Artur González / Heraldo Cubano.- El presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Michael McCaul, junto a sus colegas Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar, Mike Waltz, Debbie Wasserman Schultz y Jared Moskowitz, se reunieron el 10 de julio 2023 en el santuario de la primera gran derrota del gobierno de los Estados Unidos y la CIA en Latinoamérica, conocido como el museo de la brigada mercenaria 2506, ubicado en Hialeah Gardens, Miami.


El evento fue para recordar otro estrepitoso descalabro de los planes elaborados por el Departamento de Estado y la CIA, llamado El golpe blando fallido, organizado contra la Revolución cubana el 11 de julio del 2021, con el que una vez más soñaron derrocar el proceso socialista, pero terminó igual que la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos.

Los millones de dólares que el gobierno yanqui malgasta anualmente en sus planes contra Cuba, entre ellos para crear y sostener el pomposo “Grupo Operativo de Internet para la subversión en Cuba”, desde el 23 de enero del 2018, bajo la dirección del Departamento de Estado para subvertir el orden interno en Cuba, bien pudieran ser empleados para combatir las drogas y la delincuencia que se multiplica por horas en las ciudades estadounidenses.

Con tantos fracasos acumulados en más de medio siglo, es para que sintieran vergüenza de celebrar esas derrotas, como si las personas no se dieran cuenta que en 64 años no han podido cumplir una sola de sus promesas.

Ni las acciones terroristas, los planes de asesinatos a Fidel Castro y otros dirigentes cubanos, la guerra económica, comercial y financiera respaldada por el amasijo de leyes, entre estas: La Ley de Comercio con el Enemigo; Ley de Cooperación Internacional; Regulaciones al Control de los Activos Cubanos, Ley Torricelli y la Ley Helms-Burton, sumado desde 2019 a la inclusión de Cuba en la Lista de países patrocinadores del terrorismo, han tenido el éxito esperado y solo incrementan el sufrimiento del pueblo y por supuesto el rechazo de ese a los Estados Unidos.

La incitación al odio, a cometer actos terroristas contra instituciones estatales cubanas, e incluso la agresión física a dirigentes, son ignoradas por el FBI, encargado de combatir este tipo de delitos. Sin embargo, acaban de sancionar a 90 cadenas perpetuas consecutivas, a un individuo blanco que mató a 23 personas en el ataque contra compradores hispanos, en un centro comercial de la ciudad de El Paso, Texas, quien podría enfrentar más castigos, incluida la pena de muerte.

Bien diferente fue el tratamiento brindado a los terroristas anticubanos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes entre tantos crímenes cometidos, hicieron estallar un avión civil cubano en 1976, donde murieron 73 personas. Ambos fueron recibidos en Miami como héroes y obtuvieron la categoría de refugiados políticos, sin ser molestados hasta su muerte.

¿Cómo es posible que seis congresistas yanquis puedan reunirse para conmemorar una acción planificada y ejecutada contra otro país, que nunca ha invadido ni realizado actos terroristas contra los Estados Unidos?

Se sabe que los desórdenes del 11 de julio 2021, fueron incitados a través de las redes sociales desde Estados Unidos y replicados por sus aliados europeos. La escalada mediática fue iniciada por parte operadores políticos residentes en la Florida y por el Departamento de Estado, mediante la construcción de los hashtags #SOSCuba, #SOSMatanzas y #PatriaYVida,unido a las transmisiones en vivo a través de Facebook Live, para desencadenar el plan de desestabilización social y propiciar un cambio de sistema.

La agencia AFP explicó que la etiqueta #SOSCuba, del 5 al 8 de julio tuvo 5,000 tuits. El 9 de julio 100,000; el 11 de julio, 1,5 millones; y el 12, dos millones. De Twitter, la convocatoria saltó a tres redes de mensajería instantánea WhatsApp, Signal y Telegram, donde reprodujeron las imágenes de los disturbios y desordenes sucedidos.

Julián Macías Tovar, periodista e investigador español, reveló que la primera cuenta que usó el hashtag #SOSCuba en Twitter, se hizo desde España, no desde Cuba, y publicó unos 1,300 tweets, con una automatización de cinco retuits por segundo (granjas de bots y trolls). Más de 1,500 cuentas de las que participaron en la operación con la etiqueta #SOSCuba, fueron creadas entre el 10 y el 11 de julio, sospechosas cuentas nuevas (cuentas falsas) usaron los hashtag, robots y falsas informaciones difundidas sin pudor y sin límites.

La violencia y saqueo contra centros comerciales, instituciones oficiales, incluida una estación de policía, autos patrulleros y ataques contra simpatizantes a la Revolución y policías, fueron los resultados de la incitación yanqui y que ahora pretenden en convertir a delincuentes comunes en políticos.

Francia, donde desde hace más de 10 días se producen violentas protestas por la muerte de un joven de 17 años a manos de un policía, en la ciudad de Nanterre, recibe otro tratamiento mediático y ningún congresista yanqui ha condenado el hecho y la salvaje represión que reciben los manifestantes. El propio presidente francés, Emmanuel Macron, declaró que las redes sociales desempeñaron un papel importante en los “disturbios” de los últimos días.

Pero lo sucedido en Cuba, provocado igualmente con fines subversivos desde Estados Unidos, son calificados de “levantamiento” y duró menos de 48 horas.

Contra París no se piden sanciones y hay un joven muerto a manos de la policía, pero para La Habana que no acepta someterse a los dictados de Washington, la soberbia imperial exige múltiples sanciones para que pague por su rebeldía y el mal ejemplo para otros países que sostenga similares conductas.

Para ampliar la fábrica de mentiras, la mafia anticubana de Miami insiste en conformar la matriz de opinión de las inexistentes bases de espionaje chinas y rusas, información que al publicarla el diario The Wall Street Journal, sin decir la fuente,  ni argumentarla con una sola prueba, pero de inmediato el portavoz del Departamento de Defensa, general de brigada Pat Ryder, señaló en una rueda de prensa: “El reporte del diario The Wall Street Journal es inexacto”. No tenemos conocimiento de que China y Cuba desarrollen algún tipo de estaciones de espionaje”, dijo Ryder y agregó: “La relación entre ambos países es algo que Estados Unidos monitorea constantemente”.

Idéntica posición asumió la Casa Blanca, al negar la veracidad de la noticia.

A pesar de que el Pentágonos negó la información de marras, la mafia anticubana, madre de la mentira, ha seguido con el cuento para que el público yanqui y de otros países se la crean y así evitar que la Casa Blanca suavice las sanciones que pesan sobre la Isla, especialmente extraerla de la lista de países que patrocinan el terrorismo, por ser una soga que aprieta aún más la economía cubana.

Las mentiras sobre los supuestos presos políticos en Cuba y el maltrato que reciben en las prisiones, es también parte de la novela de ficción escrita en Florida, a pesar de conocerse que en las prisiones estadounidenses existe un tratamiento despiadado para aquellos detenidos que mantienen posiciones políticas diferentes, los que confinan a celdas de castigo conocidas como “El hueco”, sin poder salir a tomar el sol ni tener contacto con ningún ser humano por semanas, situación que sufrieron los cinco cubanos acusados de espionaje, sin prueba alguna.                

La realidad de esas campañas contra Cuba la confirmaron los miembros del Congreso, el 10 de julio 2023, al declarar sin el más mínimo pudor:

“Estados Unidos debe continuar presionando por la liberación incondicional de los prisioneros y otras condiciones establecidas en la Ley Libertad de 1996, conocida como Ley Helms-Burton, antes de considerar aliviar las sanciones contra el gobierno cubano”.

Las sanciones afectan al pueblo, al verse privado de todos los recursos necesarios, incluso las medicinas y equipos de salud, como sucedió durante la pandemia de la Covid-19, cuando el gobierno yanqui, “muy preocupado” por los derechos humanos, le negó a Cuba la adquisición de equipos de respiración artificial e incluso el oxígeno, al romperse su principal planta de producción.

En Cuba se resiste con unidad y creatividad para avanzar, pese a tantas dificultades, algo que los yanquis no pueden vencer.

Exacto José Martí al afirmar:

“La derrota consume, el éxito reanima”.

 

 

La Columna es un espacio libre de opinión personal de autoras y autores amigos de Cuba, que no representa necesariamente la línea editorial de Cubainformación.

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