Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- La historia se encarga de poner las cosas en su sitio y Estados Unidos tendrá que pagar algún día por ser la mayor fábrica de terrorismo a nivel mundial, aunque su cinismo y la poderosa maquinaria propagandística, les permita acusar a otros de serlos, especialmente a sus enemigos.

 


¿Quién organizó y entrenó a los terroristas que desarrollaron por años golpes militares y la Operación Cóndor en America Latina? Por supuesto que Estados Unidos con la participación de la CIA.

El 22 de abril de 1961, el presidente J.F. Kennedy, envió al general Maxwell Taylor, su asesor militar y miembro del Comité ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional, las siguientes indicaciones:

“Debe examinar de cerca todas nuestras prácticas y programas en las áreas de las actividades militares y paramilitares, insurgencia y contra insurgencia, que no sean de guerra abierta. Necesitamos reforzar nuestro trabajo en ese campo”.

En 1964 se instalan en Latinoamérica las primeras dictaduras militares, apoyadas por golpes de Estados generados por la CIA.

Mercenarios de origen cubano, entrenados en bases yanquis, fueron enviados a Ecuador, Bolivia, Venezuela, El Salvador, Chile, Costa Rica y Nicaragua, para ejecutar operaciones paramilitares que dejaron miles de muertos y desaparecidos, previamente torturados.

En 1975 se inicia la tenebrosa Operación Cóndor, la más criminal acción de la CIA en el continente latinoamericano, en Argentina, Chile, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Brasil y Bolivia. Buena parte de los participantes en la misma, fueron terroristas cubanos radicados en Estados Unidos.

El plan consistía en exterminar sistemáticamente a quienes se manifestaban contra los golpes militares y mostraban ideas de izquierda, pues según los yanquis, “había que arrancar de raíz, todo vestigio marxista en el área”.

Esta Operación dejó unos 50 mil asesinatos, 30 mil desaparecidos y 400 mil encarcelados, entre ellos 3 mil niños.

La organización terrorista denominada Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU, creada por la CIA en 1976, estuvo integrada por miembros de grupos terroristas de cubanos radicados en Miami y dirigida por Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles.

Documentos secretos del FBI afirman, que la junta golpista de Augusto Pinochet, en Chile, sostuvo estrecha relación con grupos cubanos de Miami, para ejecutar “misiones” conjuntas, incluidos asesinatos de personas.

Cuba es una de las mayores víctimas del terrorismo yanqui, donde la CIA ha empleado todos los métodos existentes, desde la explosión del buque francés La Coubre en 1960, el incendio de centros comerciales, escuelas, cines, teatros, industrias, otros centros de producción, hoteles, restaurantes, embajadas cubanas y oficinas comerciales en el exterior, hasta planes para asesinar a sus líderes, hechos que acumulan 3 mil 478 muertos y 2 mil 099 mutilados. Entre los muertos hay 120 menores de edad.

Uno de los actos terroristas más monstruosos fue la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, donde murieron 73 personas. Sus responsables fueron acogidos como refugiados en Estados Unidos, sin pagar por sus crímenes.

Estados Unidos ha preparado a miles de hombres para matar y sabotear objetivos estratégicos en otros países con gobiernos no aceptables para ellos. Uno de esos centros fue la Escuela de las Américas, ubicada en Panamá y más tarde trasladada para Fort Benning en Georgia.

Nadie olvida la guerra sucia contra el gobierno sandinista de Nicaragua, conocida como Operación Irán-Contra, donde el Consejo de Seguridad, altos funcionaros del Pentágono y la CIA, crearon a la contrarrevolución y la armaron para derrocar el sandinismo. Para ello, violaron la Ley de exportación de Armas, la Ley de Neutralidad y la Enmienda Boland.

El teniente coronel Oliver North, supervisó personalmente la red de traficantes de armas y las cuentas bancarias secretas que financiaron dicha operación encubierta. La CIA confeccionó y distribuyó el “Manual de los luchadores por la libertad”, con instrucciones para ejecutar actos terroristas, torturas, propaganda, el chantaje y asesinatos.

Un ejemplo de terrorista fabricado por Estados Unidos es Eduardo Arocena, autor de varios asesinatos de funcionarios cubanos, y responsable de la introducción en Cuba de gérmenes patógenos, como el Dengue Hemorrágico.

Arocena fue jefe de los comandos de la organización terrorista Omega 7, y admitió haber organizado y participado en los asesinatos de Eulalio José Negrín, líder de la comunidad cubana en Nueva Jersey y del diplomático Félix García Rodríguez, integrante de la Misión Cubana ante Naciones Unidas, a quien mató delante de su hijo de 13 años. Igualmente, colocó una bomba en un equipaje de la aerolínea TWA, en el aeropuerto JFK de Nueva York, que provocó graves daños, y atentó contra la oficina de venta de boletos de la aerolínea soviética Aeroflot, donde fue baleado un policía norteamericano.

Este peligroso terrorista creado por la CIA, fue responsable directo de más de 30 explosiones contra personas y entidades civiles en Nueva York, Nueva Jersey y Florida, siendo condenado a dos cadenas perpetuas, pero fue recientemente liberado por Joe Biden.

Omega 7, al igual que otras organizaciones contrarrevolucionarias anticubanas, como Hermanos al Rescate, se vincularon al narcotráfico para financiar sus acciones armadas, método utilizado en Nicaragua.

En días pasados fue asesinado Jovenel Moise, presidente de Haití, comprobándose la participación de más de una docena de ex militares colombianos y varios norteamericanos, entrenados en Estados Unidos y una vez retirados del ejército de Colombia, contratados por una empresa yanqui dedicada a la “seguridad personal”, radicada en Miami, llamada CTU Security, Counter Terrorist Unit Federal Academy LLC, registrada en Florida en 2019, por el emigrante venezolano Antonio Emmanuel Intriago Valera.

Estas compañías en Estados Unidos, se dedican a exportar mercenarios a otros países para operaciones terroristas, similares al magnicidio en Haití y al frustrado contra Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Cientos de exmilitares colombianos son empleados por “contratistas” privados de Estados Unidos y el Reino Unido, para operaciones terroristas en Afganistán, Irak y Yemen.

Sin embargo, Colombia, fiel aliado de Washington, no aparece en el listado de países Patrocinadores del Terrorismo, y menos aún el padre de la criatura, Estados Unidos, quien protege a empresas militares privadas como Blackwater, que entrena, desde el 2005, a militares y paramilitares colombianos.

Moral en paños menores tienen los yanquis, por eso expresó José Martí:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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