La idea original era aportar un granito de arena a esta batalla de ideas a la que nos ha convocado siempre el Comandante. Justamente la pregunta que nos sirvió de guía, la interrogante que sirvió de título al trabajo, fue colocada allí de forma muy intencional porque invita a la reflexión. El ensayo invita a la reflexión de un tema muy importante, un tema clave en el mundo contemporáneo, sobre el cual hay muchas interrogantes, y lo que se hace aquí es lanzar una serie de argumentos, de ideas, de armas para el combate. El jurado me confesaba que estaba sorprendido con el resultado de la investigación. Tengo que confesar que el primer sorprendido fui yo cuando estaba investigando, realmente no sabía que ese tema tenía tantas aristas importantes, no sabía cuál era la situación de la hegemonía de EE.UU. en estos momentos. En el texto encontrarán muchos argumentos —no es que los esté seduciendo para que lo lean—, es una valiosa fuente informativa que nos da argumentos para comprender el mundo contemporáneo. El problema de la hegemonía de EE.UU. no atañe solamente a ese país, como ustedes conocen. Tiene que ver y ha permeado todos los ámbitos de la vida contemporánea: el político, el ideológico, el económico… En este momento el imperio está en una situación de acorralamiento y se abordan aquí una serie de temas que nos llevan a esa conclusión. Justamente allí está el punto fundamental del texto: en qué momento está esa hegemonía y cuál es el papel que nos toca desempeñar para contribuir a la crisis total del imperio. Los estoy invitando a que reflexionen un poco más y que me ayuden a reflexionar.

Por supuesto, un premio tiene varios padres y madres. Primero, agradezco a mi madre, que resume la obra de mi vida, los pesares y los éxitos. A mi esposa por aceptarme casi todo. Y, por supuesto, no puede faltar mi agradecimiento al maestro, que en silencio a veces, deliberadamente, me ha metido en los secretos de la investigación y me ha enseñado que este es un mundo de mucha paciencia y resistencia, y mucho estudio: a mi gran maestro Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. Y al gran maestro de todos, al Comandante en Jefe, por habernos enseñado que el camino es la batalla de ideas.

 

Carlos Eloy Balmaceda Espinosa (Cuba), Segundo Premio:

Quisiera en primer lugar agradecer el valor de un concurso como este donde se premian obras que quizá en otro contexto no serían ni publicadas. Es algo muy importante, sobre todo por las temáticas que hemos abordado. En mi caso, trabajé el tema de los agrocombustibles, basándome en un análisis de la polémica que hay entre la cuestión tecnológica y política. Se dice que van a ser los sustitutos del petróleo, de los combustibles fósiles, que son renovables. Todo son ventajas cuando lo publican los grandes medios, los grandes capitalistas, las trasnacionales de la biotecnología y del transporte, pero realmente no es así. No son renovables, en el texto se argumenta que no es cierto. ¿Hacia dónde está dirigida la mirada del gran capital? Hacia el sur, para seguir explotándonos. Consideramos que esta es una nueva forma de colonización, porque, además, los agrocombustibles no son nuevos. Desde principios de siglo algunos automóviles se probaron con mezclas de combustibles de origen vegetal, así que se está retomando algo para explotarnos nuevamente, y esa es la visión del trabajo premiado. Agradezco al jurado por la valoración que hizo de él, pensé que era un tema, aunque actual, que no tendría tanta trascendencia. Agradezco también a mi familia, aquí presente, que generalmente permite que, aunque esté junto a ellos, esté ausente para poder hacer toda esta investigación.

 

Heraldo da Silva Ramos (Brasil), Tercer Premio: 

Me gustaría agradecer de todo corazón a todos los jurados que evaluaron el texto y me consideraron en su valoración. He estado en Cuba cerca de seis meses haciendo una estancia del doctorado que curso en Brasil. Vine a Cuba para comprender cómo se dio un proceso de reforma agraria a partir de una vía revolucionaria. He dedicado los últimos 10 años de mi carrera profesional, mi maestría y ahora el doctorado, a acompañar los movimientos campesinos en Brasil y contribuir con la construcción de una política de reforma agraria que venga por la vía de los movimientos campesinos, sobre todo aquellos que están articulados en la vía campesina.

La estancia en Cuba me ha aportado muchos conocimientos sobre las posibilidades y las potencialidades de una reforma agraria para que promueva un cambio y garantice a todo el mundo una justicia y una vida que todos merecemos.

Este texto no trata específicamente de mi aprendizaje en Cuba, sino de una ofensiva de las políticas neoliberales sobre las políticas agrarias en Brasil. Discuto la cuestión agraria de mi país en este texto, pero a partir de la comparación entre la reforma agraria que viene de la lucha campesina, y la reforma que viene como una ofensiva a esta lucha. Esto es algo que está siendo pensado por el Banco Mundial y ha sido difundido por distintos países del mundo. En Latinoamérica, en Asia y en África hay países que adoptan las políticas de tierra del Banco Mundial y aquí presento algunos de los resultados de esta ofensiva que ha llevado en Brasil a un nivel de subordinación de los campesinos. Es un modelo que está siendo defendido sobre todo por el agro negocio, el del biocombustible del se hablaba antes, el agro negocio de la soya, de la caña y del maíz, etcétera. El texto aporta experiencias de lo que se está viviendo en Brasil, el impacto en los últimos 10 años. Creo que es la primera evaluación de la amplitud y de la gravedad de esa política de tierras que ha sido adoptada en este tiempo.

Espero que, a partir de esta estancia de seis meses, pueda llevarme cosas que aporten a este texto y quizá también a la tesis que escribiré en los próximos seis meses sobre la experiencia que estoy viviendo en Cuba.

Es importante decir también que esta experiencia en Cuba, y la producción de este texto, fue posible gracias a un proyecto de cooperación entre la Coordinación para el Perfeccionamiento de las Ciencias en Brasil (CAPES) y el Ministerio de Educación Superior en Cuba. Durante esta estancia, financiada por la CAPES y con la infraestructura para hacer reflexiones e investigaciones en Cuba, fue que se hizo este texto, por eso quisiera agradecer a estas dos instituciones. También quiero agradecer a mis compañeros del núcleo de estudios, proyectos e investigaciones de reforma agraria, que se encuentra en la Universidad Estatal Paulista, y a las personas con las cuales he debatido las ideas de esta investigación: mi tutor Bernardo Manzano y mi tutor en Cuba, el profesor Roberto González Sosa, de la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana.

Espero que este texto pueda aportar algunas ideas a los cubanos, y quizá también pueda aportar ideas para que otros pueblos puedan resistir y enfrentar la ola neoliberal que tiene a subyugar a los pueblos de todo el mundo.     
 

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